Jot Down Cultural Magazine – Chabacano: el último de Filipinas

Chabacano: el último de Filipinas

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Los supervivientes del destacamento de Baler, 1899. Fotografía: DP.

La historia de los españoles en las Filipinas se remonta a 1521, cuando Fernando de Magallanes, un navegante portugués al servicio de la corona española, llegó a las islas durante su viaje para circunnavegar el mundo. En una de las expediciones que siguieron, el archipiélago recibió el nombre de Filipinas por el que pronto sería el rey Felipe II. Por su situación estratégica, se decidió que la capital fuera Manila, ciudad que pronto se convirtió en el centro administrativo y económico del Imperio español en Asia.

No hubo que derramar mucha sangre para ocupar las islas los nativos apenas ofrecieron resistencia. Durante los más de tres siglos que duró el dominio español, surgió en las Filipinas una cultura hispano-asiática patente en la organización política, en la sociedad, en las costumbres y en la religión. La Iglesia y el Estado estaban ligados en la política, con el Estado asumiendo la responsabilidad de los centros religiosos. Uno de los objetivos era la conversión de los filipinos al catolicismo, lo que se consiguió con facilidad debido a la ausencia de otras religiones mejor organizadas. Respecto a la organización política, los españoles proyectaron una estructura que incluía a líderes locales en los niveles más bajos de la Administración. Este sistema ayudó a crear una clase alta filipina, llamada la principalía, que tenía riqueza local, un estatus superior y otros privilegios. Llegado el siglo XIX, sectores de la intelectualidad filipina empezaron a reclamar reformas, como que se considerase a la colonia una provincia española más o que los filipinos gozasen de los mismos derechos que los españoles.

En 1896 estalló una rebelión contra el dominio español que coincidió con otras insurrecciones de otras colonias españolas, motivo por el que España no pudo dedicar muchos recursos para sofocar el levantamiento en Filipinas. Entonces, la guerra hispano-estadounidense cambió la historia del archipiélago. Esta guerra había comenzado en Cuba como resultado de la intervención estadounidense en la guerra de la independencia cubana. Cuando los estadounidenses aparecieron en Filipinas a mediados de 1898, se enfrentaron a una fuerza española muy aminorada y desalentada los rebeldes filipinos ya casi habían logrado acabar con la autoridad española. Quedaba por tomar Manila. En poco tiempo, la Armada Española fue finalmente derrotada y las Filipinas cedidas a los Estados Unidos por veinte millones de dólares.

Los últimos de Filipinas fueron los que defendieron el último bastión español en el archipiélago. Durante trescientos treinta y siete días, una cincuentena de militares españoles resistió el ataque de los rebeldes filipinos desde el interior de la pequeña iglesia de Baler, en la isla de Luzón. Al finalizar la guerra, y tras definitivamente convencerse de que ya todo había terminado, salieron del templo que los había protegido durante casi un año con honores, como «herederos del valor legendario de los hijos del Cid y de Pelayo», en palabras de la orden firmada por Emilio Aguinaldo, presidente del primer gobierno de la República de Filipinas. La bandera española fue arriada y en su lugar se izó una bandera blanca.

Un último vestigio de origen español en las Filipinas: la lengua

Las Filipinas fue la única colonia española donde la mayoría de la población nativa no adoptó la lengua de los colonizadores. Aun así, el español tenía carácter institucional e incluso después de 1898, siguió usándose en la Administración y la Justicia como lengua cooficial junto al tagalo y al inglés. Actualmente, solo un pequeño sector de la población en su mayoría descendientes de los colonos habla español. Pero este grupo cada vez es menor y no tiene ningún impacto lingüístico en el resto de la población nacional. Cuando se hizo el censo de 1990, solo quedaban 2660 hablantes nativos. Como segunda lengua, ethnologue da una cifra muy superior, 2 560 000, pero no sabemos qué nivel de competencia lingüística tienen.

El fracaso de la lengua española en Filipinas se debió a varios factores: el número relativamente pequeño de nativos españoles en comparación con la población filipina, las políticas lingüísticas coloniales y, lo más importante, la falta de cambios demográficos significativos entre los grupos nativos de Filipinas. En consecuencia, el español nunca llegó a ser la lengua nativa de grupos grandes de la población fuera de los sectores más estrechamente alineados con la Administración colonial.  

La mayoría de hispanohablantes que todavía se han podido identificar en el último cuarto del siglo XX y los años que llevamos del XXI suelen ser descendientes de antiguas familias de comerciantes y terratenientes españoles. Después de varias generaciones y administraciones postcoloniales, generalmente lograron conservar o incluso expandir sus fortunas no hay que pensar necesariamente en Isabel Preysler. Para ellos, hablar español ha sido causa de orgullo y marca de autenticidad aristocrática. En su mayoría residentes de Manila, usan el español en círculos privados; una variedad refinada, precisa y conservadora. Pero son pocos y no han logrado transmitir el español a sus hijos ya apenas quedan hablantes nativos de español jóvenes.

