El hombre que derribó a ‘King Kong’

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Mike Tyson desataba la “Operación Conmoción y Pavor” cada vez que subía al ring. Apenas llegaba al metro ochenta (1.78), pero era una furia incontrolable, un robot del KO, programado para aniquilar a sus rivales sin remisión. Su cuello tenía las mismas medidas que la cintura de Marylin Monroe, su cuerpo se había tallado en el gimnasio, su esquiva era un prodigio y sus puños eran dos bombas de relojería. Su instinto asesino le ponía en otra dimensión. Había sido entrenado para matar y había sido moldeado hasta el último detalle, boxístico y personal por su padre adoptivo, el venerable Cus D’Amato, que le estimulaba con innumerables sesiones de vídeo para pulir su estilo, al tiempo que le servía de guía espiritual para afrontar los desafíos de la vida. [“¿Qué te pasa Mike, por qué estás triste?” “Tengo miedo, Cus”. “Pero hijo, estás preparado para ser un gran campeón ¿a qué tienes miedo?” “Tengo miedo de que ellos —la gente— no me quieran. Que no les guste”. “Tranquilo hijo, les vas a encantar”]. D’Amato, que profetizó que Mike sería campeón cuando tenía 13 años, entendió que el gran secreto de Tyson consistía dar confianza y afecto a un chaval analfabeto, a un niño asustado que quería una oportunidad de poder tener un futuro, lejos de aquel barrio marginal donde creció, donde uno podía acabar acribillado por cinco centavos. D’Amato canalizó la frustración de Mike gracias al boxeo, supo disipar sus miedos, fue el receptor de su confianza y el responsable de convertir a un niño sin infancia en una máquina de guerra tan perfecta como disciplinada. “¿Qué puedo decir de cómo enseñé a Mike? Primero transformé la chispa en una llama. Ésta se tornó fuego, y el fuego se volvió un incendio incontrolable”.

Aquel chaval tímido de Brownsville, que precedía del guetto y que apenas balbuceaba tres palabras seguidas mientras ayudaba a su mentor a dar de comer a las palomas, acabó amando el noble arte. Tyson era boxeo, pensaba en boxeo, quería al boxeo, estaba dispuesto a morir por el boxeo. Había encontrado, por fin, su modo de vida. Así que, cuando Cus D’Amato murió de una neumonía, a los 77 años, Mike le hizo su particular homenaje en el siguiente combate. Despachó a su rival en 77 segundos. “Uno por cada año de Cus”. A los 24 años, ya Campeón del Mundo, Mike hacía honor a su apodo periodístico, era ‘King Kong’. Proyectaba una imagen de bestia salvaje negra, de mirada asesina (“cuando les miro, ya sé que se van a caer”) y de puños de acero (“cuando les pego, trato de incrustar su nariz en su cerebro”). Estar encerrado junto a Tyson en las doce cuerdas era sinónimo de luto para cualquiera. Los Pinklon Thomas, Tyrel Biggs y Carl Williams de la vida le duraban un suspiro. Michael Spinks, correoso y con currículum de estrella, le había durado 92 segundos. Frank Bruno, con un cuerpo de culturista y fama de pegar como una mula, sólo le aguantó 5 asaltos. El único rival de Tyson era Tyson. Así llegaba a Japón, en febrero de 1990, sabiendo que podría ser el más grande de todos los tiempos. Porque ¿quién era ‘Buster’ Douglas? Al llegar al Tokyo Dome, Tyson lo tenía claro: “Ese tío no es nadie, no existe”.

