No queremos ser pobres, Almudena

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Imagen de arado en 1950 en El Saucejo, provincia de Sevilla. Foto Malojavio el Saucejo (CC)
Imagen de arado en 1950 en El Saucejo, provincia de Sevilla. Foto: Malojavio el Saucejo (CC).

No es ningún secreto que los medios anglosajones gustan aún de publicar historias u opiniones sobre España que abundan en un pretendido exotismo, tópicos que inciden en el carácter particular o ancestral de nuestro país y lo sitúan en los márgenes de la modernidad y del entorno europeo. En los no pocos años que llevo en el debate político en internet, he sentido más de una vez la frustración de intentar interesar a los corresponsales extranjeros en análisis y debates sobre la realidad española para que al final, incluso en los medios más prestigiosos, lo que trascienda no infrecuentemente sigan siendo noticias sobre toreros, monjas, guardias civiles o falangistas.

Por eso no me ha sorprendido tanto encontrar en el New York Times un artículo de Almudena Grandes que ha gozado de alguna difusión estos días, salvo por el hecho de que esta vez sea una española, y supuestamente progresista, la que alimente el apetito de lugares comunes y atavismos de un cierto lector. De hecho, nada falta en el artículo de lo esperable, empezando por la Guerra Civil; y con el añadido de que el carácter de intelectual española de la autora aporta al guiso kilos y kilos de subjetivismo, superioridad moral y prescripciones sobreentendidas. En ese sentido, el artículo no dice una palabra sobre la España real, pero sí es una ventana abierta al tipo de debate público que tenemos aquí. Una especie de meta artículo.

Por si el lector quiere ahorrarse el trago, le resumo el argumento central del texto: en España, debido a la crisis, volvemos a ser pobres como lo fuimos antes, pero además ahora lo somos sin orgullo ni espíritu de rebeldía, porque Europa nos ha robado ese «tesoro que no se compra con dinero». Hace treinta años, los niños españoles «heredaban de sus padres la pobreza, pero también la dignidad, una manera de ser pobres que nunca carecía de dignidad». Y esto ya no es así porque, agárrense, «perdimos el contacto con nuestra tradición, con los valores que ahora podrían ayudarnos a superar esta nueva pobreza».

Pasemos por alto la ironía de que Grandes celebre el espíritu de rebeldía de un país que atravesó cuatro décadas de dictadura y donde, como ella misma señala, imperaba ante todo aquel consejo del invicto Caudillo: «Haga usted como yo y no se meta en política». Como uno ya tiene una edad y es capaz de recordar, no los años sesenta que al parecer tanto añora la novelista, pero sí los inmediatamente anteriores y posteriores a la entrada de España en la entonces CEE, confieso que me deja atónito que un supuesto progresista no detecte el progreso real habido desde entonces en tantos y tantos terrenos. Aquel era un país más pobre en casi todo: en renta, sí, pero también en libertad, en derechos sociales, en seguridad, en educación, en infraestructuras, en desarrollo territorial, en autoestima.

Por supuesto, también podríamos no confiar únicamente en la memoria o en las percepciones subjetivas y buscar esa cosa tan extraña para el intelectual español tipo llamada «datos». Datos que pongan en contexto tanto el progreso de los últimos treinta, cincuenta años como la crisis actual. Si hiciéramos tal cosa veríamos, por ejemplo, que en nuestro país el PIB per cápita (en dólares constantes de 2000), incluso contando con una caída desde 2007, es superior en diez mil dólares al de 1986. Si nos fijamos en la renta bruta disponible de los hogares —es decir, la cantidad de que disponen las familias después de pagar impuestos directos y contribuciones a la Seguridad Social—, ésta se multiplicó por más de 2 entre 1985 y 2008, y la caída desde entonces representa un pequeño porcentaje de esta subida. También la renta personal media por adulto se ha cerca de duplicado desde 1985. Esto pone muy en entredicho que seamos hoy «de nuevo pobres» al nivel de hace treinta, no digamos cincuenta años. Pero miremos otros indicadores aparte del frío dinero, que ya dice Grandes que ser ricos no lo es todo. Si la tasa de paro nos parece inaceptable —y lo es—, recordemos que ya estuvo en niveles similares durante la crisis de comienzos de los 90, y que en 1985 era del 21,3%. La esperanza de vida ha aumentado seis años desde entonces. En cuanto al Índice de Desarrollo Humano, desde comienzos de los ochenta no solo hemos crecido apreciablemente, sino que lo hemos hecho a un ritmo superior que la media de la OCDE y los países con Desarrollo Humano Muy Alto, poniéndonos a su altura. Por más que nos preocupe la calidad educativa, es muy difícil sostener que en conjunto España sea hoy un país menos formado a todos los niveles que hace treinta o cincuenta años. Y, finalmente, alguien que ha conocido una España de segunda fila en todos los órdenes no debería minusvalorar que hoy sea un miembro de pleno derecho de la Unión Europea, un país teóricamente mayor de edad al que se le da y se le exige en consecuencia, aunque los maximalistas siempre pueden decir que ahora nos manda Alemania y antes éramos “libres”.

