Cristian Campos: De la épica y la lactosa

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Ando dándole vueltas a la llegada a España del cadáver del sargento Joaquín Moya Espejo. Ya saben, esa ceremonia que empezó con la repatriación del féretro en un avión militar que voló desde Afganistán hasta la base de Torrejón de Ardoz y en el que también viajaba el titular de turno de la cartera de Defensa. Es decir el ministro Carmen Chacón, un señor de provincias catalán conocido por haberse estrenado en el cargo embarazado de unos cuantos meses.

Familiares y autoridades esperaron a pie de pista. Una vez en tierra, el ministro Chacón pronunció las mismas palabras que se han pronunciado en todas las ceremonias similares anteriores, abrazó a la esposa y a los hijos, condecoró con la Cruz al Mérito Militar a título póstumo al soldado asesinado y puso la misma cara que pone cuando está contento, cuando está enfadado, cuando está triste, cuando está indignado, cuando está aterrorizado y cuando se caga en la puta España. Es decir cara de ir oliendo huevos podridos por derredor.

El ministro Chacón, superado ya su embarazo, con su mejor cara de ir oliendo huevos podridos por derredor.

Creo que no me equivoco si aventuro que todos ustedes sienten la misma emoción viendo esa ceremonia que la que sienten viendo secarse la pintura de la pared. El muerto al hoyo y el vivo al bollo, ¿verdad? Y entiendo que para el español medio es difícil sentirse ligado emocionalmente a un ejército en el que la mitad de los soldados se llaman Yalisbeth, Elder, Washington, Yoconda, Betsymar, Yornaichel, Shonatan, Fresa, Derwin y Rosaherbalaif, gente que saldrá corriendo por patas a la primera que vengan mal dadas, sudándosela a base de bien los españoles y la madre que los parió a todos ellos, pero… ¿por qué cojones nos resulta imposible imaginar que en España podamos algún día ver un anuncio como este?:

Dirán ustedes: “hombre, es que eso es ficción, a fin de cuentas los de Anheuser-Busch están vendiendo latas de cerveza“. Pues se equivocan: lo de ponerse en pie en los aeropuertos y a aplaudir a los soldados que vuelven a casa desde Iraq o Afganistán como señal de respeto y de admiración es, lisa y llanamente, lo cotidiano en los EE UU. Tan corriente y moliente como dar los buenos días cuando entras en la oficina por la mañana:

 

Otro género dramático que los americanos dominan a la perfección es el del retorno sorpresa. El soldado vuelve inesperadamente a su casa desde el frente de combate sin que lo sepa uno de los miembros de la familia: su madre, su esposa, su hermano, sus hijos, su perro… Otro miembro de la familia, avisado del tomate, graba la escena y de ahí a Youtube, donde le calzan una canción bien moñas y a engrosar recopilaciones como esta:


El género vídeo-patriótico-USA también tiene sus excentricidades. Verbigracia esta abuela que se dedica a abrazar uno por uno a todos los soldados que vuelven a casa o son destinados a Iraq o Afganistán:


Ya ven: en nuestro país los frikis se plantan con la bolsa de plástico y los macarrones del Condis en la entrada del palacio de las Dueñas de Sevilla y le lanzan vivas a la Duquesa de Alba el día de su boda mientras esta se arranca por sevillanas con la gracia de un pingüino cojo. En los EE UU van a darle las gracias personalmente al 1º de Caballería en pleno. Por eso ellos son los líderes del mundo libre y nosotros una potencia internacional del carajillo.

Así que andaba yo pensando en qué nos hace diferentes a los españoles. En por qué una ceremonia como la del soldado Joaquín Moya nos hace apagar la tele de puro aburrimiento mortificante y la misma cursilada organizada por los americanos, los ingleses o los franceses nos eriza los pelos de los huevos. En por qué te sientes más cercano emocionalmente al sentido de la fidelidad de cualquiera de los dos chuchos del tercer vídeo que al de tus propios compatriotas. En por qué los españoles tenemos esa mala leche de cacique de comunidad de vecinos, ese orgullo de cornudo de barrio, ese arrebato violento de borracho iracundo, esa condenada y ruin agresividad a destiempo… pero nos vamos por la pata abajo a la hora de plantar los talones y emocionarnos, o admirar, o gestar alguna miserable proeza o aventura o empresa que esté por encima de nuestra mezquina cotidianeidad.

Porque hay algo en lo que los españoles sí somos los mejores: no hay tragedia, no hay logro, no hay drama que no cuente en España con su piara de críticos, difamadores, opositores y nohayparatantos. Creo que no me equivoco si digo que la única gesta que ha logrado poner de acuerdo a casi todos los españoles fue el gol de Iniesta a Holanda en la final del Mundial. ¿Y qué es lo que hace diferente a Iniesta de otros deportistas españoles que han logrado hitos similares en otras disciplinas deportivas? Qué sé yo… gente como Fernando Alonso, Marc Gasol, Rafael Nadal, Edurne Pasabán y Jorge Lorenzo, deportistas todos ellos que cuentan con más trolls que fans en nuestro país. Pues lo que hace diferente a Iniesta es que es un soberano trozo de nada perfumado con eau de ausencia y adornado con una perla de exquisito vacío. Entiéndanme: Iniesta será muy buen chaval, muy humilde, muy sanote y muy todo lo que ustedes quieran, pero su levedad existencial rivaliza con la del neutrino. Como buena parte de los futbolistas, por otro lado. Y es difícil sentirse amenazado por la nada. Por eso España tolera a los futbolistas, pero no al resto de deportistas, a los que se les supone una cierta corporeidad. El español, cuanto más cercano, no ya al nivel medio de sus compatriotas, sino al del más raso de ellos, mejor. Eso lo saben bien nuestros partidos políticos, auténticas máquinas de precisión afinadas hasta la última tuerca para detectar, promover y otorgar el mando de la tropa al más mediocre e inane de sus militantes en cuestión de segundos. Y hacen bien. La meritocracia no gana elecciones en España. Porque en España no votan los españoles, sino la envidia vecinal, el resentimiento de clase, la cobardía vital y el odio africano.

