Ted Nugent: es un fascista, pero es nuestro fascista - Jot Down Cultural Magazine

Ted Nugent: es un fascista, pero es nuestro fascista

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Ted Nugent. Foto: Corbis.

Ted Nugent. Foto: Corbis.

Creo que Barack Hussein Obama debería ser encarcelado. Está claro que es un comunista, Mao Tse Tung vive, y su nombre es Barack Hussein Obama. Este país debería sentirse avergonzado. Me da ganas de vomitar. Obama es un pedazo de mierda. Me puede chupar la ametralladora. (Ted Nugent)

Ha dicho tantas barbaridades a lo largo de su carrera que a veces resulta imposible distinguir cuáles son las más alucinógenas. Es capaz de soltar discursos políticos delirantes en mitad de los conciertos, consiguiendo que incluso parte de sus espectadores, que han ido a escuchar su música y no a soportar un mitin patriotero-libertario, terminen abucheando hasta que decide callarse y volver a tocar la guitarra. Escribe en revistas, casi todas ellas relacionadas con la Asociación Nacional del Rifle (NRA) o la caza, y habla en programas de radio para defender el derecho de los americanos a llevar armas, para poner a parir al Partido Demócrata (y a cualquier cosa que esté a la izquierda de Atila) y para añadir nuevas perlas a su ya interminable repertorio de salvajadas. Lo tenemos claro: Ted Nugent es un bocazas, uno de los más grandes bocazas que la industria musical ha producido jamás. Al menos si descontamos el material escrito, no sé, pienso por ejemplo en Scar Tissue, la infinitamente sonrojante autobiografía de Anthony Kiedis. No son casos comparables, claro. Kiedis es un tontaina que tuvo la suerte de hacerse amigo de algunos músicos en el instituto y que ha demostrado con ahínco poseer el cerebro de un mosquito; después de décadas de exitosa carrera, sigue creyendo que es un «artista» con «talento». Nugent no es tan idiota. Para empezar, él sí tiene talento musical. Y no creo que aspire jamás a un Nobel, pero desde luego al lado de alguien como Kiedis puede llegar a parecer Albert Einstein. Y desde luego parece Gandhi al lado del imbécil de Phil Anselmo, que hace bien poco se puso en evidencia saludando brazo en alto… y no, no como broma, sino berreando «white power!» al mismo tiempo. Nugent no es un neonazi descerebrado como Anselmo. Pero sí se ha convertido en una representación de lo peor del patrioterismo del ala derecha del partido republicano en el ámbito del show business.

Esto no será un problema para quienes, al estilo de Pablo Iglesias, han crecido escuchando plúmbea canción protesta y ahora amenicen los cumpleaños interpretando canciones de campamento con una guitarra española, o para quienes hayan crecido escuchando a The Cure. Supongo que para ellos Nugent no es un factor a considerar: como nunca han escuchado sus discos y apenas tendrán noticia de su existencia, lo verán no muy distinto a Donald Trump, pero sin el poder ni el dinero para convertir las cafradas que defiende en leyes. Sin embargo, para otros, los que sí hemos sido fans de Ted Nugent y todavía escuchamos sus antiguos discos, su actitud sí puede suponer un cruce de cables. Cualquier niño o adolescente que haya crecido escuchando rock setentero habrá asimilado los primeros discos en solitario de Nugent. Es inevitable que, antes de sabe siquiera en qué consistía la política, hayamos pasado horas y horas sumergidos en los surcos de sus vinilos. Por entonces pensábamos que Ted Nugent era, a lo sumo, una mezcla de cowboy conservador y hippie al estilo de los Lynyrd Skynyrd. Es decir, alguien que quizá tenía una fama peor de la que merecía y que en todo caso compensaba esa mala fama con su música. Nugent desde luego tenía ese pasado hippie, cuando formaba parte de The Amboys Dukes y compuso en aquel clásico de la psicodelia llamado «Journey To The Center Of The Mind».

Sí sabíamos que no tomaba drogas ni abusaba del alcohol y que era bastante detractor de las sustancias, como Frank Zappa, pero todavía no sabíamos que también era detractor de media humanidad: izquierdistas, inmigrantes, homosexuales, etc. Solo nos habían llegado las anécdotas más contraculturales de su biografía, como cuando hizo lo posible por no ser reclutado para la guerra del Vietnam: como tenía buena salud y no veía manera de fallar el examen médico, se pasó tres semanas sin ducharse, colocándose a base de varias drogas por primera y única vez en su vida, incluso hacíéndose sus necesidades sin quitarse la ropa. El resultado, claro, fue que le consideraron no apto porque parecía un vagabundo esquizoide: «El médico que debía examinarme vomitó cuando me bajé los pantalones». Todo esto sonaba tan familiar en músicos rockeros de la época (Gregg Allman se libró de Vietnam haciéndose disparar en un pie por su hermano Duane) que resultaba difícil imaginar que en realidad Nugent iba a convertirse en un derechista desatado. Por entonces lo único que sabíamos es que era un músico al que merecía la pena seguir, sobre todo cuando en 1975 disolvió los Amboy Dukes (donde había seguido escribiendo canciones tan maravillosas como «Great White Buffalo») y editó su primer disco en solitario, que es uno de los artefactos más maravillosos del hard rock de aquellos años. Todo guitarreos con base bluesy, directos a la médula, como si en la Creedence se hubiesen vuelto locos y se hubiesen unido a una banda de motoristas. El disco, que tiene a Derek St. Holmes en las voces (el propio Ted solo canta un tema), no tiene desperdicio. De principio a fin, todos los temas están a un gran nivel. La larga e hipnótica «Stranglehold», las contagiosas «Stormtroopin» o «Hey Baby», las enérgicas «Just What the Doctor Ordered» y «Snakeskin Cowboys», la histérica «Motorcity Madhouse» (esta sí, berreada por The Nuge en persona) o la irresistible perla jazzy «You Make Feel Right At Home». ¡Un pedazo de disco! El siguiente álbum, Free-For-All, también era bueno. Y qué decir del Cat Scratch Fever, que contenía dos de sus mayores himnos: la enloquecida «Wang Dang Sweet Poontang», además de la canción que daba nombre al álbum y que supongo todos los grupos de rock de quinceañeros habrán ensayado alguna más de una vez en su garaje, a poco que tengan algo de sangre en las venas y no se hayan dedicado a hacer versiones de los Housemartins:

