Fundéu BBVA, la «Academia de los periodistas» - Jot Down Cultural Magazine

Fundéu BBVA, la «Academia de los periodistas»

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El lenguaje es una herramienta esencial del periodismo y el periodismo es un vehículo indispensable de la lengua. Esta concurrencia ha resultado tan provechosa para nuestro idioma como para la producción de ilustres plumas surgidas de las crónicas informativas. Por su difusión, más amplia e inmediata que la de la literatura, los medios de comunicación son los transmisores más eficaces de los usos lingüísticos y uno de los elementos que más influye en la constante formación del idioma. Una responsabilidad compartida ahora por miles de personas cuyo mensaje tiene gran repercusión en la red y que, conscientes de que el mal uso del lenguaje desprestigia el contenido, solicitan asesoramiento sobre temas lingüísticos.

Los nuevos medios se caracterizan más que nunca por la urgencia, los lectores han pasado a ser actantes y la agudización de la crisis perenne hace mella en la profesión, una de las peor valoradas por los ciudadanos. Un escenario tan complejo como fascinante para poner a prueba la pericia lingüística de un oficio considerado tradicionalmente maestro del lenguaje en el que Fundéu BBVA ofrece asistencia.

Fundéu, acrónimo de Fundación del Español Urgente, es una organización sin ánimo de lucro patrocinada por la agencia EFE y BBVA y con el asesoramiento de la Real Academia Española que inicia su actividad en 2005, como heredera del Departamento de Español Urgente, con el propósito de impulsar el buen uso del español en los medios y que sirve de guía lingüística a todos los hablantes.

Un equipo de filólogos y periodistas que «patrulla» los medios de comunicación y resuelve las controversias atendiendo a una necesidad apremiante generada por una producción vertiginosa que no puede ser satisfecha por otras vías de consulta.

A diferencia de la de la RAE, la labor de Fundéu no es normativa, pero su método de trabajo le confiere autoridad para recomendar el buen uso con una mayor agilidad que la académica. De ahí lo acertado del apelativo «Academia de los periodistas» que en ocasiones recibe la fundación. De hecho, Fundéu, por tener un registro de usos muy actualizado, sirve de puente entre «los inmortales» y el mundanal lenguaje que inventamos cada día.

Para conocer cómo realiza Fundéu este trabajo acudimos a su redacción ubicada en la legendaria sede de EFE en Madrid, hablamos con algunos de los componentes de la plantilla y asistimos a la reunión del Consejo Asesor del que forman parte ilustres lingüistas, académicos y periodistas.

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Redacción de Fundéu BBVA.

Dirigido por Joaquín Muller-Thyssen, el equipo de Fundéu resuelve todos los días consultas a través de diversos canales: desde el correo hasta el teléfono, pasando, cómo no, por las redes sociales; provienen de periodistas, escritores, traductores, correctores y de todos aquellos cuya herramienta de trabajo es la lengua, así como de particulares que tienen interés por su uso. También se examina la prensa en busca de las palabras y expresiones que la actualidad hace saltar a la palestra. Porque las palabras tienen momentos de notoriedad en función de la coyuntura informativa —como es el caso de «concertina» a propósito de la instalación de este tipo de alambre en la valla de Melilla o nacen espontáneamente por la necesidad de bautizar determinados fenómenos como el «cholismo». Estos y otros muchos términos y expresiones son estudiados en la reunión matinal de la redacción, en la que se ponen sobre la mesa los temas más complejos previamente estudiados, cotejados en diversas fuentes y analizados según numerosas obras para determinar una resolución consensuada que tomará cuerpo en forma de respuesta a una consulta o recomendación que se publicará en su página engrosando el extenso repertorio de esta sección  y se divulgará a través de EFE.

Algunas cuestiones no quedan resueltas en la redacción y pasan a ser analizadas por el Consejo Asesor, que se reúne semanalmente. Se trabaja con múltiples textos lingüísticos de referencia, académicos o no, y con el apoyo de la tecnología para confrontar datos a través de la red. Coincidiendo con nuestra visita, además de los componentes de la redacción de Fundéu Javier Lascurain, Álvaro Peláez y David Gallego, asistieron los académicos Gregorio Salvador y Salvador Gutiérrez, la periodista Soledad Gallego-Díaz y los doctores en Filología Románica Pilar García Mouton y Leonardo Gómez Torrego.

Es en el Consejo Asesor donde Fundéu sirve de enlace con la Real Academia Española como fuente de información sobre nuevos términos o usos lingüísticos y como campo de pruebas para estimar la conveniencia de hacer enmiendas o añadidos en las obras académicas.