En definitiva, el panorama que se dibuja a poco que observemos la realidad antes que el ombligo propio es más acorde con el relato de la convergencia con Europa y el mundo desarrollado —en lo bueno y en lo malo— que con el cuento de miedo que nos quiere contar Almudena Grandes. Y desde aquí tenemos que juzgar el batacazo de la crisis. Es cierto que la desigualdad y la pobreza han aumentado desde 2008, y está por ver dónde nos quedaremos cuando pase. Es probable que tardemos mucho tiempo en ver de nuevo auténtico crecimiento, y que convivamos durante años con tasas de paro en torno al 20%. Pero la caída tendrá que ser mucho más dura, y no solo en los indicadores económicos, para justificar una comparación con los ochenta o con los años oscuros del franquismo.

De todas formas, puede que el discurso de Grandes no se refiera tanto a lo que somos y fuimos sino a lo que queremos ser. Al fin y al cabo, otra característica saliente del debate nacional es la insistencia en el deber ser a despecho casi absoluto del ser. Si es así, el artículo da más miedo aún. La España eterna que nos retrata la novelista de progreso no dista mucho de la que, cambiando algún detalle de la escenografía, hubiera pintado un intelectual del régimen hace cinco o seis décadas. Un país de quijotes ridículos, inmersos en delirios de grandeza moral y no solo incapaces de desarrollarse al nivel de sus vecinos europeos, sino orgullosos de ello. Según Grandes no queríamos ser otra cosa que eso, pero Europa nos robó el alma.

Pero es que sí queremos. Si de estos últimos treinta años emerge una enseñanza es que los españoles quieren y pueden ser un país desarrollado europeo y no un atavismo ni una reserva espiritual. No «pobres dignos» de postal romántica o novela social de tercera, sino ciudadanos de un país moderno. En España sobran, es cierto, los problemas institucionales; pero pensar que dichos problemas y carencias no solo brotan de una especie de voluntad colectiva, sino que son parte fundamental de ella, como una identidad común o Volksgeist que nos condena a parque temático de la dignidad mendicante, es insultar a los españoles. E insultarlos doblemente si este culturalismo de vuelo gallináceo se hace pasar por progresismo o ideología de la emancipación.

Algunos, desde luego, no queremos ser pobres, ni creemos que haya dignidad alguna en vegetar en los márgenes de la historia, suponiendo que tal cosa fuera posible en nuestra época. Queremos un país que ocupe su lugar en Europa y que vuelva a ofrecer un futuro a sus ciudadanos. Un país con una sociedad más articulada y mejor participación política. Con una educación de mayor calidad. Con un Estado de bienestar que redistribuya de manera más eficiente. Con un mercado laboral que no condene a los jóvenes a vivir en el alambre por tiempo indefinido. Con menos barreras de entrada en beneficio de castas y grupos de poder. Un país que valore más el mérito y la formación y donde la prosperidad esté abierta al talento más que a las relaciones privilegiadas. Pero todo esto no va a llegar por ensalmo, ni con frívolas invocaciones al ser histórico de España, ni mucho menos entregándose al masoquismo y la nostalgia de un pasado miserable. Las generaciones que protagonizaron la transición a la democracia y el ingreso en la comunidad europea, las que vivieron el estallido de prosperidad y han sufrido sus excesos, los que ahora se forman y pelean en busca de un futuro en nuestro país o fuera de él merecen algo mejor que fábulas alcanforadas con maletas de cartón y doncellas con abrigos raídos. Sobre todo cuando queda tanto por hacer.

Creo que en cierta ocasión, a su regreso, Max Aub confesó que los intelectuales del exilio habían perdido el paso de la España real, y que quizás en el fondo echaban más de menos sus veinte años que los tiempos turbulentos de la República. A lo mejor más de un intelectual patrio actual debería reunir el coraje y la honradez de hacer una reflexión pareja y preguntarse cómo es posible echar tanto de menos el franquismo o —quién sabe si por metempsicosis— los años treinta, y tener tan poco contacto con el país presente. Si la generación del exilio se desconectó en algún momento de la España real, forzoso es disculparlo por el trauma de la guerra, el sufrimiento de la marcha y la quiebra de unas vidas interrumpidas. Cuando el desconectado pertenece a la élite periodística y editorial, y es figura reconocida en el principal grupo cultural y mediático del país, solo cabe achacarlo a desinterés, banalidad o las consabidas anteojeras ideológicas. Uno tiene, por supuesto, todo el derecho a hablar sin sustanciar lo que dice, y a añorar lo que le dé la gana. Hasta la pobreza o el franquismo. Pero, por favor, que no nos tome el pelo diciéndose progresista.