La carrera de Nugent siguió patrones similares durante el resto de los setenta, culminando en 1980 con otro disco memorable, Scream Dream, de donde salieron dos joyas en las que Nugent sonaba más enloquecido que nunca: la fantástica «Scream Dream», con aquel videoclip en el que salía ataviado como Tarzán y causando la impresión de que estaba perdiendo el juicio. O la no menos atolondrada «Wango Tango», cuyo clip terminaba de confirmar que efectivamente necesitaba un chaleco de fuerza. Este es el Ted Nugent con el que algunos crecimos: un tipo que se partía el espinazo tocando la guitarra, que berreaba como un demente, que pegaba saltos, que grababa canciones irresistiblemente divertidas. Y si por algunas de aquellas caia en nuestras manos un VHS pirata y podíamos verlo en acción en festivales estadounidenses, comprobábamos que sus filmaciones en directo eran tan espectaculares como cabía esperar. Sí, amigos, Ted Nugent molaba.

Entonces empezaban a llegarnos las nuevas sobre su afición a las armas… Pero eso tampoco parecía tan aberrante, al menos en un estadounidense. Hay muchos músicos de aquel país que usan pistolas y rifles. Sí, a Ted le gusta cazar. Dice que solamente come carne cazada por él mismo y que se niega a comprar carne producida en granjas industriales. Es más, sus razonamientos en defensa de la caza y en contra de la ganadería o agricultura industriales no son tan fáciles de desmontar, y puede poner en aprietos a un vegetariano cuando empieza a enumerar los efectos nocivos que la agricultura, por ejemplo, ejerce sobre determinadas especies animales que ven cada vez más reducido su ecosistema. Su tesis es la de que quienes cazan para comer, no para vender lo que cazan, querrán un ecosistema lo más intacto posible, para que sus presas no se extingan. Bien, aunque todos sospechemos que en realidad lo que pasa es que le gusta disparar a cosas que se mueven, al menos posee argumentos bien construidos al respecto. Más problemática es su asociación a las tesis del NRA, en favor de que la tenencia de armas sea libre y legal. El propio Nugent organiza campamentos de verano donde se enseña a los niños a cazar (y disparar, por tanto) y además sostiene que cualquier intento de controlar la venta de armas es algo antiamericano, propio de comunistas. En este aspecto, no hay una falacia del NRA que Nugent no repita con entusiasmo, aunque hay que reconocerle que es más locuaz y articulado que los muchos clones de Charlton Heston que comparten sus ideas. Pero bueno, si su defensa de las armas es moralmente discutible, sigue teniendo un discurso sólido.

Como digo, no es el único músico de rock que defiende tesis patrióticas conservadoras. Todos conocemos las tensiones que había dentro de los Ramones debido al ramalazo más bien ultra de Johnny Ramone. No hemos dejado de admirar a Alice Cooper si sus ideas no nos gustan, porque para empezar es un tipo que las expresa con sumo respeto y por eso resulta difícil perderle el respeto a él, que además grabó la canción antipolíticos por excelencia. No sé, tampoco Elvis Presley era precisamente de izquierdas. En fin, ya sabemos que no debemos confundir a nuestros ídolos con las personas que hay detrás. Cada cual tiene las ideas que tiene, y los oyentes bien podemos ignorarlas cuando escuchamos sus discos. El problema con Nugent, sin embargo, es que no nos deja olvidar sus ideas. Las mete hasta en la sopa. Cada vez que tiene ocasión de hablar, lo hace para soltar propaganda derechista en cantidad industriales. Y repito, no es derechismo en plan «debemos garantizar las inversiones del IBEX», sino algo que se torna bastante más siniestro con los años, véase su discurso sobre inmigración (en plan: ¿por qué no disparar a los ilegales para disuadirles de cruzar la frontera?). Aunque insisto, Nugent es un tipo que puede hablar bien. No porque no emplee falacias, que las emplea y muchas, sino porque cuando va directo al grano sabe conectar con quienes comparten su visión de las cosas. Incluso puede poner en aprietos a un entrevistador que intente llevarle la contraria sin haber hecho los deberes. No, no es un retrasado como Phil Anselmo, ni lo veremos saludando en plan nazi. Cuando habla de la caza es difícil contradecirle. Cuando habla de la tenencia de armas sostiene un discurso falaz, pero lo hace con hábiles argumentos. Cuando habla sobre inmigración, por ejemplo, sí deja ver la peor faceta de su ideología, pero aun así no dice peores cosas de las que sostienen algunos políticos de su país.

«Nunca conozcas a tus ídolos», dicen. Resulta difícil escapar del hecho comprobable de que Ted Nugent es un gilipollas. Está empeñado en demostrarlo una y otra vez. Cuando uno escucha algo como «Mexican Sam», es inevitable sentir escalofríos. Pero, ¿debería uno tirar sus antiguos discos a la basura? Son buena música, después de todo. «Strangehold» no va a sonar peor porque ahora Nugent se dedique a grabar desvaríos que parecen concebidos en alguna barbacoa del trailer park donde vivían los pueblerinos de Justified. Muchos grandes artistas y escritores del pasado han sido gente con tendencias más que discutibles, y bueno, esto es algo con lo que uno debe lidiar. Incluso los músicos (¡los músicos!) son ciudadanos con derecho a opinar sobre política, qué se le va a hacer. Así que no, no tiraré los viejos discos de Nugent. Denle una oportunidad a sus discos de los setenta, cuando todavía no escribía letras xenófobas. Les digo más, incluso me tomaría una cerveza con él para intentar entender de dónde vienen sus ideas (a Phil Anselmo, en cambio, no le daría ni la mano). Eso sí, también puedo decirles esto: no me veo invitando a Nugent por Nochebuena pese a que dudo que alguien fuese capaz de presentarse con un entrecot más suculento (conociéndole, sería de ciervo o algo así). Sería como invitar a Tejero pero con melenas. Sabe Dios lo que podría salir de ahí.

