Cine y TV

Las guerras del prime time (III)

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Septiembre del 2004. Los espectadores que han asistido a la grabación del programa aplauden fervientemente después de que Jay Leno finalice su breve intervención, apenas dos minutos y medio, en la que anuncia su futura retirada del Tonight Show. Cuando el legendario programa cumple su cincuenta aniversario, la NBC ha decidido —con varias temporadas de antemano— que el joven presentador que está dando que hablar en las medianoches de la emisora, Conan O’Brien, termine heredando las riendas del programa que hasta ahora conducía Jay Leno:

«Quiero hablar sobre un anuncio que se ha hecho hoy, tal vez hayáis oído hablar de ello: dejaré el programa en el 2009. [el público se lamenta] No, dejad que os explique cómo funcionan estas cosas. Hace unos seis meses me senté con los tipos de NBC y me dijeron que querían prorrogar el contrato. Yo les dije: “De acuerdo. ¿Cómo lo hacemos?” Porque yo no tengo manager, ni agente. Me gusta la gente con la que trabajo, son buenos tipos. Me dijeron: “Escucha, queremos que hagas cinco temporadas más”. Yo respondí: “¡Genial! Me encantaría’. Eso fue hace seis meses. Pero ha pasado el tiempo. Ahora se están produciendo todas esas habladurías sobre Conan O’Brien: ¿se marchará a alguna otra cadena? Los de la NBC volvieron a hablar conmigo: “mira, no queremos perder a Conan O’Brien”. Yo dije: “OK, ¿qué significa eso?”. Y dijeron: “Bien, hmmm, creemos que Conan sería un gran relevo para ti”. Y yo también lo creo. Conan es un caballero, es divertido, el tipo más de moda en la televisión nocturna. [la gente aplaude] Así que dije: “¿Sabéis qué? Yo tampoco quiero ver a Conan marchándose a otro lado”. Dentro de cinco años, cuando termine mi contrato, cumpliré cincuenta y nueve. Aún quedan 1200 programas para ese momento. Sólo había una persona que podría haber hecho este trabajo con más de sesenta años y esa persona era Johnny Carson. Creo que es justo decir que yo no soy Johnny Carson. (…) Me siento orgulloso de afirmar que este programa es el número uno, que lo seguiremos manteniendo como número uno. Cuando llegue el 2009, le diré a Conan: toma, ahora el programa es tuyo. Porque, ¿sabéis qué? Puedes estar haciendo esto hasta que continúas por mera inercia, o puedes dejarlo mientras todavía estás haciéndolo bien. (…) De cualquier forma, esto será dentro de cinco años y quiero decir que no creo que haya una opción mejor. Ya sabéis que cuando yo me hice cargo de este show hubo un montón de animosidad entre yo y Dave [Letterman] sobre quién iba a conseguir el programa. Y, francamente, la mayor parte de lo que yo pensaba que eran buenas amistades quedaron permanentemente dañadas. No quiero que nadie tenga que volver a pasar por ello. Porque este programa es como una dinastía. Uno la mantiene, y después se la entrega a otra persona. No quiero volver a ver todas las peleas, todo ese “¿quién es mejor?”, y todas esas cosas desagradables en la prensa. Así que lo digo desde este mismo momento: aquí está, Conan, el programa es tuyo… ¡nos vemos en cuatro años, colega!»

Este breve discurso de despedida anticipada no hizo más que reforzar la imagen pública de Jay Leno ante sus seguidores y buena parte del público en general: la imagen de un tipo sano y noble, sencillo, muy del pueblo. Un tipo que anuncia su retirada con elegancia mientras bromea sobre la célebre colección de automóviles a la que dedica parte de su tiempo. En su alocución, Leno se lamenta de la guerra que en su día mantuvo con David Letterman por hacerse con el puesto de presentador de ese mismo programa y que significó el final de una larga amistad entre ambos. En 1992, cuando Letterman todavía era el mejor presentador del planeta y acariciaba con la punta de los dedos el viejo sueño infantil de suceder a Johnny Carson  en el Tonight Show, Leno se las había arreglado para arrebatarle el puesto. A partir de ahí, la prensa alimentó una enemistad que, de todos modos, era percibida por la audiencia como una enemistad bastante unilateral. Jay Leno era el tipo afable que, sí, cierto, había empleado ciertas astucias para hacerse con el Tonight Show. Pero que a fin de cuentas no había matado a nadie y parecía un buen tipo, razonable y fácil de tratar: no resultaba extraño que los directivos de la NBC hubiesen considerado que resultaría más sencillo trabajar con él que con David Letterman. Porque Letterman, en cambio… ni sus más acérrimos seguidores podían negar que, al menos en lo profesional, tenía un carácter ingobernable. Además, conforme pasaban los años, el ácido Dave parecía incapaz de superar la pérdida del Tonight Show y seguía acumulando vitriolo contra Leno mientras éste intentaba mostrarse contemporizador. El anuncio de Jay Leno en el 2004 pretendía evitar que en el futuro se produjese otro embarazoso conflicto entre presentadores de la misma cadena y fue percibido en su día como un movimiento que demostraba, finalmente, su clase y su deportividad. ¿El problema? Las cosas podían terminar cambiando, y mucho, en esos casi cinco años que aún faltaban para el relevo.

El heredero

Bastante tiempo atrás, en 1992, David Letterman había perdido la posibilidad de ocupar el trono de Johnny Carson a causa de su abandono de la NBC, lo que incluso suponía renunciar a una cuantiosa indemnización. Pero aquella era la forma de ser del presentador. El orgullo le impedía quedarse en la cadena donde se había sentido apuñalado por la espalda, así que su prestigioso programa de medianoche, Late Night with David Letterman, quedaba repentinamente descabezado.

Para la NBC fue un verdadero problema encontrar un sustituto para David Letterman. En 1993, ningún presentador del país podía plantarle cara al enérgico Dave, que estaba todavía en su mejor momento, en la cima de sus capacidades. Cubrir su ausencia se antojaba tarea imposible, porque cualquier cambio parecía para peor. Tenían que encontrar a alguien que conectara con la audiencia juvenil —la prioritaria en la franja de medianoche—, esa misma audiencia con la que Letterman había conectado durante los años ochenta y gracias a la cual había edificado su enorme fama. La cadena optó finalmente por situar en el programa a un todavía relativamente desconocido Conan O’Brien. El pelirrojo había trabajado para dos de los shows cómicos más famosos de América, el célebre Saturday Night Live y la serie The Simpsons, donde había ejercido como autor de algunos capítulos: por ejemplo, el famoso episodio Marge contra el monorraíl fue escrito por él. La jugada era arriesgada y al principio salió mal. Durante los primeros tres años, Conan estuvo a punto de naufragar. Late night with Conan O’Brien recibió malas críticas y tuvo verdaderos problemas para establecer una audiencia sólida. Sin embargo, los ejecutivos de la NBC —por una vez y sin que sirviera de precedente— hicieron gala de una considerable paciencia, porque entendían que prácticamente nadie podría haber ocupado el lugar del huracán Letterman y salir indemne durante las primeras temporadas. La paciencia de la cadena no quedó sin recompensa: con el transcurso del tiempo, Conan encontró su propio estilo, se hizo con un público fiel y su prestigio comenzó a crecer. Con el cambio de siglo, cuando unos ya maduros Leno y Letterman empezaban a interesar sólo a un público que había ido envejeciendo a la par que ellos, Conan O’Brien logró establecerse como el presentador más de moda en la televisión nocturna. Y si a principios de los noventa, la agente de Jay Leno había ayudado a acelerar la retirada de Johnny Carson, para el año 2004 el veterano Jay se encontraba de frente con el karma: ahora era él quien parecía demasiado mayor para seguir al frente del Tonight Show, mientras que Conan O’Brien estaba en el punto más dulce de su carrera. Así que cuando Leno pronunció aquel breve anuncio de que abandonaría el Tonight Show sin causar problemas, la NBC respiró tranquila. Bien está lo que bien acaba.

O'Brien y Leno en tiempos mejores.