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56 comentarios

  1. Pingback: No queremos ser pobres, Almudena

  2. BRA-VO

  3. Jesús Couto Fandiño

    Esto es como el lado oscuro del anuncio de Campofrío. Ellos a “celebrar” lo “español” (que por lo visto es sinónimo de “muerto de hambre y borrego pero con salero”) y esta señora a llorarlo porque nos lo han quitado.

    Lo que nos han quitado es el dinero y el futuro, joder.

  4. Ellenor

    He leído primero su artículo y me ha gustado mucho. He leído después el de Almudena Grandes, y me he dado cuenta de que usted había hecho algo parecido: ha decidido escribir su artículo, con ideas que ya revoloteaban previamente en su cabeza, antes de leer detenidamente el del NYT.

    • Totally agree with Ellenor, a más no poder. El artículo de Jorge está muy bien pero si te lees el de Almudena Grandes es como si él no se lo hubiera leído o no le hubiera pillao el punto. Dejo esta frase final que es, por cierto, la “bottom line” de la Almudena: “Because Spaniards, who for centuries knew how to be poor with dignity, never knew how to be docile.”

      • Wil E. Coyote

        “Never knew how to be docile”… Claro, por eso Franco murió en la cama, tal como señala el propio Jorge en su artículo.

        En esa frase final, lo que viene a decir en el fondo Almudena Grandes es básicamente lo mismo que en el resto del artículo: contra Franco vivíamos mejor.

      • Valhue

        Dejemos el tópico del español indomable, por favor. Somos el único país europeo que jamás ha ajusticiado a uno de sus gobernantes, y eso que como decía no recuerdo qué autor inglés, España ha debido tener la peor serie de gobernantes de Europa, en dura pugna con Rusia.
        A lo más que hemos llegado es a exiliar algunos, como Alfonso XII o los dirigentes de la segunda república (aunque a esos si los pillan probablemente les hubiesen hecho algo más) pero no cuenta por tratarse de golpes de estado militares y no de revoluciones populares.
        Solo porque la sociedad sea profundamente incívica, de comportamiento cainita y constantemente enfrentada entre sí; solo porque el prototipo de español sea el cenutrio de boina enroscada con domicilio en Puerto Hurraco no significa que seamos un pueblo rebelde y orgulloso. Todo lo contrario. El pueblo español puede ser muy violento con su vecino, o con los del pueblo de al lado, pero desde el punto de vista del gobernante no hay un rebaño más manejable en el mundo.
        Recordad que el grito español nunca fue “¡Por la Libertad!” sino “¡Vivan las caenas!”.

        • fernando

          Muy muy bien!.
          Excelente.

        • raul15

          Coyote y Valhue, 100% agree, España país de borregos; algunos de ellos vociferantes, pero de ahí no pasan….bien traída la cita de Max Aub: AG añora sus 20 años

  5. Metal @ Troll

    Me quito el cráneo. Chapó.

  6. Valhue

    De lo mejor que he leído de opinión en Jotdown.

  7. La ”guerra” entre Europa y el mundo anglosajón para ver quién la tiene más grande sigue su curso. Estamos en una etapa de crisis y somos el blanco de las burlas y reproches de EEUU para atacar indirectamente a la UE.

    Sin embargo, es tremendo el catastrofismo disfrazado de crítica que se gastan algunos para hablar de España. Especialmente sangrante en muchos periodistas ”todólogos” que confunden crítica con despotrique. Es el periodismo de barra de bar, que fomenta que haya gente que opine lo que algunos demandan oír: que la culpa no es nuestra, que somos nobles, pero que nos han quitado todo.

  8. Al ambulatorio que voy a escayolarme las manos de tanto aplaudir.

    Chapeau.

  9. viruela

    lo lamentable de todo esto es que al señor San Miguel no va avenir el NYT a comprarle su artículo y sin embargo, a doña Almudena, que templa su guitarra al gusto anglosajón, le han firmado el cheque… decimonónicamente hablando, es algo que no muta, sin mayor interés por el común de los españoles en que esto ocurra, con el gustito que nos da lamernos la idiosincrasia

  10. Demangeon

    Todo lo que sea criticar ese penoso artículo y a una parte apolillada de nuestra élite cultural progresista cuenta con mi apoyo incondicional.

    Un saludo

    • Blackkader

      ‘Incondicional’ es la palabra clave de su, llamemoslo así, comentario.
      En cuanto al artículo, lo he leido y parecia razonado, PIB, datos etc. A mi también me parecen muy mal ps estereotipos.
      Luego he leido el de Grandes y menudo hombre de paja (mental) que se ha fabricado el autor con materiales aún más burdos que los que pretende endosarle a Grandes.

      • raul15

        Diooo!!, La paja se la hace AG, fabulando con la maravillosa dignidad de los pobres españoles de su añorada juventud, regodeándose – ella sí bien sumisa – en la miseria irresoluble de España.

