Estarán al corriente, imagino, de la famosa sentencia del juez Del Olmo. Un tipo con antecedentes penales amenazó a su mujer en al menos dos ocasiones, la llamó “zorra” entre otras lindezas y le aseguró al hijo de ambos que su intención es matarla, determinación que expresó asegurando que la vería “en el cementerio en una caja de pino” porque una buena metáfora, pues nunca está de más. Y enfatizó finalmente jurando sus intenciones “por el sol”, cito literal, extremo inaudito desde Akenatón, estarán conmigo, y además pelín sobreactuado.
Un juzgado de Cartagena le condenó por ello a no acercarse a menos de 500 metros de su ex mujer durante un año, a un mes de trabajos para la comunidad y a la prohibición vitalicia de tenencia de armas. No obstante el juez Del Olmo, otrora instructor de los atentados del 11M para furia pedrojotesca y hoy en la Audiencia Provincial de Murcia, decidió la semana pasada rebajarle al tipo las medidas de seguridad –de 500 a 300 metros y sólo durante seis meses– y anular tanto la condena de un mes a trabajos para la comunidad como la de tenencia de armas.
Y se ha montado el Delolmogate, claro, aunque les digo una cosa: el de este año, pse. Ha venido como el verano, más flojo que el de anteriores. No ha sido como cuando secuestró la revista El Jueves, por ejemplo, convirtiéndonos en la envidia de los más prestigiosos sistemas judiciales islamistas. O como cuando el año pasado este mismo juez Del Olmo absolvió de la pena de cárcel a un hombre que le había propinado a su mujer un cabezazo en la nariz porque, arguyó en su auto por aquel entonces, “no toda agresión leve debe reconducirse automáticamente a violencia de género”. En su trayectoria fulgurante por el star system judicial, de hecho, el juez Del Olmo se significa por su abnegado compromiso con la interpretación rigurosa del Código Penal en materia de maltrato doméstico y para defensa, se entiende, del legítimo orgullo masculino, concepto en nuestro tiempo menoscabado, colgandero y feo a rabiar como los cojones en los que se encarna. Porque sí, amigos, por qué no decirlo; el vaginal imperio de la dictadura feminazi nos obliga a vivir rehenes de la hipersensibilidad hacia la violencia de género, por una parte, y a tener que escribir con arrobas por la otra. Ya está, ya lo he dicho. Hasta el punto, por ejemplo, de no poder ni romper la nariz a la mujer de uno sin que lo acusen de maltrato. Es que ni llamarla zorra, oigan. Pero vamos a ver; ¿estamos locos, o qué? ¿Adónde vamos a llegar?
Por suerte y en ese caso, el juez Del Olmo ha desestimado acertadamente que “zorra” constituya insulto machista alguno. En su auto, muy pedagógico, explica que “procede señalar que la expresión zorra […] no se utilizó por el acusado en términos de menosprecio o insulto, sino como descripción de un animal que debe actuar con especial precaución a fin de detectar riesgos contra sí mismo”. Y en efecto; ésa es la quinta acepción que aparece en la RAE, después justo de “prostituta”. “Zorra” es (coloq.) la “persona astuta y solapada” y el juez Del Olmo, que atendiendo a los hechos es más zorra que ninguna, lo sabe bien. Y además el que les escribe, yo mismo sin ir más lejos, les puede confirmar que arcaísmos aparte, “zorra” y “zorro” se sigue utilizando y mucho en el norte de España, al menos en el ámbito rural de Cantabria, donde nací y crecí como una berza tempranera, con ese mismo significado: denominando “zorro” o “zorra” al que es astuto o solapado, al zorro –animal en sí mismo– como “raposa” y a la que es puta, pues puta.
Es la riqueza de nuestro idioma, amigos; basta con unos malabares sencillos con las polisemias del castellano para salvar a un hombre de las garras de este sistema perverso y kafkiano al que obliga la pertinaz costumbre de la mitad de la humanidad de no tener pene. Para que luego digan que el español es sexista, miren, cuando a sus putas depara tan abastecido abanico de aptitudes. Es lo bueno que tienen las decisiones de un juez así ese juez se empecine con denuedo en parecerse al Bonico del To; que sientan jurisprudencia. Así que no teman más a la discriminación positiva; ellas serán astutas y solapadas, que lo son, pero desde hoy nosotros podemos comportarnos como animales y acogernos después a nuestro derecho, siempre ejemplar y edificante, a interpretar la ley como nos salga, lo voy a decir, de los cojones. Que para eso se inventaron, miren: como fuente de argumento. Agradézcanselo, si gustan, al juez Del Olmo y al plausible ciudadano que decidió llamar zorra a su mujer. Hoy, gracias a ellos, pueden ustedes sentirse orgullosos de ser hombres.

Se me escapan ohyeahs y bravísimos y no solo por el uso de plausible sin anglicismear. :D
Y orgullosos de la justicia que tenemos, que lo de esta sentencia ha sido muy evidente, pero no faltan absoluciones con menos argumentos, si cabe.
Pues sí, va a resultar que este juez tiene un pensamiento “imbécil”… pero en su segunda acepción. De todas maneras por lo menos por mi tierra distinguimos entre “zorra” y “zorruna”… la segunda palabra no tiene connotaciones peyorativas.