50 comentarios

  1. Lo de Phil Anselmo te deja sin habla. Siempre ha sido un descerebrado, pero lo que hizo en el concierto homenaje a su compañero de grupo (al que un tarado con arma, derecho que reivindica Nugent siempre que puede, mató en el escenario junto a gente del público y al miembro de seguridad de Damageplan) fue realmente triste. Ya en los tiempos de Pantera soltó alguna soflama racista, pero el saludo nazi al grito de “White power!”… se le queda a uno cara de tonto al ver esas imágenes, a la vez que se le hiela la sangre. ¡En pleno siglo XXI y todavía con esas ideas de cavernícola! Tampoco voy a tirar los discos buenos de Pantera por ello, pero pasaré olímpicamente de este tipejo de ahora en adelante, porque todo lo que ha hecho musicalmente desde que mandara a la mierda a Pantera no me gusta nada ni con ese comportamiento me motiva a escuchar nada de lo que haga.

  2. No sé, nunca acabé de entender en su día (hablo de primera mitad de los 80, cuando empecé a escuchar tralla en serio) por qué había tanta gente que flipaba con Ted Nugent. Y no tiene nada que ver con sus ideas, de las que me estoy enterando por este artículo (¡gracias al autor, por cierto!), sino porque me parecía un rockero facilón y no veía por ningún lado las maravillas que otros le veían tocando la guitarra: por lo que a mí respectaba, era un paquete al que se le iba todo en poner poses de malote locote. Siempre preferí mil veces a Blackmore (quien tengo claro que es un borde redomado y cuyo último disco produce vergüenza ajena, no sirve ni como música de ascensor. Pero en sus años gloriosos es intocable, es lo que hay), a Iommi o a Van Halen, quien en salvajismo tocando y moviéndose sobre el escenario no tiene nada que envidiarle ni a Nugent ni a nadie y, amigo, toca como nadie o casi nadie en quien uno pueda pensar. Por lo que a mí respecta, ni voy a tirar discos de Nugent, porque nunca los tuve, ni los voy a pillar ahora, porque sigue sin interesarme un comino como músico.
    En cuanto a sus idea políticas, no las comparto, me parece un energúmeno racista y homófobo y es un ejemplo, uno más entre sopotocientos, de lo que pasa cuando dejas que un famoso descerebrado agarre un micro. Lo que ya me convence menos es el escándalo que se monta cuando uno de estos tontos habla desde posturas más o menos de derechas o ‘fachas’, término éste pervertido donde los haya, que ya hace rato perdió cualquier significación originaria y hoy sirve para meter en el mismo saco a cualquiera que disienta de un progre.
    Me explico: si Rage against the Machine hace la presentación de un álbum desde Cuba, ese crisol de libertades donde la palabra corrupción no saben ni cómo se deletrea, nadie pone el grito en el cielo; ni en el infierno tampoco. Queda como una especie de anécdota curiosa que los muchachitos lo flipen con el Comandante Fidel y hablen de los cojonudo que es el castrismo, pero, eso sí, se cuidan muy mucho de no vivir en ese paraíso socialista porque, oiga, como buenos ‘revolucionarios’ que son, su dinero es suyo y el tuyo, también. Dicho esto, su música no me dice nada y ése es el motivo por el que acabé vendiendo hace rato sus discos. Me parecen un subproducto más de la música de los 90, bluff mediático y de discográfica donde los haya. Pero, oiga, a quien le guste, que los disfrute y que sea con salud.
    Ya quedándonos por aquí cerca, que en su día bandas como Negu Gorriak, Kortatu y tantos otros ejemplos de rock radical vasco (radicalmente malos, malos de cojones) llenaran sus conciertos de vivas a ETA, gente maja ellos, sólo que un poco brutos, no pareció molestar mayormente a nadie entre nuestros bienpensantes. Los únicos que se lo tomaron a mal fueron los familiares de las víctimas pero ya sabemos que ésa es gente picajosa que no respeta la libertad de expresión. Porque ya sabemos que la libertad de expresión aquí va por barrios: la progresía tiene no ya el derecho sino la obligación moral de decir lo que se le cante y el resto, a callar; con suerte, el resto conseguirá no que se les respete, eso nunca, sino que se les tolere, que a buen rollito a un progre no hay quien le gane. Es como ésos debates de TV3% en los que, en plan atrezzo, ponen alguien contrario a la secesión de Cataluña (“españolazo de mierda”, para entendernos), para que el resto de contertulios, catalanistas comme il faut, los inflen a hostias… dialécticas: las de verdad, bueno, ya veremos…
    La progresía ya decretó en los 50 del siglo pasado (en realidad desde mucho antes pero entonces fue cuando se hizo más nítido) que la única forma de ser serio en las artes era ser ‘comprometido’, es decir, ser uno de los suyos y todo lo demás era la gehena. Si eres de los suyos, todo se perdona o incluso se toma a timbre de honor. Así, Michael Moore le lee la cartilla a Charlton Heston en Bowling for Columbine, y está bien que se la lea (la libre tenencia de armas me parece un disparate), pero no se ve que él mismo rompa su licencia de la NRA, de la que es, o era, miembro vitalicio. En ese sentido, no es muy distinto del imbécil de Ted Nugent, todo belicismo y testosterona él, pero, eso sí, que a Vietnam vayan los negros, los hispanos y los matados, que para eso están e incluso deberían darle las gracias a americanos orgullosos como él de que les dejen ir a partirse la cara por ese mundo adelante en su nombre.
    El autor menciona a Joe Ramone, todo un personaje el muchacho, fachosillo él y más agarrado que un pasamanos, pero no menciona a su amigo y recientemente fallecido Lemmy Kilmister (Long live Mötorhead!! cojones), que despotricaba de los políticos, no creía en Dios ni colocado (y ése sí que sabía de colocones) pero al que le molaba la parafernalia de las SS (sabía más de historia que mucho sesudo ensayista por ahí suelto), cosa que a nuestros bienpensantes les jodía lo suyo, lo mismo que el hecho de que no tuviera mayores problemas en hablar de los literalmente miles de pibas a las que se había tirado (los, y las, partidarios/as de la liberación sexual resultan ser más pacatos que una monja ursulina y están bien preparados para prescribir cuándo el sexo se convierte en ‘excesivo’ o ‘compulsivo’: siempre dispuestos a salvarte aunque no lo necesites; sobre todo si no lo necesitas…).
    Y qué decir de Megadeth y su líder, Dave Mustaine, cristiano renacido (dice él) y republicano de pro, por lo visto. Estaría muy bien que dejara de cantar (no sé por qué se empeña, si es que ya desde el primer disco queda claro que no sabe. Que siga con la guitarra, que de eso sí sabe un huevo), pero no dejen de escuchar su última joya, Dystopia (https://www.youtube.com/watch?v=bK95lWHl7js).
    Y Phil Anselmo, en efecto, no es más tonto porque no entrena y es muy apropiado que su prorecto desde que dejó, o reventó, según se mire, Pantera, se llame Down, pues refleja a la perfección el síndrome del que padece. Una pena que otras personas que han nacido con ese síndrome y para las que vida no siempre es fácil, precisamente, se vean afectadas por ese idiota, que nunca desaprovecha la oportunidad de decir una nueva animalada cada vez que abre la boca. Eso sí, luego se pasa la vida pidiendo disculpas, como cada vez que alaba a Darrell Dimebag en sus conciertos por aquello de compensar que al bueno de Darrell le pegaran un tiro y lo mataran en plena actuación con su banda, Dimebag, tiempo después de que Anselmo dijera en público que era justo eso lo que se merecía. Es lo que tiene la libre tenencia de armas y el ir entonando vivas a la muerte, aunque Nugent y Anselmo como que no quieren darse cuenta… Dicho esto, Ted Nugent no firma obras maestras como Cowboys from Hell o Vulgar Display of Power ni naciendo de nuevo. Y por eso sí que guardo los discazos de Pantera con el papafrita de Anselmo a la voz.