En la rueda de prensa previa al combate en Tokyo, más de trescientos periodistas acudieron para recoger todas las impresiones de Mike Tyson. Los expertos coincidían en señalar que James ‘Buster’ Douglas estaba condenado a caer, más pronto que tarde, y apenas un par de periódicos apostaban porque sería capaz de pasar del primer asalto ante ‘El Terror del Garden’. Y James Douglas era un peso pesado de elite, pero no tenía las condiciones necesarias para plantar cara a un depredador como Tyson. Había derrotado a Oliver McCall y a Trevor Berbick, sí, pero aquellos boxeadores le habían durado a Tyson menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Manejaba bien el gancho y tenía un buen uppercut, pero tenía problemas de peso, no era constante, carecía de pegada, no era un guerrero del ring y se rumoreaba que tenía mandíbula de cristal. Así que, cuando Tyson acabó su discurso, la prensa, en manada, decidió abandonar el local para seguir al séquito de Tyson. Existía un consenso generalizado en que Tyson sería el campeón del mundo de los pesos pesados hasta que él quisiera, porque pegaba a sus rivales y ellos, como sacos de patatas, se caían al suelo. Todos sabían que ‘Iron Mike’ no estaba en forma, que había perdido su hambre de gimnasio y que empezaba a trasnochar más de la cuenta, pero nada pesaba más que la pesada mano de Tyson. Sin entrenar en serio y con una mano atada a la espalda, Tyson era un arma de destrucción masiva que no estaba en tela de juicio. No podía perder. Cuando la prensa abandonó la sala para averiguar en qué discoteca de Japón se celebraría el sarao para festejar la nueva victoria de Tyson, Douglas decidió permanecer, en soledad, sentado en su sitio. El único periodista que permaneció en la sala, según testimonio del propio boxeador, se acercó hasta su posición y le preguntó: “¿Es usted es James Buster Douglas, no? ¿Es usted, verdad?”. Nadie conocía al Don Nadie que, según Tyson, “no existía”.

James ‘Buster’ Douglas, forjado en un hogar humilde de Ohio e hijo de un boxeador de cierta reputación, ‘Dynamite Douglas’, tuvo una adolescencia dura y vivió de cerca la traumática muerte de su hermano pequeño, que falleció al disparársele accidentalmente una pistola. Douglas, un tipo duro hecho a sí mismo, se encontraba ante la oportunidad de su vida, disputar el título mundial, pero no atravesaba por su mejor momento. Su esposa le había abandonado y, sólo 21 días antes de la pelea ante Tyson, había perdido a la persona que más le había marcado en su vida, su madre. “Mi madre siempre me inculcó fuerza. Si algunos niños me amenazaban con pegarme, me decía ‘más vale que no te peguen, porque de lo contrario, seremos dos lo que te golpeemos, así que defiéndete”. Douglas bajaba a los infiernos y Tyson estaba cruzando el paraíso, así que las casas de apuestas tenían claro que no ganarían ni un mísero dólar aquella noche. Entre otras cosas, porque la tarjeta de presentación de ‘Iron Mike’ era demoledora. ‘King Kong’ presentaba un balance de 37 victorias, 32 de ellas por la vía del cloroformo, con nada más y nada menos que 17 nocáuts conseguidos durante el primer asalto. Con todo en contra, ‘Buster’ entendió que su única posibilidad ante un boxeador infinitamente superior pasaba por canalizar su frustración en el cuadrilátero, descargando en el ring toda la rabia contenida que le ahogaba el pecho. Tenía que pelear contra dos enemigos en una misma noche: Contra el mejor boxeador del mundo y contra su terrible depresión.

