Jot Down Cultural Magazine – La redención de Froome, el adiós de Contador y más cosas que nos dejó la Vuelta 2017

La redención de Froome, el adiós de Contador y más cosas que nos dejó la Vuelta 2017

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Alberto Contador y Chris Froome. Foto: Cordon.

La Vuelta a España es dada a resultados extraños. En retrospectiva, puede que el triunfo de Juanjo Cobo sobre Chris Froome en 2011 sea de los más chocantes de la historia de las grandes rondas por etapas. Por encima incluso de cuando Chris Horner le ganó en 2013 a Vincenzo Nibali o cuando Melcior Mauri hizo lo propio en 1991 a Miguel Indurain. En cualquier caso, la redención se ha completado: después de años y años intentándolo, Chris Froome por fin tiene la Vuelta en su palmarés. La suya ha sido una historia de obstinación con esta carrera, la que sirvió para colocarle en el mapa: en 2012, quedó cuarto; en 2014, segundo, detrás de Contador, y en 2016 repitió segunda posición, solo superado por Nairo Quintana.

Probablemente, Froome no necesitara nada de esto, porque hablamos de un hombre que ha ganado ya cuatro Tours de Francia, pero a cada uno las espinas clavadas le duelen a su manera. Frente al academicismo de sus victorias en el Tour, la Vuelta siempre ha tenido un punto exótico, imprevisible, de subida de cabras y bajadas suicidas. Puede que ganar en París ya sirva para pasar a la historia del ciclismo, pero ganar en Milán o en Madrid aporta un punto épico que ninguno de los grandes campeones ha querido rehuir. Incluso Lance Armstrong preparó el asalto a sus siete Tours con un iniciático cuarto puesto en la Vuelta de 1998, la de la guerra civil entre Olano y Jiménez.

En definitiva, la edición de este año se recordará siempre por el éxito de Chris Froome, pero también por la variedad y el entretenimiento de la mayoría de sus etapas. Quede a continuación un pequeño resumen de lo que nos han dejado estas tres semanas:

1. El triunfo de Froome es a la vez el triunfo de Sky. La «científica» escuadra británica ya había demostrado un control absoluto, agobiante en ocasiones, sobre el Tour de Francia pero Italia y España se le resistían año tras año. Cansados de tanto fracaso, optaron por formar un equipo de ensueño y no dar tregua en ningún momento. Sin un Valverde o un Purito que sacarle de punto en las cuestas del 18%, Froome siempre se sintió a gusto al ritmo que marcaban sus compañeros y supo sacar ventaja en la primera semana a sus principales rivales. ¿Su fórmula? No falló nunca. O al menos no demasiado. Desde 1978, cuando lo lograra Bernard Hinault, nadie había conseguido el doblete Tour-Vuelta.

2. Un ritmo como el del Sky solo es posible conseguirlo con corredores sensacionales. Destacar a Mikel Nieve o a Wout Poels, que se permitió acabar sexto en la general, sería lo más lógico, pero la gran revelación del equipo ha sido el italiano Gianni Moscon. El italiano de veintitrés años, después de una temporada que incluyó una sanción de su propio equipo por insultos racistas al francés Kevin Reza, ha firmado una Vuelta colosal: ha marcado el ritmo en el llano, en las subidas y en los descensos, llegando incluso a meterse en algún sprint reducido en busca de la victoria de etapa como el de Tomares. A Moscon ya lo conocíamos de vueltas pequeñas y clásicas como la París-Roubaix, donde quedó quinto este mismo año, pero esta ha sido su consagración a nivel de grandes vueltas. Es difícil crecer en un equipo como el Sky, pero, con ambición, este chico llegará muy lejos.

3. Último apunte sobre la victoria de Froome: aunque la cimentó en la primera semana y supo limitar los daños cuando las cosas no fueron tan bien en la segunda, es indudable que encontró un aliado en la contrarreloj de Logroño. Por fin los organizadores de una gran vuelta se atrevieron a meter una crono de cuarenta kilómetros y, como se vio, no se acabó el mundo. Froome ganó, sí, pero no sentenció nada. Ahora que Giro y Vuelta parecen competir en cuál de las dos carreras suma más llegadas en alto, es bueno que alguien se acuerde de los rodadores.