Curiosamente, durante aquel mismo 2004 hubo algunas voces que, pese a la buena voluntad que parecía imperar por todas las partes, no preveían un relevo pacífico. Casi nadie dudaba de la palabra de Jay Leno, pero ese “casi” resultó significativo. Por ejemplo, el polémico locutor de radio Howard Stern —algunos quizá le recuerden mejor como protagonista de la película autobiográfica Private Parts— acudió como invitado a Late Night with Conan O’Brien justo después del anuncio de Leno y no se anduvo con chiquitas frente a un embarazado O’Brien:

“He leído en el periódico que Conan va a sustituir a Jay Leno, ¡gracias a Dios! Pero ¿de verdad crees que eso va a suceder? Jay Leno es un tipo curioso. He leído el libro Late Shift, que habla sobre los presentadores del horario nocturno. Jay deseaba tanto obtener ese trabajo [The Tonight Show] que se escondía en los armarios para escuchar a los ejecutivos de la NBC hablar sobre su destino. Quería quitarle el puesto a Letterman… y yo no veo a este tipo marchándose como si nada y dejando que tú ocupes su lugar. Estoy preocupado por ti (…) Leno no hace otra cosa que mirar la pared todo el día, esperando el momento de ir a trabajar. Lo único que le gusta hacer es trabajar. Ni siquiera sé si se acuesta con su mujer”.

Unas declaraciones bastante fuertes que el público se tomó como una ocurrencia más del habitualmente provocador Howard Stern, no como un retrato certero de Jay Leno y mucho menos como un anticipo de lo que estaría por llegar. Un colaborador habitual del programa de Stern, Artie Lange, fue también entrevistado por Conan en aquella misma época y tampoco se andó con rodeos en torno al asunto. Lange afirmó —para sorpresa de su anfitrión— que haber firmado para suceder a Leno en el Tonight Show era “una mala idea”. Lange dio a entender que O’Brien debía plantearse cobrar una indemnización de la NBC y directamente dejar que el “cabezahueca” de Jay Leno siguiera presentando el Tonight Show.  Al igual que Stern, Lange pensaba que Jay Leno nunca dejaría The Tonight Show de buena gana pese a lo que acababa de anunciar. Pero, nuevamente, nadie tomó demasiado en serio sus palabras.

Howard Stern y Artie Lange no fueron los únicos escépticos. En el 2008, un año antes del planeado relevo, incluso David Letterman expresó públicamente su extrañeza: “salvo que me esté perdiendo algo, no sé por qué después de todo el trabajo que Jay ha estado haciendo para la NBC iban a renunciar a él. No estoy seguro de por qué lo hacen, hasta el punto de que uno se pregunta qué va a terminar sucediendo de verdad”. También Letterman dejaba entrever que no estaba muy convencido de que el cambio fuese a producirse de manera tranquila. De hecho parecía insinuar que alguien podría tener algún as escondido bajo la manga. Sin embargo, como decíamos, ni en el 2004 ni en el 2008 fueron tomadas en serio estas advertencias. Principalmente, por venir de quien venían: Stern y Lange eran personajes conocidos precisamente por buscar la polémica a cualquier precio. Y Letterman, claro, era el notorio archienemigo de Jay Leno y seguía empeñado en que Leno le había apuñalado por la espalda. Sin embargo, Stern, Lange y Letterman habían sido sinceros a la hora de mostrar sus dudas. Dudas que terminaran resultando extrañamente proféticas.

Comienza la debacle

Conforme se iba acercando la fecha del planeado relevo, Jay Leno y la propia NBC empezaban a sentirse inquietos. En el 2004, los directivos de la NBC habían asimilado el cambio como necesario y jay leno parecía haberlo aceptado de buen grado. Pero en el 2009, ni el presentador ni la cadena parecían estar ya muy felices ante la idea de que Conan O’Brien se hiciera cargo del Tonight Show. En las cuatro temporadas transcurridas Leno había estado manteniendo sus índices de audiencia, venciendo consistentemente a todos los competidores y muy especialmente al Late Show de David Letterman, que llevaba varios años perdiendo fuelle en la CBS. Tras sus problemas cardiacos del año 2001, Letterman no había vuelto a ser el mismo y Leno se había establecido todavía más como líder en la franja nocturna. Así que ahora, llegado el momento de su retirada, tanto Leno como la NBC recordaron la famosa frase “si algo funciona bien, no intentes arreglarlo”. Ni Leno tenía ganas de dejar el Tonight Show ni la NBC tenía ganas de dejar marchar a Leno. Sin embargo, la llegada de Conan O’Brien al Tonight Show era inevitable; el contrato había sido firmado en el 2004 y no había marcha atrás. Aun así, como los ejecutivos de la NBC no querían que Leno se marchase a otra cadena, tomaron una decisión arriesgada: le dieron un nuevo programa a Jay Leno, que se emitiría a las 22:00, una franja horaria tradicionalmente destinada a series de ficción. Ninguna cadena se había aventurado a colocar un “talk show” a las 22:00, ya que la hora “normal” eran las 23:30 y la televisión estadounidense —cuyas audiencias está bastante limitadas a determinadas franjas horarias— llevaba muchos años funcionando así.  Pero la NBC pensó que Jay Leno arrastraría a su fiel audiencia a las 22:00. Creyeron que su nuevo programa podría competir con las series de ficción de la competencia, mientras Conan O’Brien, el presentador de moda, consolidaba el liderato de The Tonight Show a las 23:30. Ninguna de las dos cosas terminaría sucediendo. Se avecinaba el desastre.

El cambio de programación en la NBC no satisfizo a Jay Leno.

Conan O’Brien se hizo cargo del Tonight Show en junio del 2009. Lo que en el 2004 había parecido una buena idea empezó a tener visos de convertirse en una jugada problemática. Resultó que el programa, con Conan O’Brien, no funcionaba. El público de las 23:30 estaba formado por espectadores de cierta edad, con tendencias relativamente conservadoras y un gusto por una comedia más amable. Acostumbrados al estilo pulcro y tradicional de Jay Leno, no captaron las extravagancias de Conan O’Brien. El nuevo presentador obtenía buenas cifras entre el público más joven, pero el núcleo principal de espectadores más maduros que habían seguido fielmente a Jay Leno le dieron la espalda a O’Brien. Algo así, hubiese debido resultar previsible si —por una vez— en la NBC hubiesen reflexionado. El cambio de estilo entre un presentador y otro resultaba muy radical. Los espectadores tendrían que ajustarse a ese cambio, lo cual podía suponer varios meses de bajas audiencias, e incluso un par de temporadas flojas, hasta que la situación se estabilizase. Eso era exactamente lo que había sucedido en 1992, cuando Jay Leno había tomado el relevo a Johnny Carson y había tardado un par de años en establecer una audiencia propia. Sin embargo, esa clase de bajón “transitorio” de los índices que la NBC había tolerado en los noventa, les resultaba difícil de sobrellevar en pleno 2009, sumidos en la vorágine de la nueva televisión, con sus cada vez más exigentes anunciantes y cuentas de resultados. Los malos resultados de Conan eran un bocado difícil de digerir. Para colmo, una buena parte de los espectadores que abandonaban la NBC se estaban yendo a la CBS, con lo que David Letterman volvió a vencer a la NBC después de muchos años de reinado de Jay Leno en las audiencias de las 23:30. Cundió el nerviosismo en la emisora. No pocos ejecutivos se estaban arrepintiendo de haber permitido que Jay Leno abandonase The Tonight Show. Pero ya estaba hecho. Ahora tendrían que apechugar con las consecuencias.

En septiembre, mientras O’Brien seguía teniendo problemas a las 23:30, debutó la arriesgada apuesta del nuevo The Jay Leno Show. Situar a Jay Leno a las 22:00 convertía las noches de la NBC en una ristra sin precedentes de “talk shows”. Desde las 22:00, se iban a emitir consecutivamente The Jay Leno Show, The Tonight Show with Conan O’Brien, Late Night with Jimmy Fallon y Last Call with Carlson Daily. Es decir, la noche de la NBC quedaría compuesta por todo un maratón de programas de entrevistas muy parecidos entre sí, sin la tradicional serie de ficción de las 22:00, la cual resultaba mucho más cara de producir pero siempre había servido para captar mucho público. Ahora, la NBC confiaba en que fuese Jay Leno quien captase a ese público, compitiendo con las series de ficción de las cadenas rivales. Si Leno lo conseguía, crearía un efecto dominó que mejorase también los índices de The Tonight Show.

