Por qué ha ganado Trump y han fracasado los grandes medios - Jot Down Cultural Magazine

Por qué ha ganado Trump y han fracasado los grandes medios

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Foto: Cordon Press.

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La ventaja de la realidad sobre la ficción es que no necesita parecer realista. Guionistas y escritores viven bajo el constante temor de haber ido demasiado lejos en cada meandro narrativo, como si la suspensión de la incredulidad de la audiencia fuera una fina vajilla con la que tuvieran que hacer malabarismos, mientras al mundo real por su parte le trae sin cuidado que nos frotemos los ojos estupefactos o que los cerremos negándonos a creer lo que está pasando. Seguirá estando ahí cuando los abramos. ¿Cómo podría uno retomar ahora House of Cards después de haber presenciado esta última campaña electoral estadounidense? Ha tenido escándalos sexuales, violencia, momentos de humor, grandeza épica, suspense, giros de guion disparatados y un desenlace trepidante con traca final. No nos cabe duda de que harán una película de todo esto que hemos vivido en los últimos meses, tal vez titulada Make America Great Again: The Movie, y seguramente dirigida por Oliver Stone. Aunque le pegaría más a Terry Gilliam.

Lo que me propongo a continuación es enumerar los momentos más reseñables de la campaña, analizar cuáles han sido las claves del éxito de Donald Trump e intentar comprender las razones y ponernos en la piel de esos norteamericanos que han depositado su confianza en él. Sí, sé que esto último suena raro cuando a nuestro alrededor solo escuchamos que le han votado porque son todos unos fanáticos ignorantes que se han vuelto locos y han sido abducidos por el «populismo». Ya no hay diálogo, solo escándalo. Bueno, pues como Trump va a estar en la Casa Blanca los próximos cuatro años, creo que merece la pena prestar atención al discurso que ha desarrollado durante la campaña y que, tal como vemos, ha convencido a los suficientes votantes como para ganar las elecciones.

Trump comenzó su particular carrera electoral hace ya como mínimo treinta y seis años. Como vemos en esta entrevista ya le preguntaban cuando apenas tenía treinta y tres años si aspiraba a ser presidente. Algo sobre lo que también le inquiría años después aquí Oprah Winfrey y, de nuevo, en 1999, Larry King en esta otra entrevista. Mientras tanto ha tenido infinidad de apariciones televisivas de otro estilo, desde anuncios de pizza, hamburguesas, cameos en series y películas, su propio reality show y hasta un combate de WWE. Nada que no haga cualquier político español desde hace un par de años, por otra parte. Lo interesante de esto es que una vez logra crear una primera impresión en el público americano y sostenerla durante el paso de los años, una concretamente de tipo cercano y simpático, difícilmente lograrán cambiarla sus adversarios políticos a última hora. La habitual retahíla de acusaciones (racista, sexista, etc.) que fuera de Estados Unidos muchos han asumido porque no lo conocían de antes no ha logrado calar en un público que lleva tres décadas viéndolo en los medios y está plenamente familiarizado con él. De hecho, a menudo le ha gustado colaborar en causas vinculadas a la integración racial junto a representantes de la comunidad negra, como el reverendo Jesse Jackson. Por tanto, todas esas alertas tremendistas de que es poco menos que el nuevo Hitler han resultado pólvora mojada para el estadounidense medio.

Bien, está claro que siempre ha deseado llegar al Despacho Oval, pero ¿bajo qué partido e ideología? ¿Para hacer qué? Tradicionalmente se le ha considerado próximo al Partido Demócrata (de hecho, declaró hace años apoyar a Hillary Clinton, a quien invitó a su boda) y a los independientes. En entrevistas como esta con David Letterman, o esta otra, se preguntaba por qué Estados Unidos protegía militarmente a países como Japón o Corea del Sur sin obtener nada a cambio y alertaba del déficit comercial con los países asiáticos. Es decir, vemos un incipiente americanismo, un embrionario rechazo a la globalización que tardaría unos años en tomar la forma actual. Una postura a mitad de camino entre sus convicciones políticas iniciales y lo que su olfato como empresario le ha hecho prever que tendría una fuerte demanda en el mercado electoral. Suele jactarse de tener a un grupo de «genios» como asesores, no sé si tal calificativo será exagerado, pero ciertamente hay personas inteligentes en su entorno que han sabido orientarle sobre qué mensaje vender. Durante los últimos años ha habido un movimiento tectónico profundo en Occidente que ha permanecido latente sin que el orden establecido supiera detectarlo hasta que en 2016 ha eclosionado con fuerza. Está siendo el año en el que el péndulo de la globalización comienza a moverse en sentido opuesto, de regreso hacia los Estados nación, con el ascenso a lo largo de Europa de políticos como Hofer, Wilders, Petry, Orbán, Le Pen y, muy especialmente, con el triunfo del brexit. Hay un vínculo muy estrecho, fundamental, entre el brexit y Trump que él mismo se ha encargado de recordar en cada uno de sus mítines, a los que ha llegado a invitar como orador al propio Nigel Farage. El ideario de todo este movimiento refractario a la globalización se sustenta en torno a tres asuntos: la deslocalización empresarial y financiera, la inmigración y la recuperación de la soberanía nacional. Así que lo que ha hecho Trump es adaptar estos tres temas al contexto estadounidense y hacer de ellos el núcleo de su discurso. Es la ola que ha sabido surfear para llegar a la Casa Blanca. Veamos cómo.

Deslocalización empresarial y financiera

Después de «tremendous», «China» es la palabra favorita de Trump, hay incluso una recopilación que le ha añadido ritmo. Durante las últimas décadas buena parte de las fábricas han sido cerradas en Occidente y abiertas en este y otros países asiáticos con un coste mucho más bajo de la mano de obra. En cada mitin, el ahora vencedor de las elecciones repetía el dato de que setenta mil factorías estadounidenses han sido trasladadas principalmente a China y México, convirtiendo estados y ciudades tradicionalmente industriales en páramos donde se ha disparado el desempleo, las clases media y baja han visto hundirse sus expectativas laborales y, en última instancia, ha regresado el consumo de heroína multiplicando las muertes por sobredosis. El cineasta Michael Moore es un detractor de Trump, aunque de forma simultánea lleva un tiempo pronosticando su victoria; este discurso que forma parte de su última película se ha convertido, paradójicamente, en uno de los más populares entre los partidarios de Trump. Merece la pena escucharlo porque refleja muy bien el estado de ánimo de muchos miles de estadounidenses para quienes el suelo se ha hundido bajo sus pies en los últimos años, especialmente en lo que llama los «estados brexit»: Michigan, Ohio, Pensilvania o Wisconsin. Aquellos que han sufrido una abrupta caída en su producción industrial debido a la globalización. Trump propone medidas de proteccionismo económico, la renegociación del NAFTA («el tratado más desastroso de la historia de la humanidad», dice con su habitual énfasis) y el rechazo al que está negociándose actualmente con Europa, el TTIP.

