Real Madrid, Zinedine Zidane y el retrato de una «liga tranquila»

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Zinedine Zidane, Gijón, 2017. Foto: José Manuel Álvarez Rey / Cordon.

La última imagen de Zinedine Zidane como futbolista fue un cabezazo al pecho de Materazzi. No era aquella la única vez que el francés perdía los nervios en el terreno de juego. A lo largo de su carrera, Zidane fue expulsado del campo hasta catorce veces, once de ellas por roja directa, una cifra sorprendente para un jugador de su calidad y su posición en el campo. Lo curioso es que ese mismo toro salvaje se ha acabado convirtiendo con los años en un técnico amable, educado, tranquilo… y, por todo ello, sospechoso.

De entrada, lo que más sorprende de la liga que acaba de ganar el Real Madrid, la segunda en nueve años, es la facilidad con la que se ha ido ninguneando cada uno de los éxitos del equipo y especialmente del entrenador. No es algo nuevo sino la continuación de una campaña que empezó la pasada temporada. Después de coger a un equipo en ruinas, Zidane consiguió que su Madrid remontara doce puntos al Barcelona y acabara a solo uno, obligando al equipo de Luis Enrique a ganar sus últimos cinco partidos. A continuación, ganó la Copa de Europa. En los penaltis, sí, pero la ganó.

El balance de esos seis meses en el banquillo del Bernabéu debería haberle dado cierto crédito al técnico francés, pero nada más lejos de la realidad. Zidane colocó al Madrid líder en octubre pero nadie le dio importancia, acumuló un récord de cuarenta partidos sin perder que ya nadie recuerda, ganó el Mundialito de Clubes pero aquello pasó sin pena ni gloria y su equipo lleva 64 partidos consecutivos marcando —racha aún abierta— como si él no tuviera nada que ver en el proceso.

Cuando se quiere hablar bien de Zidane se recurre a la manida «gestión del vestuario». Es lo que tiene el perfil bajo. En cualquier caso, la gestión del vestuario también ha sido elogiable, tanto en lo personal como en lo deportivo. Zidane ha conseguido lo que no había logrado ninguno de sus antecesores: iniciar la transición de la «era Cristiano» sin contar aún siquiera con el sustituto de Cristiano. Regulando sus minutos y ajustando sus ansiedades, Zidane nos ha ofrecido una versión del portugués hasta ahora desconocida: menos egoísta, más decisivo en los momentos clave, con menos necesidad de reprochar cosas a sus compañeros… y todo ello sin dejar de ser un jugador descomunal.

Tras tres años bajo sospecha, Zidane consiguió integrar a Isco. De acuerdo, buena parte de culpa la han tenido las lesiones de Bale, pero no puede ser casualidad que el malagueño haya hecho su mejor año justo a las órdenes de Zizou. Las constantes rotaciones del francés hicieron que se avivaran debates ridículos: una semana, Isco era el mejor jugador del mundo; la semana siguiente lo era Asensio. Los días impares era una vergüenza el poco uso que se hacía de Benzema. Los pares, nadie entendía que un tipo como Morata fuera suplente tan a menudo.

Por supuesto, la culpa de todo era de Zidane. Bien podría haber sido suyo el mérito por mantener una plantilla tan amplia en un estado de tensión competitiva constante, pero alabar a un técnico del Real Madrid parece un placer demasiado culpable… salvo que el técnico en cuestión mande a su guardia pretoriana para arrinconarte en un cuarto vacío. Cuando no se ha apelado a las millonadas gastadas por el presidente —sin duda, la del Madrid es la mejor plantilla que el dinero puede comprar, pero hay que saber hacer uso de ella— se ha apelado a la suerte o a la épica, factores que, al parecer, tampoco tenían nada que ver con Zidane.

Sin embargo, repasando los muchísimos goles decisivos que el Madrid ha marcado en distintos partidos a partir del minuto 80, sorprende ver cuántos de ellos vienen de jugada a balón parado. Para ello, hace falta un hombre como Toni Kroos que ponga la pelota allí y rematadores tan eficaces como Ramos, Morata o el propio Cristiano… pero choca que un equipo se líe a marcar goles de estrategia y que el que diseña y entrena la estrategia cada día en Valdebebas no merezca elogio alguno.

