Rubén Díaz Caviedes: Wikileaks y El País

Posted by Rubén Díaz Caviedes

¿Se acuerdan del “Cablegate”? Así fue como se llamó en el extranjero a lo que aquí, que somos menos revaival, llamamos sencillamente “filtraciones de Wikileaks”. O “revelaciones”, según las bautizaron en El País con gran dramatismo aunque legítimamente, eso sí, porque técnicamente eran suyas. Wikileaks, de hecho, seleccionó en noviembre de 2010 a los cinco grandes periódicos a los que cedería la mayor filtración de secretos de Estado de la historia y entre ellos, entre los cinco elegidos, estuvo el diario español, que sin comerlo ni beberlo se descubrió ser —y nos descubrió que era— una de las chicas populares del instituto en lo que vendría siendo ser de los más guays del periodismo occidental. OMG!!!, le faltó titular en portada aquel día. Y se pasó un mes y parte del siguiente publicando secretos de Estado, uno, otro, otro, con unas portadas a doble columna y unas negritas y unos reportajes ilustrados y unos análisis en profundidad que en fin. Qué furor informativo, miren. Qué cosa. Todo sea, que lo fue, por el prevalecer de la Verdad, dicha así con mayúsculas, y demás reivindicarse juramentos hipocráticos y deontologías de la información en plan segundo de periodismo. Por la “recuperación del papel de contrapoder que le correspondió a la prensa”, como dijeron con odgullo y satisfación cuando les dieron el Premio Internacional a la Libertad de Prensa 2011 por esto precisamente. A ellos, quiero decir. A El País. Porque no se lo dieron a Wikileaks, sino a El País. Y abundaron por aquel entonces, como suelen en este periódico, ese tipo de editoriales tan propios de los periodistas en los que los propios periodistas reflexionan periodísticamente sobre qué es el periodismo. Que por lo visto está en crisis, no sé si lo saben, y lleva en crisis toda la vida, hija de mi vida. Y en este periódico, lo que les digo: nobleza obliga. Tiran mucho de este tipo de autoreflexiones, válgame la refanfinfla, sobre el Cuarto Poder en mayúsculas que con puño poderoso se enfrenta a las villanías de los políticos. Eso y charlas on-line con Boyero, las que ustedes quieran. Incluso hoy mismo, sin ir más lejos, aún se puede acceder en su web a un estupendo apartado monográfico titulado “Las revelaciones de Wikileaksen el que se nos desglosan ordenada y estupendamente todos los artículos al respecto. No es que ahora lo publiciten mucho, claro, pero ahí lo tienen. Mediando insertos, por supuesto, una serie de banners y ads de publicidad que en su día, gracias a Wikileaks, debieron generar, no sé. Un gritón del dólares, por ejemplo. Así a ojo.