Inmigración

Su discurso de presentación a la carrera por la candidatura del Partido Republicano para las elecciones incluyó el punto hasta ahora más controvertido. Sus mítines durante ese periodo, en el que competía con otros republicanos, fueron a menudo objeto de manifestaciones y protestas violentas a manos de agitadores con banderas mexicanas. La polémica está en que muchos interpretaron que al hablar de criminalidad estaba incluyendo a todos los mexicanos; posteriormente especificó en varias ocasiones que se refería solo a algunos. Juzguen ustedes. La construcción de un muro entre Estados Unidos y México ha sido desde entonces una de sus medidas estrella, le ha valido el apoyo de la guardia fronteriza y es el símbolo de su oposición al ideal globalista de un mundo sin fronteras, que tenía precisamente en Hillary Clinton a su mayor adalid (aparte de Soros, claro). Mientras tanto, los atentados sufridos en Europa y en Orlando sirvieron a Trump para alertar de los peligros que puede traer una política de fronteras abiertas a modo de caballo de Troya, y una peculiar manera que ha tenido de expresarlo era recitando la letra de «The Snake». Cada vez que lo hacía en un mitin, se convertía en trending topic en Estados Unidos y fue objeto de infinidad de memes (aquí la canción original de Al Wilson).

Recuperación de la soberanía nacional

Estados Unidos no es la policía del mundo, ha dicho Trump una y otra vez, llegando a cuestionar la existencia misma de la OTAN. En su momento se opuso a la guerra de Irak (su rival votó a favor como senadora) y, según dijo en el segundo y el tercer debate presidencial, si el dinero que se gastó en esa guerra se hubiera invertido en mejorar las infraestructuras en territorio estadounidense, ahora tendrían las mejores del mundo. Una política no intervencionista que tiene justa correspondencia en su rechazo a cualquier injerencia externa en el Gobierno estadounidense: «The system is rigged», ha sido una de sus consignas más repetidas. Aunque, para entender mejor este punto, nada como sus propias palabras. En West Palm Beach, Florida, el 13 de octubre dio un discurso (aquí está editado) que merece la pena escuchar, siendo las siguientes líneas su idea fundamental:

Creedme, esta elección determinará si somos una nación libre, o si solamente tenemos la ilusión de ser una democracia, pero realmente controlada por un pequeño grupo de globalistas e intereses especiales, que manipula nuestro sistema. (…) Nuestra gran civilización, aquí en América, y a lo largo del mundo civilizado, ha llegado a la hora de la verdad, a su momento decisivo. Lo hemos visto en el Reino Unido, donde ellos han votado para liberarse del gobierno mundial, de los tratados comerciales mundiales, de los tratados globales de inmigración que han destruido su soberanía y han destruido tantas naciones. Pero el centro político del poder mundial está aquí mismo en América, y es nuestro establishment corrupto el mayor poder detrás de los esfuerzos para lograr un sistema globalista y lograr la marginación de la clase trabajadora.

Estos tres puntos que hemos desgranado son nucleares y sin ellos no se podría entender su discurso ni el entusiasmo que ha generado, aunque naturalmente ha abordado también otros asuntos: la modificación del sistema sanitario denominado Obamacare, la defensa férrea de la Segunda Enmienda (el derecho a portar armas), el apoyo a las fuerzas policiales en un momento en que han sido cuestionadas por el movimiento Black Lives Matter, el rechazo a las políticas en torno al cambio climático, el distanciamiento en política exterior de Arabia Saudí y la aproximación a Rusia (junto a quien combatiría al Estado Islámico en Siria), la bajada de impuestos a la clase media y la reducción de la burocracia, entre otros.

Hay también otro aspecto esencial en su victoria que se refiere no tanto al contenido sino al estilo, como es su rechazo a la corrección política. El estadounidense medio ha acabado tan saturado de todo ello que llega Trump, llama «cerda» a la actriz Rosie O’Donnell (ella le había insultado previamente) y el público, lejos de escandalizarse, estalla en carcajadas. Vean el momento, ha sido fundamental en estas elecciones. Tuvo lugar el 6 de agosto de 2015, en el primer debate para escoger al candidato republicano en las elecciones de entre diez candidatos. Trump dijo que no tenía tiempo para la corrección política, que eran comentarios divertidos y «what I say is what I say». Para el público una respuesta así fue liberadora, dio mucho que hablar y contribuyó a que superase al candidato supuestamente favorito, «Low Energy» Jeb Bush.

Mientras tanto, Hillary Clinton solo tenía por adversario en las primarias demócratas al veterano senador Bernie Sanders, aunque el partido ya tenía decidido que ella debía ser la elegida y él nunca tuvo una oportunidad real de vencer. Desde julio WikiLeaks comenzó a publicar los correos pirateados del Comité Nacional Demócrata y desde octubre los del jefe de campaña electoral de Clinton, John Podesta, cuya autenticidad quedó demostrada en el momento en el que respondieron diciendo que había sido un sabotaje de los rusos. Pues bien, en ellos quedan expuestos innumerables tejemanejes al respecto, entre los que destaca el hecho de que la presidenta de dicho comité, Donna Brazile, envió las preguntas a la candidata antes de la celebración de un debate en la CNN con Sanders.