4. Vamos con el resto y lo justo, patriotismos aparte, es empezar con el segundo, es decir, con Vincenzo Nibali. Del italiano siempre esperamos lo imposible y quizá este año se quedó algo corto. No se le recuerdan grandes ataques ni grandes desfallecimientos. Sus descensos no marcaron época, casi siempre pudo responder a los ataques ajenos en montaña y se defendió en la contrarreloj. Un trabajo limpio con victoria incluida en Andorra, es decir, una actuación muy parecida a la del Giro de este año, donde también acabó en el podio pero sin amenazar nunca de verdad la victoria de Tom Dumoulin. Quizá, a los treinta y dos años para treinta y tres, es todo lo que podemos pedir del «Squalo». Aunque sepa a poco, lo cierto es que la edad no perdona a nadie.

5. La lucha por el tercer escalón del podio se resolvió en la penúltima etapa, cuando Wilco Kelderman dijo por fin «basta» en el Angliru y se dejó casi un minuto con Ilnur Zakarin. Probablemente, fuera lo más justo: el ruso fue a más a lo largo de la carrera y, sin ir nunca sobrado de fuerzas, al menos lo intentó varias veces. Ataques muy suaves, que hacían muy poco daño, pero que mostraban un enorme empeño. Es un momento clave en la carrera de Zakarin y en la de Katusha en general después de un año para olvidar. Si solo va a poder luchar por terceros o cuartos puestos, tal vez le convenga volver al papel de francotirador que se deja caer en la general para aspirar a ganar etapas de montaña. En el fondo, es más agradecido e incluso más vistoso.

6. La citada rendición de Kelderman no empaña lo que ha sido una excelente Vuelta a España para el holandés. Excelente… e inesperada a estas alturas. Kelderman asombró al mundo en 2014, con veintirés años recién cumplidos, cuando acabó séptimo en el Giro y cuarto en la Dauphiné pocas semanas después. Desde entonces, su trayectoria daba muestras alarmantes de estancamiento. El cambio de equipo —abandonó el Lotto Jumbo para irse al Sunweb— parece haberle sentado de maravilla. Verle subir esas cuestas imposibles sentado, como si de un Dumoulin se tratara, resulta de lo más esperanzador.

7. Por cierto, otra muestra del acierto que supuso irse al Sunweb es la fidelidad absoluta que el equipo mostró hacia él. Aunque en principio partía con tres líderes potenciales —Warren Barguil y el jovencísimo Sam Oomen también contaban en algunos pronósticos— lo cierto es que sus directores deportivos nunca dudaron de él. A Oomen le hicieron trabajar lo indecible hasta que se tuvo que retirar. A Barguil directamente le echaron de la carrera cuando se negó a hacer lo propio. Puede que deportivamente la decisión fuera un error, porque cambiar las posibles victorias de etapa que habría dado el francés por un cuarto puesto de Kelderman quizá sepa a poco, pero en términos de disciplina fue un auténtico puñetazo en la mesa, de los que obligan al líder a no rendirse nunca. Cabe preguntarse si habrían actuado igual en caso de que Barguil no hubiera fichado ya por el equipo Fortuneo para el año que viene.

8. Vamos ya con Alberto Contador. De entrada, cuesta glorificar la carrera de alguien que ha sido sancionado por dopaje y que a lo largo de su carrera ha pasado de trabajar con Manolo Saiz a hacerlo con Johan Bruyneel, de Johan Bruyneel a Alexander Vinokourov, de Alexander Vinokourov de nuevo a Johan Bruyneel y de ahí a Bjarne Riis. Esto tiene que quedar claro de entrada, pero también tiene que quedar claro que acaba su carrera con siete grandes vueltas en su palmarés, que subió hasta nueve veces a lo más alto del podio, aunque dos fueran anuladas posteriormente, y que ha sido competitivo durante más de una década a un altísimo nivel. Su Vuelta 2017 fue una dignísima despedida: pese a los tres minutos que perdió de primeras, no se rindió nunca y acabó en quinto lugar por un despiste en la última etapa. Sus ataques fueron objeto de burla, como se ha puesto de moda, pero eran los ataques de alguien que aunque ya no es dominador al menos lo intenta. Si criticamos a Quintana por no atacar nunca, no vamos a criticar a Contador por hacerlo incluso cuando no tiene sentido alguno…

9. De hecho, en ocasiones, el arrojo de Contador resultó excesivo, como cuando atacó camino de Gijón en un puerto de segunda —su especialidad, pero, vaya, ¿por qué no?— y pensó que entre Edward Theuns y él iban a mantener a raya a todo el pelotón. Uno ya no sabe si de verdad esos ataques son cara a la galería o van en serio, pero las experiencias de 2012 y 2014 deberían hacer pensar lo segundo. En cualquier caso, lo importante es que al día siguiente no acusó el esfuerzo y consiguió la victoria en el Angliru.

