Pedro Ruiz: «Lo de España no es una democracia, es una parodia»

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Pedro Ruiz está en forma. Todos los días, incluso aquellos en los que se baten récords de temperaturas mínimas que establecerían el estado de alarma en más de una región siberiana, a primera hora de la mañana se zambulle en la piscina de su casa en las afueras de Madrid y nada un par de largos al estilo que más le apetezca en ese momento. “Todos los días. A veces los vecinos se asoman para ver si me atrevo, y allá que voy. No dejo de hacerlo jamás. Y mira cómo estoy; nunca he tenido un resfriado”. Esta salud de hierro le permite también conservar la cordura necesaria para sobrevivir en un mundo que considera de locos, además de bastante podrido. Sus razones tiene para considerarlo así, y las expone con crudeza después de sentar las bases de su condición en una declaración que tiene todos los visos de ser una importante cuestión de honor: “Quiero que dejes muy claro que yo no soy periodista, ¿eh?”. Y aunque sería difícil que se nos olvidara resaltar semejante dato biográfico, para evitar disgustos involuntarios empezamos dejando constancia de ello.

¿A qué te dedicas ahora? ¿Estás retirado? ¿Por qué has dejado la televisión?

Uno: no estoy sin hacer televisión porque yo quiera, sino porque no me dejan. Dos: hago teatro, como toda mi vida, porque siempre he vivido del teatro. Tres: No solo es que no esté retirado, sino que estoy a punto de aparecer en un montón de sitios si las cosas salen bien. Y cuatro: He estado doce años dedicado a cuidar de mi madre, que es lo más importante que se puede hacer en la vida.

¿Qué tienes en proyecto?

Morir dignamente, que parece una tontería. Acabo de escribir un libro que se llama Testamento que es el decimocuarto y que supongo publicaré dentro de un par de meses. Y mi proyecto es hacer muchísimas cosas. Muchas que no he hecho y las que ya he hecho, mejor. Estoy preparando una película que se llama El rey de la basura, de la que he rodado un “teaser” muy importante, con gente como José Mota, Sara Montiel, Lola Baldrich, Eloy Arenas… muchísima gente. Estoy buscando la financiación.

¿La diriges tú?

La dirijo, la he escrito y la codirigiría con un compañero. He parado la gira de Escándalo en palacio hace un mes en Barcelona. También estoy negociando televisión después de ocho años de no poder hacerlo. A lo mejor, y digo a lo mejor, me hago cargo de un relanzamiento del festival de cine de Málaga. Y estoy pendiente de unos contratos en Argentina para debutar allí, cosa que no he hecho nunca.

¿Qué es lo que más te apetece de todo esto?

Lo que más me apetece siempre es estar en vísperas de cosas, no soy un tipo de objetivos firmes. Creo que los objetivos firmes se acaban convirtiendo en prisiones. Vi una entrevista con Jordi Évole y José Luis Sampedro. Évole, que es buen amigo mío y me parece el tío con más talento en la televisión actual con diferencia, le decía a Sampedro un montón de cosas con las que estoy absolutamente de acuerdo. Yo nunca he tenido miedo, y no lo tengo porque tengo un extraordinario sentido del desapego a las cosas, y eso me permite afrontar los proyectos sin un gran miedo al fracaso, porque el fracaso es no intentarlo.

Dice la leyenda que empezaste doblando un aullido en la radio.

Es cierta. Tenía 16 años y estaba en Radio Juventud. Estudiaba Derecho y Periodismo, aunque luego me dediqué al teatro. Reitero que no soy periodista, no quiero ser reconocido como tal; soy un hombre del cine, del teatro y de las canciones. Estaba viendo cómo se grababa un programa que se llamaba Historias a trocitos y uno de los actores se convertía en lobo y, siendo hombre-lobo, no tenía texto, sólo aullaba. Cuando se cansó de aullar nos dijo a los que estábamos allí que quién quería hacerlo; total, que aullé yo.

Y a partir de allí…

Un camino muy largo. Vienen tres o cuatro años en Radio Juventud, tres o cuatro más en la Cadena Ser haciendo Carrusel deportivo y todos los programas habidos y por haber recorriéndome el mundo y dando todos los partidos y combates de boxeo, tres años en Radio Nacional de España compartiendo micrófono con Matías Prats “sénior” —de ahí me viene el nombre de Pedrito—, en ese momento coincido en Televisión Española con José María García en un programa que dura sólo siete ediciones porque nos echan… pero en ese momento yo ya estoy simultaneando mi trabajo con el teatro. Estoy haciendo El juicio bufo de la facultad de Derecho, televisión y haciendo de showman, eso que ahora llaman monologuistas, que iniciamos nosotros haciendo más cosas.

¿Cómo era el mundo del espectáculo y del periodismo en esa época?

Yo empiezo haciendo narración deportiva en la radio porque mi sentido de la libertad me dice que en lo único en lo que puedo tener libertad es hablando del árbitro. Y haciendo eso aprendí mucho, porque no solo estoy haciendo periodismo deportivo, sino que además hago programas de espectáculo, programas sociales y programas políticos. Mi gran escuela es la radio. Aparte, yo jugaba en el infantil del Barcelona de fútbol. Juego muy bien a fútbol y fui compañero de Carles Rexach en el Barça. Pero mi padre me quita del fútbol con catorce años porque suspendo cuatro asignaturas. Así que cuando regreso me envían a una peña y sigo jugando. Hoy en día me entreno en Barcelona con los veteranos del Barcelona y en Madrid con los veteranos del Madrid. El martes pasado jugué con Butragueño, Fernando Hierro, Chendo

No eres culé, no eres madridista…

No soy ni de mí.