Una vez las respectivas candidaturas estuvieron definidas (ya a comienzos de año, aunque la nominación de ambos no fue hasta julio), comenzaba la carrera hacia la Casa Blanca. Pronto se vio que las grandes cadenas de televisión estaban dedicando cuatro veces más tiempo a exponer las controversias de Trump que las de Clinton, y que la candidata recibió el respaldo público de más de doscientos periódicos frente a los seis que se inclinaron por Trump. El tratamiento informativo resultaba tan sesgado que resultaba llamativo y de nuevo WikiLeaks levantó el velo para mostrar qué ocurría tras el escenario. Lo que se veía era una colusión a gran escala entre medios y los responsables de la campaña demócrata, que incluía reuniones con periodistas en casa del mencionado Podesta; periodistas que enviaban sus textos para que fueran editados por miembros de la campaña; periodistas que mandaban sugerencias sobre posibles anuncios electorales para la candidata; periodistas que preparaban junto al Partido Demócrata el cuestionario para una entrevista a Trump… En fin, la lista resulta tan larga que les recomendamos que sigan la cuenta @wikileaks en Twitter y ahí podrán verlo todo. ¿Por qué tanta confraternización? Un medio es una organización tan jerárquica como cualquier otra empresa y sus empleados acatarán como cualesquiera otros las directrices que se les den. Ahora bien, en el año 1983 el 90% de los medios estadounidenses estaba controlado por cincuenta compañías, mientras hoy en día ese porcentaje esta solo en manos de seis: News Corp, Disney, Viacom, Time Warner, General Electric y CBS. Una enorme concentración de poder. El resultado es que actualmente solo el 6% de los norteamericanos confía en los medios.

Un ejemplo paradigmático de todo esto lo tenemos en The New York Times. Desde el año pasado el principal accionista del medio, con un 17% de su propiedad, es el empresario mexicano Carlos Slim. No es descabellado suponer que las medidas propuestas por Trump respecto a los tratados comerciales con México perjudicarían sus negocios, e incluso algún malpensado podría sospechar la tentación de usar semejante altavoz para promover sus intereses. En todo caso la casualidad quiso que este medio adoptase una línea informativa vehemente opuesta al candidato republicano. Para este artículo de mediados de mayo entrevistaron a mujeres que tuvieron alguna relación con Trump, y lo hicieron de tal forma que al día siguiente una de ellas, Rowanne Brewer Lane, declaró públicamente que sus palabras habían sido manipuladas para mostrar al candidato como un depredador sexual. No había dicho lo que le atribuían. En cualquier caso, la narrativa ya estaba creada y solo había que perseverar en ella. En los medios proliferaron desde entonces toda clase de presuntas víctimas de Trump, cuyo testimonio se recogió sin comprobación previa de ningún tipo. Algunas retiraron la acusación. Trump prometió demandar a todas ellas tras las elecciones.

Esta campaña mediática tuvo su culminación en el que fue probablemente el momento más pintoresco de la carrera hacia la Casa Blanca: la publicación por parte del Washington Post, poco antes del segundo debate presidencial, de unas grabaciones realizadas en 2005 en las que se oía a Trump afirmar a unos amigos que «cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerlo (…), agarrarlas por el coño [pussy]». Todos los grandes medios pedían la dimisión del candidato

La polémica además ponía el viento de cara a Trump ante el debate, quien tras haber resultado algo decepcionante para sus seguidores en el anterior aquí tenía su última oportunidad. Como anécdota, antes de que comenzara alguien dijo en la web Reddit conocer la jugada que había ideado el equipo de Clinton. Es costumbre en cualquier acto de este tipo que los participantes se den la mano al salir a escena, pero ella rehusaría hacerlo. Probablemente los moderadores a continuación le preguntarían por qué ese gesto y entonces debía decir que alguien que trata de esa forma a las mujeres es indigno y no merece un saludo, exhibiendo así su virtud moral y menospreciando la de su adversario. Algo que presumiblemente se convertiría en uno de los momentos más comentados en días posteriores. Esto lo leí antes de que diera comienzo el debate, parecía uno de tantos rumores sin fundamento que circulan por internet, pero luego, en el momento en que ambos estuvieron frente a frente, curiosamente él no hizo gesto alguno de darle la mano. Alguien de su equipo debió estar al tanto y le advirtió. Aquí está ese momento, que resultó un tanto extraño. Pese a todo, salió airoso y a juicio de muchos analistas y encuestas en línea ganó el debate, dejando un momento que se convertiría en objeto de innumerables memes.

A la vista del resultado electoral, cabe pensar si esa polémica de las grabaciones no solo no fue efectiva, sino que incluso llegó a jugar a su favor. Mientras tanto los grandes medios siguieron en su línea, con artículo sobre niños que tenían pesadillas con Trump y otros titulados nada menos que «¿Puede el legado de Hitler ayudarnos a entender el éxito de Trump, Putin y de la derecha europea?»

La campaña nos dejó también otros momentos curiosos, como el desmayo de Hillary Clinton tras la conmemoración del 11S (previamente los medios decían que cuestionar su salud era solo una teoría de la conspiración); el ácido intercambio de bromas entre los dos candidatos durante una cena benéfica; el salto a los medios de la rana Pepe, un meme salido de 4chan (estas elecciones han tenido mucho de guerra memética); los sabotajes de mítines del rival financiados por el Partido Demócrata revelados por Project Veritas; la utilización de la exmodelo Alicia Machado (a quien Trump había llamado gorda) en mítines de los demócratas; el intento de resucitar la retórica reaganista en torno a Rusia como «imperio del mal» para trazar un vínculo imaginario entre ella y Trump; o, en fin, los inenarrables momentos que Gary Johnson, el tercer candidato, nos ha regalado.

Mientras tanto Trump ha llevado a cabo una inagotable campaña en la que era capaz de dar cinco mítines en cinco estados distintos en un solo día, congregando en cada uno a miles de seguidores. En total se estima que ha hablado ante unos seiscientos cincuenta mil seguidores, unas doce veces más que Clinton. Una rival que vio cómo el mundo se le venía encima cuando once días antes de las elecciones el FBI anunciaba que abría una investigación por un caso que la ha perseguido toda la campaña: el borrado ilegal de los correos que envió desde un servidor no oficial cuando era secretaria de Estado. Había una copia de ellos en el ordenador portátil del marido de su más estrecha colaboradora, que estaba siendo analizado después de que se descubriera que enviaba fotos suyas desnudo a menores. Dos días antes de las elecciones el FBI publicó una nueva nota desmintiéndose a sí mismo, pero la semilla de la sospecha ya estaba plantada. También está bajo investigación la Fundación Clinton, de la que se ha ido revelando información sobre sus prácticas de intercambio de favores políticos a cambio de donaciones. Todo ello ha apuntalado el mensaje central de Trump contra la corrupción de las élites globales, que quedó resumido en su anuncio final de cierre de campaña. Independientemente de que se esté de acuerdo con él o no, merece la pena verlo.

