Rubén Díaz Caviedes: Fianzas, finanzas y viceversa

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PPCV
Fuente: CC / PPCV

Bankia le ha pagado la fianza a Francisco Camps y hay quien monta, a este respecto, grande pajarraca. Con que hay que joderse estoy de acuerdo, faltaría plus, pero no entiendo la sorpresa. De verdad que no la entiendo.

Se acordarán, digo yo, de Jaume Matas; uno así como pequeño, apocado, muy poquita cosa. Se daba un aire a Eugene Levy. Fue ministro de Medio Ambiente, fue presidente del Gobierno de las Islas Baleares y fue secretario general del PP balear. Un prohombre de la nación, ya saben. Un prócer. Hoy se piden para el prócer veinticuatro años de cárcel, ahí es nada, y se le imputan doce delitos relacionados con corrupción, a saber: siete de malversación de caudales públicos, uno de falsedad documental, otro de prevaricación, uno de fraude, uno de blanqueo de capitales y un delito electoral. Hace un año y pico que se le impuso prisión provisional eludible bajo fianza que eludió, por supuesto, pagando a tocateja y me atiendan, que ésta es gorda, tres millones de nardos. Tres, insisto. Lo hizo, según anunció su abogado, gracias a dos entidades financieras que luego se supo, qué cosas, que resulta que eran solamente una: el Banco de Valencia. Que le concedió a Jaume Matas un crédito de tres millones sin aval y con “unas condiciones absolutamente anómalas en al ámbito del negocio financiero” —dice el auto del juez—, entre ellas un irrisorio interés anual del dos por ciento. Y toda la operación, atiendan de nuevo, en un plazo de veinticuatro horas, o sea; brlú mic mic, que diría el correcaminos.

¿Por qué este privilegio? Según declaró en su día el Banco de Valencia, tanto “por la antigüedad como cliente del Sr. Matas como, sobre todo, por las garantías reales y personales que se le han ofrecido”. Tan reales y personales eran esas garantías, fíjense, que en menos de un año el juzgado ya le está embargando el palacete porque Matas, amiga mía, no ha pagado ni los intereses del primer año del crédito. De lo que deduce, querido Watson, que algo tuvo que nublar el preclaro criterio financiador del Banco de Valencia. Lo qué, no se sabe, pero algo tuvo que ser. Alomojó —que diría Eduardo Zaplana—, sólo alomojó, fue porque el consejero delegado del Banco de Valencia, Domingo Parra, es amigo personal de Matas y el presidente de la entidad, José Luis Olivas, fue secretario general del PP de Valencia y president de la Generalitat Valenciana. Alomojó, insisto. Sólo alomojó.

Este mismo señor, José Luis Olivas, fue el president de la Generalitat entre, precisamente, Zaplana y Camps. Hoy sigue siendo el sumo sheriff tanto del Banco de Valencia como de Bancaja pero ahora, fíjense qué cosas, también es vicepresidente de Bankia. Alehop, quiero decir. Como quien no quiere la cosa. Por debajo sólo de la madre superiora de la caja matritensi, un tal Rodrigo de Rato. Que como ahora se escribe así, con el de en medio, pues no sé si les suena. Y el otro día, lo que decíamos; que Bankia le concedía a Francisco Camps un aval de 55000 euros para que pagase la fianza y que había, a tenor de ello, quien se llamaba a engaño y se extrañaba honda y genuinamente. “Esto es un atraco”, dice un lector de La Vanguardia. “Vivimos en el país del cachondeo” clama alguien en el ABC. “Yo no sé la que lían por cuatro mierdas trajes”, opina otro en El Mundo. Y bueno, pues así.

En fin. Que es la segunda vez en año y medio, por si a alguien se le escapa, que un ex presidente autonómico del PP es enviado por corrupción a prisión preventiva y es la segunda vez que otro ex presidente autonómico afloja la gallina de un banco —presidir tres es lo que tiene— para pagarle la fianza. Valencia connection, quiero decir. Éste fue al bosque, éste cogió un huevo, éste lo frió. Yo presido la Generalitat, tú el banco, tú a Canal Nou y tú al Superior de Justicia. Como el juego de las sillas, no sé si me explico, pero con poderes fácticos. Es de lo que va este invento y mí lo que me extraña, por Crom se lo juro yo a ustedes, es que aún haya quien se extrañe cuando salta la evidencia de que los partidos políticos de España son organizaciones supraestatales. O quien hace como Gerardo Camps, verbigracia, conseller de Economía de la Generalitat Valenciana, que cuando le preguntaron por todo esto declaró, el muy cachondo, que “no corresponde que desde la esfera pública se tenga opinión sobre lo que es una actividad puramente privada de una entidad privada”. Con cuajo, quiero decir. Con cuajo y dos cojones.

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4 comentarios

  1. Pingback: Fianzas, finanzas y viceversa

  2. Daniel

    Esperemos que esto no entorpezca mucho la reactivacion de la economia española despues de la crisis, y tambien que el PP no obstruya la labor del gobierno, comparto con ustedes la noticia sobre Ana Patricia Botín, la mujer más reputada http://www.mujeresycia.com/?x=nota/33737/1/ana-patricia-botin-la-mujer-mas-reputada

  3. Antracito

    Al epíteto sobre Mrs. Boutain le sobran las sílabas primera y última.

  4. Oswald

    Que odioso comentario…

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