La noche del combate, ‘Buster’ Douglas no retira la mirada de los ojos del campeón. “Sabía que trataría de intimidarme, mi padre me lo había dicho, así que no aparté los ojos y me concentré en romper a sudar, en hacer sólo lo que estaba en mi mano”. El campeón, amenazante, susurra: “Eres un paquete”. Douglas no entra al trapo. Años después de la pelea, aún mantiene fresco el recuerdo de cómo planteó la pelea: “Mi estrategia la noche del combate era un verbo: Sobrevivir”. Tyson, marca de la casa, comienza fuerte en los dos primeros asaltos. Y cada vez que ‘Buster’ se agarra, para frenar el ímpetu de Tyson, el ‘Terror del Garden’ le dice al oído: “No eres nadie, ‘Buster’ no eres nadie”. No obstante, a pesar de su inferioridad, Douglas consigue atravesar el ecuador de la pelea. Tyson no aprovecha su potencial en los primeros asaltos, no acelera las acciones y se toma las cosas con tranquilidad. La televisión japonesa comienza a dar crédito a ‘Buster’, y después del sexto asalto, la prensa norteamericana empieza a darse cuenta de que no va a ser un crucero de placer para Tyson. En el octavo, un gancho de derecha del campeón explota en el mentón de Douglas, que cae fulminado. Medio groggy y salvado por la campana, el aspirante consigue alcanzar su esquina. Está herido. Tocado, pero no hundido. Mientras le restañan las heridas y su entrenador John Russell, le anima a reaccionar, ‘Buster’ piensa en no rendirse. “Pensé en algo que siempre solía decir mi madre. Ella me decía ‘cuando quieras creer en alguien, sólo cree en ti’. Así que salí al ring, a resistir como pudiera, a darlo todo”. Haciendo acopio de toda la rabia contenida que aún guarda en su sótano, Douglas vuelve a la pelea. Sin nada que perder y todo por ganar, da un paso al frente. Libera su bestia particular, entra en el cuerpo a cuerpo y comienza, para sorpresa del público del Tokyo Dome, a ocupar el centro del ring. ‘Buster’ mantiene a raya a Tyson, que empieza a dar muestras de cansancio (no estaba preparado para rebasar el límite de los ocho asaltos). Douglas, crecido en el décimo, envalentonado por haberse repuesto de un KO que parecía seguro, conecta un uno-dos que sacude la cabeza de Tyson, que parece aturdido. ‘Iron Mike’ no acierta a comprender cómo ese Don Nadie de Ohio, después de una breve visita por la habitación del sueño, tenga la suficiente entereza para despertar de la siesta y ponerle en apuros. Otra derecha cruzada explosiona en la cabeza de ‘King Kong’ y el Tokyo Dome se viene abajo.

 Douglas le pierde el respeto al campeón, que tiene un ojo a la funerala, casi cerrado, y empieza a acosar a su rival. En el undécimo asalto Tyson comienza a notar que sus piernas son de madera, que sus brazos le pesan y que su esquiva deja de funcionar, porque su cuerpo no responde a los estímulos de su cerebro. Está fatigado y se convierte en un blanco fácil. Douglas rebusca en sus entrañas y golpea en serie. “Sabía que algo salvaje podía pasar, no era normal que la vida me estuviera deparando tantas fatalidades, algo bueno me tenía que pasar”. Estaba talando un árbol gigante de Brooklyn. Tantea a su rival en la media distancia, busca un hueco, prepara el golpe y descarga un uppercut de derecha que hace retroceder a Tyson, que empieza a tener esa extraña sensación de flotar sobre el cuadrilátero. A continuación, Douglas dispara un directo. Después otro. Y otro. Y luego, otro. Entonces, llega el terremoto. Tokyo se estremece y el mundo contiene la respiración. Mike Tyson, el indestructible peso pesado con más instinto asesino de la historia, cae por primera vez en su vida. Casi inconsciente, ‘King Kong’ escucha la cuenta de protección del árbitro mientras, todo corazón, lucha contra su propio destino, gateando por el ring, como un chiquillo, mientras trata de encontrar y colocarse el protector bucal. Mike, en un alarde de valentía, consigue incorporarse y trata de seguir la pelea, pero el árbitro le abraza para protegerle de un castigo más severo y señala el final de la pelea. La narración de la televisión norteamericana incendia la noche de medio planeta: “Tyson, por primera vez en su carrera, tiene un grave problema. Ya no es campeón del mundo, es humano, y ha caído. Amigos, la historia de esta noche es una historia increíble”. James Buster Douglas, contra todo pronóstico, porque las apuestas estaban en su contra 42 a 1, se convertía en el nuevo campeón del mundo de los pesados. La cadena HBO, una vez procesada la sorpresa mayúscula, remata la velada con una frase que pasa a los anales de la historia del boxeo: «Lo que acaba de hacer ‘Buster’ Douglas hace que La Cenicienta parezca una triste historia».