Pero te gusta el fútbol.

Lo veo como el que ve una película, no me apasiona. Me divierte jugar. Y aunque, naturalmente, tengo raíces catalanas, ya que tengo casa en Barcelona, soy de Barcelona y me siento de Barcelona, no gastaría ni un ápice de energía en discutir por un tema de éstos. Es decir, puedo ver un partido de fútbol, pero si es en día de teatro me jode, porque nos jode la entrada. Si veo el partido en casa lo veo sin sonido y tocando la guitarra.

Te voy a preguntar algo que ya le pregunté a Olga Viza y a Santiago Segurola

No conozco a Santiago pero le admiro mucho, creo que es uno de los tipos que debería dirigir la sociedad.

¿Por qué es tan importante el fútbol?

Porque alivia mucho las frustraciones personales.

¿Y no crees que también las causa?

Las alivia. Decía Jardiel Poncela que el fútbol es el bacilo de la Guerra Civil, pero yo lo veo al revés; creo que el fútbol evita la guerra civil. Y el fútbol tiene la popularidad que tiene porque en la discusión se pueden poner a la misma altura un parado y un ministro. Los dos pueden decir con la misma fuerza: “Era fuera del área, capullo”. Eso confiere a las personas un estatus que en pocas otras cosas tienen.

¿Cómo ves la evolución del periodismo deportivo? ¿Se está radicalizando?

Como todo.

Olga Viza nos decía que el sectarismo es la base del negocio.

Sin duda alguna, suscribo las palabras de mi amiga Olga. El odio se ha convertido en negocio. Pero no solamente en el fútbol. En la política, en los chiringuitos, en las sectas… creo que este país está en un momento muy delicado.

Has tenido una trayectoria muy larga…

Muy corta en comparación con lo que queda.

…y has trabajado durante el franquismo, la transición y ahora. ¿Te parece que la prensa es ahora más sectaria?

Todo es más sectario. Cuando hay un dictador se sabe que hay un dictador. Hoy en día me atrevo a decir que hay miles de dictadores camuflados.

Tu amigo José María García nos dijo que Aznar era el mayor dictador que había tenido la prensa en España.

Él tendrá sus razones para pensar así. Yo, que estaba cuidando a mi madre, que reitero que es lo mejor que he hecho, estaba haciendo La noche abierta y no tuve ninguna presión de nadie. Dejé el programa yo, y lo hice porque no me permitían hacer mi trabajo, que es el de showman. Lo abandoné de una semana para otra después de advertir hasta el cansancio que lo iba a dejar. Pero mientras hice La noche abierta debo decir que yo, personalmente, jamás recibí ningún tipo de presión. No digo que porque no hubieran querido, sino porque no se atreven conmigo.

¿No podías hacer lo que querías en el programa?

Show no podía hacer porque el programa era lo que era.

Y a ti te habría gustado hacer show.

Naturalmente, por eso lo abandoné. Sin embargo, en este momento llevo ocho años sin pisar Televisión Española con los liberales-progresistas-modernísimos miembros del Gobierno recién salidos. Soy un hombre de izquierdas que no vota nunca, pero considero que la derecha es boba y la izquierda es profundamente sectaria.

Entonces tú, al ser de izquierdas, ¿también eres sectario?

Si yo no voto. No me votaría ni a mí. Pero es que no me fío de la izquierda de este país. De la derecha tampoco, pero creo que la izquierda es profundamente retorcida y muy tramposa. Y me refiero a las izquierdas dominantes, nunca a Izquierda Unida, que domina poco, aunque también tiene su pan para ser leído. La derecha es caciquil, meapilas y mojigata. Al final de la película Soldados de Salamina, basada en una obra de Javier Cercas, por lo tanto lo dice él y no yo, el protagonista, que es un hombre de izquierdas tremendamente bueno, le dice a Ariadna Gil: “Desengáñese, señorita, la izquierda siempre decepciona.” Yo creo que la derecha explota a los países, y la izquierda los arruina.

¿Por qué eres de izquierdas, entonces? ¿Qué es lo que te convence de la ideología?

A mí no me convence nada, yo soy de mi izquierda personal mental, porque creo en las monjitas del Cottolengo, que sería lo conservador, porque creo que hacen bien, y mi madre ha estado 40 años colaborando con ellas y yo sigo haciéndolo, pero estoy a favor del aborto, estoy a favor de la eutanasia, no estoy con el capital sino con el trabajo, no creo para nada en los latifundios… sin embargo sí considero que hay puntos del mundo llamado conservador que no están mal siempre y cuando no quieran imponer su criterio de meapilas. Pero es que creo que ya nadie es de A o de B, hay cosas buenas y malas en A y B, y si me tuviera que calificar ni siquiera diría que soy de izquierdas: yo soy ácrata, lo he dicho siempre.

¿Has estado vetado en televisión?

Permanentemente. Lo raro es la temporada en que no lo estoy.