El efecto dominó se produjo… pero a la inversa. Aunque la nueva apuesta de Jay Leno empezó fuerte, debido sobre todo a la curiosidad inicial de los espectadores sobre el nuevo programa, pronto terminó perdiendo audiencia frente a las series de ficción de otras cadenas, que resultaron ser una competencia demasiado dura. La gente quería ver series a las 22:00, era eso a lo que estaban acostumbrados, y un “talk show” no era rival para una buena serie. La rígida división en franjas horarias tan típica de la televisión estadounidense, estaba ahí por un buen motivo. La NBC se había equivocado pensando que podrían cambiar las costumbres ancestrales de los televidentes utilizando a su presentador más popular. El nuevo show de Jay Leno también se vino abajo, como el Tonight Show de O’Brien, que perdió aún más audiencia. La NBC, que durante décadas había sido el acorazado imbatible de la televisión nocturna —excepto durante la breve época en que, desde la CBS, Letterman había conseguido vencerles a mediados de los noventa— pero ahora ese acorazado estaba tocado y casi, casi hundido. Se había transformado en el Titanic, y el cambio de programación había sido su iceberg. El imperio nocturno de la NBC se estaba desmoronando. Y claro, sus principales competidores — muy especialmente la CBS— se frotaban las manos. Porque, por si fuera poco, iban a suceder cosas inesperadas que desviarían todavía más la atención de los espectadores hacia la principal cadena rival.

Los escándalos de David Letterman

Durante sus años de máximo esplendor (1982-2000), Letterman fue conocido por tener una vida personal bastante tranquila. Pese a su gigantesca fama en los Estados Unidos, apenas era objeto de atención por la prensa rosa y su apabullante presencia televisiva se transformaba en discreción en cuanto abandonaba los platós. Apenas acudía a fiestas, saraos y acontecimientos sociales, que como era bien sabido despreciaba abiertamente. Cuando concedía entrevistas, generalmente en algún otro talk show, se limitaba a seguir siendo el Letterman irónico de siempre pero seguía sin hablar de su vida personal. Protegía celosamente su intimidad de las miradas indiscretas de la prensa y el público. Se le habían conocido dos relaciones sentimentales anteriores: un primer matrimonio en los setenta que había terminado en divorcio y un noviazgo con la guionista de uno de sus programas. Desde 1989, mantenía una tercera relación —la definitiva— con Regina Lasko, una mujer de perfil bajo de la que incluso hoy se sabe bastante poco. Ni siquiera en sus años jóvenes, cuando Letterman poseía una fuerte personalidad que despertaba bastante interés entre no pocas celebridades femeninas, pareció estar muy interesado en salir con actrices y modelos. Letterman, de hecho, huía de la superficialidad del mundo del espectáculo. Elegía a sus parejas atendiendo a su personalidad, no a su físico. David Letterman no parecía ser buen material para el cotilleo.

La relación entre David Letterman y su colaboradora Stephanie Birkitt centró el escándalo en torno a su vida privada.

La única historia extraña de su vida privada que sí había sido abundantemente aireada por la prensa ni siquiera estaba originada por él. Margaret Mary Ray era una mujer esquizofrénica que había desarrollado una obsesión enfermiza hacia el presentador y que había estado acosándolo durante varios años, incluso obligándole a llamar a la policía en diversas ocasiones. La mujer, en su delirio, llegaba incluso a colarse en su casa creyendo y comportándose como si fuera su esposa. Al circunspecto Letterman no le gustaba rodearse de guardaespaldas ni de grandes medidas de seguridad; detestaba sentirse prisionero en su propio hogar y aquella despreocupación había favorecido que la acosadora le hiciera la vida imposible. El asunto le estuvo causando quebraderos de cabeza durante bastante tiempo y el presentador llegó a sentir verdadera preocupación por su integridad física. Margaret Ray sufrió diversos internamientos psiquiátricos e incluso algún tiempo de prisión, hasta que finalmente abandonó la obsesión por Letterman y comenzó a acosar al astronauta Story Musgrave. La vida de Margaret tuvo un final abrupto y trágico: un mal día se lanzó ante un tren, falleciendo en el acto. Letterman se limitó a decir que se compadecía de ella. Pero aquella historia truculenta eral único material relacionado con su intimidad que había saltado a los medios, no parecía haber gran cosa que comentar sobre la vida privada de la estrella nocturna de la CBS.

Sin embargo, en septiembre de 2009 —justo la época en que la programación nocturna de la NBC estaba viniéndose abajo— cambiaron abruptamente las cosas. David Letterman encontró un paquete dentro de su coche cuando abandonaba una de sus grabaciones. El paquete tenía procedencia anónima, y contenía material comprometedor que revelaba antiguas relaciones extramaritales suyas con algunas de sus ex-empleadas. Aquel material se acompañaba de una carta que exigía el pago de dos millones de dólares para evitar que sus líos de faldas terminasen siendo filtrados a la prensa y aireados en forma de libro o película. El chantaje era peliagudo: además de lo delicado que resulta siempre este tipo de cosas para una figura pública en Estados Unidos, algunas de las aventuras amorosas de su pasado habían tenido lugar cuando Letterman ya había iniciado la relación con su actual pareja, Regina Lasko. Su carrera y su vida personal se vieron repentinamente comprometidas. El presentador, que no tenía la más mínima idea acerca de dónde podía provenir la extorsión, decidió que lo más sensato era dirigirse a la policía para denunciar el chantaje, aun a sabiendas de que así terminaría trascendiendo la noticia. La policía no tardó en localizar al chantajista, que era el actual novio de uno de los antiguos romances de Letterman: el individuo había descubierto la historia a través del antiguo diario de su pareja. Así pues, el chantaje salió a la luz. El presentador, en su programa del 1 de octubre, habló públicamente sobre el asunto. Admitió que en el pasado había tenido aventuras con algunas empleadas del programa — aunque lógicamente no dijo nombres— y pidió perdón públicamente a su mujer. El escándalo estaba servido.

El mundillo mediático se revolucionó y las cosas se salieron de madre mucho más rápidamente de lo que Letterman había previsto. Cualquier mujer que en el pasado hubiese trabajado cierto tiempo en su programa se convirtió en objeto de implacable persecución periodística. Incluso hubo voces que acusaban a Letterman de haber usado su posición como estrella del programa para aprovecharse de sus empleadas, y llegaban a reclamar que el presentador fuese investigado por las autoridades bajo una acusación de acoso sexual en el trabajo. Aunque la acusación no se tuvo en pie: alguna ex-empleada, decidió confesar públicamente que efectivamente había tenido una relación con Letterman, pero que había sido de manera voluntaria, que esas aventuras habían sido legítimas y que no se había roto ningún código laboral o legal. Eso no evitó que otras ex-empleadas siguieran sufriendo el acoso de los reporteros. Fue tal el revuelo que se armó, que una semana después de haber anunciado el chantaje de que había sido objeto, Letterman pidió disculpas a todas sus antiguas empleadas —muchas de las cuales, obviamente, no habían tenido relaciones con él— por la persecución periodística de que estaban siendo objeto. También reiteró las disculpas públicas a su mujer.

Ni que decir tiene, todo esto asunto despertó de inmediato el morbo de la audiencia y atrajo a los televidentes hacia la CBS, en el preciso instante en que las noches de la NBC se estaban viniendo abajo.

Soluciones al estilo de la NBC

Mientras Letterman lidiaba con su vida privada, las cosas no mejoraban ni un ápice en la cadena rival. Los anunciantes y directivos de muchas emisoras afiliadas a la NBC —las principales compradoras y financiadoras de sus programas— empezaron a protestar por las bajas audiencias de The Jay Leno Show y The Tonight Show. La jugada de poner a Leno a las 22:00 no había funcionado como se esperaba y además muchos consideraban que estaba contribuyendo a hundir todavía más los ya de por sí bajos índices de Conan O’Brien. The tonight show estaba siendo arrollado por la competencia de un Letterman sumido en el escándalo. Los ejecutivos de la NBC se vieron de repente entre la espada y la pared. El famoso relevo había terminado en desastre. Había que tomar medidas urgentes. Ahora bien… ¿qué medidas?