 Tras derribar de un puñetazo a ‘King Kong’, los promotores llenaron de pasta los músculos de Douglas. Los periódicos no se cansan de repetir los paralelismos históricos de la historia de ‘Buster’ con la de James J.Braddock, Cinderella Man, el hombre que derrotó a Max Baer contra todo pronóstico en 1936. Tachado de nuevo “hombre Cenicienta”, el teléfono de Douglas no para de sonar. “Al llegar a Tokyo, sólo me esperaban dos personas de la organización en el aeropuerto y nadie sabía quién era, así que podía pasear tranquilamente por allí. Cuando cogí el avión de vuelta, después del combate, mil personas me seguían y me pedían una foto. Entonces comprendí que mi vida había pasado de la noche al día, que me había hecho famoso y que el dinero me caería del cielo”. Varios anunciantes llamaron a su puerta, protagonizó un par de cameos en series norteamericanas y recibió una oferta mareante, de 24 millones de dólares, para defender su corona ante Evander Holyfield, ocho meses después. ‘Buster’, sin motivo aparente, jamás preparó aquella defensa a conciencia. Todo lo contrario, hizo lo imposible por perder. Descuidó su forma, se infló a pizzas, apareció con sobrepeso y no se empleó a fondo en las sesiones de entrenamiento. «No quería pelear más. No estaba en condiciones psicológicas de afrontar otra guerra”. Holyfield, con una superioridad insultante, le derribó con facilidad y se convirtió en nuevo campeón. De haber conseguido imponerse, ‘Buster’ habría aspirado a una bolsa de 100 millones de dólares por concederle la revancha a Mike Tyson. “Fue una lástima, pero no podía hacer nada, no estaba bien, tenía serios problemas, dentro y fuera del ring”.

 Después de caer ante Holyfield, el hombre que había humanizado a Tyson entró en barrena. Descendió a los infiernos y coqueteó con la muerte. Enfermo de diabetes, comió y bebió, como un poseso, dejándose llevar hasta presentar un estado de salud lamentable. Mientras Tyson era condenado por haber violado a Desirée Wasinghton (“ella me lo robó todo, todo”), Douglas, el hombre que le había arrebatado la gloria y la condición de invicto, estaba siendo devorado por sus demonios interiores. Incapaz de superar el trauma de la muerte de su madre y víctima de sus excesos con la comida y con la botella, ‘Buster’ Douglas llegó a pesar más de 300 libras. Tenía el corazón vacío y la barriga llena. Se había convertido en una mole XXL, en un obeso incurable, en un tipo que “comía como si se quisiera morir”. Estuvo a punto de hacerlo. Ingresó en un hospital y permaneció tendido en una cama, donde pasó tres días en coma. Cuando despertó, prometió cambiar de vida. Se volvió a poner los guantes y volvió a subirse al ring. No le fue demasiado mal. Ganó algún dinero y sólo perdió con Lou Savarese. Y aunque jamás volvió a recuperar la electricidad que sí tuvo en aquella noche memorable de febrero de 1990, en Tokyo, sí fue capaz de espantar, a golpes, esos demonios interiores que habían estado a punto de mandarle al otro barrio. Tras ganar a un segunda fila como Andre Crowder en 1999, decidió retirarse del boxeo y lo hizo con un récord profesional de 38 victorias, 6 derrotas, un nulo y un ‘no contest’. Hoy, James ‘Buster’ Douglas vive en su rancho de Columbus, en el estado que le vio crecer, Ohio, dirige una fundación y escribe libros de recetas de cocina para los diabéticos. Derribó a ‘King Kong’ y una vez que supo que un esfuerzo total es una victoria completa, fue capaz de reinventarse a sí mismo. El hombre que le hizo famoso, Mike Tyson, corre peor suerte. Ha dilapidado una fortuna personal de 300 millones de dólares, está en bancarrota y sigue teniendo cuentas pendientes con la Justicia. Un casino de Las Vegas lo exhibe como a un forzudo de feria. Su autógrafo cuesta 450 dólares y una foto, 150. Y previo pago de 10.000 ‘machacantes’, Tyson también se alquila como figurante de cualquier fiesta privada que quiera contar con él. Su miseria es pública. El principio de su fin se produjo una noche de 1990, en Tokyo. La noche en que James ‘Buster’ Douglas humanizó a la bestia y pasó a la historia como el primer hombre capaz de derribar a ‘King Kong’.

 

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75 Comentarios

  1. Una vez más, enhorabuena. Es un lujo poder encontrar artículos como estos sobre deporte
    y encima, muy bien escrito

  2. Sólo añadir que la cuenta a Douglas fue lenta y debió haber perdido ahí mismo. El árbitro le perdonó la vida. Buen artículo, como siempre, Rubén. Eres una referencia en este periodismo deportivo que se va al garete.