¿Quién te ha vetado últimamente?

Los poderes políticos, los económicos y los corralitos. En las televisiones mandan los políticos, los economistas y los amigos de los amigos. Y trabajan más los chupaculos que las voces libres. En televisión hoy en día, aparte de las series y programas buenos, hay que ser conveniente; en ningún plató hay ninguna persona que sea más libre que el director. No quieren gente libre. Aunque supongo que volveré pronto. En este momento no tengo ánimo de confrontar porque creo que en este momento a este país, y lo digo muy en serio y me gustaría destacarlo, le hace falta un diluvio de concordia enorme. Porque este país está lleno de llagas, enfrentamientos, retos y agravios. Y esto es como un campo de granos con metástasis, le hace falta un extraordinario diluvio de pomada.

¿Notas las llagas más abiertas ahora que a finales de los años 70?

Mucho más.

A pesar de que aquélla debía de ser una época más delicada.

No, no lo era. Lo era en el sentido de que podía producirse una ruptura, una guerra o esas cosas que se repiten porque la historia del ser humano es siempre igual. Yo estoy aburrido de leer la prensa, siempre dice lo mismo pero con distintos nombres. Un periódico de hace 30 años vale igual que el de hoy. Lo que pasa es que durante la Transición todo el mundo pensaba, y yo era un crío entonces, que había que empujar en la misma dirección para salir de un agujero. Hoy en día cada uno ha configurado su propio negocio: de izquierdas, derechas, nacionalista, de independencia, de dependencia, federalista… hay negocios montados con falsas ideologías. Yo creo que en este momento no estamos en una crisis, creo que estamos en la factura de una crisis. Es decir, la crisis ha sido los veinte años anteriores y ahora ha llegado la factura. ¿De qué es la factura? De inmoralidad, de ambición, de despilfarro, de insensatez absoluta, de enfrentamiento de pueblos, de “yo quiero como tú un polideportivo, cinco autopistas y un aeropuerto”… es como si un padre que ganase 8.000 euros hubiera tenido 17 hijos que se hubieran comprado cada uno un Porsche. Todo eso no es gratis. Solamente con que hiciéramos la cuenta de los 5.000 casos de corrupción que se han presentado durante los últimos veinte años, que no son más que un diez por ciento de la verdadera corrupción, no habría crisis. Habría una conversación sobre la prima de riesgo, pero no habría crisis. Si aquí se han llevado cientos de miles de millones de euros… en algún sitio faltarán, ¿no?

Y van a salir impunes

No tengo duda, a eso se dedican. Habrá cuatro, cinco, veinte o trescientos ejemplos judicializados. ¡Si es que hay corrupción en todo! El país tiene gusanos en los gusanos. Aquí se lleva dinero el concejal del sitio más pequeño por el contrato de un teatro. En general. Hay gente limpia, no se puede decir esto de manera taxativa; pero esto está podrido. El país es una ofensa.

¿Se hace abiertamente?

Es norma de conducta, forma parte de la negociación.

¿Y qué ocurre si no lo ofreces?

Pues que no vas al teatro municipal de un sitio. Bien por corrupción o bien por capricho del director. Yo no soy de ningún partido, soy totalmente independiente y si no le caigo bien… podría poner muchos ejemplos en los que no quiero entrar. Pero te pondré uno concreto: el teatro de Zaragoza con el último espectáculo que he hecho. El director del teatro ha dicho que mientras él sea el director yo no iré. Y es un teatro municipal que pago yo y pagas tú. Y es un teatro al que voy sin cobrar, voy a riesgo, a lo que entre en taquilla. Y como este ejemplo hay trescientos mil. Imagínate lo que será en los puertos, en el AVE, en las importaciones, en el aceite, en el campo, en el PER, en el “PAR”, en el “PIR”… salvo la gente honrada, que hay y es la que aguanta el país, el país está podrido de arriba abajo.

Quizá todos somos algo culpables.

Yo me considero poco culpable. Seguramente limpio no estaré, pero ni he corrompido ni han intentado corromperme.

¿Ves diferencias entre la clase política de ahora y la que hizo la Transición?

La de ahora está profesionalizada, y la de entonces tenía la alegría y el deseo de salir de un agujero negro.

¿Profesionalizada en el sentido de negocio?

Sí, gobernar es un negocio. Lo digo con todas las letras. No niego que hay gente con mejor talante que otros. Yo me llevo bien con cuatro mil políticos, aunque luego no les vote. Por ejemplo, Santiago Carrillo es una persona apreciadísima por mí y viceversa, es la persona que más tiempo ha perdido conmigo para intentar convencerme de que tenga hijos. Adoro a Carrillo y me llevo muy bien con José Bono, con Duran i Lleida… otra cosa es que crea más o menos en lo que cuentan. Pero humanamente me llevo muy bien con ellos. Y con Suárez, Aznar o Guerra.

¿Me podrías citar a cinco políticos honestos?

Al final del último libro que he publicado, El hijo que no tengo, le recomiendo a ese hijo que no tengo que vea diez ejemplos de hombres honrados. Deliberadamente no he puesto ningún político. Porque siempre se hace la lista de los diez más poderosos, las diez más bellas, los diez culos más tirantes… y echo de menos que se haga una lista de los diez más honrados. Yo haría en televisión un programa de show y humor donde confeccionáramos una lista de diez personas honradas; y creo que saldrían. Y entre ésos estarían José Luis Sampedro, Aranguren, José Antonio Marina, Gandhi, Antonio Mingote… políticos no quiero poner.