¡Y los complejos de inferioridad, que no se me olviden los complejos de inferioridad! Estos son los que llevan ganando todas las elecciones en España, generales, autonómicas y municipales, desde la restauración de la democracia.

Y no será por falta de ejemplos. España debe ser el único país del mundo que ha sido capaz de conquistar un continente entero repleto de cafres y salvajes con apenas 300 tipos pétreos montados a caballo… y que se ha pasado el resto de su historia arrepintiéndose y pidiendo perdón por ello. ¿Cuántas películas made in Spain tenemos que glorifiquen, loen o simplemente describan la conquista de América? Que le echen un poco de mostaza al asunto, vaya. Digamos un Braveheart, un Apollo XIII, un 300, un Black Hawk Down. ¿El Dorado, de Carlos Saura?

Vamosnomejodan.

En España, déjenme que haga algo de futurología, jamás de los jamases filmaremos una sola película que haga que el espectador salga del cine deseando arrodillarse al paso de nuestros veteranos de guerra. Algo como Salvar al Soldado Ryan, por ejemplo:


De hecho, somos tan timoratos y cargamos con tantos complejos a cuestas que teniendo a Hernán Cortés, a Francisco Pizarro e incluso a Alonso Pérez de Guzmán y su Armada (no tan) Invencible, le dedicamos una película entera… al Capitán Trueno. Que a ver, no está mal, al menos los guionistas de la película no lo han convertido en gay, pero es que es un personaje de tebeo. De tebeo para niños.

Y no: Cortés, Pizarro y Pérez de Guzmán no eran franquistas. En serio.

Así que… ¿qué es lo que nos hace diferentes a los españoles? ¿Qué tipo de tara nos impide elevarnos por encima de la mediocridad ambiente?

Y entonces di con la respuesta.

La épica.

Claro que sí. La épica.

El español padece intolerancia génetica a la épica. La épica es la lactosa del español.

Piensen, piensen: ¿cuándo fue la última vez que un español les puso la piel de gallina, que les provocó escalofríos, que les hizo levantarse del sofá y chillar CLAROQUESÍJODERCAGÓNLAPUTA? Música, cine, política, arte, literatura… Escojan el terreno que quieran.

No saldrán ustedes del deporte. Y eso en el mejor de los casos.

Centrémonos en un terreno al azar. La música, venga.

Música española épica.

Ya sé en qué están pensando ustedes. El flamenco. El flamenco es épico. Pues no. Error. Meeec. El flamenco no es épico: es desgarrado, que es otra cosa muy diferente. Tan desgarrado como esas plañideras a las que contrataban en los pueblos para que fueran a echar el moco en el entierro del abuelo a cambio de una propinilla. ¿Sacrilegio? No, hombre, no. No hay una sola emoción en el flamenco que no sea individual, íntima y recóndita. La épica es colectiva, apela a emociones humanas comunes, universales. El flamenco es disfrutable racionalmente pero incomprensible a nivel emocional para cualquiera que no sea gitano o que no se haya criado con un póster de Camarón en la pared y una foto de la Niña de los Peines sobre el tapete de la mesilla de noche. Un payo emocionándose con el flamenco es tan creíble como un finlandés bailando reggae. La prueba de lo dicho es que los japoneses, gente no precisamente famosa por su calidez emocional o por su capacidad empática, disfrutan como gorrinos en charca con el flamenco. Y permítanme que ponga en duda la sinceridad de las emociones gitanas: hay ahí más sugestión colectiva, más teatro y más mojiganga que en una procesión de Semana Santa. Como cuando los gitanos iban al Corte Inglés a devolver indignados sus vinilos recién comprados de La leyenda del tiempo porque decían que eso no era flamenco. No, hombre, no: lo que pasaba es que no les había gustado el disco, qué cojones.

En España sólo ha nacido un tipo que ha entendido a nivel molecular qué es eso de la épica.

Raphael:


El problema con Raphael es que está él, y más allá de él un gélido vacío insondable relleno de horteras melifluos y perfectamente hostiables. Así que el de Linares ha tenido que multiplicarse, a veces en una misma canción, para interpretar todos los papeles posibles: el de dandy elegante, el de amante traicionado, el de maricón reticente, el de amigo de los modernos, el de yerno cursi, el de seductor de vaso de tubo y codo en barra, el de romántico impenitente… y el pobre hombre no ha dado abasto.

En el resto del mundo, esos papeles épicos se han repartido entre decenas de candidatos de lo más heterogéneo.

¿Elegancia aristocrática? Scott Walker:


¿Mariconazo despechado? Marc Almond en Soft Cell:


¿Mariconazo teatral? Freddie Mercury:


¿Glamour y sofisticación burguesa? Jacques Brel:


¿Romanticismo decimonónico? Kate Bush:


Así que poco a poco vamos afinando el concepto de épica musical. ¿Lo pillan? Pero ojo, no confundan la épica con su hermano de extrarradio y coche tuneado, el subidón.