  11. lucia saura

    Pues ni churras ni Merinas. Estoy de acuerdo con Ellenor, me he leido el artículo de Almudena Grandes, y tampoco va de añorar la España de entonces. Almudena Grandes no pone en duda todos los avances de los que habla el autor de este artículo. Ni la mejor formación, ni que tengamos ahora más dinero. Grandes no se refiere a nada de eso, ni añora el franquismo, ni la pobreza. Lo que Grandes sostiene es que entonces la “gente” (lo que sea que eso signifique, porque cada vez está más claro que ese concepto es bastante vacuo) tenia más resistencia a la adversidad y que ahora la “gente” se deja vencer por el pesimismo más facilmente, que antes eramos rebeldes y ahora somos dóciles. Y aquí es donde Jorge San Miguel tiene razón. La “gente” antes, como entonces, hemos sido siempre dóciles con las clases dominantes. Nos tragamos lo que nos den. Refunfuñar por lo bajo es lo que se nos da mejor. Eso, y quejarnos con la pareja, los amigos, en el facebook.

  12. Jesús Couto Fandiño

    Aqui hubo un momento en que la gente no era dócil

    Y llegaron los que llegaron y los eliminaron como los eliminaron hasta que sólo quedaron dóciles, de nacimiento o de espíritu roto.

  13. Satrapa

    Menudo triple se tira el autor cuando ofrece las cifras de PIB per cápita y renta bruta pero no ofrece las del coste de vida.

    Lo peor de todo son los que vienen a aplaudir el artículo con las orejas como si fuera palabra revelada. Hagan el favor de incluir el coste de vida en la ecuación y verán que sorpresa se llevan.

    • Wil E. Coyote

      En el artículo se dice “dólares constantes de 2000”, lo cual, si no me equivoco, significa que las cifras están ya ajustadas a la inflación.

      Aun así, hay cifras que sí son absolutas, como el aumento de la esperanza de vida o la reducción de la desigualdad.

      • Satrapa

        Ya te ha contestado Lorenzo Rin más abajo, pero si no te parece suficiente, aquí tienes más ejemplos:

        Evolución del salario real 1978-2010
        http://tinyurl.com/nr9hwzm

        Tasa de variación de salarios 1978-2010
        http://tinyurl.com/oyb2rul

        Si no te gusta deflactar el PIB y prefieres el IPC, aquí tienes otra gráfica:
        http://tinyurl.com/pos96m2

        Ahora, con estos datos en la mano, me dices si la frase del autor de que “la renta per cápita se ha multiplicado por dos en los últimos treinta annos” no es un pedazo de triple de 9 metros.

        • Wil E. Coyote

          Tus dos primeros gráficos, si no entiendo mal, se refieren a la tasa de variación, es decir, a la velocidad a la que aumentan o disminuyen los salarios, pero no a si éstos lo hacen o no. Esto es: si los salarios suben un 15% este año, y al año siguiente vuelven a subir un 15%, eso aparecería en tu gráfica como un cero, porque no ha variado la velocidad a la que suben. La gente se llevaría la impresión de que los salarios se han congelado, cuando en realidad han estado subiendo un 15%.

          (Al menos eso creo entender, porque es difícil entender esas gráficas sin contexto. ¿Me podrías enlazar las páginas donde Alberto Garzón las explica?)

          En cualquier caso, este debate ya surgió en Twitter la semana pasada, cuando se publicó el artículo de Almudena Grandes, y Kiko Llaneras, otro de los politikones, enlazó este artículo:

          http://blogs.elpais.com/alternativas/2013/10/el-aumento-de-la-desigualdad-en-contexto-historico.html

          En el artículo y en la discusión posterior, Llaneras repitió varias veces que todas sus cifras están ya ajustadas por inflación y poder adquisitivo. Es decir: el argumento tan repetido de “¿qué pasa con el coste de la vida?” *ya* lo están teniendo en cuenta en sus cifras.

          • Satrapa

            Pues si, los has entendido mal, que quieres que te diga XD
            Las gráficas muestran que el poder adquisitivo de los asalariados lleva estancado desde hace 25 annos y solo ha subido de forma relativa desde los comienzos de la democracia, que es lo que te está diciendo todo el mundo.

            • Satrapa

              Igual no has visto que los gráficos tienen dos ejes, la verdad es que no entiendo tu comentario XD

            • Wil E. Coyote

              En primer lugar: “¿todo el mundo?” :-D

              (Esto debe de ser como lo del foro de Internet aquel en el que un tipo, cada vez que perdía una discusión, decía que recibía muchos apoyos anónimos por email de gente que no se atrevía a escribir).

              En segundo lugar: me estaba refiriendo sobre todo a tu segunda gráfica, que habla efectivamente de “tasa de variación”. Es decir: si hoy tu sueldo sube un 30% y el año que viene otro 30%, en realidad tu sueldo no ha subido, según esa gráfica.