Viendo que tanto Leno como O’Brien habían fallado a la hora de captar nueva audiencia en un horario distinto al habitual, pensaron que la solución pasaba por volver a situar a ambos presentadores en la franja horaria en la que habían triunfado. De esa manera podrían volver a captar a su antiguo público. En enero del 2010, tan sólo unos meses después del relevo, los programadores de NBC planearon un cambio de estrategia. The Jay Leno Show sería acortado de 60 a 30 minutos y trasladado a las 23:30… la hora en que tradicionalmente, desde hacía décadas, se había emitido The Tonight Show. Como consecuencia, el susodicho Tonigh Showt sería emitido después de la medianoche… por primera vez en sus cincuenta y cinco años de historia. Mover a las 0:05 horas un programa tan famoso, el gran trasatlántico de la NBC, parecía un movimiento más que revolucionario; para muchos podría parecer una herejía. Cuando le comunicaron la idea a Conan O’Brien, el presentador se mostró totalmente en contra. Pero el contrato que había firmado lo dejaba indefenso. Existía una cláusula  especialmente pensada para aquellos días en que había competiciones deportivas importantes o retransmisiones de acontecimientos especiales. Esa cláusula permitía a la NBC retrasar el comienzo del programa y ahora la NBC la utilizaría para un cambio permanente del horario: The Tonight Show sería movido desde las 23:30 hasta las 0:05 horas y O’Broen no podía evitarlo.

Jay Leno, sin embargo, estuvo de acuerdo con todas estas medidas, seguramente sabiendo que era la única manera de evitar que la NBC terminase prescindiendo definitivamente de él. Estaba ansioso por volver a su horario habitual y recuperar a su audiencia. Pero Conan O’Brien se mantuvo en sus trece y dijo públicamente que no presentaría The Tonight Show en la medianoche:”Creo que retrasar The Tonight Show hasta el día siguiente para buscarle sitio a otro programa de comedia, dañará seriamente lo que considero la franquicia más grande en la historia de la televisión. The Tonight Show, emitido a las 0:05 horas, sencillamente no es The Tonight Show. Además, si acepto esta medida, estaré echando al programa Late Night —que heredé de David Letterman y después cedí a Jimmy Fallon— fuera de su largamente mantenida franja horaria. Eso dañaría también a la otra franquicia de la NBC que amo, y sería injusto para Jimmy”

El fracaso de The Jay Leno Show ayudó a hundir las noches de la NBC.

La negativa de O’Brien no cambió los planes de la NBC. El canal quería que Jay Leno retornase a las 23:30 y si para eso O’Brien tenía que salir escaldado, mala suerte. Durante varios días se produjeron intensas negociaciones entre la NBC y O’Brien. La dirección de NBC, viendo que O’Brien estaba dispuesto a marcharse, llegó a amenazarlo con ejecutar una cláusula de exclusividad que le impidiera poner en marcha un programa en cualquier cadena de la competencia. Sólo unos meses atrás, Conan había aterrizado triunfalmente en The tonight show, tras cuatro años y medio de espera. Ahora su futuro televisivo pendía de un finísimo hilo.

Mientras O’Brien y la NBC negociaban lo que parecía iba aterminar inevitablemente en su mutua ruptura, la repercusión del asunto se había disparado en los restantes medios y se convirtió en el tema del momento en América. Y cómo no, en la CBS, David Letterman — junto a Paul Schaffer, el director de su banda musical de acompañamiento desde los ochenta — no pudo evitar comentar el asunto. Letterman se la tenía guardada a Leno desde diecisiete años atrás, y no iba a dejar pasar la ocasión de recordarlo ante las cámaras, aunque para ello tuviera que ponerse hablar de la principal emisora de la competencia. Refiriéndose constantemente a Jay Leno con el apodo insultante de “big jaw” (“mandíbula grande”), Letterman resumió el asunto a su manera, con considerables dosis de sarcasmo:

LETTERMAN: «Quisiera tomar unos momentos para organizar mis pensamientos en torno a la debacle televisiva de la NBC. No sé si esto es interesante para el espectador americano, pero es interesante para mí y para Paul, porque hace tiempo ambos trabajábamos en la NBC (…) Luego vinimos a la CBS, cuando Jay Big Jaw Leno consiguió quedarse con The Tonight Show. Le fue muy bien en ese programa. Después, Conan O’Brien —que es un buen tipo— ocupó nuestro antiguo trabajo y hace cuatro años dijo: “Quiero el trabajo de Jay Big Jaw Leno”. (…) Los ejecutivos de la NBC dijeron: “claro, Conan, puedes quedarte con The Tonight Show en el 2009”. Luego fueron a Jay Big Jaw Leno y le dijeron: “Jay, te quitamos el programa” y Jay dijo “sí, yo mismo iba a sugerirlo”. Y ahora Leno ha hecho este maravilloso programa de variedades a las 22:00, que no funcionó como los genios encargados de la programación pensaron que podría funcionar, así que los afiliados que financian los programas de la NBC dijeron: “nos vamos de aquí, nos largamos a Telemundo, no intentéis seguirnos, dejadnos en paz… si ponemos una cámara en una jaula de pájaros, obtendremos audiencias mucho mejores”. (…) En la NBC pensaron “no podemos aguantarlo más”, así que le quitaron el enchufe a Jay: “tu programa va a ser cancelado, vas a volver a las 23:30 y Conan hará el Tonight Show a las 0:05”. Lo cual, como alguien ha dicho por ahí, hace que ya no sea el Tonight Show, sino el “Tomorrow Show”… es el programa del día siguiente. Ahora todo el mundo dice: “¿qué hará Conan? ¿Se quedará para hacer el Tonight Show a las 0:05?”. (…)Lla cuestión es esta: cada vez que se produce un follón como éste —y creedme, no ha habido un follón como éste en años— es todo por el dinero. No os engañéis, es todo una cuestión de dinero. Aunque Conan es un buen tipo, también es listo y sabe que si se va de la NBC por las buenas perderá una enorme cantidad de dinero. Así que dice: “bien, no voy a presentar después de Jay, así que haced algo al respecto”. Y ahora la NBC ha de hacer algo al respecto, y sólo hay dos cosas que pueden hacer. Pueden pagarle una enorme cantidad de dinero a Conan (…), pero eso es un gran problema, porque todo esto que la NBC está haciendo les está costando cientos y cientos de millones de dólares. Quieren que Conan se marche y que haga un programa desde su sótano, eso es lo que quieren. Pero él no va a hacer eso, es un chico listo, así que va a ir a por el dinero. Así que, o le dan ese dinero, o renuncian a la cláusula de exclusividad, para que Conan pueda irse»

El asunto estaba tomando tintes surrealistas: incluso el máximo rival, desde la CBS, se permitía discutir las jugadas internas de programación de la NBC en público. Pero Letterman tenía razón: en la NBC preferían que O’Brien dejase vía libre para que Jay Leno volviera al Tonight Show, donde tan bien había funcionado en los años anteriores. Por otra parte, la cláusula de exclusividad con la que la NBC había amenazado a O’Brien resultó ser ilegal según la legislación laboral californiana, así que la emisora tenía que tragar: no sólo habrían de pagar un jugosísimo finiquito, sino que O’Brien sería libre para firmar de inmediato con cualquier otro canal. Tras la negociación, Conan O’Brien rompió con la NBC y obtuvo una indemnización de 30 millones de dólares, además de 15 millones extra a repartir entre los miembros de su equipo. Algunos trabajadores de rango inferior no recibieron indemnización de la NBC, ya que por sus contratos no tenían derecho a ella, pero O’Brien decidió otorgarles un “finiquito” pagado de su propio bolsillo: un gesto que fue elogiado por el sindicato de empleados teatrales y que ayudaría considerablemente a mejorar la imagen pública de O’Brien en la guerra mediática que estaba desatándose.