En conclusión, los medios se han dejado tal cantidad de jirones en esta alambrada que no sé cómo harán ahora para recuperar la compostura. El resultado desmorona la narrativa que han intentado establecer y deja en evidencia la escasa credibilidad que el electorado les otorga. Trump ha ganado la batalla a esos «very dishonest media», aquella zona de reporteros que en cada mitin señalaba de forma ritual para que el público les abucheara. Así que ha ganado porque resulta carismático a ojos de una base muy sólida de seguidores impermeables a esas prácticas mediáticas, porque ha hecho una buena e intensa campaña, porque tenía enfrente a una candidata muy poco apreciada y con muchos trapos sucios del pasado y porque, muy especialmente, su programa ha sabido conectar con el rumbo que los suficientes votantes norteamericanos quieren tomar. Una victoria que servirá de catalizador para próximas elecciones en otros países, tal como el referéndum británico en esta. De manera que cabe la posibilidad de que Hofer gane en Austria dentro de unos días y el próximo año Wilders en Holanda y Le Pen en Francia, lo que supondrá la disolución de la UE. Hemos entrado en una nueva época, la de la posglobalización. Resultaba un tópico sostener que el Partido Demócrata y el Republicano eran dos caras de la misma moneda, prácticamente idénticos en sus planteamientos, y cuya única función era crear una ilusión de democracia en la población.

Estas elecciones han sido diferentes: se han enfrentado realmente dos concepciones políticas opuestas, aunque curiosamente no como «izquierda y derecha», sino como globalización y antiglobalización. El resultado tendrá consecuencias para todo el planeta y, junto con el brexit, hace del año 2016 un apunte importante en los libros de historia que están por escribir. Ha resultado interesante haber sido testigo.

58 comentarios

  1. Lo que demuestra lo desnortada que está la izquierda española es que hayan mostrado continuamente que preferían a Hillary antes que a Trump. A alguien que ha contribuido a la muerte de cientos de miles de personas. Que ha provocado la creación de un grupo que tortura sistemáticamente a quien no se somete ante ellos.

    Decir que solo racistas, xenófobos, machistas y retrógrados votan por Trump es no comprender como está el mundo en el s. XXI. Decir que Trump es el establishment, cuando es el candidato menos establishment de la historia, es de una estupidez supina y, sin embargo, ahí tenemos a Iglesias y Garzón opinando en este sentido.

    A veces deseo que ojalá hubiera surgido en nuestro país algo más parecido al Movimiento 5 Estrellas italiano que en lo que se ha acabado convirtiendo Podemos.

    • Habrá que ver lo que hace Trump como presidente, pero el problema es que tras haber identificado correctamente los males que afligen a la clase media americana, apostaría a que va a aplicar las mismas políticas que los llevaron a donde están. Está bien que plante cara a la deslocalización, pero sin una política de salario mínimo y sanidad universal lo único que va a conseguir es que las fábricas vuelvan de China a Estados Unidos, sí, pero con los sueldos y condiciones laborales de China.

      • De acuerdo contigo.
        ¿ Trump no es establishmen ? ¿ Un millonario ? ¿ Puede haber algo mas establishmen que un millonario ?
        Yo tampoco comprendo porqué ha ganado, pero una pista nos la puede dar el perfil de sus votantes: hombre blanco, mayor, del medio rural, sin estudios. O sea, un ignorante que no tiene ni idea de política, economía o geografía, que no sabe situar en el mapa nada que esté mas lejos que Montana.
        Si Trump era contrario a la guerra de Irak es sólo porque le parecería un enorme dispendio económico, no por razones humanitarias ni mucho menos políticas.
        ¿ Tiene alguien alguna duda de que, si puede, aplicará medidas económicas neoliberales y de capitalismo salvaje ?

        • ¿Al escribir Trump y neoliberalismo en la misma frase no le da un ictus?
          El liberalismo son los tratados de libre comercio y la falta de aranceles, LO CONTRARIO DE LO QUE DEFIENDE TRUMP.

          • No. Yo por neoliberalismo entiendo ( si estoy equivocado, que alguien me corrija ) los postulados económicos de los economistas de Chicago, o sea libre mercado, adelgazamiento del Estado y escasa o nula protección social ( en otras palabras, maricón el último o sálvese quien pueda ), capitalismo salvaje en estado puro.
            Lo que hicieron Reagan y Thatcher ya hace años, desregular los mercados financieros, para favorecer la especulación en detrimento de la economía real.
            Lo que hace aquí el Pp, favorecer a los bancos y a los grandes empresarios, con la consecuencia sabida, aumento de las desigualdades sociales.
            Si Trump quiere aplicar aranceles, ¿ crees que lo hace para favorecer a los trabajadores o a los empresarios ?

            • Igual acaba de inventar (es un decir) el nacional-liberalismo.

              • Hombre Luchino! tú por aquí de nuevo!
                A ver, voy a intentar explicártelo de nuevo, a ver si esta vez consigo que lo entiendas:
                Estás equivocado. La escuela de Chicago/ escuela austriaca tienen la misma relación con el “neoliberalismo” como la que tiene Putin con Gandhi. El liberalismo (estudiado y entendido, no sólo de oídas) no admite la etiqueta “neo”, una de sus premisas básicas sí que es el adelgazamiento del Estado, pero dónde van esos “kilos de más” que le sobran (lo siento por los defensores de los macro-estados, pero le sobran)? A LOS INDIVIDUOS! o AL PUEBLO! como más te guste, así que antes de catalogar como simplemente maligna la idea de reducir el Estado piensa un poco en las consecuencias beneficiosas que tendría para la sociedad(ahora te dejo a ti que me respondas sobre esto). Los liberales abogan por la responsabilidad y la libertad de acción del individuo, no es lo mismo que la insolidaridad y el egoísmo, que nos equivocamos.