Sin embargo, hay en las Filipinas un idioma relacionado con el español que ha tenido mejor suerte, aunque no por el nombre por el que se le conoce: el chabacano. Se trata de una lengua creole de base íbera originada por el contacto del español con algunas lenguas de la familia austronesia. Lo conforman cuatro variedades: caviteño, ternateño, zamboangueño y cotabateño. En la isla de Mindanao, en la ciudad de Zamboanga, se encuentra la comunidad con mayor número de hablantes más de 300 000. En la misma isla, a 460 km por carretera hacia el este, hay una pequeña comunidad de hablantes en el pueblo de Cotabato unos 4500. A unos 1000 km hacia el norte, en la isla de Luzón, a lo largo de la bahía de Manila, todavía se encuentran vestigios del chabacano de los pueblos de Cavite y Ternate, con alrededor de 17 000 y 3700 hablantes, respectivamente.

Zonas de habla chabacana

Es el siglo XVI. Colonizadores españoles se asientan en el puerto y la ciudad de Cavite y lo fortifican para que sirva como una primera línea de defensa de la ciudad de Manila. Pronto se convierte en el puerto más importante del Imperio español en Asia, uniendo las Filipinas con otras colonias españolas mediante el comercio de galeones entre Manila y Acapulco.

Es el siglo XVII. En la construcción de los barcos en Cavite coinciden españoles, filipinos y mexicanos. Se comunican de una manera que a los españoles les parece tan incorrecta que dicen que hablan un español chabacano de este adjetivo recibe posteriormente la lengua su nombre genérico.

A unos 40 km hacia el suroeste de Cavite, siguiendo por la bahía de Manila, llegan grupos procedentes del pueblo de Ternate de las Islas Molucas de Indonesia. Son los márdicas, originarios de Tidor, Siao, Manados, etc, Convertidos al cristianismo por jesuitas portugueses, confluyen en el asentamiento como mercenarios en ayuda de los españoles. Al pueblo que fundan lo llaman Ternate.

Al sur, en la isla de Mindanao, el gobernador general de las Filipinas decide construir un fuerte en Zamboanga para minar la supremacía naval de los musulmanes en la parte más septentrional del archipiélago filipino. Es una zona constantemente atacada por piratas musulmanes, deseosos de abastecer sus mercados de esclavos. Desembarcan en Zamboanga trescientos mexicanos y mil cebuanos, a los que posteriormente se suman los esclavos que logran escapar o que son rescatados por barcos españoles que los obligan a trabajar por un cierto tiempo en la guarnición militar de Zamboanga.

Es el siglo XVIII. Grupos de Cavite y Ternate migran a Zamboanga para consolidar la guarnición militar. El zamboangueño se habla en el presidio de Zamboanga, producto de la intersección de lenguas filipinas ya profundamente hispanizadas y español.  

Es el siglo XIX. La Administración colonial decide establecer una base militar en Cotabato. Junto con los españoles, llega a Cotabato población de Zamboanga la razón de que en Cotabato exista una variedad de chabacano que evoluciona del zamboangueño, y que recibe el nombre de Cotabateño.

Para saber de qué estamos hablando, veamos un diálogo con fragmentos en chabacano de El filibusterismo, novela publicada en 1891 del héroe nacional José Rizal ejecutado por proponer reformas en las relaciones entre la metrópolis y la colonia.

—¿Ya cogí ba con Tadeo? —preguntaba la dueña.
—Abá, ñora —contestaba un estudiante que vivía en Parián—, ¡pusilau ya!
—¡Pusilau! ¡Nakú!, ¡no pa ta pagá conmigo su deuda!
—¿Ya cogieron a Tadeo? —preguntaba la dueña.
—Sí, señora —contestaba un estudiante que vivía en Parián—, ¡lo han fusilado ya!
—¡Fusilado! ¡Madre mía!, ¡aún no me ha pagado la deuda!

Hoy, para muchos hablantes de chabacano su lengua es todavía español mal hablado. Esto es curioso porque muchos no conocen el español estándar; tienen como segundas lenguas el chabacano y el inglés pero no el chabacano y el español. Sin embargo, en Zamboanga cada vez hay una actitud más positiva y otra conciencia sobre la lengua. Allí es la lengua nativa de más de la mitad de la población y se usa en la mayoría de situaciones lingüísticas. Tiene una presencia importante en los medios de comunicación, sobre todo en la radio, y aunque en la escuela no es materia obligatoria, su uso en las aulas está extendido. Disminuye el estigma y poco prestigio que ha tenido y ya no se la asocia con las clases bajas. Al contrario, es una lengua cada vez más apreciada; tiene antecedentes españoles pero no es una una mala versión del español, es la lengua autóctona.   

5 comentarios

  1. Maravilloso.
    Gracias.

  2. Muy interesante; gracias

  3. En Colombia aún usamos el adjetivo “chabacano” en sentido peyorativo, “algo grosero o de mal gusto”, según la RAE. Gracias por el texto, desconocía el origen del término.

  4. Muy interesante. Solo haría una corrección: no fue la única colonia donde el castellano no se impuso, ya que en Paraguay el guaraní paraguayo o la variedad hispanizada yopará (“mezclado”) era y es la lengua preferida.

    Existe una Wikipedia en zamboangueño: https://cbk-zam.wikipedia.org/wiki/El_Primero_Pagina

    Y se pueden ver las noticias de Zamboanga en Youtube. Me resulta incomprensible, aunque se entienden muchas la palabras, la gramática es austronesia.
    https://www.youtube.com/watch?v=c9s4Zj_Vurk

  5. El Chavacano es mi idioms Natal . . . .
    Yo in Ciudadano Filipino y del Grupo Étnico Zamboangueño que vive en la Ciudad de Zamboanga.

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