Bombardeo a Jay Leno

Durante aquellos convulsos momentos que siguieron a la salida de Conan O’Brien de la NBC, apenas hizo declaraciones públicas, y en todo caso se negó a hablar directamente sobre la actitud de Jay Leno, quien volvió a presentar The Tonight Show, que ahora ya no fue retrasado a la medianoche y siguió emitiéndose en el horario habitual de las 23:30. Pero el silencio de O’Brien respecto a Leno no significaba que otros fuesen a quedarse callados. Mucha gente había esperado inútilmente un gesto noble por parte de Jay Leno, que hubiese movido ficha en defensa de Conan O’Brien negándose a hacerse cargo del Tonight Show si O’Brien se marchaba de la NBC. Esa misma gente empezó a recordar la manera en que, en el 2004, Jay Leno había anunciado noblemente que pasaría la antorcha a O’Brien para evitar conflictos. Y ahora estaba sucediendo justo lo contrario: Leno parecía feliz de regresar a su antiguo programa a la primera oportunidad, aunque sabía que aquello suponía que Conan O’Brien abandonaba la emisora. Muchos interpretaron la jugada no ya como una falta de solidaridad profesional, sino directamente como una puñalada trapera de Leno a O’Brien. Las críticas empezaron a lloverle. Veinte años atrás, la guerra entre Letterman y Leno había tenido lugar de manera relativamente soterrada (muchos detalles de la historia no se conocerían hasta tiempo después) y Leno había salido del asunto con su imagen intacta. Pero en el 2010, en plena era de Internet, la batalla iba a librarse de una manera mucho más abierta, con más participantes deseosos de meterse en el revuelo y con decenas de miles de internautas opinando sobre ello en la red. Tras el definitivo abandono de O’Brien —que recordaba bastante a su propia salida de la NBC—, ¿quién se apresuró a volver a hablar sobre el asunto? Claro, cómo no: David Letterman nuevamente tenía la oportunidad de poner a parir a la NBC y al propio Jay Leno, haciendo obvios paralelismos entre el asunto Conan-Leno y lo que le había sucedido a él mismo veinte años atrás:

LETTERMAN: «Cada día me levanto y me digo: voy a mantener la boca cerrada sobre este asunto del Tonight Show y la NBC. Porque francamente, amigos, nadie me ha dado vela en ese entierro. Pero pasa lo siguiente: conozco a Leno desde hace treinta y cinco años… desde hace mucho, mucho tiempo. Solíamos ser amigos. Y lo que estamos viendo ahora es el Jay de siempre. Para mí es muy divertido ver todo esto. Es como “hey, ahí está, ése es, ése el tipo que yo conozco”. Pensé en mantener la boca cerrada sobre esto porque sabe Dios que ya tengo mis propios problemas. ¡Tengo mis propios problemas! Pero [sonrisa traviesa] …es que no puedo evitarlo. Y aunque nadie me haya dado vela en este entierro, de algún modo creo que Paul y yo somos en parte responsables de este desastre, por el enorme follón que causamos cuando abandonamos la NBC hace ya muchos años. Dijeron: OK, esto nunca volverá a suceder»
PAUL SCHAFFER: «Leno dijo hace cuatro años que se retiraría, precisamente para evitar que volviera a suceder algo así»

LETTERMAN: «Así que anoche, Leno dio su “discurso sobre el estado de la emisora”. Y dijo que no deberíamos echarle la culpa a Conan: “no culpéis a Conan por lo que está sucediendo”. Y yo me dije: pero si nadie está culpando a Conan. Después aclaró que a quien deberíamos culpar es a los agentes y managers de Conan, y recordó que él mismo no tiene agentes ni managers. Así que yo les ruego, señoras y caballeros, en beneficio de todos los involucrados: por favor, no culpen a Conan. Por favor. ¿OK? Sé que mucha gente piensa que Conan prácticamente se echó a sí mismo de la NBC. No es esa clase de tipo. Él no se haría eso a sí mismo. Por favor, no culpen a Conan, ¿de acuerdo? Eso es todo lo que tengo que decir esta noche. [hace una pausa y repentinamente vuelve al tema] En los miles y miles de palabras que se han escrito sobre este desastre, ¿quién ha culpado a Conan? ¡¡Nadie!! ¡¡Nadie ha culpado a Conan!! (…) Hace cinco años, cuando la NBC le dijo a Jay “mira Jay, Conan se va a quedar con tu puesto”, ahí es cuando dices: “muy bien, sin rencores”. Llamas a la ABC, llamas a la Fox, tratas de obtener mi trabajo, pero… [imitando burlonamente a Leno] “sí, eh… estaré en el rellano por si me necesitáis”. ¡No te quedes por ahí rondando! Te vas a la competencia, castigas a la NBC y les haces tragarse sus palabras. Y así Conan tiene trabajo, Jay tiene trabajo, yo tengo trabajo, Jimmy Fallon tiene trabajo, y Jimmy Kimmel tiene trabajo. ¿Lo ves? Así es como se supone que tienen que funcionar estas cosas. Es sólo parte de la evolución. Es Darwin, es un antiguo precepto darwiniano: ¿te despiden? ¡Búscate otra cosa! ¡No te quedes por ahí rondando hasta que alguien caiga muerto!»

Jimmy Kimmel protagonizó un momento memorable lanzándose al cuello de Jay Leno.

Resultaba evidente que Letterman estaba disfrutando de lo lindo, contribuyendo de buena gana a revelar ante el público lo que él consideraba la verdadera cara de Jay Leno. Curiosamente, todavía más agresivo que Letterman fue Jimmy Kimmel, la estrella nocturna de la ABC. Kimmel no tenía nada que ver con todo el asunto, pero vio un filón y decidió meterse de lleno en materia. Primero presentó todo un episodio de su programa disfrazado de Jay Leno, haciendo una imitación bastante sarcástica. Poco después —cuando ya se sabía que Leno estaba a punto de volver al Tonight Show— apareció en una conexión vía satélite en una de las últimas emisiones de The Jay Leno Show, el programa que estaba a punto de ser cancelado. Concretamente apareció en una sección llamada “10 a las 10” donde Kimmel tenía que responder diez preguntas hechas por el propio Jay Leno. Y Kimmel aprovechó la ocasión para restregarle todo el asunto a su anfitrión con una acidez sangrante. Era quizá el momento más tenso de toda la campaña anti-Leno, cuando tras responder varias preguntas con cierta normalidad, Kimmel se lanzó de lleno al cuello de su anfitrión:

LENO: Pregunta número cuatro. Si pudieras entrevistar a cualquier persona en el mundo, ¿a quién será?
KIMMEL: A ti y a Conan juntos. Me gustaría entrevistaros a ambos. Y me gustaría entrevistarte a ti, me gustaría hacer un “12 a las 12” mañana, si tú quieres, porque tengo un montón de preguntas que hacerte sobre todo este asunto. No creo que la gente tenga tanto interés en lo que yo tenga que decir, como en lo que está sucediendo en tu vida [sonrisa irónica].
LENO: Estoy de acuerdo con eso, sí. ¿Mañana por la noche? Oh, mañana por la noche me viene mal. Continuemos. Número cinco: Eres conocido por hacer bromas, ¿cuál es la mejor broma que has hecho?
KIMMEL: Una vez, cuando mi tía Chippy salió a trabajar, pinté su casa de naranja y verde. No le hizo feliz. Pero creo que la mejor broma que he hecho fue… le dije a un tipo que dentro de cinco años le iba a dar mi programa, y después, cuando pasaron cinco años, se lo di y después se lo volví a quitar.
LENO: Wow, wow [sonrisa forzada]
KIMMEL: Fue hilarante.
LENO: Muy buena broma, muy buena broma.
KIMMEL: Creo que ahora trabaja en la Fox o algo así.
LENO: Número seis: ¿alguna vez has “ordenado” [comprado] algo que haya sido anunciado en televisión?
KIMMEL: ¿Como cuando la NBC “ordenó” que tu programa fuese retirado de televisión?
LENO: [visiblemente molesto] No, no. Bueno, sí, algo como eso, sí.
(…)
LENO: Número siete. Creciste en Las Vegas y fuiste presentador de The Man Show, ¿cuál fue el mayor número de “lap dances” que tuviste en una sola noche? [un “lap dance” es un baile privado de una stripper]
KIMMEL: Jay, mi madre está viendo el programa, así que… aunque, no, espera un minuto, este programa ha sido cancelado, ¿verdad? Así que nadie está viendo este programa.
LENO: Sí, sí, buen apunte. Tu mamá no está mirando.
KIMMEL: Mi madre no está mirando. (…) No me gustan las strippers, ya sabes, porque tienes esa relación fingida con ellas por dinero. Algo parecido a cuando Conan y tú aparecíais juntos en The Tonight Show, pasando la antorcha.
LENO: Sí, sí.
KIMMEL: Ya sabes lo que quiero decir.
LENO: Sí, lo sé. Sí, lo sé. [Leno hace la siguiente pregunta del cuestionario] ¿Qué es lo que te da más miedo?
KIMMEL: Los volcanes. Las olas gigantes, tengo pesadillas con olas gigantes. Me da miedo que la cadena mueva mi programa a las 22:00.
(…)

LENO: Número nueve. ¿Hay algún programa del que nunca hayas sido presentador y que te gustaría presentar?
KIMMEL: Oh, ésta pregunta tiene truco, ¿no? Es cuando me dices si quiero presentar el Tonight Show y después me lo quitas.
LENO: No, no.