Esto es un subidón de libro:


Tampoco lo confundan con su hermano cafre, la agresividad.

Esto es agresividad a puerta gayola:


Ni con su hermano palurdo, la intensidad.

Esto es intensidad (y por cierto: a ver si aprenden los músicos españoles a sincronizar bien el pedal del wah-wah con la base rítmica de la canción: atiendan al solo que empieza en el minuto 0:59 y acaba en el 1:28 y sabrán lo que es un wah-wah sincronizado cual reloj suizo):


Tampoco lo confundan con su hermano despechado, el romanticismo.

Esto es romanticismo:


Ni con su hermano porrero, lo atmosférico.

Esto es atmosférico:


La épica es una mezcla muy sutil de todo lo anterior.

La épica es esto:


Y, por supuesto, esto:


Y, como ya deben intuir, no existe un solo español en el planeta Tierra capaz de hacer que 200 000 personas, sea cual sea su nacionalidad, sexo, religión, ideología o color, se agarren el esternón para que el corazón no les abra en canal el pecho en el mismo segundo exacto de la misma canción: exactamente en el 3:33.

Dicho lo cual, sólo me queda preguntarles: ¿Se les ha movido un solo pelo del cuerpo con alguno de los vídeos anteriores? ¿Han notado ustedes algún leve cosquilleo, un nosequé en el cuerpo, una imperceptible mezcla de exaltación, gratitud, empatía, satisfacción y complicidad?

No, ¿verdad? Ustedes han visto esos vídeos torciendo la sonrisa. Ustedes ya están de vuelta de todo. Ustedes son una roca. Ustedes no se comen gilipolleces.

Eso es la prueba de que son ustedes más españoles que el jamón de bellota.

¿Su diagnóstico? Intolerancia a la épica.

¿Su receta? Renieguen de su españolidad y conviértanse en seres humanos de una puta vez.

Y conquisten algo, joder.

 

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41 comentarios

  1. Hombre, algún ejemplillo si que tenemos, pocos, pero algo hay. Por ejemplo Manuel de Falla: http://www.youtube.com/watch?v=ba67xwmejZY&feature=related, o Paco de Lucia: http://www.youtube.com/watch?v=7fNMne7U4GY&feature=related (Entre dos aguas es un subidón… se mire por donde se mire)

  2. Ay que me da algo!!! Esto es la versión Jotdown de las columnas del niño Sostres o qué coño es?

  3. Encarni

    ¡Jajaja! Qué bueno, joder. Bien escrito e impecable, desde el primer párrafo al último.

  4. Raspuchor

    Muy buen y divertido artículo.

  5. Bienvenido a JOT DOWN, señor Campos.
    Al fin un artículo “tocacojones”, en el sentido literal de la palabra. Y lo digo como un elogio

  6. jaconca

    A nuestros brazos Cristian, no solloces más, criatura. Que la épica es para necesitaos lo sabías desde que comprobaste en el Instituto que no había hombres. Hasta que llegó la Chacón pensaste que los tiempos de reemplazo se alejaban, ¡cuanto más un lejía peninsular de misión en Tetuán!. Esos nobles brutos, sublimación de lo nuestro, te estremecen tanto como esas canciones que nos hilvanas en el artículo. Ahhhh, pero la épica no es sólo para toreros y muertosdambre dispuestos a la conquista del paraíso, también es para flojeras, nenazas dispuestos a recopilar desde el escritorio aquello que le eriza los pelicos. No sigas más, campeón, déjate la taxonomía del subidón y cierra el chiringuito con dos recopilaciones discográficas completas: lo que en estos años ha dado Bunbury y lo que cada verano se pincha en Ibiza. Todo lo tienes ahí, sin necesidad de enrolarte en la US Navy, vendepatrias.

  7. Hombre, vaya por delante que tratar de comparar cualquier cosa hecha musicalmente en España con lo hecho en un país con 3 himnos (el oficial, el American Pie y el Born to Run) es trampa y además imposible.

    Pero si quieres épica aquí la tienes, Josele Santiago, no está mal

    Desde el Jergón – Enemigos

    Pero si lo que quieres un JODERCLAROQUESÍMECANGOLAPUTA también lo tienes

    Aleluya – Morente & Lagartija Nick

    El disco es lo mejor que se ha hecho nunca en el cortijo patrio.

    ps:
    por lo demás buen artículo, hace falta tiempo, claro.

  8. Manolo

    Cojonudo!!Uno de los mejores articulos que he leido en mi vida!! Gracias!!

  9. En mi opinion de lo peor (por no decir lo peor) que he leido en jot down hasta la fecha. Curiosamente de los pocos articulos que he comentado… supongo que la provocación sigue funcionando. Aparte de este bodrio semipatriota, enhorabuena por la revista todo un soplo de aire fresco…

  10. blas de lefo

    Un español de VERDAD no ensalza JAMÁS a los useños. Valiente papanatas vendepatrias, invadido cultural… Un respeto a los Mártires del Maine!

  11. Fawkes

    jajajajajajaja, no tas quedao a gusto, que sepas que has herido mi orgullo españolñolñol, quieres épica española? pos toma:

    http://www.youtube.com/watch?v=Rvp-KZyISjU

  12. josep m. fernández

    Ya lo pillo. Creo que ya lo pillo. Épica es cualquier canción de Muse.