10. Esa victoria de etapa le quitó un poco el mal sabor de boca del segundo puesto logrado en Los Machucos, donde fue incapaz de dar caza al austriaco Stefan Denifl. De hecho, para mí, y aunque Rafa Majka hizo algo parecido días antes, esa victoria de Denifl es la gran victoria de la Vuelta. Después de pasar desapercibido durante dos semanas, el corredor del Aqua Blue se metió en la fuga del día, fue dejando a todos sus rivales en la última ascensión… y apenas cedió unos veinticinco segundos con Contador en esos durísimos cinco kilómetros. Lo llamativo es que el de Pinto fue capaz de sacar medio minuto a Nibali y Zakarin y más de un minuto a Froome, en su único día malo de la Vuelta. En otras palabras, que después de no sé cuántos kilómetros de fuga, Denifl fue capaz de meterle tiempo en la subida final a todo un cuatro veces campeón del Tour.

11. La victoria de Contador sirvió también para evitar el bochorno de una Vuelta sin ganadores de etapa españoles. No sucedía desde 1996, así que no es poca cosa, y el hecho de que lo haya conseguido un corredor de treinta y cuatro años en su última carrera como profesional da muestra del gran vacío que se abre detrás de la llamada «generación de oro» del ciclismo español. Con todo, no hay que ser pesimistas: ese vacío se acabará llenando a no tardar demasiado. Aparte de David de la Cruz, otro hombre que quizá haría mejor en luchar por etapas y no por generales, el papel de Marc Soler fue brillante. De él se esperaba que hiciera un buen papel en la general pero aún es pronto para eso. En vez de conformarse con un decimotercer puesto o similar, Soler luchó cada día, metiéndose en numerosas fugas. Se puede aprender a ser competitivo de muchas maneras, pero en esta Vuelta Marc se ha pagado con sudor un «Master» formidable.

12. Los otros dos grandes nombres jóvenes de esta edición han sido el catalán Enric Mas, que venía de una excelente Vuelta a Burgos, y el asturiano Iván García Cortina, de veintidós y veintiún años respectivamente. Cortina no solo consiguió acabar dos etapas entre los cinco primeros sino que además fueron dos de las tres últimas, es decir, que acabó pletórico. No es lo habitual a esas edades y, si tiene tanto fondo como velocidad, este chico nos va a dar muchas alegrías. Por lo demás, el ciclismo español ha estado representado por los nombres de siempre: Dani Moreno, José Joaquín Rojas, Luis Ángel Maté, Luis León Sánchez y compañía. Bien por ellos, mal por los que tendrían que haber cogido su relevo.

13. Hubo un momento en el que Miguel Ángel López pareció insuperable en la montaña. Pese a haber perdido un buen tiempo en la general —o precisamente por ello— el colombiano logró dos etapas y un segundo puesto casi consecutivos en la segunda semana de competición. Es una excelente noticia para el ciclismo porque la grave lesión que sufrió a finales del año pasado bien podría haberle apartado de la élite, más aún cuando nada más regresar volvió a caerse en Suiza y se fracturó un dedo. A los veintirés años (otro de 1994, una camada impresionante), «Superman» consigue así sus primeros triunfos en una gran vuelta, que sin duda no serán los últimos.

14. Durante unos días, como suele suceder, pareció que esta iba a ser la vuelta de Tejay Van Garderen… pero no. El problema del estadounidense no es que tenga un día malo, sino la sucesión de días mediocres que suceden a ese día malo. Después de pasarse diez etapas coqueteando con el maillot rojo, se dejó tres minutos y medio en Calar Alto y no recuperó en la contrarreloj como se esperaba. Al menos salvó su puesto entre los diez primeros, algo que no consiguió su compañero Nicolas Roche. Una Vuelta algo decepcionante para el BMC si se compara con el año que llevan. No es fácil cambiar de un día para otro los planes de todo un año por un positivo como el de Samuel Sánchez. Eso sí, consiguieron ganar la contrarreloj por equipos del primer día, su gran especialidad. De Rohan Dennis, nada se supo.