    • Anselmo no dijo exactamente que se merecía que lo mataran, pero sí que “se merecía una paliza”. Al de una semana aquel chalado con pistola le mató y esas palabras sonaron de lo mas desafortunadas. Vinnie Paul le prohibió asistir al funeral, aunque el responsable fue aquel desgraciado al que se le cruzaron los cables y decidió ponerse a matar gente en un concierto.
      No creo que Mustaine sea un mal cantante, no desafina, simplemente su voz es desagradable (como su carácter). Eso sí, ya apenas le queda voz, es lo que tiene no cuidarla.

      • ¿Cowboys from qué? Naturalmente es cuestión de gustos, por eso te digo que el tuyo anda algo averiado. Double Libve Gonzo! es de lo mejor de la historia del rock, y probablemente está entre los 3 o 4 mejores directos de la historia. Sólo “Hibernation” vale más que toda la discografía de Anselmo & Co.

        • Bueno, ya entramos en los gustos de cada uno, pero resulta indudable que Pantera con su trilogía “Cowboys…”, “Vulgar…” y “Far…” le dieron un soplo de aire fresco al heavy-thrash de los 90. Era un grupo netamente heavy metal en la época dorada del grunge. Eso hay que reconocérselo. Y Anselmo fue primordial en la explosión de Pantera. Era un delincuente juvenil, sin la música seguro que habría terminado fatal. La pena es que un salvaje cuando baja del escenario sigue siendo un salvaje.
          No conozco la discografía de Nugent, pero sé que goza de gran prestigio como músico por su estilo salvaje a la guitarra.

        • Mmmmm creo que no…el bueno de Ted no le llega a la suela a Dimebag Darrell. …quizás tienes que revisar el tuyo (el gusto digo) o saber algo de tocar la guitarra

      • No entiendo a qué viene el tema de TV3 en el comentario…

        Además, haciendo un salto cuántico espectacular de los conciertos de Negu Gorriak y Kortatu enalteciendo el terrorismo de ETA a las tertulias de una tele autonómica que sí invita a todo el mundo.

        Como si en La1, La2, Antena3, Cuatro, Telecinco o Divinity invitaran a contertulios que estén a favor de la independencia de Catalunya…

    • “Lo que ya me convence menos es el escándalo que se monta cuando uno de estos tontos habla desde posturas más o menos de derechas o ‘fachas’, término éste pervertido donde los haya, que ya hace rato perdió cualquier significación originaria y hoy sirve para meter en el mismo saco a cualquiera que disienta de un progre.”

      Y a continuación procede a meter en el mismo saco a defensores del comunismo kubano, músicos vascos, proetarras y la falta de opiniones antisecesionistas de TV3 – no como en las cadenas generalistas, que siempre que hablan de Cataluña invitan a Albert Rivera, notorio independentista.

      Más allá de que uno crea o no, solo por aquella observación sobre la paja en el ojo ajeno Jesucristo merece un lugar en la Historia de los grandes pensadores.

      • Antena3, Cuatro, Telecinco y Divinity pagan a sus contertulios con sus dineros, TV3% paga von MIS impuestos, lo pillas o no?

    • Sin gustarme lo mas mínimo algunos de los cantantes y grupos que menciona (otros ni idea de su existencia) me ha gustado, y mucho su comentario, que en si mismo, ya es un articulo destacable. Enhorabuena y salud.

    • Las obras maestras de Ted Nugent tienen treinta y muchos años. Aquí estamos metidos en un artículo sobre Ted Nugent muchos años después. De Pantera si no lo menciona, ni me acuerdo de que existieron. De hecho lo único que recuerdo de Pantera es que de repente los jevis llevaban pantalones cortos que parecían un saco

    • Grande!

  3. En realidad este tipo ha aportado bien poco al rock, más bien pasará a la historia por ser un oligofrénico, siempre en el límite de la imbecilidad.
    Por lo demás, un par de canciones, cuatro buenos licks y pare usted de contar. Para olvidar.