El Consejo Asesor de Fundéu.

El Consejo Asesor de Fundéu.

Este es el método de trabajo de Fundéu, una institución joven con una misión heredera de la encomendada a Fernando Lázaro Carreter en los años setenta: la redacción del primer Manual de estilo para la Agencia EFE, que dio origen al Departamento de Español Urgente.

La composición del equipo, tanto de la redacción como del Consejo Asesor, proporciona un equilibrio entre dos disciplinas vinculadas y complementarias: periodismo y lingüística. En esta alianza fructífera, los integrantes de Fundéu son observadores privilegiados del estado de salud del periodismo y de nuestra lengua en los medios, que, según muchos, es crítico.

Javier Lascurain, periodista y subdirector de Fundéu, no considera tan dramático el panorama que contempla desde su larga experiencia.

¿Se percibe un peor uso del lenguaje en los medios actualmente?

Yo tengo una visión muy poco catastrofista. Evidentemente hay problemas y algunos son nuevos, pero no tengo ninguna tendencia a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Hay una preocupación en los profesionales por el buen uso del idioma y nosotros aquí la percibimos. Eso es lógico y consustancial al trabajo, pero a mí lo que me da muy buena sensación es que también advertimos esta preocupación en los que no son profesionales. Cada vez hay más gente preocupada por escribir bien de la que pudo haber nunca, porque nunca tanta gente ha escrito en público como en este momento. Y este mundo de la comunicación en el que todo el mundo es actor, que mucha gente ve como una amenaza, yo creo que es una oportunidad como pocas, porque la gente está más interesada que nunca en que su lenguaje sea correcto. En el caso de los medios no creo que haya desinterés, sí puede haber un problema que afecta al lenguaje y también al contenido que son los medios con los que estamos trabajando.

La crisis: menos medios, menos correctores…

Yo no sé si esa situación es igual en todas partes, pero cuando vienen mal dadas, y vienen mal dadas en muchos sitios, una de las primeras figuras que salta es el editor o corrector; esa figura experimentada que tiene la última palabra sobre el contenido pero también desde el punto de vista formal. Cuando no te salen las cuentas es muy fácil recortar en controles. A mí me parece muy peligroso, entiendo la lógica empresarial que lleva a eso pero me parece muy peligroso. Sobre todo en este momento en el que todo va girando hacia los medios digitales y por tanto mucho más inmediatos.

¿Crees que los nuevos medios tienen más repercusión en el uso del lenguaje?

En la medida en que cada vez más personas se informan a través de medios digitales y menos a través de medios impresos, el paradigma ahora va a estar en las pantallas. Decía Financial Times que su proyecto a partir de ahora es que la edición de papel esté basada en la digital y no al contrario como ha sido tradicional. Esto va a ser cada vez más así. Eso afecta al lenguaje en la medida en que la urgencia del papel existe, pero tiene un límite: hay unas horas en las que puedes manejarte. En lo digital no hay hora de cierre.

¿Los periodistas reciben una adecuada formación lingüística?

No lo sé. El problema de la formación básica de los periodistas es un tema duro (ríe). Es posible que en la formación básica de los periodistas una de las lagunas sea un conocimiento más profundo del lenguaje, y lo digo por propia experiencia, aunque ya es muy antigua. Pero fundamentalmente es un problema de tiempos de trabajo. Cuando escribes tan rápido te arriesgas mucho y no siempre te puedes parar a consultar, si bien es cierto que si el periodista viene con una muy buena formación corre menos riesgos.

Javier Lascurain.

Javier Lascurain.

Yolanda Tejado atiende redes sociales y responde consultas de la más variada índole. Un trabajo en el que ha de estar en continua formación para conocer los cambios normativos, ampliar los conocimientos de una disciplina inabarcable y afrontar los desafíos de los usuarios.

Las disputas lingüísticas suelen ser muy apasionadas. ¿Replican las respuestas los usuarios?

Sí. Se crea mucho debate, aunque ponemos referencias de lo que dice la RAE, porque trabajamos con su asesoramiento y nos basamos en su información. Pero esto también es productivo porque te hace pensar.

¿Alguna vez os han convencido?

Sí, y hemos rectificado. Nos hemos dado cuenta de que no habíamos explicado algo claramente, o nos hemos basado en un libro, pero hay otro que dice otra cosa.

¿Qué consultas recuerdas como más curiosas?

Hay de todo. Una muy curiosa, que la recibimos a las seis de la mañana, decía algo así como «el pero ladra, el gato maúlla, ¿qué hace la langosta?». Dudamos si contestar o no, pero aquí todo tiene respuesta.