              Que por cierto: es el mismo error que cometes en tu tercer gráfico, el del IPC. La gente verá dos líneas que “van para abajo” y se escandalizará… pero es que una vez más, se refiere a la variación. Lo único que indica ese gráfico es que allá por 1982, los sueldos subían un 15% anual… pero los precios subían también lo mismo. La inflación y tal.

              En realidad, el único gráfico relevante de los tres que has puesto es el primero, que habla efectivamente de salario real. En él se ve que ha habido un ascenso de “80” a “105” en los últimos 30 años. No es el doble, pero es una cifra apreciable… aunque también habría que preguntarse cómo han elaborado esas cifras, es decir, cómo las han indexado…

              …Y la verdad, después de que me hayas intentado colar dos gráficos irrelevantes de forma tan trilera, no espero que seas tú quien me lo explique. Seguiré buscando información.

        • Sergio

          Me has ahorrado tener que buscar esa información tan esclarecedora sobre la evolución de la economía española real durante los últimos tres decenios. Chapó!

  14. C.Albers

    “Pero es que sí queremos. Si de estos últimos treinta años emerge una enseñanza es que los españoles quieren y pueden ser un país desarrollado europeo y no un atavismo ni una reserva espiritual.”

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.

    Por eso llevan votando 30 años a los hijos y nietos del régimen ya sea su facción roja o azul.

    Las tonterías que se llegan a leer.

  15. Lorenzo Rin

    El salario deflactado del trabajador mediano de 2010 es inferior al de 1995.
    http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=%2Ft22%2Fp133&file=inebase&L=0
    No he podido trastear más allá porque el INE no da más datos.
    Esto me sugiere que cuando acabemos la crisis el salario deflactado del trabajador mediano estará por debajo del de 1985. Y esto no quiere decir que: a) No haya más riqueza acumulada en España que en 2010. b) El trabajador mediano podrá comprarse bienes que se hayan abaratado a través de mejoras tecnológicas.
    c) Se pueda obtener renta de otras fuentes.
    Pero sobretodo, sí querrá decir que existirá más desigualdad y pobreza en sentido relativo.

  16. Almudena Grandes quiere que volvamos a arraigarnos a nuestras tradiciones. El coraje y el orgullo patrio que nos robaron junto con nuestras carteras. No tengo muy claro si quiere que vuelva Caminero a la selección o Eisenhower a repartir limosna y leche en polvo

  17. Jules

    Fantástico artículo. Las élites intelectuales progresistas parecen tan desvinculadas de la población como los políticos de derechas a los que critican.

  18. kilgore

    Mucho dato macreconomico que, en efecto, constata el avance del país en estos treinta años (solo faltaría).
    Pero hay gente que vuelve a pasar hambre como en los años 40, y se promulgan leyes que recuerdan (o lo son abiertamente) al franquismo. Y especuladores de todo pelaje nos roban abiertamente con la complicidad y la colaboración necesaria de los que gobiernan. Y la gente no quema nada.Así que yo también creo que la docilidad se ha apoderado de nosotros.
    Claro que para guardar algunos culos, y la jodida marca España, viene muy bien echar la culpa de la mala imagen a los progres, que no saben hacer otra cosa que protestar.

    • raul15

      eso también es verdad, desde luego más atinado que los dislates de AG. Si quería expresar eso, que lo hubiese hecho como tú ahora.

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  20. Ronnie

    Lo que me queda bastante claro es que el autor del articulo no forma parte del sector desempleado ni precario. Si alguna vez llegara hacerlo, su discurso cambiaria considerablemente. No todos hemos sido mayoritariamente empobrecidos. Hay una gran parte de espanoles que siguen viviendo holgadamente, con su casa, mas la casa en la playa, los dos coches y los viajes de vacaciones al extranjero al que este discurso de la pobreza le suena a realidad paralela. Luego esta “clase media” empobrecida, condenada al desempleado o los trabajos esporadicos, que aspira a conseguirte un trabajo de 1000 euros con las pagans extras prorate andas y horns da partita todo el dia. Si lo consiguen, seran unos privilegiados subcontratados que oiran a sus companeros de oficina hablar de Los modernos que somos.

  21. Carles Sirera

    El artículo de Almudena Grandes habla de la solidaridad perdida. Jorge San Miguel está feliz porque se ha perdido la solidaridad y como él vive de esperar que le recompensen por promover los instintos más bajos del ser humano, ya que considera que eso se paga bien, pues escribe este artículo para enredar, burlarse de la solidaridad e intentar parecer culto e inteligente. Almudena Grandes no es una persona especialmente brillante ni inteligente y, como escritora, tampoco merecerse leerse, pero, como mínimo, no es una cínica feliz por el dolor ajeno.