Todo ha ido quizá de manera demasiado tranquila, demasiado sencilla. Cuando salían los titulares, el Madrid ganaba. Cuando salían los suplentes, el Madrid ganaba. Cuando llegaba uno de esos partidos —Vigo, Málaga, Granada…— que hacen temblar al aficionado madridista, el equipo dejaba a un lado las maldiciones del pasado y goleaba con contundencia. Eso no genera titulares, pero da títulos. Para rematar, en un par de semanas, el Madrid jugará su segunda final de Champions consecutiva. Nadie, en la historia moderna de la competición, ha conseguido repetir título. Zidane puede ser el primero en hacerlo, pero, por supuesto, el mérito será de cualquier otro.

El triste ocaso de Luis Enrique y su Barcelona

Si en algo han estado de acuerdo todos los analistas esta temporada es en la sensación de fragilidad que transmitían los dos grandes. Es cierto: el Barcelona perdió en casa con el Alavés, se dejó cinco puntos con el Málaga y cayó en Riazor ante un rival que semanas después caería 2-6 frente al líder. Por su parte, el Madrid empató dos veces con la U.D. Las Palmas, con el Eibar en casa y sufrió más de la cuenta en campos como El Molinón, donde ganó prácticamente en el descuento. Con todo, uno ha acabado la liga con 90 puntos y el otro con 93.

Eso vuelve a decir mucho de la competitividad de nuestra liga, competición que los dos grandes se han repartido en doce de las últimas trece ocasiones. Por poner un ejemplo, en 2008, Schuster batió el récord de puntos en una temporada de treinta y ocho partidos sumando 85. Desde entonces, obviamente, la cosa se ha salido totalmente de madre, y, así, es imposible que nadie siga el ritmo a los dos transatlánticos. Lo suele intentar el Atleti —incluso lo consiguió en 2014— pero este año se ha quedado en 78, bastante lejos de los 90 que lograra hace tres temporadas.

Si hemos hablado maravillas del Madrid y su entrenador, ¿qué motivos hay para hablar mal del segundo clasificado si solo ha conseguido tres puntos menos? Es una cuestión que va mucho más allá del marcador y del puntaje. El equipo de Luis Enrique fue una caricatura de sí mismo durante buena parte de la temporada, incluyendo un terrible último partido contra el Eibar en el que llegó a ir perdiendo 0-2 mediada la segunda parte.

De las enseñanzas de Cruyff y Guardiola queda poco. Es triste, pero es así. El Barcelona se ha sostenido en la liga porque Messi ha marcado 37 goles, Luis Suárez ha logrado 28 y Neymar ha sumado otros 13. En total, 78 goles entre tres jugadores. Como no han sido los 90 que marcaron el año pasado, el equipo se ha quedado corto. No queda nada de la presión alta, del sacrificio individual, del movimiento constante del balón, del gusto por el centro del campo, del juego con extremos y laterales… El Barcelona se ha enrocado en un continuo «arriba y abajo» en el que se espera que Ter Stegen y Piqué resuelvan atrás y sus tres estrellas resuelvan delante.

Pese a contar con un presupuesto similar al del Madrid, no hay plan B más allá de Alcácer, André Gomes, Digne y tantos otros suplentes incapaces de cambiar un partido por sí solos. Y es que ese es el principal problema del Barcelona: que ya nada se hace en grupo sino que todo es una lucha individual. En un contexto así, los jugadores con menos posibles técnicos quedan mucho más expuestos e incluso expertos en la colocación defensiva como Sergio Busquets parecen continuamente superados por las oleadas del rival.

El principal problema, con todo, ha sido la incapacidad de Luis Enrique para reconocer la situación. La temporada del Barcelona se ha parecido a aquel chiste que contaban en la película El odio, el del hombre que se tira desde una azotea y mientras va cayendo repite a cada piso: «Hasta aquí todo va bien». Solo que lo importante no es la caída, claro, es el aterrizaje, y el fútbol no es una excepción. El Barcelona guarda aún la bala de la Copa del Rey  para salvar una temporada mediocre, no ya en lo estadístico sino en lo estético… y a diferencia de otros equipos, el Barcelona sin estética no es nada. Ese es su discurso y ese es su método. Solo queda encontrar a alguien que lo respete de nuevo.

Tranquilidad incluso para descender

Hasta tal punto ha sido tranquila esta edición de la liga que ni siquiera se ha vivido la típica lucha a muerte por el descenso, con equipos ganando sorprendentemente sus últimos cuatro partidos para salvarse. No, desde principio de temporada se vio que Osasuna, Granada y Sporting de Gijón se quedaban atrás y la dinámica no cambió en ningún momento. Mención especial merece el caso del equipo andaluz que empezó la liga con Paco Jémez, la continuó con Lucas Alcaraz, es decir, con una apuesta totalmente contraria a la inicial, y la acabó con Tony Adams haciendo de graciosete pendenciero y consumando, lógicamente, el descenso.