¿No le pondrías ningún político de ejemplo a ese hijo tuyo?

No se lo he puesto. Primero por obviar esa profesión en la lista de la honestidad. Que no digo que no lo haya, que seguro que los hay, pero no le quiero poner eso como ejemplo.

¿Históricos tampoco?

Gandhi. Gandhi es Jesucristo filmado.

Ahora que has mencionado cómo está de corrupto el país…

…el país y el mundo. El país no es más que un barrio del planeta. Tampoco hay mucha diferencia entre esto y lo demás.

¿Eres de los que creen que el mundo lo dominan cuatro gatos y todos pagamos las consecuencias?

Estoy seguro de ello. Voy al cine todos los días. He visto todo lo que hay en cartelera. Ayer no pude ir porque lo he visto todo. Entonces, no diré que estoy muy informado, pero estoy conectado a casi todo. Soy muy amigo de Daniel Estulin, el autor de El club Bilderberg, y cuando he leído sus libros, igual que otros parecidos o reportajes, desde Inside job a Margin call, desde que tengo catorce o quince años tengo la sensación de que somos todos los parias de cuarenta tíos que manejan el planeta. No digo que se reúnan ni hagan un diseño como el que va a hacer una inversión, pero siempre he sostenido una teoría muy particular mía, y es que en la vida hay tres fases en cualquier situación: hambre, atracón y diarrea. El hambre es la dictadura: no hay de nada, no hay libertades, hay miseria. El atracón es la llegada de la democracia, la tecnología. Y diarrea es la descomposición del atracón, que es en lo que estamos ahora. Pero los que mandan en el mundo ganan en las tres situaciones, porque donde hay hambre venden pan, donde hay atracón venden caviar y donde hay diarrea venden papel higiénico. Siempre están ganando.

¿Por qué salen siempre tan mal los intentos de cambiar estas cosas: la revolución cubana, las revoluciones comunistas…?

Porque, como decía muy bien José Luis Sampedro, cuando los que están abajo echan a los de arriba se convierten en lo mismo que los de arriba, la condición humana es ésta. Hay un viejo refrán castellano que dice “Si quieres saber cómo es Fulanito dale un carguito”. Hay muy poca gente que resista esa prueba. Por eso nunca he votado, considero sospechosos a todos los que quieren mandar. Yo no he pedido mandar sobre nadie. Se podrá estar de acuerdo conmigo o no y lo respeto, pero jamás he querido mandar en nada y ocasiones no me han faltado. Solamente quiero intentar mandar en mí.

¿Te atrae la anarquía?

No, porque “anarquía” viene de desorden. Sí soy ácrata, niego el poder. No niego la autoridad, pero la autoridad viene de la moral y la capacidad, no del ordeno y mando. Una cosa es la autoritas y otra cosa es el poder.

¿Eres monárquico?

No soy ni monárquico ni republicano, soy del que robe menos y salga más barato.

¿Crees que el caso Urdangarin va a afectar a la Corona?

Me sabe mal por el príncipe, porque le conocí cuando era un niño y creo que no se merece encontrarse un marrón de esta naturaleza; creo que lo está intentando hacer con toda la dedicación y honestidad posible. Me parece el más perjudicado de este asunto. Es un marrón, y te lo dice alguien a quien han cargado de marrones para dañarle la imagen. Yo sé cómo se hace eso. Pero en este caso parece que hay unas determinadas pruebas, aunque creo en la presunción de inocencia y todas esas chorradas que se dicen cuando uno en realidad ya está casi acusando a través de los medios.

Has hablado de cuando a ti te intentaron hacer la cama.

Yo ya he pasado y resucitado de todo.

¿Te refieres a lo de Borrell en los años 80?

Bufff… eso es larguísimo, daría para un libro. Cuando el poder quiere que alguien pierda su credibilidad tiene mil resortes para hacerlo. Estuve doce años prohibido con Franco —más que mi amigo Joan Manel Serrat—, nueve con Felipe González y ahora llevo ocho. Con Franco había censura, pero ahora hay algo peor, que es venganza. Me explico: yo soy catalán y jamás he trabajado en TV3. Cuando llegan unos u otros, alternativamente, la derecha es más tolerante, cierran las puertas salvo a los amigos. Y cuando digo que lo que hay ahora es, en cierto aspecto, peor, digo que no hay censura pero hay venganza, porque todos se vengan de ti. Yo creo que nadie cree en la libertad del que no le defiende. Y además lo hacen de un modo muy artero, y es que lo camuflan con nuevos lenguajes, ha cambiado la forma de expresarse. Por ejemplo, donde antes se decía “gatillazo” ahora se dice “disfunción eréctil”, donde antes se decía “cagar” ahora se dice “tránsito intestinal” y donde antes se decía “censura” ahora se dice “no encajas en nuestro diseño y me lo llevo con mis amigos”. Y esto es lo que hay. Desde Jaume Roures hasta trescientos nombres que daríamos. Esto es una extraordinaria y enorme trampa.