    • Valhue

      La solidaridad y la caridad son virtudes magníficas, pero puesto que tienden a aumentar exponencialmente con la miseria, no es para desearlas de vuelta. Como solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena las sociedades egoístas e individualistas son, paradójicamente, las más deseables: esas son las sociedades de gente a las que les va bien en la vida.

      • Carles Sirera

        Claro, es lo mismo que opinan los yanquis sin cobertura sanitaria del Canadá. Allí están bien gracias al ultrindividualismo de mercado, pero nosotros no tenemos cobertura sanitaria por culpa de Obama el socialista.

  22. Carles Sirera

    Y, para que Jorge San Miguel tenga el detalle de no volver a tergiversar a Max Aub, aquí el fragmento de Campos de los Almendros que Rafael Escudero citaba en su libro Modelos de democracia.
    Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados,sinafeitar,sinlavar,cochinos,sucios,cansados,mordiéndose,hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides, hijo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides.

    • Saint Joss

      A mi lo que me gustaría es leer al menos una sola vez en mi vida un artículo o comentario de Jorge San Miguel en el que no ponga a parir a alguien.
      No he conocido jamás a un articulista con tanto rencor y frustración.

    • raul15

      que bueeeeeno, emociona

  23. Bowers

    Uno de los problemas de un país como España es que una individua como Almudena Grandes, que ha metido la pata tantas veces que ya ha desbordado el límite de bobadas aceptables en un país normal, siga siendo un referente de algo. Alguien que evidencia tanta zafiedad como para perpetrar este desastre: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/13/elblogdesantiagogonzalez/1231839324.html debería ser olvidado para siempre.

  24. Carlos Alberto

    Habla usted como si la crisis que vive este país tuviese algo que ver con otras crisis económicas que hemos vivido en democracia. Me sorprende. Porque lo que tenemos ahora es una crisis política e institucional paralela a la económica. Hemos empezado a saber cómo funciona de verdad este país y nos ha inundado el asco: la colusión de intereses entre la élite política y económica, el sectarismo, la corrupción institucionalizada, el clericalismo combativo y reaccionario…No somos un país moderno, y no lo somos porque hay mucha gente poniendo empeño en que no lo seamos para mantener su estatus. Un país moderno, señor mío, no está podrido por la corrupción desde la jefatura del estado hasta la concejalía de urbanismo de cualquier municipio de tamaño medio; un país moderno se preocupa más de la educación de sus ciudadanos y de proteger a los más indefensos de ellos que de saquear las cuentas públicas para llenar los bolsillos de la élite; un país moderno, en suma, no habría permitido el ascenso al poder de una mafia criminal.

  25. El primer párrafo se lee (entre líneas) como “jo, yo que escribo tan bien no me como un colín fuera de España y esta pedorra de Grandes publica en el NYT, con lo que tiene que molar eso. Claro como va de rojilla”. A partir de ahí, muchos más topicazos que los que usa ella. No sé si has entendido muy bien su artículo. Simplemente dice que pobres lo hemos sido siempre, pero ahora con un poco menos de dignidad. Ahora somos el “nuevo rico” que vuelve a ser pobre. ¿Dónde ves que eche de menos a Franco, por ejemplo?

    No estoy de acuerdo con que nuestras carencias de hoy sean culpa de Europa, pero aparte de eso el artículo de Grandes me gustó y me parece que está mucho mejor escrito que éste. Al final, a lo mejor ésa es la única razón de que ella publique en el NYT y otros (sin mirar a nadie) no.

    • Wil E. Coyote

      Hombre, Grandes dice que echa de menos la España de hace 40 o 50 años… que es la que construyó Franco.

      Yo estoy convencido de que Almudena Grandes no echa de menos a Franco, pero también estoy convencido de que, en su fuero interno, ella y muchos otros piensan que “contra Franco vivíamos mejor”.

  26. Epicureo

    El artículo de Almudena Grandes no hay por dónde cogerlo. Sentimentalismo barato y recuerdos inventados, como todos los suyos. ¿Indómitos, los españoles de los años 60? ¡Ja!

    La respuesta de Jorge San Miguel es casi igual de mala. Los datos estadísticos que aporta no son toda la realidad. Es verdad que todavía no somos tan pobres como entonces. Pero entonces los pobres tenían esperanzas de dejar de serlo: había industria, pleno empleo y si uno cambiaba de trabajo probablemente era para mejorar. No gracias a Franco: las democracias estaban mucho mejor que nosotros. Ahora, un 25 % de la gente no puede trabajar, y otro 25 % al menos está temblando por si los echan. Se reclaman “reformas estructurales” que pasarían a la precariedad (lo llaman “flexiseguridad”) a otro 25 % más. Y no parece que haya alternativas, ni siquiera en un plano utópico. Aunque quisiéramos ser rebeldes no podríamos, porque no hay hacia dónde rebelarnos.