  4. Gracias por la puntualización sobre lo que dijo Anselmo, Iker. Y claro que la culpa la tiene, legalmente hablando, el tarado que le metió el tiro a Dimebag, pero, al mismo tiempo, cada día se hace más palmario que hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, máxime con el impacto que tienen hoy día las redes sociales. Uno puede, y debe, criticar lo que le parezca mal y decir que la música de tal o cual es una bazofia o que tus ideas políticas son execrables o que esa creencia religiosa es un dislate. En eso consiste, entiendo, la libertad de expresión. El problema es que parece (al menos a mí me lo parece) que cada vez hay más gente que mete en ese saco de la libertad de expresión perlas del tipo ‘a fulano deberían meterle una paliza’, cual sería el caso de Anselmo, o a no sé quién habría que matarlo por ser contrario, o partidario, de XXX (cada cual ponga ahí lo que quiera). Y ahí ya va siendo más problemático lo de la libertad de expresión porque, en efecto, uno se lo podrá tomar más o menos en plan ‘metafórico’ (aunque hay metáforas que… en fin…), pero deberíamos tener presente que hay quien no se toma eso como una metáfora en absoluto: para cargarse a Dimebag sólo hizo falta uno.
    Desde Radio Mil Colinas, en Ruanda, se incitó al odio genocida entre hutus y tutsis. ¿Que ese odio ya venía de antes? En efecto, pero está demostrado que la labor de esa radio fue un catalizador importante en el horror que vino después. Desde los medios afectos al chavismo se incita al odio a los antibolivarianos y en las manifestaciones estudiantiles a los manifestantes se los abate a tiros desde motocicletas que pilotan sicarios del gobierno, cuyas acciones quedan convenientemente justificadas o minimizadas desde los medios afectos al régimen. Desde los medios simpatizantes del Ku Klux Klan se incitaba (e incita) al odio racial, tal y como se hacía desde la prensa controlada por Goebbels. Luego quien ahorca al negro de turno o le mete una paliza es Ciclano o Mengano, con nombre y apellidos, pero el caldo de cultivo es el que es y por eso Anselmo o Nugent se merecen, como poco, un pedazo de multa bien gorda, que les duela el bolsillo, pongamos 100.000$, y ya verás cómo la próxima vez se lo piensan un poco más. Seguirán teniendo derecho a pensar y defender lo que les pete pero sin pasar de ciertos límites.
    Cuando Charlie Hebdo u otros medios satíricos critican o se burlan del islam o del cristianismo o de símbolos cristianos (en plan Dios Mío o Jesusito de mi vida, en El Jueves, sin ir más lejos), me parece que se hace un uso legítimo de la libertad de expresión. ¿Que habrá creyentes a los que eso les repatee? Perfecto, que lo critiquen, que hagan campañas para que nadie compre esas revistas o, mejor aún, que hagan ellos una contrasátira contra esos medios. Pero no, ellos no hacen contrasátira: contra Rushdie se lanzó una fatua y a cuenta de eso se pasó la tira de años con escolta porque un buen puñado de creyentes no se tomó esa condena como una metáfora sino como algo bien real que había que llevar a buen puerto. Cuando los grupos fundamentalistas cristianos se alzan contra las clínicas abortistas en EEUU no lo hacen en plan metafórico sino que ponen bombas en esas clínicas y matan o dejan malheridos a médicos y enfermeras.
    Nada de esto es nuevo. Después de todo, ‘guerras santas’ ha habido, por desgracia, la purriada y persecuciones de ‘herejes’ y disidentes también han brotado como hongos por todos lados. Pero hay que recordarle a la gente, por lo visto, que tu libertad no es que termine donde empieza la mía, sino donde empieza mi integridad…
    Y en cuanto a Mustaine, en fin, de acuerdo, no desafina pero, qué quieres que te diga, se empeña en hacer algo para lo que no tiene suficiente base. Además de ser muy cierto lo que dices de que la poca voz que tiene la está perdiendo a pasos agigantados. James Hetfield, sin ser Ronnie James Dio, que digamos, canta mejor que Mustaine de aquí a Lima, ahora y antes. Eso sí, tomados globalmente, los discos de Megadeth me gustan o me convencen más que los de Metallica, siendo Metallica (el famoso Black Album) o Master of Puppets auténticas joyitas. Pero ahí están Youthanasia, Symphony of Destruction, Endgame o el citado Dystopia

    • Enhorabuena de nuevo. Vaya dialéctica la suya…sencilla, directa y correcta. Very good

      • Muchas gracias, Gondisalvo.
        Respecto a los lectores a los que les encanta Nugent o les parece irrelevante, pues lo dicho, cada cual tiene sus gustos. Yo he puesto los míos y ya está.
        En cuanto a meter en el mismo saco a gente aparentemente dispar, como comenta algún lector, bueno, no los meto yo, se meten ellos solitos. Es decir, hay una más que notoria coincidencia entre gentes que se declaran admiradoras de Castro y que se manifiestan como proetarras y defensoras del derecho a decidir, que es el eufemismo que algunos usan para no hablar de secesión o independencia. ¿Que otros no entran en ese batiburrillo? Cierto, ¿y? Yo sólo me refiero a que hay gente, un buen puñado, además, que sí que unifica todo eso y que entienden que tal unión es perfectamente lógica e, incluso, deseable.
        Por último, respecto a lo de las televisiones generalistas que otros lectores mencionan y lo maléficas que son por invitar o no a tal o cual contertulio o político, pues, bueno, me parece que hay quien mezcla churras con merinas, no sé si por ignorancia o por maldad. Que Antena 3, Tele 5 o La Sexta inviten o no a quien sea, podrá estar bien, mal o regular, según sean nuestras querencias, pero estamos hablando de empresas privadas, con unos informativos que tienen su línea editorial, y por ende le dan la orientación o el sesgo que quieran a sus informativos. Si a uno no le gustan, tiene dos opciones, a saber: o los critica o pasa de verlos, no hay más. Pero, insisto, son empresas privadas y del mismo modo que un local de copas se reserva el derecho de admisión, uno pone o deja de poner en antena lo que se le peta: es su dinero y si son tan malos que no los ve nadie, pues se irán al carajo y aquí paz y en cielo, bizcochos. Pero lo de TV3% no es parecido ni por aproximación. ¿Por qué? Muy simple: porque es una televisión pública, financiada con el dinero de todos y si a cualquier medio informativo hay que exigirle un mínimo de imparcialidad si quiere ser creíble, a uno que se sufraga con nuestros impuestos mucho más. Pero con TV3% no es ése el caso, ni de coña. Como todas las televisiones públicas en España (La 1, La 2 y todo el resto de televisiones autonómicas), está al servicio del gobierno de turno, en esta caso del gobierno catalán, que desde los tiempos de Ladrón Pujol tiene en su agenda la entronización del nacionalismo catalán como única forma de ser admisible dentro de Cataluña, de modo que quien se salga de ese tiesto no sólo no va a recibir la más mínima ayuda pública, sino que va a ser sacado de cualquier circuito y va a ser tildado de traidor a la patria y demás lindezas. Y cuando no les queda más remedio que contar con personas contrarias al nacionalismo lo hacen a beneficio de inventario, para que no se diga, con sordina y en su horario habitual de las 3 de la mañana, que dirían Les Luthiers, jamás en prime time. Y cualquiera que conozca la realidad del periodismo en Cataluña podrá comprobarlo. ¿Que en el resto de España los medios no son mucho más ecuánimes? Podrá ser, por supuesto, pero no es menos cierto que cuando desde otros medios se quiere contar con la opinión del independentismo o dan la callada por respuesta (por ser medios españolistas y aquí sólo interesa predicarle a la grei) o aspiran a que se les dé la razón porque sí, porque ellos lo valen y como ellos quieren tal cosa, pues no hay más que discutir. Es decir, como buenos totalitarios que son, no quieren debate alguno, sólo un trágala.
        A estas alturas ya habrá quién se pregunte qué narices tendrá que ver Ted Nugent con la independencia de Cataluña o TV3%: por supuesto que nada ;-)) Bueno, a saber, igual Ted Nugent es catalán, como Cevantes o Santa Teresa y uno sin enterarse. Simplemente lo saqué a colación de cómo en esto del rock, o de otras manifestaciones, siempre levantan ampollas, aparentemente, sólo cierto tipo de actitudes y comentarios (y ya dejé claro, espero, que Nugent me parece un cavernícola), en tanto que otras manifestaciones tan o más cuestionables parece que no suponen mayor problema, por aquello de entrar en una cierta corrección política o buen rollito.
        Bueno, pues hasta aquí.