Tú has estado en Televisión española cuando había monopolio y en las privadas…

En las privadas muy poco. Estuve un rato en Antena 3 hasta que Felipe González pidió mi cabeza, Antonio Asensio no pudo hacer otra cosa que concedérsela y me tuvieron que indemnizar siete años más tarde.

También desapareció Antena 3 radio.

Lo mío es posterior. Mi historia es de cuando Antonio Asensio llega a Antena 3 de la mano del capital de Mario Conde

¿Fue por algo en concreto?

Llegaban las elecciones, habían invadido una cadena entera con dinero pro-PSOE y resulta que me habían contratado a mí que decía lo contrario que toda la línea editorial de la cadena.

Esas cosas siguen produciéndose.

No piensan en otra cosa. Los medios de comunicación no se ponen para informar, sino para influir. No creo en el periodismo libre, creo en periodistas libres que van cambiando de medio según les van echando de uno u otro.

¿Y al final dónde terminan?

Pues algunos escriben poemas. No están mal, en ese momento son líderes.

¿Hemos ganado algo con las televisiones privadas o tenemos lo mismo con más canales?

Cuando tiras de los hilos, al final acaba todo en tres manos. Esto no es una democracia, es una parodia. Pon lo que te salga de los huevos de titular, pero éste es bueno.

¿La gente se traga lo que le echan o lo que pide?

La gente tiene muchos problemas para llegar a fin de mes y yo, que no soy rico, sino soltero, me puedo plantear las cosas de otro modo, pero hay un intento de división de la sociedad con el que yo me niego a colaborar. Cuando se habla de los artistas de la ceja y de los otros yo me niego, porque quiero admirar a Javier Bardem y a mi amigo Arturo Fernández. Y quiero admirar a Alfonso Ussía y a Soledad Puértolas. Y a Garci y Almodóvar. No quiero tomar partido, porque creo que eso es hacer el caldo gordo al enfrentamiento que están fomentando.

¿Por qué lo politizamos todo?

Por lo que has dicho antes: el odio es negocio. El odio de Cataluña a Madrid es negocio. El odio de Madrid a Cataluña es negocio. Y al mismo tiempo es desconocimiento, te lo dice un catalán. A veces cuando oigo cosas me pasmo. El egoísmo se ha convertido en un programa político.

Tienes casa en Madrid y eres de Barcelona. ¿Qué diferencias ves entre las dos ciudades?

Básicamente, el mar. Madrid es muy acogedor, amable y cariñoso. Barcelona es muy sólida. Como defectos, creo que Barcelona es provinciana y Madrid, a veces, muy hortera.

¿Algún ejemplo de esto último?

Hay fiestas que se celebran aquí que en Barcelona no ocurrirían nunca y hay provincianismos de Barcelona que aquí no se aceptarían. En realidad todo el mundo se mira el ombligo y al final, de tanto mirárselo, acaba todo el mundo con el cuello roto, mirando para abajo. Y eso es un error enorme.

He visto que al lado del piano tienes una foto con Garzón.

Soy muy amigo de él.

¿Qué opinas de lo que está pasando ahora?

Primero, que yo le quiero, somos amigos. Y segundo, que no se me oculta nada de su personalidad porque me tengo por observador. En estos momentos la historia de Garzón es la historia de ego, trabajo, riesgo, mérito, errores y dos bandos enfrentados que ambos, al alimón, se lo quieren hacer pagar. Cuando me convienes te uso y cuando no me convienes te denigro. Resumen: no es cierto aquello de que una de las dos españas ha de helarte el corazón, te lo hielan las dos. Independientemente de los errores que cada uno haya podido cometer, Garzón o yo.

¿Crees que ha cometido algún error?

Pero en otros casos hubiera pasado inadvertido.

¿Qué futuro le auguras a Francisco Camps?

Después de las conversaciones que hemos escuchado lo mejor que puede hacer es estar un rato sin recordarnos el sonido de su voz, y lo digo con cariño. Conozco perfectamente a Alvarito Pérez, desde que era el representante de artistas por las discotecas. Y, con mucho respeto a Camps y otras personas, esto demuestra otra parte de la conversación que hemos tenido, y es que si los que dirigen la sociedad son capaces de tener ese tipo de conversaciones, por favor que no decidan nada mío.

Antes has comentado que vas al cine todos los días. ¿Cuál es la última película que te ha llamado la atención?

No me ha gustado la de Margaret Thatcher, La dama de hierro, porque, aunque Meryl Streep está muy bien, los maquillajes sólo valen para hacer una parodia. Valen para mi amigo José Mota o para mí cuando hago Como Pedro por su casa, porque para cantar unas canciones en Tu cara me suena pueden ser divertidos, pero no resisten una película. Lo mismo me ha pasado con Edgar, la de Leonardo di Caprio, y lo mismo con Albert Nobbs, de Glenn Close, porque los maquillajes largos no aguantan 90 minutos. Lo mejor de la cartelera ha sido El Havre, The artist y la de George Clooney. 

¿Algún bodrio que nos recomiendes no ir a ver?

Yo es que lo voy a ver todo. Voy a ver hasta Fuga de cerebros, que hay que tener mucho valor para ir a ver eso. Es una película de pedos, botellón y polvos que da 4,5 millones de euros. Sin embargo, ves la recaudación de El Havre, que como te he dicho es una de las mejores que hay ahora según la crítica —aunque tampoco creo en la crítica—, y tiene 200.000 euros de recaudación. Cuanto más se eleva el nivel de lo que se cuenta, a más fineza en el mensaje, normalmente menos público.