                • No, no estoy equivocado.
                  Ahora se dice neoliberalismo ( lo puedes leer en cualquier parte, menos en los escritos de la Faes, o en los argumentarios del Pp ), porque es una nueva versión del liberalismo, ya bastante antiguo.
                  No, al Estado – al menos al ejpañó – no le sobra nada, es más, le falta. En nuestro país el gasto social por habitante es de los menores de Europa, y desde luego está por debajo de la media, consecuencia de los gobiernos de derechas que hemos padecido.
                  Todo esto lo puedes leer en cualquier libro o artículo de, por ej., Vicent Navarro.
                  ¿ Lo que le sobra al Estado vá a los individuos ? puede, pero ¿ a qué individuos ? yo te lo cuento: a los ricos. No hay más que ver los impuestos que pagamos los trabajadores, y los que pagan las grandes empresas, por no hablar de las múltiples formas ( Sicav, fondos en paraísos fiscales ) que los ricos tienen de guardar su dinero a resguardo de las garras del malvado Estado, que lo quiere ( hay que ver lo perversos que son algunos ) para pagar subsidios, ayudas sociales, dependencia, pensiones, etc. ), esto es, para mejorar las condiciones de vida de las clases populares – no digo pobres para que no me acuses de demagogo – .
                  Consecuencias de reducir la presión del Estado: ya las hemos visto: recortes en Sanidad y Educación públicas ( adivinanza: ¿ quién las utiliza más ? en efecto, los “probes” ); en pensiones, en dependencia, en ayudas sociales ( otraa adivinanza: ¿ quién se beneficia más de éstos ? )

                  • Vale, vale, que sí, más gasto público y menos liberalismo, neo, capitalismo,… Pero de cómo producir riqueza para pagar eso, na de na, verdad? Eso ya lo harán otros, que inventen ellos, claro. Pues muy bien, vamos a ver qué pensarán algunos en 2019 con el fondo de las pensiones agotado. Al final los españoles se volverán capitalistas para pagar sus gastos públicos, como ha pasado siempre en otros países. Pero antes tendremos que notar el hambre de cerca, aún quedan unos pocos años. Ánimo, a gastar!! Se pasará a alabar al empresario millonario, que es el que paga parte el colegio de nuestros hijos, por cierto . Pero quizás ya sea tarde entonces

                    • ¿ De verdad crees que el empresario millonario es que paga parte del colegio de nuestros hijos ? ¿ A ti no te suena lo que son las Sicavs, o los millones en Suiza ? ? De ahí se pagan los colegios públicos ?
                      Insisto: el problema en Españistán no es que haya mucho gasto ( que de hecho, hay poco, menos que la media de los países europeos ), sino que se recauda poco.

        • No por nada, pero está llamando ignorantes a la nada desdeñable cifra de 59’5 millones de personas. ¿Está seguro de no querer modificar la palabra? Suena un poco fuerte.

          • Bufff, te estaba escribiendo una contestación, pero me estaba quedando tan aburrida que mejor lo dejo. Quieres más Estado?, pues adelante, todo para ti.

            • Estupendo, pero no lo quiero todo para mí: sólo para quienes lo necesitan, la mayoría de la población.
              ¿ Te parece que sobran médicos, o maestros, o asistentes sociales ? un dato: 5 meses de espera para el oftalmólogo, para mi madre.

        • Aquí estamos todos pudiendo opinar y disfrutar de las redes, o incluso que nuestros hijos tengan acceso a penicilina, gracias a ese capitalismo “salvaje”. O crees que tu móvil y tu Internet vienen de Málaga? No sé cómo se puede tildar de salvaje lo que es anti salvaje. Viva Montana! Que nos da bastante más, muchísimo más, de lo q nosotros le damos a ella. Y si no, ya sabes, envía tu opinión por heraldo a caballo, es decir, al margen del capitalismo

  2. Un poco de respeto, que hoy es 9/11 y esa es una combinación muy grave para EE.UU., y ya que estamos, y multiplicado por cien, para todos los demás. Es demasiado pronto para echar sal en la herida. Un pelín de circunspección, s’il vous plaît.

    • ¿Porque es el 11/9 al revés?

    • Yo estoy bastante harto de oir lloriquear a los yankis por el 11 S. Lo siento por las víctimas, pero ellos han hecho cosas iguales o peores y no parecen estar arrepentidos, ¿ o es que sólo cuenta sus víctimas ?
      Un ejemplo, Chile de 1975, con la caida de Allende y la victoria de Pinochet, apoyado por la CIA.

    • El 11 de septiembre fue horrendo, por las muertes, por el pánico, y por una repentina sensación entre la población norteamericana de que habían estado dormidos confiando en que mañana todo sería igual y habían sido engañados. A eso se añadió la ofensiva bélica estatal contra todo y en cualquier territorio sin que importaran los medios ni las víctimas ni la justicia ni la ley. El 11S fue un salvoconducto para hacer lo que quisieran, sin pedir ni perdón ni permiso, y para eso fue. Junto y después, la publicación de las actividades ilegales gubernamentales contra la ciudadanía no hicieron más que difundirse, pero sin ningún castigo como consecuencia. A escala mundial, después de la crisis de 2008, el prestigio de la democracia cayó bajo mínimos sin que hubiera un nivel de conciencia limpia ni de filosofía política sólida que guiara esa crítica; de hecho, se piensa que la izquierda y la derecha no sólo son lo mismo, sino que ni siquiera existen, que son verborrea antediluviana. Pero lo que no existen son partidos de izquierda ni sindicatos obreros; la derecha no progresa ni varía, está aferrada a los privilegios de clase y no tiene nada más en que pensar. Dicen que no existe lucha de clases, y es cierto: la baja creyó en la promesa de un Estado de bienestar, compró esa fe, y después le dijeron: los pobres no deberíais haber aceptado una hipoteca en esta coyuntura, no podéis permitiros mandar a vuestros hijos a la universidad, de qué vais, no esperéis que os curemos vuestras pestes con sanidad gratuita, y a llorar, a la iglesia. Así que iban a vivir decentemente, pero no, los otros (los elegidos) dicen que qué va. Por un tiempo ya no se habían sentido ni proletarios ni pobres, tenían esperanzas. Y ahora qué son. Nada. Son antisistema, antidemocracia, antitodo, pero positivamente no encuentran alternativas. Y el hipócrita lenguaje de lo políticamente correcto (que remeda lo que la gente sabe que es bueno, honrado, generoso, justo, pero que sólo se usa como vaselina en la práctica) se desprestigió hasta el punto que la brutalidad más ofensiva y despreciable se considera honesta y honorable. Vamos más de culo que san patrás. Tan perdidos que hasta los seguidores de la izquierda más izquierdosa (la que tiene ideas) van y votan a Trump (ultracapitalista, antitodo, belicista, antibienestar, además de no tener un indicio de intención humanista, de pretender mejorar la existencia general), y si no que se lo digan a Bernie Sanders. La Clinton daba escalofríos, pero este pone los pelos de punta. Ozú, qué marabiya.