  13. Enorme.

  14. En vez de repensar el estereotipo español tu receta es renegar de la españolidad. Ahí se te ha visto un poco el plumero.

  15. “Otro género dramático que los americanos dominan a la perfección es el del retorno sorpresa. El soldado vuelve inesperadamente a su casa desde el frente de combate sin que lo sepa uno de los miembros de la familia: su madre, su esposa, su hermano, sus hijos, su perro… ”

    ¿Usted no recuerda los anuncios de “Vuelve, a casa vuelve, por Navidad”?

  16. Pingback: De la épica y la lactosa

  17. Regina

    Ahí, Cristian, dando caña.

  18. Andreu

    La persona que ha crecido mientras le enseñaban a amar algo (aunque fuese una bandera de rallas blancas y rojas y estrellitas sobre un fondo azul) siempre tendrá un factor humano superior que alguien que ha crecido sin que le enseñasen a amar algo. Porque a amar se aprende.
    Este artículo no es ni una alabanza a los americanos ni una patada en los cojones a los españoles. Simplemente viene a decir, de una forma más bien sutil, que los españoles seguimos siendo gente de “por mis cojones”, gente inculta, que no sabemos ni amar ni emocionarnos y menos aún, sentir empatía por los demás. Sólo joder y criticar y solucionar el mundo desde una barra de un puto bar. Y a quién le duela que pase menos horas en el bar.

  19. Calandracas

    Esa exaltación de la patria y el ejército sí ha existido en España y el en resto de Europa. Especialmente durante el siglo XIX. Al respecto recomiendo la película Raza, rebosante de esos valores tan chachis.

    No dejarse embaucar por la cursileria y el papanatismo patriotero y saber mantener cierto distanciamiento irónico al respecto me parecen signos de equilibrio mental y de madurez.

    Así que mejor dejemos el heroismo guerrero para los adolescentes granujientos. Que es por cierto una idealización arcaica, en las guerras contemporáneas (2º GM, Vietnam y Golfo) el 90% de los soldados destinados no disparan una sola bala.

    • La clave no es saber mantener “cierto distanciamiento irónico”. Eso lo sabemos hacer todos: sólo hace falta un poco de cinismo, que como ya sabrás es lo que queda del espíritu crítico cuando lo saldan en rebajas.

      El problema es cuando tu actitud vital consiste en un 100% de “distanciamiento irónico” y un 0% de empatía (de humanidad, en definitiva), que es lo que se critica en el artículo.

      Pero lo de Raza es muy ingenioso, eso es verdad. Es un recurso brillante y original que da la verdadera medida del que lo utiliza.

      • Calandracas

        Me da la impresión de que te has sentido agredido por mi alusión a Raza. Es una película que recomiendo sinceramente. La he visto y no diré que es buena, porque evidentemente no lo es, pero sí que me parece interesante. También recomiendo “El triunfo de la voluntad”. Ambas tienen mucha épica patriótica de esa.

        Estaba pensando ahora que los soldados que cometieron las torturas de Abu Graib luego al regresar a Estados Unidos también los recibieron con aplausos en los areopuertos: “ahí van nuestros chicos, se han sacrificado por nosotros y por nuestra Libertad”.

        • Borja

          “Estaba pensando ahora que los soldados que cometieron las torturas de Abu Graib luego al regresar a Estados Unidos también los recibieron con aplausos en los areopuertos: “ahí van nuestros chicos, se han sacrificado por nosotros y por nuestra Libertad”.”

          Usted mezcla churras con merinas. Por lo demás, un artículo entretenido.

  20. El bingo del estereotipo español, sí. Muchos se sienten muy a gusto con él y no lo quieren cambiar, tanto los que se adhieren a él como los que lo usan como arma ideológica arrojadiza.

  21. Manudo

    Vaya trollazo este Cristian.

    Normal que el articulo esté “Sin categoría”.

    Me has recordado al gordo de “El Gran Lebowsky”.

  22. Pues a mí me parece bien esa épica individualista de los americanos; cuando aplauden a los soldados que vuelven de Irak o Afganistán no es sólo por ese “patrioterismo y cursilería” del que tan fácil es “distanciarse”.

    Pueden estar de acuerdo o no con la política exterior de su gobierno, pero al menos reconocen y valoran el mérito individual de los conciudadanos que se juegan la vida en su nombre.

    Mejor nos iría con un poco menos de cinismo y un poco más de orgullo individual. Aceptar de una vez que el éxito personal suele venir acompañado del esfuerzo y el talento.

    Considerar a EEUU un país de fanáticos patrioteros y religiosos adictos a la comida basura y aficionados a invadir países que a duras penas podrían deletrear, obviando su nivel tecnológico, sus universidades, su Constitución, o el hecho de que, a diferencia de nosotros, llevan 150 ańos sin matarse entre ellos, me parece propio de la nación acomplejada.

    Y sobre todo, una pérdida de tiempo.

  23. Javier

    Le aseguro que hay “subidones” mucho mayores en la música de verdad.

    Utiliza mal la palabra “épica”. Creo que quiere decir un aspecto de la estética del que participa la épica, y no alcanza al concepto.

    De todos modos, mis felicitaciones. Es muy dificil hablar de todo y de nada con tanto brío, en tan poco espacio y con apoyo audiovisual.