Pero ay, amiga. Quién nos ha visto y quién nos ve. Ayer supimos que Julian Assange, el ex hacker cuarentón con cara de niño cano, está visto para sentencia. Del arresto domiciliario que cumple en Londres —once meses que lleva sin que se le haya imputado cargo alguno, por cierto, pero que incluye hasta pulserita de localización por satélite, muy en continuidad con el tono George Orwell que está adquiriendo el asunto— de su arresto domiciliario en Londres, les decía, se lo van a llevar a Suecia, donde la fiscalía le va a imputar tres delitos de agresión sexual y uno de violación. Por su parte, Bradley Date Por Jodido Manning —el soldado de veintidós años responsable de las filtraciones más gordas acerca de Guantánamo y la guerra de Iraq— está en prisión incomunicada con menos garantías constitucionales que una alpargata de esparto porque Roma, como sabrán, no sólo no paga a traidores, sino que además consigue que se arrepientan de haber nacido. Y Wikileaks ha cesado, como ETA, presa según nos cuentan del Bank of America, de Visa, de Mastercard, de la Western Union y de PayPal, que le están haciendo la trece catorce al más puro estilo boicot comercial a Naboo en La Guerra de las Galaxias. Digo según nos cuentan porque, en fin. Es eso lo que nos cuentan. Que lejos de estar siendo objeto de una limpia de alcance internacional orquestada desde los órganos de poder estadounidenses con la música de MacGyver de fondo, a Wikileaks y sus colaboradores simplemente les ocurre lo que a Jim Carrey; una serie de catastróficas desdichas. Sin más, you know. Casualidades de la vida. Porque en periodismo no decir es lo mismo que decir lo contrario y el periodismo español, que desde lo de Wikileaks es como decir El País, no ha dicho ni mu. O sí, miren; seamos justos. Al día siguiente de conocerse el boicot comercial a Wikileaks, veinticinco de octubre para más señas, El País le dedicaba al tema un artículo de cuatrocientas palabras al final de su octava página —titulado “Wikileaks deja de publicar temporalmente por su situación de asfixia financiera”. Que, para que se hagan una idea, es menos de la mitad de palabras de las que llevan ustedes leídas hasta aquí. En ese mismo número, por ilustrar, le dedicó artículos más largos al estreno en Madrid del musical del Rey León, a la implantación en Estados Unidos del libro electrónico y uno a página completa sobre el cambio que va a hacer Facebook en la apariencia del perfil de sus usuarios. Apasionantes temas todos donde los haiga, oiga. Comparables en vigencia informativa a los que utiliza estos días para evitar dedicarle el espacio que le debe —el periodismo en general y El País en particular— a la más que probable extradición de Assange.

Una lástima, miren. Lo peor no es, aunque podría serlo, la injusticia flagrante con la que Wikileaks se va al carajo “por falta de financiación”, como titulan estúpidamente en El País, mientras en el propio periódico hicieron, hacen y harán caja y qué caja a costa de los contenidos que Wikileaks les entregó gratis. Ni los premios al buen periodismo que recogieron con su correspondiente echada de flores por publicar los contenidos que les cedió a fin de cuentas una organización razonablemente filantrópica y sin ánimo de lucro. Ni la forma tan tonta con la que la que este diario ha demostrado estar plegado ante el poder corrompedor de Estados Unidos que hace unos meses denunciaba con tanta pasión y, lo dicho; recolecta de premios. Lo peor, creo yo, es que El País pierde así su oportunidad para ejercer de una buena vez y de facto ese buen periodismo que con tanta soberbia se arroga cada vez que puede. De ejercer con decencia de contrapoder, como le gusta cacarearse, y de “pilar central” de cosas. Y eso que no era complicado porque, vamos a ver; euroórdenes cogidas con alfileres, bloqueos financieros, detenciones manifiestamente ilegales y acusaciones que se presumen, así de lejos, más falsas que un euro con la cara de Popeye. Y todo a la vez, además, y justo después de las filtraciones. El reportaje, aunque fuera uno sólo, incluso un simple editorial, casi se hubiera escrito por sí mismo porque, vamos a ver; no será porque el complot internacional contra Wikileaks no se está desarrollando ante nuestros ojos bovinos con una falta de sutileza casi obscena. Con la que opera Estados Unidos, quiero decir: a lo Kissinger. La clase de obviedad despreocupada que sólo puede permitirse quien ha hecho previamente callar a los periódicos por vete tú a saber qué métodos no necesariamente expeditivos. Habrá que esperar, para conocerlos, a la siguiente filtración, si es que la hay. Que espero de corazón —jamás pensé que diría esto— que se la den a Pedro Jota. De verdad que sí. No es que fuera a hacer mejor uso de ella, creo yo. Ni más decente. En eso andan todos ahí ahí. Pero seguro que no se callaba cuando le llamasen, ring ring, de la embajada. ¿Pedro Jota? Ni debajo del agua. Con lo que le gusta a él una conspiración, madre de Dios. Más que a un tonto una tiza.

21 comentarios

  • Buenísimo.