    • Galahat

      La “flexiseguridad” para todos (los que no forman parte de la red clientelar se entiende) es cojonuda. Ya verás qué rápido deja de mirar la mayoría de la sociedad hacia otro lado y de contar milongas sobre lo mucho que hemos evolucionado. O que las cuenten si quieren, pero desde la precariedad.

  27. Metzger

    En la españa de los ochenta la clase trabajadora tenía mayor nivel de vida del que tiene hoy día.

    De hecho una familia vivía con un salario y pagaba una vivienda y hoy eso no se hace ni con dos viviendas.

    Aquí la única mentira y la única ensoñación es esa del progreso, de la maravilla de la globalización y de lo bien que vivimos todos.

    No, no vivimos bien, ni vivimos mejor, ni vamos a ninguna parte buena. Ni vamos a tener un estado del bienestar que redistribuya ni nada parecido: Vamos a una sociedad de salarios miserables “para ser competitivos” y de nulos servicios sociales porque el dinero (el capital) no paga impuestos desde que algunos genios (parecidos a esos que defienden todo este progreso y bienestar) nos dijeron que la libertad de movimiento de capitales era cojonuda.

  28. Metzger

    *ni con dos salarios

  29. Neofito

    No considero a Almudena Grandes una gran escritora, su prosa se eleva (o lo pretende) como portavoz de la clase popular, esto es: escribe para todos los públicos. No oculta, además, su ideología de izquierda o progresista, lo que me acerca a ella más que su literatura.

    Y sin embargo no creo que su artículo tenga mayor delito que haber sido publicado en un medio extranjero, en el NYT para ser más precisos, lo que irrita a algunas esquinas ideológicas de este país. A vueltas con ese manido axioma de que, si eres de izquierdas, no puedes ver remunerado tu trabajo.

    Se podrá estar o no de acuerdo con sus recuerdos y como ella los vierte en sus artículos, pero tergiversar palabras escritas, a las que todos tenemos acceso, es burdo y absurdo. Resumiendo sucintamente: no es que contra Franco se viviera mejor, es que Franco encarnaba el mal, un dictador de carne y hueso que representaba nuestra podredumbre, nuestro atraso, nuestra miseria. Era el representante de los males que vivía este país (la inmensa mayoría, siempre hubo una élite que vivió muy cómodamente, y que con el enjuagado de la Transición han conseguido a base de nepotismo colocar a sus descendientes) y ahora, en pleno siglo XXI y en Europa, algunos de los valores o sentimientos que hace cuarenta años nos unían, simplemente se han perdido o nos los han robado. O dicho de otra forma, nos hemos caído del guindo al constatar que buena parta de lo que nos dijeron era mentira, que la dictadura no tenían que disimular, y que en democracia cada vez lo hacen menos.

    Antes había una dictadura que eliminó toda disidencia, un cielo nublado en el que no se veía el sol, y poco parecía estar en nuestras manos para cambiarlo. Ahora, en democracia y en la Unión Económica Europea, asistimos diariamente a escándalos sociales que cuentan con la connivencia de la ley (venta de preferentes, saqueo de Bankia, amnistía fiscal, escándalos y corrupción política por doquier) en los que la fiscalía, lejos de velar por el interés general, vela por los intereses de la grey que se juega este país en una eterna partida de poker.

    Antes era sencillo canalizar la frustración, escupir una maldición, encontrar en los ojos del otro la complicidad de quién te entendía y esperar a la defunción del caudillo. Ahora, los hijos de aquellos han dado una pátina de legalidad a su juego sucio, con lo que la ciudadanía de a pie, los que cargan con el peso de esta crisis, se sienten presos del sistema político por el que lucharon, activa o pasivamente.

    Reforma fiscal: usted, ciudadano de a pie, no se equivoque en su declaración o le hacemos una paralela. No se pase de listo, que le hacemos una inspección y le empuramos. Ustedes, grandes empresarios y gente de poder, traigan su dinerito negro que se lo lavamos sin problema.

    Reforma laboral: creará empleo, nuestros amigos empresarios harán el favor de contrataros siempre que nos les cueste mucho echaros. Que antes ser mileurista era la base de la pirámide, ahora conserva tu trabajo y no te quejes, no sea que lo pierdas. Que apeláis a los sindicatos para tratar de equilibrar la balanza, no os preocupéis, los denostaremos, tenemos a los nuestros en los medios de comunicación.

    Monarquía: Cómo, ¿que se han descubierto tejemanejes que todos imaginabais? ¿que un juez osa a meter mano en el asunto? tranquilos, nuestro ministerio de hacienda, el de justifica y la fiscalía se encargarán de hacer parecer que fue un accidente.

    Reforma educativa: reformaremos lo que hay, sin contar con padres ni docentes. Nosotros tenemos la llave y aunque no contemos con el apoyo de ningún grupo político, tenemos al ministro dispuesto a inmolarse por nuestra causa.