  24. Pingback: De la épica y la lactosa « el pandemonium

  25. Dos argumentos en contra de lo que dice Cristian:

    1) Soy vasco y aquí toda la vida cuando los “gudaris” vuelven a casa se les recibe por todo lo alto, lo cual siempre me ha dado un asco extremo, con lo cual lo de la épica patriótica siempre me ha dado un poquillo de repelús.

    2) Acusadme de pueril, pero cuando escucho Héroes del Silencio me dan ganas de arrancarme la camiseta y empuñar el cuerno de Gondor.

    Ahora bien, comparto el 90% de lo que dice Cristian. Un ejemplo: este verano me quedé estupefacto con la reacción ante el segundo disco de Russian Red (para mí uno de los mejores discos españoles, aunque sea en inglés, de toda la historia): no solo la pobre chica ya es uno de los personajes más odiados del indie, sino que el impresentable de Nacho Vegas dijo que por preferir la derecha a la izquierda (ni siquiera se declaró “tal cual” de derechas) debía ser una ignorante o una cabrona.

    Una pregunta al aire: ¿por qué dejaron a ese tipo acercarse a Leonard Cohen durante el Príncipe de Asturias?

  26. No sé por qué lo dejaron acercarse, pero de lo que estoy seguro es de que Nacho Vegas desconoce que Leonard Cohen es un conocido y activo sionista. De hecho, durante la guerra del Yom Kipur Cohen cantaba (voluntariamente) para los soldados del ejército israelí.

    Lo de Bunbury… muy cierto. Yo creo que a Bunbury le das cuerda y te invade él solo Alemania a grito pelao.

    Eso sí: lo que no le tolero es que confunda la épica con ese engendro satánico llamado aurresku. Además, la épica es más bien machota, y eso del aurresku, vamos… ni los Village People llegaron a tales cotas de moñez.

  27. A la carga otra vez. ¿Por dónde empezar ante tanta tópico? por aquí por ejemplo:

    http://www.youtube.com/watch?v=ChfC7LuN0kg

    Si quiere usted más épica, para dar y tomar, siga por aquí:

    http://www.youtube.com/watch?v=h23iND0dgrc

    Pero véalo entero hasta el último segundo, que luego dirá usted que en este país no hay épica. Y es que España la tiene a borbotones pero diferente de la anglosajona, por supuesto y gracias a dios (Como el Marqués de Bradomín, en la Sonata de estío, de Valle-Inclán, en el pasaje en que, al ver practicar boxeo, dice: “La raza sajona es la más despreciable de la tierra. Yo al ver los puñetazos pueriles y grotescos en la cubierta de la goleta, descubrí una nueva versión de la vergüenza: la vergüenza zoológica”).

    Pero vayamos por partes, ¿ha olido usted a un muerto? pues similar a huevos podridos. Nada de amapolas. Pregunte, anda, pregunte, a los militares, a qué huele la épica. Creo que le dirán a sangre, sudor, lagrimas y mierda. En las plazas huele similar, sobretodo en el desolladero. Muchos de ustedes, españolitos con complejo de inferioridad de verdad, que sabrán de muchas cosas, pero de las propias poco, no sabrán que en el ruedo se dan, de vez en cuando, unas demostraciones de épica sublimes (al modo Burke), de la de tener enfrente un monstruo que mete mucho miedo al que hay que conquistar, de la épica como demostración de carácter. Nada de banderolas e himnos insufribles. Pero bueno, a un catalán, por muy charnego que sea, hay que perdonarle estos olvidos por vivir, verdaderamente, en la cuna de la antiépica y la mezquindad (curioso que Iniesta y la selección sean un producto tan catalán). Porque en España quedan litro de esa épica que añora usted, la de cabo furriel, la de Millán Astray (¿saben de quién hablo?) traduciendo el Bushido al castellano, la de la leche de pantera (supongo que ustedes beberán litros de este brebaje)… Pues sí señores, si ustedes quieren vivir todo esto, no tienen más que pasar por el salón comedor de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de la calle de San Nicolás en Madrid. Más info, aquí:

    http://www.intereconomia.com/blog/los-molinos/su-nombre-legion-20111008

    lea, lea por favor, Jorge Bustos es su hombre en España, malos tiempos para la épica dice en el artículo, justo lo mismo que usted afirma. Para que luego diga, pero claro, viviendo en la Cataluña del tripartito que va a saber de España.

    Los vídeos que usted cuelga de la abuelita y blablabla (ni me he parado a verlos) ¿le erizan algo a usted? ¿Es de los que lloran con lo del turrón y vuelve a casa vuelve por navidad? Ahhhh y Soldado Ryan es una mierda bien grande a nivel militar, pregunte a John Milius, el director que más sabe de guerra con diferencia. Buen inicio, el resto: basura sensiblera hecha por un judío (ya hablaremos de los conocimientos de épica de este pueblo más adelante) para conseguir unas lagrimitas del “mundo libre”.

