Alan Moore, el mago

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Imagen: Javier CruX (CC).

Algunos nombres van más allá de su arte, su tiempo y su género. Desafían los límites del campo que los hizo famosos, o célebres, signifique eso lo que signifique, y se convierten en una suerte de chamanes de nuestro extraño mundo. De entre estos, Alan Moore es un mago. Con este desafío en forma de etiqueta se definió a sí mismo a mediados de los noventa el autor de tan laureadas novelas gráficas como From Hell o Watchmen. En su mejor época creativa, Moore abrazó la filosofía, la poesía y los oscuros rituales de su Inglaterra natal (en concreto Northampton, año 1953) y lo aunó todo bajo la plica de «mago».

Moore decidió transgredir el cómic e ir más allá.

La filosofía de Moore y su amor por desenterrar sus obsesiones; la historia secreta de su país, de su mundo y aún por encima de su condición humana, toman la forma de palabras en un libro publicado únicamente en castellano por La Felguera. Una editorial bajo la apariencia de una sociedad secreta, pero que demuestra con cada publicación que en realidad son unos demiurgos bajo la apariencia de una empresa familiar. Si atendemos al prólogo que firma Javier Calvo, que aspira a ser el mejor traductor que tengamos en nuestro territorio editorial, los textos que se recogen en El libro de la serpiente: Los libros iluminados de Alan Moore, solo se han recogido por escrito y juntado en un solo volumen en esta edición en castellano. Si atendemos a la advertencia de los editores, Moore trata de abrirnos una ventana a su mente. Si lo que vemos al otro lado nos enloquece, ellos no se hacen responsables.

Si atendemos a las primeras palabras de este libro, la magia existe.

No es baladí que la composición de estos textos para su puesta en escena a través de performance, grabaciones místicas y demás rituales, se llevara a cabo en su mayoría en la época en que Moore trabajaba en From Hell. Hay una escena (de las muchas) que la mediocre película dirigida por Albert y Allen Hughes no se atrevió a plasmar: una conversación entre William Gull y su cochero mientras pasean por el Londres victoriano. Una conversación sobre arquitectura mística; sobre los secretos de la construcción de la ciudad y la magia que reside en sus barrios, en sus callejones. Una larga diatriba impropia del mundo del cómic que nos abre las puertas a la filosofía que reside en la masonería y el espiritismo. Estos mismos ecos se pueden leer en la primera parte de El libro de la serpiente: Los libros iluminados de Alan Moore, la misma que recoge el nombre que diera Moore a la serie de representaciones de estos escritos, El Gran Teatro Egipcio de las Maravillas de la Luna y la Serpiente. Una búsqueda de la mística de la creación humana a través de la arquitectura de una Inglaterra que ha enterrado a sus héroes junto a su magia. Este diálogo entre los dos personajes es una de las escenas que hacen que From Hell exceda sus páginas, sus formas, su tinta, y se convierta en leyenda. En la primera parte de su libro, Alan Moore ahonda en una Inglaterra conectada por sucesos que, aunque en principios parecieran no guardar relación, esconden una red de hilos. Divaga el autor sobre la influencia de la arquitectura en el ser humano, como si fuera un maestro de ceremonias lanzando una serie de discursos a los atónitos espectadores.

Como ya pasara con otros escritos místicos publicados por La Felguera (El libro de la ley de Aleister Crowley valdrá como ejemplo), la lectura de El libro de la serpiente: Los libros iluminados de Alan Moore confunde e hipnotiza al lector. Lejos de caer, sin embargo, en la vacua mística, Moore adora a la sátira de un dios: Glycon, un deidad con forma de serpiente cuyas raíces pueden investigarse hasta el siglo II, referida por primera vez por el poeta griego Alejandro de Abonuteicos, pero siempre con la sombra de tratarse de un falso culto. Una deidad de pega.