  3. Un artículo muy bien expuesto. Agradecerte la claridad y sin duda remarcar el futuro que deviene tras el giro anglosajón en favor de la antiglobalización.

  4. Creo que hay diversas cuestiones que se podrían discutir… pero hay una que me pareció un poco breitbart :). Cuando escribe:

    “ella le había insultado previamente”

    ¿qué significa? ¿que esto justifica su actitud?

    En este artículo (http://www.theimaginativeconservative.org/2016/08/who-still-speaks-for-conservatism-paul-gottfried.html) se comenta algo parecido a lo que quiero decir: “Equally disappointing in Mr. Trump’s case is that he often confuses rudeness for fighting Political Correctness”.

    Y ya que estamos… no entiendo el argumento (no digo que se esté defendiendo aquí) de que, puesto que un número pequeño de compañías controla gran parte de los medios uno debe fiarse de lo que diga wikileaks o, para el caso, Alex Jones. Al final, wikileaks está controlado sólo por wikileaks (en el mejor de los casos).

  5. Muy buena parodia de artículo, me he reido un montón leyendo lo que el jefe de campaña de Trump habría escrito, ¡felicidades!

  6. No me queda muy claro si este es el artículo más oportunista jamás escrito o una broma de mal gusto, como de alguna forma apunta Pepe.

  7. Pingback: Por qué ha ganado Trump y han fracasado los grandes medios – Jot Down Cultural Magazine | BRASIL S.A

  8. Pues a mí este artículo me ha abierto los ojos. Siempre creí que Trump era un peligro y ahora veo las cosas desde otro punto de vista, esperando con ilusión estos cuatro años que se avecinan. Gracias, Javier Bilbao.

  9. Un artículo magnífico, sensacional.

  10. Se agradece el análisis y los datos. Pero puestos a ponerlos todos, pasar por alto por el mensaje abiertamente racista de Trump choca un poco. Nombrar a los mexicanos (lo de Slim sobra Javier; ese mexicano en concreto no le molesta a Trump) como los culpables de todos los males de EEUU, la idea del muro o la de deportar a 11.000.000 de personas (que está por ver si es factible prescindir de tamaña fuerza laboral en un país con pleno empleo técnico y en el que esas mismas personas señaladas se usan como palanca para presionar hacia abajo en los salarios precisamente por tipos que amasan dinero como el mismo Trump….)
    Si estas propuestas se ponen en práctica, tenemos delante un serio dilema moral. Si al final eran “cosas de la campaña” o excesos mitineros estamos en otra. Estamos a vueltas con mentiras estilo Farage para que te voten, conseguir la poltrona (o directamente joder la marrana como el citado Farage), y luego ya veré lo que hago con el poder.
    Los tejemanejes para evadir impuestos o las sucesivas bancarrotas fraudulentas son otras de las hazañas del amigo. Con lo que confiar en que va a devolver las fábricas a ese cinturón industrial de los Grandes Lagos que le ha dado la presidencia, me parece mucho confiar. De hecho si los negocios de Trump fueran manufactureros, estarían tan deslocalizados como cualquier otro.
    Los desmanes de Bush (de Cheney, de la Halliburton), o el pasado político de Clinton no hacen a este elemento la gran esperanza de la clase media. Y ojalá me equivoque. De verdad.

    • Como digo abajo, el artículo no explica por qué no debería haber ganado (que eso, más o menos, lo sabemos todos), sino por qué, pese a todo, ha acabado ganando.

  11. Cierto es que hasta no ver las acciones a tomar no podemos aventurarnos, éste cabrón es capaz de todo.

  12. No sé si he entendido bien, pero el artículo deja abierta la puerta de que quizás, al final, en el fondo, Trump termine siendo un tío cojonudo. Lo veo demasiado improbable.

  13. Bru-tal. Gracias, Javier.

  14. Excelente artículo.

  15. Yo estoy todo lo contento que alguien como yo pueda estarlo. Y es que confío en que por fin haya llegado el que apriete ese botón que nos mande a todos a tomar por culo.

  16. Gran artículo, espero que frene el movimiento migratorio hacia Canadá de la masa demócrata que tacha de imbéciles e ignorantes a los votantes de Trump.

  17. Entre el alud de artículos que se están publicando sobre el asunto, este es el mejor análisis sobre la victoria de Trump que he leído hasta ahora. Algunos comentaristas se quejan de que parece alabar a Trump, pero no lo creo en absoluto. El artículo no pretende ocultar la cara siniestra del personaje, que es evidente, enorme y conocida por todos, sino explicar por qué, pese a esa cara oscura, ha conseguido convencer al electorado estadounidense.
    .
    La explicación sobre sus argumentos para ganarse el voto en el ‘rush belt’, del que forman parte Ohio, Pennsylvania, Wisconsin y Michigan, es especialmente esclarecedora, dado que precisamente han sido estos estados (más que Florida), que eran tradicionalmente demócratas y concentran un montón de delegados, los que han resultado decisivos para la victoria de Trump. Que esos argumentos sean abiertamente demagógicos y de difícil cumplimiento es también evidente, y es algo que tampoco oculta el artículo, pero está claro que Trump ha sido el candidato que ha conseguido articularlos y usarlos en su beneficio para acabar ganando.