Lo que comentaba antes, el debate que hay de si la gente seguiría una programación de calidad.

Yo ahora intento hacer una película de las mil que tengo escritas que se llama El rey de la basura, que también habla de la telebasura, aunque en un tono de farsa muy divertido y, puesto que los proyectos tienen que ser rentables, yo siempre he dicho que hay que intentar sobrevolar la mierda sin rozarla. Si te amorras en ella no te gustas tú, pero si no la sobrevuelas un poco no convocas a la suficiente gente como para rentabilizar la inversión. En referencia a lo que dices creo que se puede divertir y entretener sin necesidad de aburrir y ser indigno. Se puede hacer un programa muy divertido de mucho humor y que no sea faltón ni soez, que tenga al lado unas entrevistas o charlas profundas, que haya unos cantantes estupendos… no está reñido; lo que pasa es que para la bondad hace falta más talento. Hay que saber escribir muy bien, y cantar muy bien, y hacer unas parodias muy bien hechas… y no hablo de las series, que las hay muy buenas, como Cuéntame, Águila roja o Aída. Pero para hacer un programa de nacimiento y muerte diaria hay que echarle mucha imaginación. Mota se pasa cuatro semanas rodando el programa que dura cuarenta minutos en pantalla, y uno acaba, y te lo digo por experiencia, harto de ponerse calotas y bigotes. Uno se acaba preguntando si ese esfuerzo vale la pena para la televisión. Para el cine seguro que sí, porque la película queda para siempre, pero el programa de televisión muere cuando acaba de emitirse. La condición humana es la que es, y cuando dicen que le van a poner los cuernos a Pepe, ahí hay un veinte por ciento de audiencia cautivo fijo, pero luego hay otra gente que no ve eso. Y voy más allá, hay gente que no es convocada a la televisión porque no ponen nada que le interese. Además en la televisión hay una extraordinaria falta de libertad y una extraordinaria falta de fingir la libertad. Porque de vez en cuando va alguien y dice unas cosas fuera del guión, pero va un día, no está todos los días. No es que yo tenga esa pretensión, a mí me han preguntado varios canales si me atrevería a hacer un programa como el que hace Celentano en Italia. Y claro que me atrevería, pero entonces les pregunto por qué me preguntan si yo me atrevería, si quien no se va a atrever a hacerlo son ellos. En este país los follones serían extraordinarios y al día siguiente estaría en el Parlamento. Este país tiene muy poca correa y sabe reírse muy poco de sí mismo. Se toma tan en serio a sí mismo que es incapaz siquiera de fingir la libertad.

Mientras decías esto me ha venido a la cabeza la seria americana El ala oeste de la Casa Blanca.

No, esto aquí no se pondría. Lo de Celentano, que es una cosa que yo podría hacer perfectamente aunque en estos momentos tengo ideas de otras cosas, sería hasta saludable, porque creo que cabe la transgresión positiva, no la de no ir contra nada, sino la de ir contra lo que va contra todos; es decir, estas cosas que hablábamos antes de por qué se odian los catalanes y madrileños, si estamos aquí cuatro días. Cabría hacer un tipo de programa así, pero el país tiene muy poco sentido del humor, y aquí El ala oeste de La Moncloa con datos reales duraría dos capítulos.

O la película The queen.

No, lo hacen tiznado de prensa rosa hablando de si Pepita llevaba las bragas bonitas o no. Pero en fin, es que me importa una mierda todo eso. Aquí hay mucho miedo a los conceptos, que acaban siendo anécdotas, y entonces sí se hace un “biopic” de Pepito o Manolito porque es muy simpático saber que le pasó no sé qué o que a Raphael le operaron del hígado, cosa que, por cierto, la tuve que decir yo, como te contaba en esa serie. Aquí hay un enorme miedo a la libertad.

¿Te gustan los toros?

Me gustan. No hasta el punto de suscribir el sufrimiento del animal, pero he ido mucho a los toros. Mi padre me llevaba a ver a Chamaco y soy amigo de muchos toreros.

¿Con qué argumentos lo defenderías ante un antitaurino?

Solamente lo haría desde los aspectos de la tradición, que forma parte de mi infancia, del riesgo que corre el hombre… No me gusta, evidentemente, el daño que se le hace al animal, pero moriría igualmente en un túnel con un hierro clavado en la nuca.

¿Qué te gusta leer?

Leo bastante, pero menos de lo que escribo. He escrito más de lo que se sabe y he leído menos de lo que se piensa. Lo que pasa es que tengo buena memoria e hilvano bien las frases de las pocas cosas que he leído. Bueno, pocas… unos miles de libros habré leído.

¿Tienes algún libro…?

Me gusta muchísimo un libro de Jerzy Kosinski que se llama Desde el jardín. Es un libro muy pequeñito que da pie a la película de Peter Sellers Bienvenido Mr.Gardener, de la que Luis Buñuel dijo que era la obra que más le había impresionado. También me gusta mucho La tournée de Dios, de Jardiel Poncela, donde el discurso de Dios a los hombre debiera ser obligatorio en las escuelas. También me encanta la poesía de Miguel Hernández, de Lorca, me gusta Cortázar… los novelones no me los trago porque no me los creo; me gustan las obras cortas, con capacidad de condensación.