15. Para decepciones, la del equipo Orica. Se presentó en la salida de Nimes ni más ni menos que con Chaves, los dos hermanos Yates y el prometedor Jack Haig, del que se espera muchísimo. Los cuatro llegaron a estar entre los veinte primeros de la general pero fueron cayendo: primero los hermanos Yates, luego Chaves, de manera bastante inopinada, y por último el propio Haig, que parecía el único resistente. Lo intentaron metiéndose en fugas pero nada. Por no funcionar, no funcionó ni Magnus Cort Nielsen en los pocos sprints de los que disfrutó. Una decepción en toda regla.

16. Y es que el gran dominador de los sprints este año ha sido Matteo Trentin, una barbaridad de corredor condenado a trabajar siempre para otros. En cuanto ha tenido un poco de libertad, Trentin se ha llevado cuatro etapas y no han sido cinco porque le cedió una a su compañero Yves Lampaert. Su Vuelta ha sido fascinante: no solo ha sido el más rápido —es cierto que tenía muy poca competencia— sino que ha sido de los más combativos, colándose en fugas, buscando victorias improbables y manejándose con gran soltura en la media montaña. Al final se quedó a dos puntos de llevarse el premio de la regularidad, que también fue para Froome. En una Vuelta sin apenas etapas para rodadores, su mérito es formidable.

17. Último repaso a los demás ganadores antes de cerrar y pensar en lo que nos traerá 2018, con la generación del 92 y la del 94 preparadas para dar el hachazo: el italiano Davide Villella se llevó la clasificación de la montaña y lo hizo como se estila últimamente: sin ganar ninguna etapa ni estar nunca con los mejores escaladores… pero sumando puntos escapada tras escapada. No sé si eso le da mucho prestigio al galardón, la verdad, pero eso no es culpa del pobre Villella ni sé cómo se puede arreglar. La combatividad, como no podía ser de otra manera, fue para Contador. Thomas de Gendt volvió a quedarse a las puertas pero al menos esta vez se llevó una etapa, completando el excelente trabajo del equipo Lotto Soudal. Por último, la clasificación por equipos fue para Astana, que hizo valer la combinación de fugas —Lutsenko— y montaña —Aru, Bilbao y López— mejor que Movistar y Sky. De hecho, que Movistar haya conseguido ser segundo en la clasificación con Rojas (22º) como mejor de la general demuestra un mérito enorme.

16 comentarios

  1. Enric Mas is not catalan. Thanks.

  2. Me parece una vergüenza que se pongan hablar de esta manera de los ciclistas de la vuelta a españa sabiendo que se han dejado la piel y han dado un espectáculo impresionante por donde iban pasando y es una lastima que se hable de esta manera y pienso que cuando vosotros que tanto habláis tengáis el valor de subiros en una bici durante tantos días y logren llegar al destino marcado,piensen y decidan si tenían razón en criticar o no, mejor ir y hablar de los futbolistas que allí estaréis mejor

  3. Como siempre genial el resumen. Estaría perfecto poder leer un artículo sobre la trayectoria de Contador con sus luces y sus sombras. Para mi todo un espectáculo, una pena que se retire ya que le da grandeza al ciclismo.

    Soy un fan de Contador pero me llama la atención que en esta vuelta haya podido atacar tanto y tan frecuentemente sin que se le acabase la “gasolina”.