(…)
LENO: Y por último, número diez. Has aparecido en el “10 a las 10” porque: A) te gusta la innovadora tecnología de conexión por satélite, B) estás promocionando tu propio programa, C) quieres tenerme contento por si acaso decido irme a la ABC.
KIMMEL: Bueno, ya sabes, todas las anteriores son correctas. Escucha, Jay…
LENO: [haciendo ver que no queda tiempo] ¡Oh, lo siento!
KIMMEL: …Conan y yo tenemos hijos. Todo de lo que tú tienes que ocuparte es de tu colección de coches.
LENO: Es verdad.
KIMMEL: Es decir, tenemos vidas que dependen de nosotros. Tú ya tienes 800 millones de dólares, ¡por el amor de Dios, deja nuestros programas en paz!
LENO: [consiguiendo recomponerse] ¡Un aplauso para Jimmy Kimmel! Jimmy, muchas gracias, amigo mío. Te veo esta noche, en Jimmy Kimmel Live.

Slash luciendo una chapa de apoyo a O'Brien en el programa de Jay Leno.

El ataque de Kimmel frente a la propia audiencia del plató de Jay Leno —audiencia que terminó respondiendo con sorprendidas carcajadas, lo cual hacía el momento todavía más humillante para Jay: ¡su propio público parecía estar riéndose de él!— fue una sonorosísima bofetada mediática. De hecho, Leno dijo después que aquello había sido “un golpe bajo” por parte de Kimmel, aunque éste aseguró que al menos parte del cuestionario había sido pactado de antemano. Aunque, dijera lo que dijera Kimmel, sólo viéndoles resultaba muy obvio que se había saltado las posibles respuestas pactadas. Pero incluso esta surrealista aparición de Kimmel en el programa de Jay Leno se quedaría corta frente a la campaña que se desató en Internet. Una campaña en favor de Conan O’Brien y en contra de Leno que llegó a ser tan exagerada que por momentos resultaba ridícula, pero no puede negarse que también fue muy, muy entretenida. Tomando como lema expresiones como “Team Coco” o “I’m with Coco” —un apodo de Conan—, la red se llenó de referencias al asunto, en el 95% de los casos desfavorables hacia Jay Leno, se organizaron algunas cómicas protestas públicas e incluso se popularizó el “merchandasing” de apoyo a O’Brien en forma de camisetas, chapas, etc. Dicho merchandising llegó a colarse en el propio programa de Leno: por ejemplo, cuando Slash —el antiguo guitarra de Guns N’Roses— apareció actuando en el plató con su banda. Leno presentar la actuación del guitarrista con lo que parecía una expresión de no demasiado entusiasmo. Aunque el motivo de esa actitud no resultaba evidente en un primer momento, algunos televidentes se dieron cuenta —e Internet ayudó a mostrarlo mejor con capturas de pantalla— de que Slash, ¡llevaba puesta una chapa de apoyo a O’Brien en las propias narices de Jay Leno! (más tarde, la mujer de Slash diría que había sido idea suya). Es sólo un ejemplo de cómo muchas celebridades de la TV y el mundillo de la cultura tomaron parte en el asunto, por lo general para defender a Conan O’Brien y denigrar la actitud de Jay. Aunque también es cierto que hubo quien salió en defensa de Leno, como Oprah Winfrey. La famosa presentadora lo invitó a su programa para realizar una entrevista en la que, frente a la costumbre habitual de Oprah, no había público en directo. Pero poco podían hacer los intentos de Oprah: la imagen pública de Jay Leno, irremediablemente, se vino abajo.

Fue entonces cuando David Letterman tuvo la idea de hacer el sorprendente anuncio para la Super Bowl del que hablábamos en la primera parte de estos artículos, un anuncio en que el propio Letterman aparecía disgustado ante la presencia de Leno mientras Oprah intentaba ejercer como mediadora. La intención inicial de Letterman era que también apareciese en el anuncio Conan O’Brien, pero éste no quiso saber nada. Tras el rodaje del spot, Jay Leno intentó darle un giro a las cosas y —muy en su línea— dijo que dicho rodaje había servido para acercar posturas con su viejop enemigo David Letterman y para suavizar su relación después de veinte años de confrontación. Una visión que al parecer no era compartida por Letterman… ya que en el 2011, el díscolo Dave felicitó desde su programa a Jay Leno por cu cumpleaños, y claro, lo hizo a su manera:

“Feliz cumpleaños para Jay Leno, que cumple 61 años hoy [hace una pausa]. Por descontado, es uno de los pocos tiranos que aún quedan con vida. Todos sus amigos se reúnen, hacen una fiesta, compran una tarta… y éste es un detalle interesante: Jay corta la tarta con el mismo cuchillo con el que apuñaló a Conan por la espalda”

La resaca

Como decíamos, la imagen pública de Jay Leno se desmoronó a raíz de todo el asunto. En su retorno a The Tonight Show los índices de audiencia se desplomaron nuevamente, llegando incluso a niveles más bajos de los obtenidos por O’Brien. No obstante, ese deterioro de su imagen fue mayor entre un público joven más habituado a usar Internet —donde se habían librado casi toda las discusiones— y que también era el público más emocionalmente implicado con el asunto. Entre la audiencia de más edad, el asunto O’Brien tuvo una repercusión más relativa. De hecho, con el paso del tiempo, Leno ha conseguido recuperar a su antiguo público y ha vuelto a establecerse al frente del Tonight Show, hasta el punto de que la NBC ha vuelto a liderar las noches.

"Cartel oficial" de la campaña pro-Conan O'Brien que inundó Internet durante una temporada.

O’Brien, tras jugar su papel de víctima con una hábil mezcla de silencios y apariciones públicas cargadas de ironía sobre su situación —aunque como decíamos, nunca refiriéndose directamente a Leno de manera negativa— firmó con la cadena de cable TBS para presentar un programa llamado sencillamente Conan. El aterrizaje de O’Brien en la TBS también fue peliagudo: para emitir sel nuevo show, la cadena decidió retrasar el programa Lopez Tonight de George Lopez, lo que amenazaba con provocar otro conflicto entre presentadores. O’Brien se negó inicialmente a aceptar el puesto si ello significaba que otro presentador sería desplazado en la parrilla horaria. De hecho, no firmó el contrato hasta que el propio Lopez le convenció en un encuentro personal, haciéndole ver que no le importaba el cambio de horario. Tras el debut en la TBS, la trayectoria de Conan ha tenido bastantes altibajos. Después de un inicio sólido, impulsado por el apoyo popular tras la campaña “I’m with Coco”, sus índices fueron cayendo progresivamente, aunque los directivos de TBS —al contrario que los de la NBC— no se pusieron histéricos y se mostraron públicamente dispuestos a defender el programa de su nueva estrella. En un esfuerzo para reforzar sus índices y asegurar su permanencia, TBS adquirió los derechos de emisión de la exitosa seria cómica The Big Bang Theory, que antecedería a Conan en el horario nocturno. Gracias a la jugada, el programa de O’Brien ha salido del serio estancamiento en que estaba sumido y ha empezado a remontar.

Pero quizá lo más interesante de los últimos tiempos se ha producido hace apenas una semana, casualmente mientras finalizaba la redacción de este mismo artículo. En un momento que no podría ser más indicado, Conan O’Brien ha visitado el Late Show with David Letterman, en un momento impagable donde las dos principales víctimas profesionales de Jay Leno, los dos presentadores que tuvieron que dejar la NBC a causa de Jay aunque con diecisiete años de diferencia, aparecían juntos por primera vez desde el inicio de todo el asunto. En la entrevista, Conan ha dejado entrever cuáles son sus verdaderos sentimientos hacia el presentador de The Tonight Show, aunque sólo sea por su evidente aquiescencia hacia las ironías que David Letterman, como de costumbre, le dirigía a Jay Leno (por cierto, gracias a los lectores Ulises y Jordi por los enlaces):

LETTERMAN: [después de un largo silencio tras la aparición de Conan] “Creo que, cuanto más tiempo estemos aquí sentados, más nervioso se va a poner Jay Leno”.
O’BRIEN: “Sabes que Jay está viéndonos ahora mismo, ¿no?”
(…)