  • Discrepo, PJ no se limitaría a callarse, elaboraría un cuidado editorial otorgando veracidad o cuando menos, justificación, a las acusaciones contra Assange, porque las conspiraciones que a él le gusta denunciar son muy diferentes de la que aquí se cuece.

    Están todos cogidos por los huevos, aunque a algunos les parece un masaje.

    Saludos y enhorabuena por el artículo.

  • No sé, eso de “detenciones manifiestamente ilegales”, considerando que a Assange le han defendido, en el jodío Reino Unido unos abogados de postín, y eso de “acusaciones que se presumen, así de lejos, más falsas que un euro con la cara de Popeye”, cuando a Assange aún no le han juzgado, parece como demasiado aventurado. Que hay presiones de los USA contra la cosaleaks (coño, ¿no eran David contra Goliat y tal y la peña se ponía una careta y se reía de los malos?) y que les están dando estopa al cabo como aviso a navegantes es indiscutible. Y que El País silba, también. Ahora, a ver si va a resultar que el Robin Hood es intocable y se le trata como a la birmana Aung San Suu Kyi.

  • Tsevanrabtan;

    Lo de las “detenciones manifiestamente ilegales” va en realidad por Bradley Manning (http://goo.gl/ob6z6). Lo de las acusaciones falsas, en efecto, sí que va por Assange. Gracias y un saludo.

  • Ultimamente la linea de el Pais deja mucho que desear, y mucho mas como acceden a la informacion sin contrastar. No creo que sea un ataque, simplemente es que el que lo escribio aun no sabe nada de que va la historia

  • Nunca entendí muy bien a qué jugaba el País con los documentos de Wikileaks. El País desaprovechó una oportunidad de oro para que los españoles supiéramos de una vez por todas la clase de olíticos que nos gobernaron/gobiernan/gobernarán.

    El País se dedicaba a poner en portada algunos documentos interesantes (para ellos), pero nunca sacó ninguno de los más jugosos, como los que relataban el horror y estupor de los americanos al constatar que en los partidos políticos españoles lo que cuenta es cómo y cuánto se le come el culo a las vacas sagradas del partido y cómo tener talento para la política parece no valer para nada. Y todo por poner un ejemplo. Tampoco está mal el que cuenta que Rajoy no tiene ni la más mínima idea de inglés, o cómo Rubalcaba ‘no habla inglés, pero parece entenderlo’ (¿cómo harían esta comprobación y cómo los engañaría Rbcb?), o los documentos en los que el delegado americano tiene serias dudas de si un ex-ministro, ahora en el partido de la oposición pudiera ser retrasado mental.

  • Sorprende en este caso como en muchos otros la repercusión minoritaria que tienen injusticias de semejante tamaño y principalmente la falta de solidaridad de las personas que clamamos justicia por todas partes pero permitimos las injusticias para dar inmediatamente paso a la siguiente. De esta benevolencia masiva se aprovechan los que abusan del poder y de esas instituciones pilares fundamentales de la democracia, (un momento que vomito) Hay muchas frases que definen estos casos, donde no hay justicia la verdad es un delito y hay muchas personas en la historia que fueron castigadas por querer hacer honor a la verdad. Platón, Galileo, Kennedy, Brad Manning, Julian Assange. Villanos en el presente, héroes en el futuro. El factor tiempo se encarga de poner a cada uno en su sitio, solo que para entonces habremos perdido la oportunidad de hacer justicia en el momento apropiado y otras generaciones juzgarán lo cobarde y lo miserable que era la especie humana en el momento de cometerse la injustica, el crimen que solo la historia se encarga de juzgar.

  • Interesante el artículo, pero escribe bien jod*er! Parece que esté leyendo a mi abuelo de 90 quejándose de la sopa de pollo entre sorbos.