Tampoco hubo una gran lucha por Europa. Quizá demasiado convencidos de que el Alavés no va a ganar la Copa del Rey y por tanto el séptimo clasificado acabará jugando la Europa League, ni Villarreal ni Real Sociedad ni Athletic de Bilbao parecieron desvivirse en sus últimos partidos por conseguir los puntos necesarios para garantizarse la plaza europea. Las emociones hubo que buscarlas en otros lados: el desplome inesperado de Quique Setién en Las Palmas, el coraje sin fin del Eibar, la capacidad del Leganés para mantenerse alejado del descenso con un presupuesto irrisorio…

En general, todo ha ido según lo esperado y eso no emociona a nadie. No hubo un Tenerife ni un «tamudazo» ni nada parecido. Nadie se salvó con un gol en el descuento. Ha sido, hasta cierto punto, una liga a la imagen y semejanza de su ganador, Zinedine Zidane. Una liga en contención, pendiente de una posible explosión que no acaba llegando nunca. Si se compara con la anterior que ganó el Madrid, aquella que empezó con Mourinho metiéndole el dedo en el ojo a Vilanova, esto parece el paraíso.

Tal vez sirva de lección para muchos. Se puede ganar sin apelar a conspiraciones ni agravios constantes ni rozar la paranoia. El hecho de que el Barcelona haya adoptado una posición victimista al respecto de los arbitrajes en vez de centrarse en resolver sus problemas de fútbol, sin duda le ha tenido que perjudicar. En una liga tranquila, el más tranquilo es el que gana, esto es así. Y mantener la calma, está visto, no es tan fácil como parece.

14 comentarios

  1. Floper

    Hacer referencia al dinero gastado cuando sabes perfectamente que ni en gasto neto ni en salarios es uno de los clubes TOP, me parece una barbaridad. Precisamente en uno de los escasos detalles OBJETIVOS que el futbol y el artículo ofrece, vas y te lo pasas por el arco del triunfo.

    Postverdad de esa, vaya.

    • luismadrid1985

      @Floper
      Hombre, que el Real Madrid es uno de los equipos que más dinero se gasta del mundo es una obviedad. ¿Qué se ha gastado mejor que en otras épocas? Sí. ¿Que el Madrid acaba de fichar a un jugador de 16 años por 45 millones de euros? Pues también. De hecho, la BBC costó unos 240 millones de euros, solo tres jugadores. Modric y Kroos, fichajazos (uno de ellos de Mourinho, tan criticado y que ha dejado un poso de equipazo bien confeccionado) pues también vinieron por un buen dinero, no solo en precio ofrecido al equipo sino también en salario.
      Sinceramente, no creo que el autor haya mentido en este aspecto. El Real Madrid actual tiene dos de los tres fichajes más caros de la historia y, por lo que pareció, el no fichar a Pogba no fue por dinero.

  2. Perzolaga

    Me ha gustado mucho el artículo, en lo que ha influído el tono sosegado del mismo. Como curiosidad, el chiste del tipo que cae de una azotea y va diciendo, “por ahora bien” también lo cuenta Steve McQueen en “Los siete magníficos”.

    • Fernando J.

      El artículo es especial, da gusto leer análisis tan bien hechos y alejados del histrionismo clásico de los análisis futbolísticos de hoy en día. Gracias que existe Jotdown!!!! En cuanto al chiste mencionar que el original es el de los 7 magnificos (1960), aunque desconozco si en 7 samurais de Kurosawa (1954), pelicula de la que se tomó la historía ya aparecía o no.

  3. Pingback: Real Madrid, Zinedine Zidane y el retrato de una «liga tranquila» – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE

  4. Que liga más aburrida!!!

  5. Buen artículo!
    Especialmente acertada la descripción de la temporada mediocre del Barcelona. No tan acertado en cambio es el calificar como competitiva la liga española, donde año tras año solo se disputan el título dos equipos. Tampoco veo muy acertado el final del artículo, donde se acusa de victimísta el discurso arbitral culé. Más bien es un discurso realista, donde el Madrid fue escandalósamente ayudado arbitralmente a lo largo de la temporada (Champions incluida, al igual que el Barça en el famoso 6-1).
    Un tranquilo Madrid eso sí, que no ha sido capaz de ganar a un mediocre Barcelona, el cual con el famoso VAR en juego, se hubiese alzado con la Liga..