LETTERMAN: “Perdona por centrar todo este asunto en mí mismo, pero es lo que acostumbro a hacer. Yo estaba encantado por todo lo que pasó, excepto por el hecho de que tú perdieras tu trabajo…”
O’BRIEN: “Te diré, y esto es sincero, que mi único consuelo durante ese periodo era ver que tú estabas feliz”
LETTERMAN: [ríe] “Qué humanitario”
O’BRIEN: “En serio, sentía que… a veces Dave parece estar un tanto infeliz con su vida, y si esto le aporta cierta medida de alegría, entonces, ¡al infierno con mi carrera!”
LETTERMAN: (…) “Déjame ilustrar este asunto; conozco a Jay desde hace mucho tiempo. A mediados de los 70, en el Comedy Store de Los Angeles… Jay era el rey. Era el más divertido, era el hombre. El tipo al que vas a ver actuar, el tipo al que te querías parecer. Era divertido. También era… un poco niñato. Y cuando sucedió todo este asunto, me dije: ¡oh sí, este es el Jay que yo conozco! Y hablo de este periodo como la edad dorada de la televisión.”
O’BRIEN: “El periodo en que perdí The Tonight Show”.
LETTERMAN: [ríe] “Sí”
O’BRIEN: “Ese breve periodo de una semana y media, es para ti la edad dorada de la televisión”.
LETTERMAN: “Sí, eso es, pero no tiene nada que ver contigo”
O’BRIEN: “En ese caso, estoy satisfecho”

Dos presentadores de cadenas rivales, ambos defenestrados en su día por un tercer presentador, sentados en el mismo programa e ironizando sobre el paralelismo de sus respectivas historias. Este tipo de cosas son las que siguen diferenciando a la televisión norteamericana de la del resto del mundo, o como mínimo —huelga decirlo— de la televisión española. En la TV de los Estados Unidos hay mucha basura, desde luego. De hecho, buena parte de la llamada “telebasura” ha sido inventada y perfeccionada por ellos. Pero hay un hecho que no se puede negar: los estadounidenses saben hacer espectáculo, y saben convertir lo que sucede dentro del propio mundo del espectáculo en un nuevo espectáculo. Vemos a presentadores discutiendo sus asuntos laborales ante el público con ironía y acidez. Como también vemos, por ejemplo, a presentadores de cadenas rivales y tendencias políticas radicalmente opuestas visitarse en sus respectivos programas, conscientes de que trabajan en el “show business” y que ese negocio, como su nombre indica, requiere una buena dosis de “show”. Hacen “meta-televisión” de manera muy activa porque saben que, en definitiva, lo que a la gente le gusta son las historias, y además saber las historias que hay detrás de esas otras historias. Todo lo que tiene una historia detrás es mejor retenido y apreciado por el público, así que estas estrellas televisivas no tienen inconveniente en llevar lo que sucede entre bastidores ante las cámaras, especialmente cuando se produce este esta clase de guerra profesional entre personajes televisivos famosos a nivel nacional. En los noventa, durante el conflicto Letterman-Leno, este tipo de batallas aún se libraban con cierta discreción, pero en la actualidad —y muy especialmente tras la aparición de Internet— la televisión norteamericana ha aprendido a usarse a sí misma como material de entretenimiento y no para en ciernes. Sirva como ejemplo la historia de la que hemos hablado en estos artículos, un resonante culebrón en torno al trono de la televisión nocturna estadounidense: la silla de presentador del Tonight Show. Jay Leno se ha salido una vez más con la suya, pero a costa de transformarse en el villano de una nueva versión de El bueno, el feo y el malo.

Así que admito que lo que más me gusta de todo este asunto es ver cómo algunos presentadores han sabido convertir sus rencillas personales y profesionales en material con el que trabajar, en espectáculo y en comedia. Además, en algunos casos, lo han hecho con estilo. También me gustó ver cómo David Letterman, que en sus ya lejanos momentos de gloria fuese muy probablemente el mejor presentador de TV que yo haya visto nunca y a quien el comportarse con cándida honradez le costó en su día perder el sueño de su vida, haya tenido su revancha moral frente a Jay Leno después de tantos años, en los que mucha gente pensaba que Letterman era un tipo avinagrado, puñetero e inmaduro por no ser capaz de perdonar al bonachón de Jay. Haber seguido todo lo que sucede con estos tipos es como haber estado viendo un serial durante veinte años y llegar finalmente al último episodio, en el que el canalla de la historia es por fin desenmascarado y cazado con las manos en la masa. A algunos les parecerá un entretenimiento pueril, ya que a fin de cuentas hablamos de los problemas de gente que gana millones y millones de dólares. Pero, ¡hey! ¿No es lo mismo que hacemos cuando vemos un partido de fútbol? Cuando uno ve una película no piensa en lo que cobran los actores: lo único que quiere es que ganen los buenos y pierdan los malos. En eso, desde siempre, ha consistido el mundo del espectáculo.

30 comentarios

  • Muy buena serie de artículos, muy entretenidos. No tenía mucha idea de todo esto, si bien es cierto que suelo ver extractos de alguno de estos programas… principalmente de Jimmy Kimmel, que me parece ácido y divertido.

  • Genial! Estoy viendo últimamente entrevistas de Dave y me parece genial! Uno se da cuenta del estilo que marca (Buenafuente creo yo que lo conoce bien). Muy buena serie de artículos.

    • Hola Roi,

      Si no recuerdo mal, hablo de memoria, la primera vez que vi a Buenafuente fue en un programa de Miquel “Mikimoto” Calzada, en TV3. Aquel programa copiaba —todas las semanas— sketches e incluso secciones enteras de “Late night with David Letterman”. De hecho, cuando vi por primera vez a Buenafuente fue haciendo un repaso de titulares estúpidos de prensa, que era algo que Letterman había empezado a hacer ya en su brevísimo “The David Letterman Show” y siguió haciendo en “Late Night with”.

      Así que sí, podrías decir que Buenafuente es uno de los mayores deudores de Letterman.

      Un cordial saludo.

  • A esta frase:”Bastante tiempo atrás, en 1992, David Letterman había perdido la posibilidad de ocupar el trono de Johnny Carson a causa de lo que incluso a una cuantiosa indemnización” creo que le falta algo :-)

    • Hola Miquel,

      Gracias, corregido. Lo hago para ver si me ponen una secretaria, pero ¡no hay manera!

      Un cordial saludo.

  • Otros dos que intervienen uno en el programa del otro es Bill Maher con Bill O’Reilly….Bill Maher es descacharrante.

    • Y Stephen Colbert también en el de O’Reilly, con el añadido de que el personaje que intepreta siempre ante las cámaras es una parodia de un periodista de derechas, como él.

  • “Artie Lange, fue también entrevistado por Conan en aquella misma época y tampoco se andó con rodeos en torno al asunto”

    Ese “andó” hace pupa ;-) Por lo demás, muy buena trilogía.

  • Andó… ¿En serio? Anduvo, por favor… Por otra parte estoy enganchadísimo a esta serie de artículos. Grande Letterman

  • Creo que no ha habido un momento más incómodo en la historia de la televisión mundial que cuando Jimmy Kimmel le midió el lomo a Leno en su propio programa. Jamás he visto a nadie tan decidido a humillar en público y hacérselas pasar ultraputas a nadie como en ese fragmento.

    Una gran serie de artículos, escritos con gusto, claridad y estilo. Enhorabuena, de verdad.

  • Excelente final. He devorado el artículo. Espero que sigas escribiendo más, hay tanto por decir del espectáculo norteamericano, no solo de los late nights, hay todo un mundo y un humor especial creado en los stand up. Así como en programas como SNL.

  • Después de tantas líneas sobre el tema sigo sin ver claro porqué Jay Leno debe ser “moralmente” defenestrado. Es más, me alineo claramente con Leno.

    Señor E.J. Rodríguez, espero ansioso que escribas un libro. Lo compraré en papel y espero que me lo firmes.

    • Hola, Bernardo:

      Más allá de la opinión puntual de cada uno, Jay Leno se ha convertido en el villano de la historia. al menos para el público y para la mayoría de profesionales de los medios en EEUU. En su día, 1993, no sucedió lo mismo, pese a que no hacía falta leer muy entre lineas para entender que Letterman (y Carson) le guardaban un considerable rencor a Leno. Y eso que Letterman se ha peleado con mucha gente, pero también se ha reconciliado con casi todos ellos… excepto con Leno. Y Carson no se peleaba nunca con nadie, ni siquiera con Leno, pero tras su retiro nunca volvió a aparecer en el “Tonight Show” junto a Jay ni en la NBC… mientras que sí aparecía con Letterman en la CBS, ¡que había sido su cadena rival! Tampoco O’Brien se pelea con nadie, y ahora tampoco habla con mucho entusiasmo de Leno. También le hemos visto con Letterman pero parece improbable que se deje caer por el Tonight Show.