    Para completar esta parte, la dedicada a las pseudoreflexiones que usted dedica al militarismo patrio, cerramos con uno que sabe de verdad. El que hizo el primer cuestionario de este blog: el señor Félix De Azúa, leo en su Diccionario de las Artes, término, Soldados (agárrese los machos):

    “No hay nadie más alemán que Jünger, nadie más inglés que Lawrence, nadie más francés que Malraux, nadie más italiano que D’Annunzio, nadie más norteamericano que Hemingway. Encarnan la caricatura de sus países con una perfección abrumadora, como si todavía la figura del escritor pudiera ennoblecerse mediante la guerra. Pero ningún ruso, ningún español, ningún portugués o griego ha podido soportar el peso del mosquetón y la pluma, aunque casi todos hayan combatido en multiples carnicerías. Son países, los suyos, en los que la guerra es algo habitual y permanente, sin capacidad de ornato, de modo que incluso un supremo escritor como Vasili Grossman no se pone a la altura de los anteriores, sino mucho más arriba, y entonces no nos sirve. Lo cotidiano no ennoblece: el desdichado Cervantes, soldado pobre, cautivo del islam, mutilado de guerra y preso por deudas, produce una tristeza desoladora. No tiene ninguna gracia en tanto que guerrero.”

    Pero claro, para llegar a esto hay que pararse a leer, reflexionar y esas mariconadas.

    Continuamos destrozando tópicos como lo de la conquista de America, madre mía, si leyeran más Ferlosio, Esas Yndias malditas…, a lo mejor les lucía más el pelo. Ahora nos flagelamos por hacer algo bien. Realizamos una matanza, porque eso fue (no se preocupen, no me fustigo por ello, pero sé lo que fue), salta el gallinero pataleando y encima los insultamos. ¡Qué los yankees exterminaron a los indios y no lloran! Que moral más ruinosa la de los que defienden esta pequeña miseria. Qué importan esos sacrificios en el altar de la historia y el progreso (porque eso le llevamos a los indios). ¡¡¡Eramos los buenos!!! Como se creen los americanos. ¡¡¡Y luego hablan de complejos de inferioridad!!! jajajaja ¿y qué es este pseudoartículo?

    Después de las sonrisas, las lagrimas para hablar de lo siguiente. Aquí, en onda orteguiana, como nuestra circunstancia ha sido muy diferente, se ve de otra forma la épica. Me explico, por si con Azúa no ha bastado: aquí la última guerra ha sido hunos contra hotros. Hermanos matándose. A sangre y fuego, como escribió Chaves Nogales (para ustedes, otro nenaza). ¿Qué épica puede haber en una pelea de hermanos? Vean el Honor de las Injurias. ¿Ante toda esa mierda (otra vez) en que quedan el no pasarán y el Alcazar de Toledo? Es verdad, que ustedes no conocen la historia de España (la sucesión de hechos). O se les ha olvidado. ¿Ustedes vivieron alguno el franquismo? Pues eso, épica (y de la victoriosa) a raudales. Todo el día con la grandeza imperial, su gestas y sus héroes (por ej: los conquistadores y esas mandangas, que eran unos tíos duros, pero vamos, para que se me ericen los pelos de los cojones, difícil, ni con Herzog y Aguirre, la cólera de dios). Lo de siempre, después de una sobredosis pasa lo que pasa. No creo que sea tan difícil de entender. También tengo que preguntarle ¿Quiénes son nuestros veteranos de guerra? ¿Esos sudamericanos que usted desprecia pero que, seguramente, si usted entrase en un cuartel, le correrían a collejas hasta las faldas de su madre?Aplíquese el cuento, cualquier Yalisbeth de esos que usted se ríe puede tener alguna medalla guardada en un cajón. Pero a lo mejor me equivoco y tomó usted Perejil.

    Y ya vamos al flamenco, donde usted ha empezado a vomitar tonterías a lo Mr Creosote. Hay que leer más. Yo de neurociencia no hablo porque no sé. Pues con esto, lo mismo. ¿Alguien ha dicho alguna vez que el flamenco sea épico? Supongo que nadie, pero si usted me puede demostrar lo contrario se lo agradecería. Yo le pregunto ¿el blues o el jazz son épicos? sigo el hilo ¿los negros son épicos? ¿Y los judíos? ¿tienen épica los judíos o también son solo unos llorones? ¿qué sabe usted de la historia de los gitanos (parte fundamental del universo flamenco)? ¿Ha leído Memoria del Flamenco de Félix Grande?A partir de aquí, linea por linea. Dice usted: “No hay una sola emoción en el flamenco que no sea individual, íntima y recóndita. La épica es colectiva, apela a emociones humanas comunes, universales. “. ¿Qué coño tiene que ver lo colectivo con las emociones humanas “comunes”? La crítica más típica a un cantaor flamenco es esa de la gente que no aguanta que cante a la madre muerta o perdida. Entiendo que hay gente pa tooo como decía Rafael El Gallo (miren wikipedia, lean, infórmense, un hombre con su particular sentido de la épica, un cobarde más valiente que todos nosotros juntos), pero la muerte de una madre y la pena que viene con ella ¿no es una emoción humana común? Se me olvidaba que los protestantes se la comen cruda recién fallecida. Seguimos: “El flamenco es disfrutable racionalmente pero incomprensible a nivel emocional para cualquiera que no sea gitano o que no se haya criado con un póster de Camarón en la pared…blablabla”. Aquí casi mejor ni entrar. Castigado contra la pared y a leer 1000 veces alguna historia del flamenco, ¿cómo se puede hablar tanto de algo que se desconoce? Pues eso, que usted no tiene vergüenza, pero en estos tiempos de Mtv, ese producto de la épica sociedad estadounidense, eso está bien. En serio lo digo. Luego sale con lo de los payos y los gitanos. No hay mayor mito ni mayor tontería, dónde quedan Don Antonio Chacón (repito, hay que leer) o el Capullo de Jerez hoy en día. ¿Y Morente? ¿O se creen ustedes que era gitano? Por no hablar de Silverio Franconetti, y le estoy hablando del siglo XIX. Que los gitanos son fundamentales en el flamenco, por supuesto, pero entonces ¿por qué sólo hay flamenco en Andalucía y lo de Rumanía es tan distinto si son gitanos igual? Lean antes de abrir la boca y quedar de burro de la clase. En mayúsculas para que se enteren bien. EL FLAMENCO NO ES FOLCLORE Y NUNCA LO HA SIDO. En ningún pueblo de Andalucía el pueblo se reunía a cantar soleas, como sí se hace con el fandango o las sevillanas. El flamenco siempre ha sido de cantaores profesionales, desde el comienzo, debido a su dificultad. De los güenos, tanto payos como gitanos, aunque tengan ciertas tendencias “culturales” que distingan a unos a otros y cada aficionado tenga sus preferencias. Luego habla usted de los japoneses, ¿pretende afirmar que los japoneses se aficionan por el grado de racionalidad que hay que desplegar ante un hombre gritando? Más bien parece la inversa. Y luego sale usted con que fingen… y yo no le digo que no porque en verdad son profesionales, pero cuando a Terremoto de Jerez se le murió la madre, y no podía ni hablar de tanto que la quería (blando, maricón, nenaza gritan ustedes), y solo le salió en el entierro ponerse a cantar por siguirillas, el cante más negro del flamenco, ¿estaba fingiendo?