Ahora que has nombrado a Jardiel Poncela, ¿crees que el teatro volverá a ser tan importante como fue en el Madrid de los años 20?

El teatro ahora es importante. Ahora con la crisis la gente se aprieta el cinturón, porque claro, pagar 30 euros, que es lo mínimo que se puede cobrar para que una compañía subsista, por una entrada… Pero cuando esto pase el teatro volverá. En un mundo tan tecnológico como en el que estamos lo único que sigue siendo verdad es que un tipo sude o desafine delante de ti y te emocione o no, pero que cada día ofrece un producto único. La tecnología, que se está comiendo una parte muy importante del alma de la gente, potencia cada día más las actuaciones en directo.

Para terminar, te nombraré una serie de personas, y a ver si me puedes decir una palabra o una frase que asocies.

Si dejamos claro que se trata de un juego, no es un juicio de valor y que diré lo que se me ocurra en este momento, que lo puedo matizar luego.

Evidentemente, incluso puedes pasar si no quieres hablar mal de nadie.

Yo me atrevo, si quieres incluso primero opino mal de mí.

Bueno, pues Pedro Ruiz.

Un tipo que pasa por aquí y que quiere morirse dignamente siendo propietario de sus errores aunque cometa muchos.

José María Calviño.

Un tipo muy hábil y listo, gallego con tres o cuatro gaitas que estuvo sentado en el sitio donde estás tú ahora cuando yo volví a Televisión Española y que luego se ha dedicado a los negocios.

Luis María Anson.

Un tipo de una cultura sobrecogedora, capaz de recitar en chino a los poetas chinos que, con frecuencia, dentro de su ansia de manejar la sociedad y siendo un gran periodista, tiene la generosidad de mandarle un envenenado elogio al enemigo.

José María García.

Un titán de la tenacidad que, igual que él ha dicho de mí que soy un genio traspapelado, yo creo que él es una potencia que a veces lucha consigo misma y se impide a sí mismo ser por exceso de fortaleza en el brazo. A veces tendría que usar más el florete y menos la espada.

¿Quién crees que ha ocupado su lugar?

Nadie. Espero que le esté esperando y regrese.

Luis del Olmo.

Ha sabido amalgamar a su alrededor muchísimos acontecimientos, y eso es lo que le ha hecho muy notable.

¿Conoces a Isabel Gemio?

Me parece una luchadora extraordinaria. La conozco y la admiro. Su mero caminar en lo personal con su hijo explica muchas cosas.

Alberto Ruiz-Gallardón.

Le conozco muy poco. Parece un tipo muy brillante, y lo veo encajado en una corte con rapé, señoras guapas y fumoirs.

¿Qué te parecen las últimas medidas que ha propuesto?

Por lo menos está metiendo las manos en el fango y se está mojando los codos.

Carme Chacón.

Coincidí un día con ella comiendo con mi madre en Barcelona y estuvo amable. Le mandé una nota cuando al principio de su nombramiento se coñeaban de la mujer embarazada porque me parecía tan primario que nos autodefine, y no sé más de ella. Sé que su marido manda mucho en el mundo de la comunicación. Y, no hablando de Chacón, sino en general, conozco tanto a todos, que cuando los veo salir por la tele sé lo que va a decir cada uno. Me aburrimos. Todo esto de las elecciones del PSOE me da una pereza extraordinaria, igual que si fueran del PP.

¿Sabes qué va a pasar?

Sí, ganará Emilio Botín.

Àngels Barceló.

No la conozco, no me ha invitado ni un solo día a un programa suyo. La conozco de “hola-hola”, pero a mí de la SER no me llaman nunca, cuando yo he trabajado allí. Incluso te diré, por si le llega, que me extraña que mi amiga Gemma Nierga, que fue quien me hizo la entrevista a mí en La noche abierta porque así lo decidí yo después del barullo que tuvo, llevo años sin ser llamado de la SER. La última entrevista que tuve allí me la hizo Carles Francino hace tres años y creo que por una gestión de mi amigo Luis del Val con motivo del libro. Pero yo que he sido un hombre de la SER y tal… PRISA es una empresa que perdona poco, es una parte del sectarismo de la izquierda que yo no admitiría en mí, yo les habría invitado a todos.

Marcelo Bielsa.

Me parece un tipo muy serio en el mejor sentido de la palabra. A veces una sonrisa le vendría mejor que una táctica.

Florentino Pérez.

Un tipo que sabe mucho y calla más.

Sandro Rossell.

Coincido con él en el club de Barcelona donde juego al squash. He hablado poco con él. Me parece más tímido que Joan Laporta y que quiere menos líos y menos protagonismo.

¿Te gusta más su manera de llevar el club que la de Laporta?

Yo no admiro a los presidentes, admiro a los viandantes. Te en cuentas que hablas con un tipo, servidor, que nunca ha querido ser ni el más rico ni el más famoso, sino uno de los más libres. A mí no me impresiona nada ni el dinero ni el poder.

Fernando Torres.

No le conozco. De lejos me parece un buen chico.

Núria Espert.