  18. Imagino que a Jot Down le duele en el alma alinearse con todo lo mainstream, y obviamente Hillary ha sido lo mainstream en estas elecciones porque todos los medios y el establishment estaban alineados con ella. Pero de eso a este articulo descaradamente tendencioso a favor de Trump, justificándole todo, mientras a Clinton se le despieza por sus errores, me deja con la boca abierta, la verdad.

    1. Hillary no es, no ha sido ni será una buena candidata. Claramente le falta algo para conectar con el electorado. Y, principalmente, tiene unas faltas gravísimas como el tema de los correos o las conexiones de su fundación con grupos en busca de influencia. Lo demás que escribís es de risa, que los medios le ayudaban (oh! sorpresa! primera candidata en la historia en intentar utilizar los medios!), y atacarla con las filtraciones de wikileaks sin mencionar que vienen de hackers orquestados por el gobierno ruso para debilitarla es inmoral. Luego no se os cae la cara de vergüenza al intentar hacer creer que las conexiones de Putin con Trump son invenciones o exageraciones de la campaña de Clinton. Me dejo seguro alguna que otra burrada que habeis mencionado, pero son todas las que están.

    2. Presentais a Trump como si fuera de verdad el representante de los trabajadores, cuando contra el tío hay mil y una pruebas de 1) haberse aprovechado de mano de obra ilegal de forma sistematica, pisoteando los derechos de los trabajadores y utilizando a esos rapists and criminals mexicanos que tanto odia para enriquecerse; y 2) utilizar materia prima o productos de China o de donde fuera para reducir costes, importandole una mierda la deslocalización y los trabajadores americanos. Es que no tiene ningún crédito!! Y luego le reís sus ofensas y perdonais su absoluta falta de respeto, como con lo de Rosie O’Donnell, como si una maldita actriz tuviese la misma responsabilidad de sus palabras que el hombre más poderoso de la tierra. Igual a vosotros es que os la suda que la gente tenga respeto o sean unos malditos maleducados, pero para mí es prioritario y descalificativo. Y luego la gente vitoreándoos por el artículo… Igual soy yo el raro.

    Por último mencionar que no solo el establishment ha apoyado a Clinton, también de forma masiva los profesionales en general, que no están “rigged” ni tienen intereses económicos. Los científicos, ingenieros, abogados y en general cualquier “educated person” ha votado a favor de Clinton sin ningún interes privado al respecto. En cambio Trump se lleva el voto masivo de trabajadores sin oficio, sin estudios y sin educación. Pero por desgracia estos son mayoría abrumadora.

    Con esto ya me quedo a gusto, que me habéis alterado la mañana. Eso sí, seguiré leyendo JD a pesar de esto porque sois la caña (en todo lo demás).

    • Bastante falaz eso de:

      “como si una maldita actriz tuviese la misma responsabilidad de sus palabras que el hombre más poderoso de la tierra”

      En 2015 Trump no era ni de lejos el hombre más poderoso de la tierra.

      Y es raro que todo eso que tú sabes sobre trabajadores ilegales, materia prima de China y tal no lo haya utilizado ninguno de los 250 medios que la apoyaban.

      • Igual al que le falla la comprensión lectora es a mí y no a tí, pero me da la impresión de que el artículo no defiende todo eso que tú expones, sino que explica que Trump ha sido convincente (para 59,5 millones de personas) a la hora de hacer que esos argumentos calen.
        Que el discurso al que encuentras tantas mentiras e inconsistencias ha sido aceptado por muchos.

      • Trump en 2015 ya estaba en la carrera por la presidencia, debería medir sus palabras en cualquier mundo sensato. Pero eso es mucho suponer.

        Sobre todas esas cosas que sé solo yo, te doy una respuesta en una palabra: google.

    • Muy buen comentario, bien expuesto y con claridad meridiana.
      ¿ Trump, representante de los trabajadores ? es para descohonarse de risa, un millonario que habrá hecho su fortuna, como no puede ser de otra manera, explotando todo lo posible a sus empleados ( lo cual no es óbice para que, a algunos de ellos, les proporcione condiciones dignas ).
      Me quedo con tu penúltimo párrafo: “Trump se lleva los votos de trabajadores sin oficio, sin estudios…”, que como dices son mayoría; apelando a sus mas bajos instintos ( esos extranjeros que vienen a quitarnos el trabajo ).
      Populismo de la mas baja estofa. Eso sí es populismo, y no lo de Podemos.

      • Otra manera de llamarlos sería “la gente” ó “los obreros” ó “los de abajo”, que tiene más tirón.

    • Me imagino que te habras quedado a gusto, me alegro de veras.
      No se de donde sacas toda esa informacion, pero estaria bien que diferenciaras entre lo que lo que te gustaria que fuese la realidad y lo que realmente es real.
      Me da la impresion que como la gran mayoria, realmente no sabes de lo que estas hablando.
      Para todo lo demas, Wikileaks.

    • 1. Todos los periódicos apoyan el continuismo, es decir, apoyan a Clinton. Igual que aquí apoyan al PPSOE y en todo caso respetan a Ciudadanos pero atacan a Podemos. Los hackers que robaron los emails del partido demócrata usaron servidores situados en Rusia. Punto. Es lo único que se sabe. Que usaran servidores rusos no quiere decir que los hackers fueran rusos – lo normal es usar un servidor de otro país, para no dificultar el rastro. Y mucho menos que lo montara Putin. Clinton dijo a a desesperada que eso era cosa de los servicios secretos rusos para echar mierda a la desesperada, pero vete tú a saber quién era el hacker. Con un 90% de probablilidades, los hackers eran americanos. Y la relación de Trump con Putin es que Trump ha intentado hacer negocios en Rusia y conoce al líder ruso. Y ya.
      2. No, nadie presenta a Trump como el representante de los trabajadores. Lo que dicen es que Trump ha conseguido hacerse pasar por el representante de los trabajadores, lo que es distinto. Aquí el PP se presenta como el partido del trabajo y lo peta elección tras elección, así que mejor no nos burlamos mucho del vecino.