    En fin, ojala podamos leer tu artículo sobre Alberto Contador próximamente

    • Siendo también fan de Contador, desgraciadamente yo parto de la base de que todos, en el ciclismo profesional, van puestos hasta arriba. La gracia (notése la cursiva) de la historia está en conseguir montárselo para ir siempre por delante de las técnicas de detección de dopaje y de la legislación misma al respecto. Mencionas a Contador, pero ¿qué decir de Froome, que ha dominado la Vuelta después de imponerse un Tour que, aburrido o no, resultó agotador? Mi conclusión es que, aparte de que pueda ser el corredor con más clase, también es el más hábil dopándose. Por otra parte, el mismo Contador mencionó al final de la Vuelta que se encontraba en uno de los mejores momentos de forma de su vida, dando más vatios que nunca en el medidor. ¿A cuénto de qué, entonces, su desfallecimiento de Andorra?
      .
      En fin, no critico a nadie, es imposible meterse tres mil kilómetros de recorrido, y unos cuantas decenas de desnivel, en 21 días, a este ritmo, sin ir puesto. No hay humano que no aguante. Lo que me molesta es el cinismo que destila todo el asunto. Admitamos, todos, que el ciclismo profesional proporciona espectáculo gracias al dopaje, regulémoslo de forma flexible y adaptándonos a medida que mejoran la ciencia y la tecnología, y a partir de ahí, tratemos de competir y mantener el negocio (porque esto es un negocio, no un deporte) con algo más de honestidad.

      • El llamado pasaporte biológico, no es otra cosa que un dopaje hasta unos niveles permitidos,.por las distintas federaciones y organismos deportivos

      • Aunque coincido contigo en que la mayoría de ciclistas d los últimos, al menos 40 años, iban dopadisimos, creo q si es posible hacer un tour sin doparse.
        De hecho en los años 20 y 30 lo habitual era hacer más d 5000 km en 21 días a una media d 25 km/horas q es una machada considerable teniendo en cuenta las bicicletas de la época. Esos ciclistas poco o ningún dopaje llevaban ya q no existía epo, transfusiones etc, como mucho un poco de cafeína si acaso.
        Esto demuestra q es factible un ciclismo limpio, ahora bien en la actualidad se hacen 3000 km a una media d más d 40 km/horas, eso si q es imposible sin dopaje y es un ritmo q aún hoy en día se mantiene similar a los años d Armstrong y compañía por lo q la sospecha continúa claro.
        Eso si, puedo entender q la f1 o motociclismo lo veas como un espectáculo , xro desde luego el ciclismo si es deporte…. y con mayúsculas diría yo.

        • Cuando digo que es un negocio, me refiero al ciclismo profesional. En general, a cualquier deporte profesional: fútbol, baloncesto, tenis, béisbol, etc. Deporte es que tú o yo cojamos la bici y nos hagamos unos cuantos kilómetros con ella, al igual que lo es quedar con unos amigos para jugar un rato al fútbol o incluso apuntarse al campeonato del barrio. Pero lo de los ciclistas profesionales no es deporte, igual que no lo es lo que hacen Messi, LeBron James o Rafa Nadal. Es un espectáculo orientado a ganar dinero y eso, en el mundo actual, se llama negocio. Lo cual lo me parece mal, ojo, lo que digo es que, si se va a hacer, que se haga con reglas lógicas, respetables y conocidas, y que no se pretenda vender una situación idílica que no existe.
          .
          El pasaporte biológico se ha demostrado inservible en tanto en cuanto es un mecanismo rígido cuyo cumplimiento depende de la habilidad, la suerte o los recursos que cada cual tenga para saltárselo. Si las reglas por las que se rige estuvieran vivas y se adaptaran a la realidad, para reflejarla y que todos estuvieran en las mismas condiciones, podría servir. Si no, es papel mojado, como el resto de la legislación antidopaje, que pasa a un segundo plano cuando el dinero toma el protagonismo.
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          Aquí hay mucho que aprender de los yanquis, que hace tiempo que asumieron que esto es una fábrica de pasta y actúan en consecuencia en sus competiciones. No se puede pretender vender la imagen de un deporte apegado a la tradición y el amateurismo y al mismo tiempo forrarse haciendo negocio con él, como pretendemos en Europa. Es la cuadratura del círculo, imposible por definición.

          • No creo q tengamos que plantear el debate entre una confrontación entre un deporte amateur, limpio y tradicional vs negocio espectáculo.

            Simplemente la competición deportiva debiera ser siempre en igualdad de condiciones con unas mismas reglas y sin hacer trampas, así d sencillo. No hay nada que aprender de los yankies en ese sentido, muy al contrario, debería avergonzarles llevar a lo juegos olímpicos jugadores d baloncesto q se saltan las normas de dopaje.

            En mi opinión es preferible tener 2 medallas en unos juegos olímpicos q no 20 manchadas de sospecha de dopaje como EEUU, Rusia, Alemania Federal o la propia España.