  • La extradición en portada: http://kiosko.net/es/np/elpais.html

  • Qué asquito se le queda a uno en el cuerpo (no por el artículo en sí, que me parece cojonudo, sino por lo que en él cuenta). Hasta ahora no había prestado mucha atención a los aires de grandezas de El País respecto a sus “revelaciones”. Lo sabía como se suelen saber hoy en día las cosas: de manera vaga y confusa, sin conocer detalles y sin conectar hechos. Es curioso que pese a que los medios no cuentan la mitad de las cosas y que la otra mitad nos la cuentan como les sale del papo, ciertos temas parecen que son vox populi de esa manera difusa. He disfrutado su artículo porque ese malestar difuso e incierto respecto a este tema se concretado en ese asquito tan especial en la boca del estómago que te dice “hoy sabes algo más sobre cómo funciona el mundo”. Pues eso, sin enrollarme más, que me ha gustado su artículo.

  • “Courage to Resist”, es una organización de amigos y familiares para recabar la atención sobre el crimen que sobre el joven de 22 años se está ejecutando!!!
    Por ser un todavía desconocido episodio del gran episodio de Wikileaks, es el foco de atención sobre el que se puede llamar a los medios de comunicación y que resucite de paso el devenir de Assagne que lo tiene cada vez peor y total ambos a dos por contarnos las cosas que ya “presentíamos” y nunca antes se confirmaban.
    La memoria que han despertado ellos dos es lo que no debe de apagarse nunca: El mundo tiene la posibilidad de conocer lo que realmente pasa dentro de él si la información sigue el protocolo de Wikileaks de ahora en adelante.
    En el 15M y todos los movimientos paralelos se acabará constituyendo un programa social del derecho a existir que tenemos todos.
    El grito de indignación que despertó en el mundo, nació del grito por la muerte de los derechos humanos que salío del vientre del último ser vivo de los que componía el grupo de las personas que escribieron la Declaración de Derechos Humanos, Stephan Hessel.
    Ahora nos toca escribir los Derechos Humanos, para basar las Constituciones Civiles.

  • Estados Unidos ha vetado a la Unesco hace nada por primera vez en la historia de las organizaciones Internacionales, tras un tiempo de desprecios del Estado Norteamericano, hacia la organización Internacional, como el recorte y la suspensión de fondos.
    http://periodismohumano.com/en-conflicto/eeuu-castiga-a-la-unesco-por-admitir-a-palestina.html
    Esto es importante no olvidarlo.

  • Hay una red de soporte abierta a Bradley Manning:
    http://www.bradleymanning.org/
    antes que se tenga que abrir también la de Assange.

  • Cojonudo artículo.
    Al periodismo le pasa lo que al rock and roll…Subsisten algunos elementos nobles por inercia, pero agoniza en términos generales. El País,otrora un periódico digno, se ha convertido en el amplificador de ese subproducto con envoltorio progre, igual de inane y socialmente involutivo que los embustes de El Mundo y compañía. Diferentes collares…

  • “los contenidos que Wikileaks les entregó gratis”. El País, como otros diarios serios del mundo occidental, no paga por informaciones. Si no sabes esto, no es que sepas mucho sobre la prensa y su funcionamiento. Pero vamos, igual me equivoco y has trabajado muchos años en medios de contrastada solvencia. Dime que tus méritos profesionales no se limitan sólo a escribir un blog, por favor.

  • Josué, si has de saber que ElPais, al igual que muchos otros periodicos, cobra por Publireportajes “escondidos”. O te crees que cuando hacen autobombo de nuevas aplicaciones, nuevos productos tecnologicos, nuevas webs, star-ups… lo hacen gratis ¿?¿? Pues no, cobran, y un buen pico, y luego lo meten como noticia del día…

  • De escondidos, nada. Hay especiales publicitarios, que se venden e identifican como tales. Otra cosa es sacar un suplemento como ese nuevo de los sábados dedicado a la mujer -en el sentido más machista del término- que no es más que publicidad encadenada. Ahí te doy la razón. En cuanto al periódico convencional en papel, niego la mayor.