      Pero vamos, es gente a la que no conozco personalmente como para emitir un juicio moral 100% certero. Lo que sí es innegable es que la actitud de Leno ha resultado, cuanto menos, poco elegante. Las promesas están para cumplirlas, creo yo.

      Un cordial saludo.

      PD: En cuanto a lo del libro, curiosamente estoy barajando varias ideas, pero es posible que tarde un tiempo.

  • Excelente historia. Me devoré los tres artículos. Se aprecia lo extenso que resultó, definitivamente no era una historia para contarla en tres párrafos.

    Y me uno… hay mucho qué contar de la TV ‘usamericana’.

    P.

  • Totalmente de acuerdo con tu reflexión. Por cierto, gracias por la mención. Estoy viviendo en Estados Unidos y de momento sin trabajar, y además ya llevo unos años que sigo los “late shows” desde que Canal Satélite Digital emitía el “Tonight show” de Leno y el “Late Night” de Conan o’Brien.

    Tienes razón en lo de Letterman, a mi me gusta más que Leno pero tienes razón que se ha moderado mucho. He visto varios vídeos de cuando hacía el “Late Night” en la NBC y los hay muy divertidos, como este, “Camping with Barry White”

    http://www.youtube.com/watch?v=SmjG1i2F90M

    En un comentario anterior dije que mi favorito era Kimmel, aunque debo hacer una puntualización. Hay uno que me encanta por lo diferente que es: Craig Ferguson. Hace el programa que va después del de Letterman. Tiene un sentido del humor absurdo y bastante más ácido que el resto de los otros programas. Ferguson es escocés (nacionalizado americano) y le da un tono distinto, con secciones delirantes y un “sidekick” que es un esqueleto gay. Además, no se ha cortado en hablar de los problemas que él mismo tuvo con el alcohol y las drogas.

    Con todo, lo que me ha impactado de él son estos vídeos que voy a poner: Hace 5 años murió su padre, y al volver de su funeral, le dedicó 15 minutos de su programa, donde glosó su vida y su personalidad de una manera magistral. Es imposible no emocionarse viendo el vídeo. Dos años más tarde, murió su madre, e hizo lo mismo.

    http://www.youtube.com/watch?v=AvBh9AssPj4

    (homenaje a su padre, parte 1)

    http://www.youtube.com/watch?v=lCRxz06UF7Y

    (homenaje a su padre, parte 2)

    http://www.youtube.com/watch?v=Scpo9hvXitE

    (homenaje a su madre)

    • Hola Jordi,

      Desde luego, el homenaje de ferguson a su padre es emocionante.

      En cuanto a Kimmel, es el que ahora está más en forma, eso seguro. Pero mi favorito sigue siendo el Letterman del periodo 1982-2001. No ya por los sketches —aunque el que has puesto de Barry White está muy bien— sino porque creo que Letterman era siempre mejor que sus propios guionistas. Es decir: lo mejor de su programa era cuando Letterman se comportaba tal y como es, sin seguir un guión. Salvo que la situación sea demasiado tensa o extraña, lo cual le suele desbordar (p. ej. Madonna, Crispin Glover. Joaquin Phoenix), Letterman ha sido el mejor manejando los tiempos en pequeñas situaciones imprevistas. Por eso sus programas eran tan divertidos. Le sacaba punta a las chorradas más insignificantes. Cuando no había chorrada insignificante, la fabricaba él mismo. Ha sido un tipo, muy, MUY ingenioso.

      Por eso era tan bueno, por ejemplo, cuando se “ponía a trabajar” en un McDonald’s o en Taco Bell, como en los vídeos que ya enlacé en estos artículos. Y también era muy bueno con los niños. Los críos siempre dicen o hacen cosas imprevistas, y esa era la situación idónea para mostrar con qué habilidad se manejaba Letterman. Sacaba punta a cualquier cosa. Y lo mejor, sin salirse de su papel ni forzar la nota (algo en lo que deberían fijarse unos cuantos equivalentes españoles).Todo era perfecto: sus expresiones faciales,su manejo del ritmo,o cómo se guardaba referencias a una chorrada concreta para soltarlas unos minutos más tarde si se daba el momento. Y todo con absoluta naturalidad:

      http://www.youtube.com/watch?v=eh86Vf96w5c

      Y este con el descharrante niño hiperactivo…

      http://www.youtube.com/watch?v=OhR6F2_hNz4

      Y un divertidísimo recopilatorio que hizo en su 10º aniversario en la NBC:

      http://www.youtube.com/watch?v=EMP18ekAnFQ

      Un grande. O para mí, el más grande.

  • Gran artículo. Estaría bien ver una próxima entrega relatando otro episodio bastante controvertido de la carrera de Letterman, me refiero a cuando cedió a la presión de los anunciantes de su programa y canceló un monólogo del famoso cómico Bill Hicks que trataba temas considerados tabú en los Estados Unidos en aquella época, como la homosexualidad, el aborto o la religión.

  • Primero anduvo y después “andó”. ;)

    Interesante serie de artículos!

  • Buenísimo. Me dejáis sin palabras. Ojala hubiera más webs como esta. Un saludo.

  • Muy grande esta trilogía sobre los genios del show time americano.
    Hace años, en la década de los 90, descubrí este mundo y sus problemas a través de un artículo de César Martín en su revista, la Popular 1 y desde el principio quedé fascinado.
    Estos artículos me han proporcionado recuerdos, placer y aprendizaje a partes iguales.
    Una maravilla.

  • Brutal! Por ahí lo de Jimmy Kimmel me pareció oportunista, pero reconozco que tuvo su gracia.

  • No conocía a Jimmy Kimmel, pero lo que le hizo a Jay Leno fue una putada en toda regla. En su propio programa, reirse de él, humillarle, ganarse a su público…
    Y Leno, sin guión, no sabía qué decir.
    Evidentemente Kimmel fue a por él desde el principio.
    Saludos cordiales.

  • Leno se lo merecía. Eso y más. Yo soy Letterman y contrato a matones de la mafia para que le rompan las piernas por tres sitios…

  • Excelente serie de articulos, gracias de verdad.

  • Simplemente escribo para agradecer leer artículos tan entretenidos, llenos de fuentes y bien escritos en internet, ya se van echando de menos. Paso a compartirlo por todas las redes sociales, un saludo

  • hace falta ser freaky para dedicarle tiempo a escribir estos artículos. pero hace falta ser veinte veces más freaky como para leerselos y disfrutarlos como acabo de hacer.

    magnífico

    j

  • Veo que no soy el único que se acaba de leer los tres capítulos del tirón, y solamente puedo alcanzar a decir: ¡BRAVO! Como otro de los lectores, yo también descubrí la magnitud de Letterman gracias a un “No Me Judas” de César Martín en el Popular1, y a sus continuas reivindicaciones de Dave como RockStar total y absoluta.

    Respecto a las comparaciones con Buenafuente, mucho se ha copiado de Letterman (gags enteros, incluso: un celebradísimo sketch del Corbacho forrado de Couldinas tirándose a una piscina ya lo había hecho el propio Dave décadas atrás con un traje de Alka-Seltzers… o ponerle una cámara en la cabeza a una cabra, versión mikimotesca de la “Monkey Cam” de Letterman), lo cual dice mucho de la televisión española. Eso por no hablar de los tics copiados de Conan O’Brien, la escenografía, la relación rollo Schaffer con Joan Eloi… inspiración o plagio, qué más da si tenemos YouTube para comparar :)

    Por cierto, otro gran momento de la televisión española y los lates americanos: “Hola, yo soy Emilio Aragón pero Ud. no lo es”. Si se llega a enterar Chevy Chase lo cruje a demandas.

    Ah, Sr. Rodríguez, una petición: ya que ha referenciado a Howard Stern, ¿para cuándo un monográfico sobre el “King of all Media” pero sin ser tan hagiográfico como “Private Parts”?

    Saludos y enhorabuena otra vez,

    David Guerra

  • otro que se suma al carro de las enhorabuenas.

  • ¡Enorme serie de articulos! desconocia por completo la mayoría de personajes mencionados.
    Gracias, por contar estas historias y por hacerlo de la manera en que lo hace.

    PD: También me apunto a lo del libro.

  • ¿Vas a escribir algo de lo que pasó con Leno? ¡Genial que hayas escrito del tema!

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