            El problema precisamente somos los propios espectadores q aceptamos esta farsa justificando los medios para conseguir un fin y así nos va en otros ámbitos como la economía en b y toda esa hipocresía.

            Pues no, empecemos/empieza por no aceptar lo inadmisible. No toleres q contador diga la milonga del solomillo, no aceptes la operación puerto, no hagas senadora a marta Domínguez con tus votos, no le quites importancia a q eufemiano fuentes fuese el médico de los deportistas de Barcelona 92, no presumas en el bar de haber defraudado a hacienda y así a lo mejor entre todos cunda el ejemplo y a los tramposos les de vergüenza hacer trampas.

            El ciclismo, el fútbol, el atletismo profesional por supuesto son deportes, quien lo pervierte y mercantiliza es la sociedad, es decir nosotros,xro sigue siendo competición con unas normas comunes y con igualdad de condiciones (bicicleta, balón o piernas respectivamente), nada q ver con espectáculos negocio como la f1, motociclismo y demás circos en la q no se parte de las mismas condiciones.

        • ¿Que no se dopaban? A principios del siglo XX hasta cocaína se metían los ciclistas y no estaba prohibido.

          • Desde cuando la cocaina mejora la prestaciones deportivas?más bien al contrario.
            Lo q dije es q a ppios de siglo hacían 5000 km a una media d 25 km x hora sin época ni transfusiones ni época, no pq no quisieran, sino pq no el dopaje no estaba tan desarrollado. Estaba en pañales y la posible ayuda extra no era significativa lo q demuestra q alguien bien entrenado si puede hacer esa salvajada d km, xro no a ritmo d 40 km x hora claro.

            • Desde siempre. Si una rallita de coca te permite seguir bailando cinco horas más como si no estuvieras cansado también te permite seguir pedaleando un par de horas más como si nada.

        • Desde el primer tour se han metido lo que han pillao, cafe a litros, alcohol, cocaina, anfetas, analgesicos para animales, todo tipo de mezcla de medicinas en cantidades industriales, transfusiones de sangre…
          Por no hablar del dopaje mecanico y las trampas a los rivales.

          Leete el libro “Con plomo en los bolsillos” de Ander Izaguirre. Antes no eran superheroes en moral y fisico, eran igual de colgaos que ahora pero con menos medios.

      • El desfallecimiento de Andorra puede tener su explicación lógica, pero yo que llevo siguiendo el ciclismo muchos años no recuerdo un corredor que atacase etapa sí etapa también durante tantos días seguidos.

        Vuelvo a decir, Contador es un superclase que ha hecho grande el ciclismo, pero una combatibidad como esa me genera dudas.

        ¿Qué esas dudas las alimenta el mundillo del dopaje en el que se ha movido el cilcismo?….pues puede ser (y se mueve, recordemos el caso de Samuel Sánchez).

        En cualquier caso, digno de admirar el espectáculo de este año de La Vuelta y de Contador.

        Ojala no se retirase

  4. Un artículo brillante, pero me gustaría hacer algunas puntualizaciones. Mientras que en la Vuelta se ha disputado una CRI de 40 kms, en el Giro tuvieron que afrontar casi 70 kms de CRI (una de 39,8, otra de 29,3), y bien agradecido que está Tom Dumoulin. El primer clasificado de Movistar en la general ha sido Dani Moreno en el puesto 18º. Por encima de Thomas de Gendt, en el equipo Lotto Soudal habría que destacar las dos victorias de etapa del polaco Tomasz Marczynski.

  5. Esta edición ha sido una de las mejores vueltas por etapas que recuerdo. En todas las etapas pasaba algo, como ha dicho alguien por aquí, esto es un espectáculo y la Vuelta de este año ha sido espectacular.

  6. Muy bien el artículo excepto en el punto de Contador…
    Ese punto recalca que su pasado relacionado con el dopaje mancha si trayectoria. Cierto. Pero lo mismo pasa con Froome y el SKY.
    Nadie se acuerda de los dos controles que se salto Froome, ni de sus imágenes inhalando antes de subir un puerto. O se si famoso vídeo subiendo el Mont Ventoux sin levantarse de la bici, y lo mas grave: sin subir de pulsaciones.
    Dentro de diez años nos acordaremos de Amnstrong…

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