  19. excelente análisis, oportuno y meritorio, al realizarse con toda la extensión necesaria en las 48 horas de cacareo que estamos sufriendo… si la verdad es incómoda, hay que joderse y lo digo desde mi absoluto desprecio al ganador, un ganador al que han votado más de 50 millones de personas, que seguramente serán tan despreciables como él, pero a las que se debe un democrático respeto.

  20. Normalizar a un Mussolini del siglo XXI. Poner actitudes inconcebibles hasta hace poco al mismo nivel que una política que politiquea.

    Está pasando. Lo estamos viendo.

  21. Creo que el artículo está bien, aunque debería haber prfundizado en el papel de los mass media a la hora de conocer cuáles han sido los “mensajes” de Trump en campaña. Es decir, entre tanta mierda que ha soltado, hay algunas cosas que pueden ayudar a explicar el porqué de su victoria. Personalmente, al principio me costó digerir que un sujeto así ganara las elecciones, pero es inexacto decir que ha sido una sorpresa, sobre todo para aquellos que han estado atentos a su “mensaje” (entrecomillo porque en ningún momento de la campaña Trump ha presentado un proyecto sólido y coherente).
    No hay que olvidar quién es Trump (un millonario que se ha aprovechado de ese libre mercado y esa globalización que tanto dice odiar) y toda su trayectoria. Tampoco hay que olvidar todo lo que ha salido por su boca, atacando a todo aquel que se pusiera por delante. Y tampoco hay que desdeñar a la que ha sido su rival. Quizá con otro rival el resultado hubiera sido diferente.
    http://www.desdemibutaca.es/2016/11/donald-trum-en-24-frases.html

  22. Pingback: Focus press setmanal número 25 | Taller de política

  23. David Letterman ya le sacó los colores en su show a Trump cuando empezó a enseñarle ropa de su propia marca, y en todas las etiquetas ponía made in China.
    Ahora dice que va a traer de vuelta los trabajos a América.
    En fin, poner al zorro a cuidar de las gallinas.
    Y encima es la primera vez desde el fin de la SEGREGACIÓN que alguien con un discurso abiertamente racista gana las elecciones.

  24. De antemano, disculpe la ignorancia que creo tener con respecto al tema, además de que no vivo en Estados Unidos.
    Lo que me concierne desde hace un tiempo ha sido la actitud de algunos seguidores, ¿qué tan relacionado está todo el asunto con que haya esta explosión de racismo y xenophobia de closet que se ha abierto entre ellos? ¿Será algo tan grande como para que sea preocupante? Porque entonces por lo que entiendo de artículo, aunque se haya dirigido a cierto sector de la población su intención no parece ser una división entre los americanos de diferentes etinicidades ¿o sí? ¿o fue una consecuencia inadvertida? Incluso he leído varios comentarios que apuntan que esta división se hizo más notoria con Obama. En general esa es mi duda, ¿si no pretendía ningún tipo de odio hacia las minorías de dónde sale toda esta gente que de “repente” se voltea contra la globalización? ¿Entendieron mal su campaña?

    Gracias.

  25. Pingback: Trump, y por qué si eres de izquierdas, estás equivocado – Iagovar

  26. Pingback: Las consecuencias económicas de Trump | Gananzia

  27. Un artículo muy interesante. En cierto modo, aporta algunos motivos sobre el porqué de este resultado electoral, algo tan díficil de comprender, por lo que parece, en Europa (hay que recordar que la mayoría de los países europeos tienen gobiernos conservadores o muy conservadores. Y que, pese a ello, en algunos países incluso hay un auge de partidos aún más a la derecha). Creo que resulta a veces inevitable ver un proceso electoral como algo en sí mismo, más allá de si el gobierno será de una manera u otra (existen tendencias, faltan matices). En este caso, lo ha sido y un ejemplo está en el “goteo” de nombramientos por parte de Trump (¿no los tenía previstos o quiere evitar reacciones tan pronto?). Tal vez se centró más en ganar las elecciones (y sus estrategias han sido muy eficaces), que en pensar en cómo gobernar. Esto convierte la futura administración en algo, en cierto modo, imprevisible a día de hoy. ¿Delegará en otros mientras solo se ciñe a grandes decisiones y a dar imagen? ¿Se decantará por dar poder a figuras republicanas clásicas, del Tea Party o gente hasta ahora independiente? ¿Su política será “republicana” en un sentido tradicional (conservadurismo social, liberalismo económico) o introducirá elementos más “progresistas”?

    Lo que sí queda visto es que, pese a partir con desventaja, los estrategas de la campaña de Trump le han ganado la partida a los de Clinton: no solo han conservado los feudos habitualmente republicanos, si no que han jugado mejor sus cartas en los estados-bisagra y se han impuesto en territorios donde generalmente suelen vencer los demócratas. Y, para ello, han empleado eficazmente técnicas de márqueting (electoral)… gastándose bastante menos dinero en publicidad que sus rivales.

  28. Pingback: La publicidad en la campaña electoral estadounidense: Donald Trump. – Censura y publicidad en la comunicación

  29. Aqui tenemos al votante típico de Trump. Frank Zappa, como siempre, un adelantado a su tiempo.

    https://www.youtube.com/watch?v=Is0JEbFRNqI

    El votante repelente de Clinton, heredero directo de las Porn Wars, lo obviamos por no herir sensibilidades.

    Este Frank, sniff…

    P.D: Si le cambias a Burt su sombrero de cowboy y su chaleco por una montilla con capote, o una peineta y le cuelgas un rosario tienes al votante típico del PP, cantando el Cara al Sol.

    P.D.2: Con un jersey de pana, una americana con coderas de cuero y gafas de pasta al votante del PSOE, cantando la Internacional, aunque no sepa ya ni lo que significa.

    P.D.3: Con un traje italiano, kilos de gomina y una visa mastercard tienes al votante de Ciudadanos, cantando la canción de Coca Cola “Al mundo entero quiero dar un mensaje de paaaaaz….”

    P.D.4: Con una chilaba, una coleta, una flautilla de plástico y un perro de gran envergadura tienes al votante de Podemos, cantando un bolerito venezolano.

    * Si esque tendrías que estar vivo, Frank y haberte presentado tu a las elecciones en USA, en España y en Tumbuctú.

  30. Muy buen artículo. Gracias por un análisis inteligente.

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