A medida que el lector horade la lectura retórica y metafórica de un Moore extasiado con el lenguaje, tal vez se percate de que todo en El Gran Teatro Egipcio de las Maravillas de la Luna y la Serpiente parece una farsa. La burla última, quizás: crear la deidad a la que adorar. Moore elige una deidad muy difícil de rastrear, harto desconocida y acusada de embuste. La historia original habla de que Abonuteicos representaba una farsa en que invocaba a la serpiente, que poseía el interior de un huevo de oca del que nacía y después crecía a lo largo de una semana hasta alcanzar la forma de un dios. Glycon era, pues, una serpiente con cabeza de hombre.

La elección de un falso dios por parte de Moore es un tema que, inevitablemente, enlaza con sus ideas en la novela gráfica. Como guionista, ha firmado algunas de las obras más importantes de la historia del género: From Hell, Watchmen, V de Vendetta, La Liga de los Hombres Extraordinarios, Promethea…Y continúa trabajando dentro de su papel de prestidigitador del guion con Providence, una suerte de «biografía» de H. P. Lovecraft. En la viñeta, la teoría mágica de Moore alcanzó una especie de adaptación al publicarse dos cómics directamente adaptados de la obra que nos ocupa: El amnios natal y Serpientes y escaleras, ambos ilustrados de forma caótica y excitante por Eddie Campbell (quien ya se encara de dibujar From Hell). El perfil mágico o autorretrato se esconde entre las páginas de esta lectura, dando paso a un listado de virtudes y defectos del artista.

Probablemente no haya mejor biografía del demiurgo Alan Moore que este libro. Como apunta Javier Calvo en el prólogo: «La vida de estos textos tras su representación pública también pide un estudio paleontológico». Y aunque no podemos hablar de literatura con exactitud, no estamos ante una obra de ficción como Jerusalem o Voice of the fire, ambas incursiones en la novela y separadas por nada menos que veinte años, esta obra ejerce una suerte de ficticia narración mágica con el lector. Rastreando las páginas de las obras de Moore, nos encontramos una obsesiva narración circular entorno a la figura de la serpiente como deidad y a la masonería. Y si el vínculo con From Hell es fuerte, no menos curiosa es la narración que Moore ha establecido con su propio hogar. Una pequeña población inglesa en la que Moore se ha instaurado y desde la que lanza al mundo algunas de las más osadas ideas sobre el artista y su relación con el arte. Sobre lo que podría llamarse «reflexión sobre el arte». Y reta a su público: «He terminado con los cómics». Para esto, compuso estos textos como parte de una serie de actuaciones en que tomaron partido su mujer, la activista Melinda Gebbie, Tim Perkins y David J. entre otros entes multidisciplinares. Pero también vuelve la vista hacia Blake o Ian Sinclair. Si el arte es un ola, Moore se lanza a los brazos de ella y nos lleva de la mano. Su teatro egipcio y su concepción de un falso dios tiene una lectura profunda y sofisticada; otra superficial y ficticia; e incluso una tercera y una cuarta de la que nada sabe el común profano.

Renqueando, arrastrándose, iluminado o trastornado, el lector llega al final de  El libro de la serpiente: Los libros iluminados de Alan Moore preguntándose aún quién ese hombre de larga barba que compone guiones para cómic. Ese mago autoproclamado a los cuarenta años que juega a la sátira y la burla con el concepto de religión, pero que nos enseña que la mente y el arte tal vez sean la deidad que tan desesperadamente busca el ser humano. En su propia torre de Babel, Moore debe observar a los peregrinos, que se acercan a su Northampton con el éxtasis de recoger algo de sabiduría mágica, con recelo y extrañeza. Id y buscad, debe decir, pero añade el mago: «Procedan con cuidado. Se trata de un poder antiguo. Y la idea de un dios, una idea real».

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2 comentarios

  1. Luis Vigil

    Para interesados en el personaje, el enlace https://www.arte.tv/es/videos/075082-001-A/anonymous/ lleva a una serie de 8 mini-entrevistas temáticas (Anonymous, el Brexit, la magia, etc.) realizadas el año pasado por la cadena Arte.

  2. Lonegan

    Lo más impresionante y misterioso que he visto de Alan Moore sin duda es esto:

    https://www.youtube.com/watch?v=nYyQSpLT054&t=16s

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