    • Me encanta leer a gente que, dentro del rock y metal, le da por meditar sobre cosas y ponerlas ahí afuera. Hay en mucha gente cierta animadversión a los análisis sesudos, y creo que nos está pasando factura. Así se entiende, por ejemplo, que mucha gente diga que hay que separar la música del músico, como si esa separación no fuese problemática.
      Sobre los “locos” de los que hablas, hace un par de años, en una entrevista a Tobias Sammet, éste dijo que prefería hacer canciones alegres (happy metal que le llaman…) a canciones de odio y destrucción, porque nunca sabes quién va a tomar en serio tus mensajes y, a elegir, prefería influir para algo bueno. Un poco simplista pero de alguna manera bastante acertado.
      Un saludo

      • Ahí no sé si estoy de acuerdo contigo, Julen. Al final esto es música, no se puede componer pensando en que algún tarado puede poner tus canciones (que son solamente eso, canciones) en práctica. Eso es autocensurarte.
        Slayer es mi grupo favorito. Se han llevado muchos palos (a veces merecidos) pero incluso fueron acusados de inductores de asesinato por sus letras. No puedes culpar a los músicos de que haya tanto tarado suelto que no distingue realidad de fantasía.

        • Por supuesto que no podría culparse a la banda de que un tarado haga esto o aquello. Pero la preferencia que señala Sammet tiene un punto de conciencia que me parece interesante señalar. Ya que puedes elegir el estilo en el que te expresas (además del mensaje, claro), se puede elegir hacerlo de forma amable. Claro que eso no significa que todas las bandas tengan que tomar la misma decisión. Es más, en muchos casos, ese mal rollo es parte de la propia expresión artística, como en el caso de cierto metal extremo.

      • Cierto, Julen, puede ser simplista y como enemigo de la corrección política que soy, me parece perfecto que en las canciones del metal se toque cualquier tema. Y cuando se ha llevado a juicio a Judas Priest o se pretende vetar a Ozzy Osbourne y tantos otros por su supuesta mala influencia, me entraría la risa floja sino fuera porque en ese aspecto nos estamos jugando bastante más que ciertos gustos musicales. Dicho esto, uno, cuando es figura pública reconocida y, por ende, con una indudable capacidad de influencia, debe ser especialmente cuidadoso, nunca se sabe por dónde se van a tomar los demás lo que dices. Se puede ser muy clarito hablando sin por ello ser un bocazas: Lynyrd Skynyrd siempre han sido muy claros en su conservadurismo político y, sin embargo, no me parece que se hayan caracterizado por soltar burradas cada vez que hablan en público. Dream Theater han abordado asuntos como el de la investigación con células madre, que tanto dio que hablar hace unos años, sin caer en la demagogia. Y, en fin, el gran Ronnie James Dio también habló bien claro de qué le parecía el uso que de la religión se hace en EEUU sin ser un faltón. Ante todo, elegancia, que viene de “eligere”, es decir, de saber escoger lo que uno quiere. Un saludo, Julen

      • Estimado Isaías, me temo que en lo de TV3 y demás medios públicos, está Ud. equivocándose. Y me temo que no por poco. Le ruego apoye sus tesis en algo más objetivo y cuantificable. Léase por ejemplo el informe de media.cat/informes/l’espiral del silenci a anàlisi. Ya tiene un año, pero creo que todavía tiene su vigencia. Y si por su parte puede aportar algún informe ilustrativo del tema, yo por la mía se lo agradeceré.

    • Creo que Hetfield se destrozó también la voz en la interminable gira del “Black album”, ha perdido ese tono grave y ahora tiene una voz como demasiado fina, sin potencia Y suelata buneos gallos a veces. Lo de Mustaine ya es más croar de rana que otra cosa. Nombras “Youthanasia”, en el que creo que lleva a cabo su mejor interpretación vocal hasta la fecha. Creo que Megadeth ganarían un montón con un buen cantante, porque las melodías vocales que compone Mustaine son realmente originales. Ahora, a ver quién le dice al pelirrojo que deje el micrófono y se dedique solamente a la guitarra. Siempre me ha parecido un genio, loco claro. Podría haber formado una pareja de guitarristas imbatible con Hetfield, pero ese carácter…

      • No puedo estar más de acuerdo contigo, Iker. Hetfield se ha machacado mucho y Mustaine es un tipo realmente original en sus ideas vocales, además de componer unos riffs demoledores y de saber rodearse de músicos de primerísimo nivel (es el Ozzy Osbourne del thrash metal), en su día con Marty Friedman, luego con Chris Broderick (menudo animal tocando ese tipo) y ahora nada menos que con Kiko Loureiro, que me parece que hace un trabajo estratosférico. Pero sí, a ver quién le dice a Mustaine, ‘niño, que no sabes cantar, pon a otro’. En fin, qué se le va a hacer….