    Y luego, en su salsa, empieza a colgar vídeos de Jaques Brel, Scott Walker (que se salvan) y Air y Vitalic y moderneces varias. ¿Cuál de estos tiene la épica que Tia Anica La Piriñaca (busquen fotos por favor) diciendo: “Cuando canto a gusto me sabe la boca a sangre”.

    Perdone el tocho pero había que escribir, aunque fuera del tirón y mal, algún tipo de contrartículo.

    • ‘ Y es que España la tiene a borbotones pero diferente de la anglosajona, por supuesto y gracias a dios (Como el Marqués de Bradomín, en la Sonata de estío, de Valle-Inclán, en el pasaje en que, al ver practicar boxeo, dice: “La raza sajona es la más despreciable de la tierra. Yo al ver los puñetazos pueriles y grotescos en la cubierta de la goleta, descubrí una nueva versión de la vergüenza: la vergüenza zoológica”).’

      Bonita muestra de racismo. Y por supuesto, sin tópicos. Cabe recordar que como la propia sociedad estadounidense, la mayoría de soldados de sus FFAA no son anglosajones. Ni siquiera es la ‘raza’ mayoritaria. Y hablo de raza porque es donde parece encontrarse usted cómodo.

      ‘: basura sensiblera hecha por un judío (ya hablaremos de los conocimientos de épica de este pueblo más adelante) para conseguir unas lagrimitas del “mundo libre”.’

      Hable, hable por favor. No ha dicho gran cosa al respecto en lo que he sido capaz de leer. El uso del término ‘judío’ que emplea promete grandes momentos.

      ‘. Pero bueno, a un catalán, por muy charnego que sea, hay que perdonarle estos olvidos por vivir, verdaderamente, en la cuna de la antiépica y la mezquindad ‘

      Puede preguntar a los almogávares, al tambor del Bruch, al general Prim y los voluntarios catalanes de África o a los voluntarios carlistas que fueron a luchar por el Sur en la Guerra de Secesión americana. Menudo asco de guerra, ‘anglosajones’ y catalanes. Pero para no irnos tan lejos, puede preguntar a los soldados catalanes muertos en acción en Afganistán, ya que parece conocer a tantos entre en un cuartel y pregunte, a ver quién se lleva las collejas.

      ‘ ¿Quiénes son nuestros veteranos de guerra? ‘

      Cito a Pérez Reverte, que no es santo de mi devoción:

      Pensaba en eso también, en conceptos discutidos y discutibles, hace unas semanas, cuando el rescate por tropas especiales españolas de una rehén francesa en poder de piratas somalíes. Quizá ésta sea la primera noticia que tienen algunos de ustedes del asunto; y no me extrañaría, porque en su momento el acomplejado ministerio de Defensa español hizo cuanto pudo por ponerle sordina

      http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/647/espana-discutida-y-discutible/

      Igual usted se ha chupado mil demostraciones del Primero de Mayo o veía todos los días en el cole Alba de América. Yo no, pero ya soy talludito, así que debe hacer bastante ya de eso como para que me importe un ardite y para usarlo como excusa para ciertas cosas.

      Que ese es el problema, no que los soldados españoles tengan menos valor, ni más, que otros, que no creo que nadie haya sostenido tal cosa. Creo que Andreu dio en el clavo en un comentario anterior.

      A quien pueda interesar, de algo así discutí hace unos meses aquí:

      http://www.militar.org.ua/foro/iquest-por-que-son-tan-patriotas-t11318-660.html

      Un saludo.

  28. Luis, dos cosas.

    Primero, sobre los catalanes tiene usted toda la razón del mundo, olvidárseme los almogávares y Prim. Tenía que haber escrito “en la actualidad”. O mejor, no haberlo escrito.