    • kilgore

      Lo del otro día contra el Eibar no debió ser una ayuda arbitral, no. ¿Esto es posverdad de esa, alucinación colectiva, victimismo histórico, opresión centralista, o tener más cara que un vagón de muñecos?

    • La objetividad y el fanatismo a usted no deben sonarle de nada.

    • Candreva

      Curioso que saque lo del VAR y que el Madrid no consiguió ganar al Barcelona en el mismo comentario. Curioso porque con el VAR, el primer gol del Barcelona en la ida no hubiera subido al marcador al estar Suárez en fuera de juego. Y es que uno de los efectos secundarios del forofismo es la ceguera parcial. Si el VAR hubiera funcionado desde el principio de los tiempos, le puedo asegurar que no habrían cambiado ni el 5% de los campeones. Cuando el Barça era un rodillo, también se equivocaban en su contra, pero como era tan superior, no se tenía en cuenta. Al Madrid este año, aunque no lo quiera creer, también le han perjudicado en multitud de ocasiones, lo que pasa es que si luego metes tres, nadie se acuerda. Los arbitro siempre se equivocan (son personas), respaldarse en ello es de equipos pequeños.

  6. Walter _nota

    Todos los equipos grandes no pueden quejarse del trato arbitral… Ni Madrid ni barça ni atlético… Y coincido con el artículo.. Ganó el menos histérico… El mas pausado… Y sinceramente, si comparamos lo que transmite luis Enrique y zizou.. Y ya no a nivel deportivo, sino personal… No hay color… A lucho lo veo mas cerca de mou en actitud hacia todo…
    Gran artículo si senyor!

  7. No hay duda de que este año el Madrid dispone de quizás la mejor plantilla de su historia, pocas veces se ha visto un equipo que disponga de suplentes por los que cualquier equipo pagaría más de 60 millones (Isco, James, Morata, Asensio, etc..), aún así muchos partidos se han ganado en los últimos minutos generando el concepto “la flor de Zidane”.

    Cuando se habla de Zidane es complicado ser objetivo, ya que el primer y mayor logro de Zizou es que es Zizou. El Madrid siempre ha vivido en una ruleta rusa donde una semana un jugador es el mejor del mundo y la siguiente no vale para nada. Zidane por ser la leyenda que es, ha podido tomar decisiones sin que se le echen encima (tanto afición como jugadores) y calmar las aguas del club.
    Un ejemplo claro es James, con Benítez su representante no dudaba en insultar, hablar de falta de respeto y encima pedir la cabeza del entrenador consiguiendo gran parte de apoyo en la afición, en una situación mucho peor, las pocas veces que alguién del entorno de James ha hablado se ha llevado un buen “meneo” de la afición.
    Como bien dice el artículo, Zizou ha traído la calma en un club donde demasiados actores externos viven de generar polémicas, probablemente como pasa con Guardiola, su auténtico nivel como entrenador se verá en el momento que decida dar el salto a otro equipo.
    De momento es sin duda el entrenador perfecto para el Madrid.

    • Silent

      “probablemente como pasa con Guardiola, su auténtico nivel como entrenador se verá en el momento que decida dar el salto a otro equipo”

      Si el auténtico nivel de un entrenador no se vió en un equipo que prácticamente con la misma base de jugadores un año antes había quedado a 18 puntos de su máximo rival, le hizo un pasillo y sufrió un humillante 4-1, no se que más tenía que hacer Guardiola para demostrar ser el pedazo de técnico que es, de ser un equipo que con Rijkaard en su último año se arrastraban por el campo pasaron a dar auténticas cátedras donde a veces ni de córner les generaban ocasiones, todo ello con un mediocampo conformado por Busquets, Xavi e Iniesta que no son precisamente músculo y estatura a raudales, en liga y Champions, no en el torneo de la patata.

      En cuanto a Zidane pues si, para como está el madrid ahora mismo es un técnico que ha llevado tranquilidad, cosa que en esos clubes grandes no es fácil.

      Saludos

  8. La liga que ganó el Madrid de Mouriño NO comenzó con el dedo en el ojo a Vilanova. Eso fue en agosto de 2012, supercopa de España.

    En Real Madrid ni por asomo es el club que más gasta de Europa actualmente. Y en todo caso, los fichajes que realiza suelen amortizarse (Cristiano Ronaldo por ejemplo). Otros como Manchester United o Manchester City, realizan fichajes de 70 o 80 millones de euros que o apenas juegan o apenas aportan.

    Por lo demás, articulazo.

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