    • Es un espectáculo my friend, al final de un asalto la cuenta se hace mas lenta, tanto para proteger la integridad del derribado como para alargar el show.

      Un saludo!

  3. Enorme, como siempre. Sigue con estas historias de boxeo, por favor, y deja las tonterias de Mou para los de Punto Pelota.

  4. Excelente artículo señor Uría. Le sigo en Eurosport y Twitter y siempre es un placer leerle. Da gusto ver como en este país siguen quedando PERIODISTAS DEPORTIVOS con mayúsculas entre tanta paja amarillista.

    Un saludo.

  5. Muy bueno, he recuperado los años de colegio. Este fue uno de los primeros combates que vi (creo que repetido en T5 o sería vía C+, no recuerdo). Tyson era un fenómeno entre los colegiales de mi edad…

    Si no habéis visto el documental ‘Tyson’, intentad hacerlo. Es un documento desgarrador en el que ‘Iron Mike’ repasa su vida y errores.

  6. Excelente artículo, pero como ya han comentado el árbitro le perdonó al KO a Buster Douglas tras ser derribado, tardó más de lo normal en hacerle la cuenta y para demostrarlo están los videos. De todas formas, aunque Tyson hubiera ganado este combate su entrada en barrena no hubiera tenido fin, ya no controlaba su vida ni mucho menos su carrera.

  7. Otra maravilla de articulo, hacha!!
    Totalmente de acuerdo con gran pepillo, sigue haciéndonos disfrutar con estas líneas sobre el noble arte.

    Podrías repasar la época dorada de los pesos medios de los 80 (Tommy Hitmen Hearns, Sugar Ray Leonard, Marvin Marvelous Hagler, Mano de piedra Duran…) Que gloria de combates!!

    O las peleas entre sugar ray robinson y jake la motta….

    Gracias por hacernos disfrutar!!

  8. Un placer leer sobre este día, o debería decir noche porque recuerdo perfectamente la madrugada en la que mi padré me levantó de la cama para ver el combate a través del Canal Plus. Tenía once años y ver caer a Tyson es algo que tengo tan grabado en la retina como el día en el que murió Senna o la caída de las torres gemelas. Conocer más a fondo la intrahistoria de ese día ha sido fantástico. Muchas gracias, Rubén. ¡¡Viva el boxeo!!

  9. El mejor boxeador que ha existido jamás, en buena forma, es decir, hasta que le cogió como manager el famoso e inefable Don King, que arruinó su carrera y aumentó su cartera a partes iguales. Lástima que la gente le recuerde por sus locuras fuera del ring y sus pésimos combates realizados cuando no era ni la sombra de lo que fue. Un tío de 1,78 que peleaba en la categoría de pesados. Rápidisimo, con una pegada mortal, una capacidad de esquiva inigualable y unas agallas como ninguno. Y siempre peleando contra tíos más grandes y corpulentos.» autor: room107

  10. El boxeo es un deporte precioso con historias de superación increíbles.
    Lástima las lesiones crónicas, las vidas truncadas de quien llega arriba y se estrella y lástima del marrullerismo cani que se respira en muchas veladas y gimnasios de España (no os ofendáis, pero he visto cada cosa… Y sí, en los campos de fútbol es peor).

    Si este spot de HBO no os pone los pelos de punta es que no tenéis alma

    http://www.youtube.com/watch?v=ZtMm0swu5i8» autor: wikil

  11. Una historia épica, emocionante y triste… Que grandes talentos ha tenido este deporte, decían, de caballeros.

    Un recuerdo para Joe Frasier, 8 de noviembre de 2011.

    Sl2» autor: McLaud_

  12. #1 y demás… con este artículo me ha pasado lo mismo que con algunos libros: no me interesa el tema, pero la forma de contarlo hace que lo disfrute y lo lea hasta el final.