  5. Hablando de rockeros bocazas y política me he acordado de Stewart Copeland, el batería de The Police que se pasó la década de los 80 avisando a todo el que quisiera escucharle que los rusos nos iban a invadir en cualquier momento. Su caso tiene cierta justificación: ¡su padre fue miembro fundador de la CIA! También es cierto que es muy crítico con la política USA en Oriente Medio de bombardear a todo lo que se mueva. No en vano creció en el Líbano.

  6. Sobre la carrera musical de Ted Nugent he echado en falta alguna alusion a su breve pero exitosa etapa con Damn Yankees (brutal voz la de Tommy Shaw) allá por los primeros 90. Y despues de su fin, saca un disco interesante, musicalmente hablando como es Spirit of the wild, en solitario y con un gran St James también.
    Quiza su epoca de los 80 es la peor, reiterativa y quedandose en las formulas un tanto trilladas. Pero yo no resumiría su talento y carrera musical en un rockero facilon (basta escuchar la etapa en Amboy dukes).

  7. Un artículo que se queda a medias. Está muy bien documentado, y eso se agradece. Además, se ve que lo ha escrito un fan (musical) de Nugent, así que en ese sentido poco que objetar.
    Pero la idea principal del texto (entiendo que recogida, como suele ser, en el título) está muy poco desarrollada, salvo que sea una excusa para hacernos un repaso de las tonterías y temazos de Nugent. Pero para eso ya tenemos la wikipedia y un millón de webs más.
    Sobre qué debemos hacer con los rockeros fascistas (o machistas, o xenófobos) es una cuestión que requiere de un poco más de desarrollo que “es nuestro fascista”. El rock (se supone que) lleva consigo unos valores que no son compatibles con gente como ésta. Una cosa es Alice Cooper que, como dices, no va hablando de sus ideas por ahí. Y la otra es gentuza como Nugent. Para quien considere que el arte no es sólo estética, la conexión del artista con la audiencia no puede pasar por alto todos esos valores que Nugent muestra una y otra vez. Y sí, a veces es jodido tomar partido y “tirar los discos a la basura”, pero no puede ser tan sencillo como correr un tupido velo. En fin, mucha más tela que cortar que un repaso a la discografía de Nugent.
    ¡Saludos!

    • Robb Flynn, líder de Machine head, que le debe mucho musicalmente a Pantera, “tomó partido” como dices y dijo que conductas como las de Anselmo no tienen cabida en el mundo del heavy metal:
      https://www.youtube.com/watch?v=9Xbd3XXzH1U

      • De aquí debemos quedarnos con lo más importante, en palabras del propio Robb: por qué nadie le ha plantado cara antes a Phil, ante ésta y otras salidas de tono similares? Porque, entre otras cosas, es un hijo de puta grande e intimidante.
        Como modelo de pensamiento a seguir, mejor no. Ahora, como líder de varias bandas que han dado la vuelta un par de veces al panorama del metal, follándose fronteras musicales a base de escupirte el hígado en cada actuación, dame Anselmo y dime tonto. Que se ha críado en Nueva Orleans y todavía se hace heridas en la cabeza con el micro. Bastante hace el pobre con no follarse a su hermana.

        • Según wikipedia, Anselmo mide 1´82 metros. No es tan grande, aunque con esa mirada tan chunga como que no dan ganas de discutir con él, no. Demuestra de nuevo ser un descerebrado y un impresentable. Y mira que me gustan Pantera (no su rollo de banderas sureñas que ahora con esta salida de tono me da todavía peor espina) y me parece un tío con indudable talento. Pero hace se echó a perder, como tantos otros.

      • Efectivamente Iker. Todos mis respetos para Flynn. El panorama musical garrulo no cambiará si no hay esfuerzos en, al menos, tres ámbitos: los que hacen música, los que la escuchan, y los que escriben sobre ella. Los primeros tienen que tomar partido, como Flynn, los segundos, aprender a salir de ese corporativismo digno de los forofos del fútbol, y los terceros, en fin, ir un poco más allá de lo que ha ido este artículo :)
        Un saludo!

    • Me ha hecho gracia su comentario porque lleva la contradicción en sí mismo, pero no se preocupe, no soy de los que tiran a la basura cosas en nombre de compatibilidad de valores, sólo lo hago por gustos. Su comentario me regocija de gusto, y aquí no hay papelera. Bien está.

      • El suyo, Jacobo, me hace ver que tras ese manto de condescendencia no hay nada, ni un mísero argumento con el que dar pie a mayor debate.
        Un saludo

    • El arte no es solo estética, no, pero en él no tienen cabida las ideologías, de un signo o de otro, caducas por definición. El arte va de subyugar y nada más.
      Sr. Isaias: debe usted estar convaleciente de un transplante o algo así para marcarse esas parrafadas.

  8. Pingback: Ted Nugent: es un fascista, pero es nuestro fascista

  9. Gracias por el artículo! Qué gustazo que alguien se acuerde de personajes como éste. Recuerdo que era una inspiración para los que aprendíamos a tocas guitarra o bajo: Te siempre decía que sólo había un camino, tocar hasta que los dedos sangren, y punto! Eso sí, en España nos obsesionamos con llamar facha a cualquiera, sólo porque piensa diferente. Es una falsa impresión de los europeos actuales, sin fachas como Ted algunos de los que le insultan por aquí estarían pidiendo a gritos a los marines! Pensad que un yanqui redneck debe vernos como nenazas lloronas, pero no nos insultan al menos. Nosotros los despreciamos, pero les pedimos que nos salven cuando nos amenazan, claro! Casi prefiero la sinceridad redneck. Eso sí, los comentarios racistas o contra inmigrantes ya no se sostiene, ahí me pongo de lado de podemos con flores en la cabeza si hace falta

  10. Gran artículo aunque mucho mejores si cabe todos los comentarios de Isaias. Los comparto al 100% excepto sus comparaciones entre Metallica y Megadeth.