¿Y en este caso cuál es?

Que no lo sabemos (risas). Lo que más preguntan son extranjerismos, usos de preposiciones, cuestiones gramaticales… Hay algunas que cuesta bastante resolver consultando libros, entonces lanzas la respuesta en voz alta por si algún compañero la resuelve y, si comentando entre todos la pregunta no tenemos una respuesta clara, recurrimos al Consejo Asesor. Y así se lo decimos a quien ha planteado la consulta.

Yolanda Tejado.

Yolanda Tejado.

El servicio de respuestas se mantiene los siete días de la semana para atender una demanda creciente. Las cuentas de RAE y Fundéu en Twitter tienen gran seguimiento, provocan acalorados debates e incluso tienen imitadores. Se percibe un interés en los medios y en los lectores por la divulgación lingüística. De este fervor gramatical hablamos con tres filólogos de Fundéu:

Jaime Garcimartín

La verdad es que a juzgar por los resultados, que han ido creciendo muchísimo sobre todo a través de la difusión de EFE, hay un interés claro. Sin embargo en papel no lo suelen hacer. Parece que tienen interés en las ediciones digitales pero no en las impresas. Los medios digitales reproducen nuestras recomendaciones pero no suelen elaborar artículos propios a partir de ellas.

Álvaro Peláez

A no ser que sea un tema que genera mucha polémica, como en el caso de «obispa». Lo que sí he observado es que hay medios digitales que han empezado a tener secciones propias de lengua. Porque han detectado que es un tema que genera mucho tráfico. En Twitter ves un enlace de un medio en el que habla de ortografía y entra más gente por ahí que por una noticia porque genera polémica.

Fernando de la Orden

Genera polémica porque todos nos consideramos competentes. Todos sabemos hablar y por tanto tenemos la capacidad de opinar sobre este tema. Nosotros mismos estamos sometidos al escrutinio y a la corrección permanente. Algunas recomendaciones tienen alguna errata y hay auténticos especialistas en detectarlas.

De izquierda a derecha: Jaime, Fernando y Álvaro.

De izquierda a derecha: Jaime, Fernando y Álvaro.

Fundéu también divulga textos de los medios en la sección de noticias. Victoria Alcázar, periodista, se encarga de la web. Cada mañana hace un búsqueda para recoger artículos relacionados con nuestro idioma e ilustra la recomendación del día, tarea para la que cuenta con el valioso archivo gráfico de EFE.

¿Se establece algún filtro para publicar los artículos?

El único filtro que establecemos es no entrar en la guerra del bilingüismo; todo lo referente a divulgación del español, incluidos artículos opuestos a posturas académicas, tiene cabida.

Victoria Alcázar.

Victoria Alcázar.

Judith González codirige junto a Mario Tascón el Manual de estilo para los nuevos medios.

Se suele decir que, junto a la imprenta, internet es el elemento que más ha influido en la evolución de las lenguas. ¿Consideras que esa evolución es positiva?

Yo creo que es positiva porque lo que desde luego está favoreciendo internet es que la gente escriba mucho más y que gente que no escribía sienta esa necesidad diariamente. Cuando uno se tiene que enfrentar a la escritura le surgen muchas dudas y hace que se preocupe, en parte porque tienes la idea de que en internet te juegas tu reputación, de que si pones una cosa mal luego Google no lo olvida… existe esa conciencia de que hay que escribir bien y eso es positivo. También tiene su contrapartida: con la velocidad de las comunicaciones hoy en día, el intercambio de expresiones es mucho mayor, de anglicismos en el ámbito tecnológico sobre todo, pero no es necesariamente malo, el préstamo históricamente ha sido una manera de enriquecerse las lenguas.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Cómo tratamos de ofrecer una solución discutiéndola aquí por las mañanas, llevándola al Consejo… Tratamos de ser útiles y nos jugamos mucho, y eso es interesante porque enriquece. Tienes la oportunidad de ayudar a la gente a comunicarse mejor y son temas, la lengua y la comunicación, que me apasionan; servir de ayuda en eso para mí es tremendo.

Judith González.

Judith González.

Desde 2007, Fundéu patrocina el sitio colaborativo Wikilengua para compartir información sobre norma, uso y estilo del español y en 2012 publicó dos libros: Escribir en internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales, que nació de la experiencia en la web y Compendio ilustrado y azaroso de todo lo que siempre quiso saber sobre la lengua castellana, una obra con sabor añejo tanto por título como por diseño pero totalmente actual. Otras muchas actividades y publicaciones encaminadas a promocionar el buen uso del español son impulsadas por una de las entidades dedicadas a la lengua más importante del ámbito hispanohablante a la que nos hemos acercado para conocer su trabajo y sus rostros. Los objetivos logrados durante la gestión de una labor tan compleja animan a su director, el periodista Joaquín Müller-Thyssen, a concebir propósitos más ambiciosos:

¿De qué logro de Fundéu se siente más satisfecho?