    Bravo» autor: nergeia

  13. #14 Joder, siempre que veía enlazado ese video decía, ya lo veré más tarde, y nunca lo había visto, debería de haberlo hecho antes, es increíble, nunca he sido muy de boxeo pero ultimamente me estoy aficionando bastante, y esto ayuda

    #15 es un deporte como otro cualquiera, a mi me parece absurdo el futbol también y ahí esta, es dificil que todo guste a todos, pero mientras que no se falte al respeto, bienvenidas todas las opiniones » autor: desapd

  14. Cuenta la leyenda que después de derribarle, intentó comerse una oreja suya.
    Y parte de realidad tiene, puesto que es muy aficionado a morder orejas ajenas.» autor: gukydjjr

  15. Varios falsedades del art.
    Primero, oliver mcCall no es ningun paquete, es el unico boxeador de los ultimos 30 años que jamas nadie le ha tumbado, NADIE, ni siqueira Tyson, mccall ha sido sparring de tyson durante muchos años, y jamas le tumbo en ningun entrenamiento; googlearlo si no me creeis.
    Otra cosa, es falso que Tyson no estaba entrenado el dia del combate:
    sports.espn.go.com/sports/boxing/news/story?id=4903834
    http://www.boxinginsider.com/interviews/interview-with-oliver-mccall/
    «Oliver McCall: “I guess I sparred more than 300 rounds with Tyson and he never knocked me down once. But I put him down once. We had a hell of a battle every time. That’s why he paid me $2,000 a week.”
    boxrec.com/list_bouts.php?human_id=451&cat=boxer la unica derrota antes de los 12 asaltos fue cuando el arbitro se lo paro porque tuvo una crisis de ansiedad en un combate y se puso a llorar, ni una sola vez despues de 400 rounds ha pisado la lona.» autor: eulerian

  16. #20 En esta vida a cada uno le parecen absurdas distintas cosas, a ti que alguien se pegue encima de un ring, a mi la mayoría de deportes de competición.
    No hay por qué comparar uno con el otro, pero sinceramente, prefiero las actitudes que se demuestran sobre un ring que las que se muestran en un campo de futbol, o en sus gradas.» autor: desapd

  17. #19 Creo que te refieres a George Foreman y sus visitas a la teletienda… nadie a dicho que sean «lumbreras», con todo el cariño sea dicho que tenemos algún ejemplo español, pero eso no les quita ni una pizca de valor por orígenes, resultados y leyenda.

    A tiempo estás de recordar a Frasier

    Sl2

    P.d. dai.ly/Ali_vs_Foreman

    P.d.2 Si alguien de por aquí a leído algún otro comentario mío sabrá que me gusta el cine, el buen cine… recomendación: «Ali» es.wikipedia.org/wiki/Ali_%28pel%C3%ADcula%29» autor: McLaud_

  18. Eres un puto CRACK Rubén.

    Y que haya gentuza (Indas, Siros, Caridades, Carazos, Torricos, Látigos, etc), que se hagan llamar periodistas….

    Para mí, periodistas deportivos en España: Segurola, Julio César Iglesias y tú.

    Nos haces soñar con tu prosa.

  19. #24 Es que te has ido al fútbol, otro deporte que tiene tela. ¿Y qué me dices del Rugby? ese sí es muy deportivo, no se rompen los piños a mamporrazos y tanto los jugadores como la afición son muy correctos y respetuosos. ¡¡¿¿Ajedrez??!! Ay no…» autor: kelfito

  20. en el vídeo de #5 parece que se dan y ni lo notan….cualquier golpe de esos nos deja a nosotros secos que no sabemos ni donde estamos….» autor: cyrus

  21. La esquiva de Tyson no era ningún prodigio, técnicamente era un boxeador bastante mediocre, pero sus puñetazos eran como la patada de una mula, y en cuanto perdió esa tremenda potencia demoledora, que era su característica y casi exclusiva virtud, se convirtió en un boxeador con muy pocos recursos.» autor: Zombinator

  22. #14 No veas la razón que tienes en cuanto al marrullerismo cani que se respira en muchas veladas.

    Una pena la verdad.

    Mucha gente ve el Boxeo como dos tios dandose de ostias sin sentido, y no ven la profundidad, ni la estrategia, ni la preparación que hay detrás.

    En América mola como se curran los previos antes del combate, haciendo a veces, un pequeño documental de 1 hora sobre los dos boxeadores entrenando, viendo un poco su vida, sus motivaciones, y lo que les ha llevado a ese combate que se esta a punto de emitir. Hacen que empieces a ver el combate en la tele con unas ganas increibles.