    Trabajé ahí un tiempo y puedo hablar mal de El País en otros aspectos, pero en éste lo tengo claro. He visto casos de periodistas intentando arrimar el ascua a la sardina de alguna empresa ‘generosa’ y cómo les ha caído encima la de Dios es Cristo.

    Por otra parte, lo de wikileaks no creo que sea comparable con una app. Algunas de las grandes exclusivas periodísticas nacionales de los últimos 25 años no las dieron El País ni otros periódicos españoles relevantes por negarse a pagar a los informantes

    Por lo que respecta al mundo 2.0 al que se refiere pablo, iba a enlazar el texto de la Defensora del Lector de este pasado domingo, no porque sea la verdad revelada, sino porque habla del caso concreto de apple, pero no está disponible en la web.

  • @Josué,

    Me gusta que saque el tema, porque al respecto he tenido que leer de todo; desde que me equivoqué al decir “gratis” porque El País sí que pagó -los más numerosos, incluyendo muchos que afirman haberlo leído en entrevistas y artículos que no linkean y que yo particularmente no logro encontrar- hasta el suyo, que me reprende porque asegura que El País no pagó.

    Con independencia de que en este particular lo hiciera o no, comentarle sencillamente que si en el artículo se incide en la gratuidad de la información que adquirió El País es porque después la rentabilizó; en ningún caso porque a mí se me ocurra pensar que de hecho, no sea la práctica habitual. Fue por esto precisamente, porque es la práctica habitual, que me aventuré a decir “gratis”; lo di por sentado. Como le contaba, la principal crítica que se ha hecho a este artículo es que, según dicen, no fue gratis. Aunque nadie parece estar dispuesto a probarlo y yo me inclino a pensar, como hace usted, a que si lo fue. Pienso sinceramente que no me ha entendido y le animo a que se relea el párrafo bajo esta óptica; verá que está muy claro.

    El artículo, en todo caso, pretende notar la injusticia que constituye que Wikileaks ceda gratis su información a empresas que la explotan económicamente, máxime cuando el primero se encuentra en una situación financiera más que comprometida y habida cuenta, sobre todo, de que el periódico ha dejado de apoyar públicamente a Wikileaks cuando la organización, a nuestro juicio, ha dejado de resultarle rentable. Es en este contexto que se inserta la frase «la injusticia flagrante con la que Wikileaks se va al carajo “por falta de financiación”, como titulan estúpidamente en El País, mientras en el propio periódico hicieron, hacen y harán caja y qué caja a costa de los contenidos que Wikileaks les entregó gratis».

    Le agradezco, en todo caso, que cuestione públicamente mi solvencia profesional. Siempre es muy agradable. Ocurre que no tengo por costumbre rendir cuentas de mis méritos profesionales, lo que le brinda una estupenda ocasión para pensar de forma inamovible que por no tener, no tengo ni el bachillerato. Y además, confiere suspense, que siempre viene bien. Gracias y un saludo.

    • Pues claro que rentabilizó la información. Wikileaks la entrega a grandes diarios para asegurarse la máxima difusión en diferentes idiomas, y El País la chequea, la publica y la rentabiliza. Ahora bien, ¿insinúa que ‘El País’ tiene que pagar a Wikileaks para sostenerla? ¿Dónde queda entonces la indepedencia de Wikileaks? La injusticia a la que usted alude es la forma que ha elegido Wikileaks para conseguir su objetivo, que es difundir masivamente la información que ha recibido.

      Y cuestiono su solvencia profesional por escribir, por ejemplo, “como titulan estúpidamente en El País”. Eso no es profesional. Y si además, por lo que apunta, defiende usted que hay que pagar por la información, su ética de la profesión se aleja mucho de la que seguimos otros. No es cuestión de examinar su currículum ni entrar en descalificaciones personales, me limito al artículo en cuestión.

      Un saludo
      Josué

  • *Sí lo fue, perdón. Con tilde.

  • Assange is back…quién lo iba a decir.

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