Si tengo que elegir uno, creo que del prestigio conseguido. Todos los que dirigen una empresa o una institución, como es mi caso, saben que si el producto que vendes o el servicio que das no es bueno, le falta calidad o rigor no va a funcionar. Sin el prestigio que da un trabajo bien hecho y sin una imagen que refleje el verdadero espíritu de servicio que anima a una fundación como la nuestra de poco sirve todo lo que hagas. Esto es una cuestión vital cuando te mueves en un mundo como el de la lengua española, sobre el que giran instituciones de tanto reconocimiento y respeto como la RAE y hay tantos profesionales de prestigio en el mundo de la docencia, la traducción, la corrección, etc. Cuando veo que «sabios» a los que todos respetamos elogian nuestro trabajo me lleno de orgullo por lo conseguido en estos ocho años de trabajo.

¿Qué proyectos tiene Fundéu?

Muchos en lo inmediato y todos dirigidos a mejorar y a lograr una mayor difusión del servicio que damos. En el horizonte, lejano lamentablemente, la ambición irrenunciable a conseguir una red de «Fundéus» en todo el mundo hispanohablante. Es muy difícil, pero sería una gran cosa que en cada país de América se unieran, como hemos hecho aquí, medios de comunicación, instituciones de la lengua, y entidades financieras para crear fundaciones como la nuestra. Como te digo, es un sueño más que una posibilidad, pero no renunciamos, no.  

Joaquín Müller-Thyssen.

Joaquín Müller-Thyssen.

Fotografía: Gladys Sobrido

11 comentarios

  1. Pingback: Fundéu BBVA, la «Academia de los periodistas»

  2. Contaré algo que es solo una anécdota y no pretendo que se tome como un ejemplo representativo. Colaboro en un proyecto de escritura y a menudo acudimos a la RAE o la Fundéu para resolver dudas. Hablando del lanzamiento de la bala, alguien dijo que la Fundéu había publicado una recomendación de que escriba “lanzamiento de peso”; les consulté y me respondieron que el primero es el uso americano y el segundo el español. Mi conclusión es que las recomendaciones válidas para periodistas españoles no lo serán siempre para periodistas uruguayos o estadounidenses, pero que no se le ha aclarado eso a los periodistas ni al público.

  3. Yo nunca he hecho una consulta, pero me ha ayudado mucho ver las consultas que hacen otros. Es una herramienta magnífica para quienes trabajamos con el lenguaje.

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  5. Mola

  6. Fundéu es una herramienta complementaria a la RAE. Personalmente uso muchísimo las dos a pesar de ser argentina porque mi trabajo lo requiere a la hora de abordar traducciones y revisiones con el famoso “español de todos” o “neutro” o “global”. Dudo que en verdad sea posible despojar a cualquier texto de todas los posibles surgimientos de tintes dialectales, dado que siempre una variante acaba por imponerse más que otras por un motivo u otro. No obstante ello, encuentro que FUNDÉU actúa de manera coherente, eficiente, bastante mediata y con seriedad. Creo que resulta úitil no solo para periodistas sino además para traductores y otros lingüistas, y lo que más entusiasma es que se trata de un trabajo en colaboración tanto por parte del equipo oficial que integra la asociación como por los usuarios que enviamos consultas, planteamos dudas y difundimos las respuestas.

  7. *Dudo que en verdad sea posible despojar a cualquier texto de todos los posibles surgimientos de tintes dialectales, dado que siempre una variante acaba por imponerse más que otras por un motivo u otro.

  8. El lenguaje es apasionante. La aportación de Fundéu, un tesoro.

  9. http://www.fundeu.es/consulta/ferrol-o-el-ferrol-1159/

    Respuesta ful, le dices a un nacho ferrolano «El Ferrol» y te curte, ¿me entiendes?. Miedo…

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  11. ¿Podría hacer algo la FUNDÉU, para que se dejase de escribir nombres propios en radio, televisión, prensa….etc,etc,…..y no digamos ya en Twiter, Facebook, etc…Es ya todo un SUNAMI, la mala costumbre de no poner mayúsculas a nombres propios de personas, ciudades , paises, etc….. SOS. SOS, SOS

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