Absolutamente genial. Pero veo por todas partes que al fin se le está dando más importancia a una cuestión semántica que a lo de la caja de pino. No sé que acepción le habrá encontrado del Olmo a “pino” más allá de plantarlo en forma de sentencia. Porque una buena metáfora nunca está de más.
Es que es hermoso sentarse en una sala, a pocos metros tu marido, ese que de alguna manera te intentó matar o quizás si tuviste mas suerte solo te insultó o amenazo, y luego enfrente a los “cuervos”, con esas prendas negras y el gesto hosco en el rostro, no por nada, quizás solo porque tienen 30 casos mas que resolver en 4 horas y están hasta los eggs de todo o porque su mujer esta mañana le toco los huevos un poco mas de la cuenta o quizás tu misma le recuerdes a todas las mujeres que de alguna manera lo despreciaron.
Pues eso, que es hermoso ir al juzgado después de haber vivido un infierno y enfrentarte a tu “verdugo” y ser juzgada por los “cuervos”, y de repente ver que te pueden insultar, o mostrarte un cuchillo (atenuante si estas casada), porque no todo es violencia, no señores NO, por lo visto el juez que instruye tu caso puede interpretar la ley como le plazca, acorde a los momentos por él mismo vivido, después de todo es tan solo un hombre, no superman, no, no es perfecto te dirá tu abogado (que por cierto tiene cientos de casos que atender a si que no le cuentes tu vida por favor…),pues eso que tu abogado para justificar la decisión del juez en ser mas condescendiente con tu agresor hasta que este esté suelto en la calle y tu MUJER debes huir, esconderte como una cucaracha, abandonar todo, si no queda mas remedio porque te toco la lotería de la vida, te toco conocer a “ese hombre maravilloso” con el que decidiste (estúpida de mi) casarte o convivir.
Y entonces, con los golpes en el cuerpo, magullada, juzgada y sentenciada solo te queda la vida que salvaste milagrosamente,es mucho..dicen, ya te han jodido bien, ten han injuriado, maltratado, te han arrancado de tu tierra, de tus amigos, abandonas tu trabajo, tu casa, tu entorno, y ves que el mundo es duro, durisimo, y que tienes que seguir soñando con “Héroes” como el Juez del Olmo.
A veces solo a veces pienso en las mujeres que rodean a este juez y rezo con pasión para que le sigan haciendo la vida imposible, que me venguen un poco día a día …por compasión.
Joderlo vivo ..por favor.
“¿Quién vigila a los vigilantes?” Alan Moore
Esta frase lo resume todo. Al menos para mi.
Grancanariasoy:
Muy de acuerdo en todo lo que dice, pero como pedante que soy y mucho y hortera ni le cuento, voy a corregirle en una cosilla :) La frase no es de Alan Moore, sino más vieja que la humedad. En Wikipedia atribuyen la locución a Juvenal, aunque el problema así enunciado ya se remonta a Platón.
http://es.wikipedia.org/wiki/Quis_custodiet_ipsos_custodes%3F
Me disculpe pero lo dicho; pedante que es uno. Un saludo y gracias por sus implicados comentarios.
Pues peor me lo pone usted si ya por aquellos tiempos alguno se atrevió a dudar de la rectitud de los vigilantes.
Lo bueno de todo esto es que al final si alguna vez nos creímos protegidas, con personajes como el Del Olmo se nos cayó la venda.
Especímenes como Del Olmo hay muchos en nuestra geografía.
En fin, un golpe mas lo asimila una, aunque al principio cueste, lo que pasa que justo en ese momento me parece de una crueldad extrema, me refiero a que te golpeé también el que dicen que está para impartir justicia, pero “dicen por ahí” que este tipo de cosas nos hace fuerte.
Lo que esta claro que todo eso de la violencia no es mas que un gancho electoralista.
Mujer muerta vale mas que mujer viva, al menos para mantener ministerios y demás chorradas, por eso de la estadísticas para justificar el gasto, hasta porque la verdad es otra bien distinta cuando das con tus huesos ante este tipo de “vigilantes de la justicia”. Porque a fin de cuentas ¿que hacen con las mujeres que sobreviven?, somos un autentico coñazo para el sistema. Se lo aseguro.
Y muchas gracias por la aclaración de la frase, siempre se la atribuí a los comics de Alan Moore.
Por cierto me encanta leerte aquí y en el otro blog.
Lo que el autor del artículo parece no saber es que lo ha escrito basándose en rumores, porque el juez Del Olmo nunca dijo semejante barbaridad.
La frase a la que se alude, y que los magistrados escucharon en las grabaciones, dice así: “Dile a tu madre que va a tener que ir como las zorras, mirando por la calle para adelante y para atrás, porque en cualquier momento la voy a matar y la voy a meter en una caja de pino”
El que quiera saber más de esta sentencia y toda la estupidez que ha traído consigo merced de unos periodistas, blogueros y comentaristas que no se dignan a contrastar fuentes, en el siguiente link:
http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/75655/dejen-a-la-zorra-en-paz