    Los especiales se suelen llamar, por ejemplo: Pacquiao vs Marquez 24-7

    Y ahora una pequeña recomendación, una serie que se tomaba en serio el boxeo, sin caer en el barrullerismo,y con humor, es el gran anime: Hajime no ippo.

    Saludos.» autor: MrPix3l

  23. #31, es que frente a gigantones mucho más pesados que él podía hacer esas fintas, pero cuando se enfrentó a gente con mucha preparación física, bastante rápidos y con mucha más técnica, como Holifield o lewis, esos limitados recursos técnicos no le servían para escurrir el bulto.» autor: Zombinator

  24. #35 Mayweather es DIOS,estamos de acuerdo.
    #34 Lo que acabó con Tyson fue Mike Tyson,aliñado todo con un matrimonio más que desafortunado y Don King (un promotor de peleas famoso) que empezo a digamos «tutelarlo».
    Esta es mi opinión, claro.
    Un saludo.» autor: blackfoot

  25. Lo mejor fue el siguiente combate de Buster Douglas defendiendo el título. Se presentó como un puñetero pez globo y solo le duró tres asaltos a Evander Holyfield. Llegar a ser campeón del mundo de los pesados y no preocuparte de estar en forma sólo puede estar al alcance de otra mente privilegiada.» autor: Orzowei

  26. #34 Pero es que los pesos pesados siempre ha sido una categoría de gigantones y mira por donde llegó Tyson y barrió a pesar de su corta estatura.

    Cuando Tyson se enfrentó a Holyfield o Lewis (buenísimos púgiles), ya no era ni de lejos el boxeador que fue.

    El mejor Tyson, creo sinceramente que hubiera ganado a cualquiera de estos dos.

    Para mí de los boxeadores más espectaculares que he podido ver.» autor: deepster

  27. Brutal artículo.

    No soy un apasionado del deporte y tengo una idea casi nula sobre el boxeo pero la épica que hay en este texto me ha enganchado totalmente.

  28. #38, yo también pienso que les hubiese ganado, aun así a Tyson le faltó demostrar si sólo con su tremenda fuerza bruta hubiese podido acabar con otro superclase,que, por desgracia, en los pesos pesados no abundaban, porque no hay que olvidar que en esa época un Foreman gordo y viejo se colocó en la élite, lo que me hace imaginar lo espectacular que hubiese sido un Alí Vs Tyson, aunque pienso que hubiese ganado Alí.» autor: Zombinator

  29. #39 lo espectacular que hubiese sido un Alí Vs Tyson, aunque pienso que hubiese ganado Alí.

    Este hubiera sido un combatazo sin duda. El mejor Alí, que revolucionó el boxeo contra el mejor Tyson, madre mía… yo creo que estaría igualado, aunque probablemente pienso como tú que ganaría Alí.» autor: deepster

  30. Felicidades a JotDown por el fichaje de Rubén Uría, sin duda es uno de los mejores periodistas deportivos de deste país, no sólo por lo que escribe, sino por cómo lo escribe.

  31. #40 Ali era un tío muy inteligente, y Tyson solo tenía una neurona y media. Ali era capaz de planear una pelea de forma estratégica, Tyson solo sabía agachar la cabeza y pegar todo lo fuerte que podía. Así que de igualado nada, Ali hubiera hecho lo que le hubiera dado la gana y Tyson a verlas venir.
    A mi Tyson no me acaba de gustar como boxeador, mucho KO y poco boxeo.
    #35 A ver si hay suerte y vemos un Mayweather-Pacquiao
    #33 Y por haber sido campeón del mundo con tropecientos años de diferencia, en los 70 y en los 90» autor: victorjba

  32. El artículo es una delicia..por favor, para cuando uno sobre Rocky Marciano? Le quearía muy agradecido
    Saludos

  33. Qué buen estilo tiene Rubén Uría para escribir. Un artículo muy completo, ¿Tyson es el del mordisco en la oreja?

  34. Gran artículo de Rubén Uría, un gran periodista deportivo. Esta foto es espectacular y el estilo del artículo increible.

    Gracias Jotdown por el fichaje de este gran periodista.

  35. Muy interesante.
    Me gustaría añadir, pero, que al caer Douglas en el 8º ya estaba por delante en dos de las cartulinas de los jueces. No ganó sólo con la fuerza de un KO final, le podría haber ganado a los puntos.

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