    Segundo, lea todo el artículo antes de escribir el comentario. No creo que pueda encontrar el más mínimo insulto contra los judíos ni en el texto ni en mi cabeza. Si el pueblo español se supone, según el “provocador” autor del artículo, no tiene épica, el judío y el afroamericano tampoco. Con lo que eso implica cuando se alaba como producto épico un film realizado por un judío (y no precisamente John Milius). Continuo con lo de los veteranos de guerra, le repito, lea usted bien y hasta el final. Sus puntualizaciones deben ir dirigidas al Sr. Campos, no a un servidor, que afirma que cualquiera puede ser un veterano. Y para terminar, la cita de Valle Inclán. Vergüenza zoológica ante el espectáculo de los combates por deporte. Viniendo del Marqués de Bradomin, un aristócrata católico y carlista, elitista, orgulloso y engreído, al que le gusta escandalizar, pues eso, no debería extrañarle tanto la reflexión, ni caer en el juego. Aunque yo con el Sr. Campos, también algo he caído.

    Pero le repito, debería leer con más calma, se le escapan muchas cosas.

    Un saludo

  29. Buenas tardes,

    No encuentro insulto directo a los judíos y ya dije que esperaba más al respecto, porque créame si le digo que la frase en referencia a Spielberg tal y como está escrita suena…regular. Si no fue su intención, perfecto pues. Dejemos ese punto.

    Se me olvidó comentar que sí, desde el punto de vista histórico el desembarco en Omaha no está fielmente retratado. Fue mucho peor y no duró los 20 minutos que parece en la película, sino como sabrá, hasta primera hora de la tarde. La última parte de la película es más discutible, pero el desembarco…me parece aún demasiado poco ‘impactante’ o sensacionalista, como usted prefiera. Así que me parece injusto buscar la lágrima fácil, que en cualquier caso, ese hecho y esos muchachos, la merecen.

    La cita de Bradomín entiendí que la hacía suya, al darle la entrada que le daba : ‘y gracias a dios’. Si era con afán provocador y no asumiéndola, lo mismo que en el primer punto.

    El artículo está leído, claro, y ya le digo que lo entiendo como explicó Arnau y parece que al autor le pareció la interpretación correcta.

    Es un hecho que nuestro país paga a piratas y terroristas varios sin mayor problema, y TODOS los medios con escasísimos y honrosas excepciones, al igual que la ciudadanía, se dan palmaditas en la espalda porque ‘la cosa se ha solucionado sin muertos’. No, no se ha ‘solucionado’. Francia, EEUU, el Reino Unido, Rusia, y alguno más prefieren jugársela manteniendo ciertos principios y o no pagar, o pagar y luego traer las orejas de los piratas en un collar. En España no, eso es así. Y por no comentar la reacción a hechos más truculentos y dolorosos y hacer comparaciones con otras reacciones en otros países. Nos guste o no, España a día de hoy, y en mi opinión, es un país, o una sociedad, cobarde. Lo cual no significa que no haya valientes.

    Y luego, encima, nos cachondeamos de los demás cuando nos cuentan, y muy bien contado, cosas como Black Hawk Down o vuelven a casa y se le escapan unas lágrimas.

    Un saludo.

  30. Ejemplo: http://frontrow.espn.go.com/2011/11/mnf-open-vikings-packers/

    De promo de un partido. Puede parecer oportuno, exagerado, patriotero o no, pero no se puede negar que el genero lo tienen muy claro.

  31. Calandracas

    Ya que se menciona lo del desembarco de Normandía, es una gran escena, sin duda, pero yo ahí épica no veo ninguna. No hay heroísmo ni grandeza, sólo una carnicería con gente que pierde tripas y brazos de forma arbitraria, sin que ello dependa de la valentía o la audacia que se demuestre en el campo de batalla.

  32. No hay épica…porque nos acaban mintiendo y a veces, robando siempre…

    Cuando en mi infancia compré la moto del cambio de Miguel Ríos (lo escribo con una banda ante los ojos para que no me identifiquéis) y luego sin saber donde esconderte de adolescente cuando descubres de dónde proceden aquellos Agentes de Cambio y qué Pesebre adoran. Digamos es como ver cantar Siempre Libre a Loquillo en los 80 y verlo ahora en los anuncios del Banco de Sabadell en animada conversación…Los épicos españoles siempre nos han mentido…y robado claro.

  33. Señor “Sol y Moscas”, el señor César Rincón al que linka en su segundo vídeo es colombiano, mal ejemplo para señalar la épica hispánica.
    En cualquier caso no pretendo discutir con usted, pues me temo que a usted no le convence ni dios.

  34. Arturia

    Hombre, si me preguntas: “Dicho lo cual, sólo me queda preguntarles: ¿Se les ha movido un solo pelo del cuerpo con alguno de los vídeos anteriores? ¿Han notado ustedes algún leve cosquilleo, un nosequé en el cuerpo, una imperceptible mezcla de exaltación, gratitud, empatía, satisfacción y complicidad?” Puedo decir que sin ser catalñán y habiendo nacido en el 76 encuentro, así a bote pronto, dos ejemplos a los que podría responder afirmativamente:

    http://www.youtube.com/watch?v=fbKFZcoibvM&feature=related
    http://www.youtube.com/watch?v=a5DvIZXn204&feature=results_main&playnext=1&list=PLE384F539FD3D510E

    Claro que hay componentes ideológicos en ambos temas, pero la capacidad de emocianar en la música también se debe a reconecer en las obras mensajes con los que te identificas. Desde esa perspectiva está claro que es difícil encontrar en España algo “épico” que nos emociene a todos, pero siendo así deberíamos aparcar lo de “intoleracia a la épica” y señalar otras razones.

  35. CLAROQUESÍJODERCAGÓNLAPUTA!

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