    • ¡Qué se la va a hacer, Alex, no se puede tener todo ;-))! Muchas gracias por tu amabilidad. Un saludo, Isaías.

  11. Sería de agradecer mayor exactitud y pulcritud a la hora de (des) calificar ideológicamente a alguien. Titular a alguien de fascista para luego llamarle libertario es como decir machista para luego decir feminista.
    Cansa ese uso abusivo del término fascista para descalificar a cualquiera que no guste a la izquierda ( como hacen Nugent con el término comunista)

  12. Sinceramente, no sé qué carajo pinta la palabra “libertario” en la descripción de las palabras de este sujeto.

    • Libertario es una mala traduccion del inglés “libertarian”.

      En castellano libertario es casi sinonimo de anarquista/anarcosindicalista y en en ingles y concretamente en la tradición politica norteamiricana “libertarian” aduce a liberal (capitalista clasico) y hoy significa partidario del capitalismo salvaje sin regulacion estatal alguna (anarcocapitalista)

      La chicha del articulo es recordar que fulanito es un facha, pero un musico de relevancia.

      Personalmente coincido con el primer comentario en cuanto a la critica musical a Nugent (se salva la epoca garage) y no con el resto de sus apreciaciones derechosas (y si fascistoides)

      Lo relevante seria destacar que se pueden decir barbaridades de un sesgo politico conservador y xenofobo sin que pase nada (hay incluso artículistas que lo normalizan como el de esta entrada) y sin embargo si las haces en el sentido contrario te pueden caer encima la Audiencia Nacional (algo sabe Muguruza del tema) la Alcadesa del Cambio (que le cuenten como se las gasta Carmena a los dos titiriteros que estan en la carcel) y toda la tertulianada nacional.

      Las cosas de la hegemonia, que la libertad de expresion esta solo para los que defienden lo establecido y que ademas, últimamente, a esos señores en lugar de llamarlos por su nombre, pues hay que reconocerlos como “politicamente incorrectos” cuando justamente son todo lo contrario

  13. Isaías, yo vivo en Cataluña y nunca he vsito esos debates que te inventas. Si Ted Nugent (que me encantaba en su día) dice boutades, las tuyas lo son en el mismo grado. Has metido en un saco a todo Dios y eso, no cuela.

  14. He estado leyendo el artículo, y la verdad me encantó,sabe de lo que habla el autor,los comentarios son 11/10 todos rockeros de verdad,pero sólo un apunte sobre Anselmo,pienso sólo que su batiburrillo mental,drogas y formar parte y destruir y destruirse a si mismo,y al mejor grupo de metal de la historia,lo lleva a decir tonterías y vivir todavía en el ’88…el pasado,que conste que soy más bien marxista pd.ya de jóven Anselmo quemó la casa de su papá, por una apuesta…es un genio y loco ;) buenas tardes

  15. Isaías, o te aburres mucho o tienes mucho tiempo libre, lo que no puede ser es que comentes una noticia con un texto 10 veces más largo que la propia noticia. Búscate un periódico que te publique, pero por favor que no sea musical porque veo que hay lagunas por las que no has chapoteado nunca. Y que conste que musicalmente me encantan todos a los que mencionas. Pero políticamente eres igual que Ted Nugent pero al otro lado de la valla, no has dejado títere con cabeza.

  16. Es paradójico que en un articulo dónde se justifica que, aunque Nugent sea un gilipollas y un reaccionario, uno puede escuchar su música y amarla, se trate de descerebrado a Phil Anselmo. Lo de Anselmo es pura fachada, y aunque estaría más guapo con la boca pegada al culo, estoy seguro que nada tiene de racista, sobretodo cuando escucho temas de Pantera cómo “No good”. Está claro que el tipo está como una chota, y es el más malo del barrio, pero tras consumir durante años todas las drogas habidas y por haber, no me parece extraño que, de tanto en cuanto, alguna neurona haga mal contacto. En cambio, no creo que lo de Nugent sea para nada un calentón.
    En fin, yo me quedo con Pantera.
    Y con Down. Si no fuera por Down, el metal estaría podrido gracias a tipos como el de Machine Head, que van tocando todos los palos hasta que encuentran el filón.

    • No creo que Machine head sean ningunos oportunistas. Sí que tuvieron una época chandal-metalera bastante ridícula(también Pantera en sus incios glam), pero su carrera, exceptuando la de la mencionada etapa de “The burning red” y “Supercharger”, me parece coherente. Con Down no puedo, y mira que lo he intentado.

  17. Gran artículo. Como alguno a dicho, yo a Nugent lo encuentro prescindible musicalmente aunque eso ya sea questión de gustos. Siempre es bueno un buen texto sesudo para entender un poco en profundidad la realidad y no quedarse en el prejucio. Aunque prescindible para mi, quizás le de una oportunidad a sus discos setenteros… quien sabe… gracias!
    Por otra parte he visto otra cosa interesante, siempre es un buen momento para dar rienda suelta al prejuicio. Ya salió la política! comentario que no venia a cuento de Catalunya-TV3-Pujol y ETA. Y el autor pica y también comenta.
    Nunca es mal momento para rajar de los catalanes. Perdón, de los indepes! Porqué hay catalanes no indepes, los listos de la clase y no subnormalizados por TV3. Buen artículo y debate músical que acaba en lo de siempre… pfff
    Sí! Soy indepe! Y para ahorraros comentarios ya os lo digo yo: judio, nazi, etarra, islamista, fascista nazionalista, ovejita pujolista. Tienen todas las opciones, señores! Escojan ustedes!
    Repito, gracias por el artículo. No entraremos en debates políticos porqué al contrario de lo referente a lo músical, una buena sarta de topicazos sin fundamento está inundando los comentarios.

  18. Ted Nugent es un coñazo, amigo.

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