    Descontento popular: No sé que les pasa a los “obreros” de este país que se indignan por nada, si estamos haciendo lo que debemos hacer. Radicales que rodean el Congreso, hagamos una opresiva ley de seguridad ciudadana. Cómo, que a algunos colectivos, aún con dignidad, deciden hacer huelga… no nos preocupemos, pongámonos a pensar cómo regularlas y hacerlas ineficaces.

    Referente moral canónico: Vamos a contentar a la Iglesia católica, que tanto luchó por nuestros intereses, y vamos a darles gusto persiguiendo a las mujeres asesinas que se les ocurra abortar, devolvamos la ley treinta años atrás. Mientras tanto, sigamos potenciando que se marque la X en la declaración de todos los ciudadanos, pero no se os ocurra mencionar nada del IBI.

    Estado de bienestar: menuda patraña os habéis comido todo estos años, el estado de bienestar es insostenible, y lo habéis echado a perder vosotros, voraces ciudadanos que habéis vivido por encima de vuestras posibilidades. Los bancos os seducían con cantos de sirena y vosotros los habéis escuchado, pidiendo préstamos para comprar coches, iros de vacaciones o solicitar hipotecas de segundas residencias. Habéis utilizado en exceso el sistema público de salud, habéis solicitado becas y ayudas sociales por doquier (es que todos aspirabais a tener hijos universitarios! qué escándalo), hasta queríais disfrutar de una ley de dependencia! pero tranquilos, estamos nosotros para amonestaros y devolveros a la senda del crecimiento: privatizaciones, nepotismo y tutela.

    En fin… al final todo se reduce a lo mismo desde que el mundo es mundo: los poderosos quieren seguir siéndolo, los desfavorecidos luchan por arañar unas migajas. Y lo peor, con todo, es que nos tomen por idiotas.

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  31. Federico Martinez

    Almudena Grandes no da más de sí, sólo hay que leer sus artículos en El País. Por ejemplo, estos: http://elpais.com/diario/2008/11/24/ultima/1227481201_850215.html, http://elpais.com/diario/2009/01/12/ultima/1231714801_850215.html, http://elpais.com/elpais/2013/05/30/eps/1369908060_462073.html. Criticar un artículo de esta señora es demasiado fácil, el autor debería buscarse presas más consistentes. Por ejemplo, Muñoz Molina; ahí tiene un filón, pero tendrá que esmerarse.

  32. A. Grandes no es una analista. No es para tomarla en serio, aunque a veces sus opiniones puedan ser más o menos cercanas a lo que cada uno piensa. Pero no es una intelectual “incómoda” que haga reflexionar, etc.

    Muy de acuerdo con la cuestión de los escritores “guiris” (periodistas, corresponsales, aventureros anglosajones en nuestro país, etc.). Les encanta el exotismo de la España eterna (o quizá habría que decir la “España andaluza” eterna). Hace poco me llevé un buen chasco leyendo “Ghost of Spain”, del periodista británico G. Tremlett, supuesto conocedor de nuestro país y, en efecto, él habla de lo que se espera. En esto no engaña: escribe para sus conciudadanos guiris. La iglesia, el flamenco, el ruido, las tapas, la playa, las chapuzas, los toros… Algunas de sus impresiones o análisis tienen cierta gracia y verdad, pero no hay ganas de hablar de la España real; ni siquiera de la “posible”, lo cual es incluso peor. Es como aquel tan celebrado programa televisivo de J. Quintero (toreros, folclóricas, estrafalarios, frikis…) sólo que con menos carga de solemnidad y más ironía pragmática, por así llamarla. Más ligereza y entretenimiento (que en esto sí son buenos estos escritores guiris: no suelen aburrir).

    Feliz navidad:
    Luis S.

  33. Isaías

    Magnífico artículo. Claro que de Almudena Grande no cabe esperar gran cosa; en realidad, no cabe esperar nada. Es progre; peor aún, es una progre orgánica, con púlpito desde hace años desde el que soltar sus sandeces con su prosa de medio pelo. Le va bien de escritora (hay gente pa’ tó, que decía aquél), lo ganará bien de tertuliana (la libertad de expresión es lo que tiene) y está tan ensoberbecida con su superioridad moral (para eso es progre) que ha perdido todo contacto con la realidad, si es que alguna vez tuvo tal contacto. Recordando lo que decía Vázquez-Montalbán, contra Franco esta muchacha vivía mejor. Supongo que pasaría aquellos años ilusionada, como tanta gente, antes las posibilidades que se abrían y con la nostalgia de ese recuerdo, de esas ilusiones, se sigue alimentando. ¿Que esas ilusiones se han ido al carajo por culpa, entre otros y en no escasa medida, por culpa de esa progresía a la que representa? Bueno, que la realidad nunca te estropee una buena historia

  34. Pingback: No es casual el matrimonio. | Gara's Weblog

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