La quiero. Tengo en mi casa de Barcelona enmarcada una carta manuscrita de ella con una foto de cuando tenía siete u ocho años con trenzas porque cuando murió su marido, Armando Moreno, le envié unas flores como si yo fuera Armando. Ella me contestó con una carta preciosa con esa foto donde me decía que esas trenzas y esos lazos se los había puesto para mí.

¿Habéis trabajado juntos?

Hicimos un sketch en Como Pedro por su casa que es el único sketch que no emití, porque yo estuve muy mal en la actuación. Tenía 39º de fiebre y mi actuación desmerecía la suya. Así que me la guardé.

¿Qué opinas de Madrid 2020?

Diría: “Y dale la burra al trigo”. Creo que es momento de las cosas esenciales, y eso no lo es.

¿Por qué hay tanto interés entonces en conseguir unos Juegos para Madrid?

Seguramente porque debajo de tanto interés hay mucho interés.

Hay muchos que nos critican por hacer entrevistas demasiado largas. Tú, como antiguo poseedor del récord Guinness de la entrevista más larga…

Si, me han quitado ese récord. Hace dos meses hicieron una cosa en Australia de 24 horas. Pero aquello no lo hice más que por un motivo, y era que lo hubiera visto mi madre, pero murió diez días antes de que aquello ocurriera, y por eso lo postergamos tres meses. Mi única intención era ver a mi madre aquí sentada viendo doce horas con amigos. A mí lo del récord Guinness no me interesa nada. Pero vamos, toda entrevista larga es una entrevista larga, pero no es ninguna comprobación de nada, porque en una entrevista se puede mentir durante cuatro horas. Lo único que justifica el discurso de una vida son los hechos.

Fotografía: Carlos García Martínez

Pedro Ruiz está en Twitter (@ElPedroRuiz)

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37 comentarios

  1. Pingback: Pedro Ruiz: “Lo de España no es una democracia, es una parodia”

  2. Tiene pinta de ser un tipo cansino obsesionado con fijar una determinada imagen de sí mismo («yo», «yo», «yo»… «reitero», «reitero», «reitero»…) y no parece muy cómodo con el lector, ya desde el principio. Da la sensación de que tiene miedo a que se le juzgue en una dirección que él no suscribiría. Esa es la impresión que me ha dado. Dicho esto, debo reconocer que algunas de sus opiniones no me han parecido ninguna tontería.

  3. plas, plas, plas

    Por la entrevista y para el entrevistado.

  4. Borja, supongo que deboido a que está escarmentado de los periodistas «profesionales» españoles y de que los españoles siempre busquen la peor interpretación de las palabras de uno -nunca concediendo el beneficio de la duda.

    Nota: si los caretos elegidos para el avatar nos definen…

  5. Menuda empanada mental,aderezada con un poquitín de egolatría…supongo que las contradicciones hacen a una persona interesante, pero…»yo he escrito más que he leído, he leído menos de lo que la gente piensa…unos cuantos miles de libros»

  6. Mientras leía la entrevista he tenido que esquivar el ego del entrevistado, a veces parecía salir de la pantalla.

    Lo de definirse ácrata es una moda un tanto esnob, más que nada por hacerlo sin conocer las implicaciones de tal concepto, de modo que en el siguiente renglón suelta algo que lo contradice.

  7. Este hombre enamoró a mi madre en el pasado… Y a mi en el presente.

    A mis 39 años, atisbo en este ser humano un calor de hogar al estilo » chimenea en otoño»… Guau.

  8. El problema de Pedro Ruiz no es que esté transpapelado como él dice, es que siempre que habla destila en su discurso una palabra: moralina.

    Por otra parte se equivoca en meterse en asuntos donde evidencia su falta de talento, en el cine y en la música, aunque en este último caso algunos de sus discos pertenecen con todo derecho a la mejor colección de música española bizarra, inclusive a la altura del mítico disco de el Dioni.

  9. barrufedo

    Dime de lo que presumes (durante toda la entrevista) y te diré de lo que careces (sobre todo de mano izquierda)

  10. Daniel Cañueto

    Yo llevo 24 años vetado en televisión.

  11. Winston

    Me parece un tipo que quiere agradar y sorprender, pero le sale mal. Quizás sea porque transmite en la misma onda desde hace 40 años. De todos modos tiene su mérito sobrevivir con el mismo cuento durante tanto tiempo. La entrevista me ha gustado, y la respuesta acerca de Nuria Espert me ha emocionado.

  12. sincero

    Siempre me ha parecido que intenta venderse con un personaje demasiado cansino. No creo que sea así en la vida real, porque ni Dios lo aguantaría.
    Por otro lado lleva años justificando su falta de talento para algunas cosas con el rollo del veto. Es imposible que todos se hayan puesto de acuerdo para vetarle.
    Saludos cordiales.

  13. ¿Tiene una placa con su nombre debajo de la Tv?!!!

    Qué tipo este…

  14. Arkaitz Mendia

    Pedro Ruiz no ha hecho NADA de calidad en toda su vida. Es la personificación del «quiero y no puedo». No sé qué hace aquí.

  15. Pedro Fitzsimmons

    Ejercicio para momentos de aburrimiento:

    Con esta entrevista por delante, pulse en su teclado CTRL+F. Seguidamente escriba en el campo de búsqueda «yo», sin las comillas. Pulse enter, pulse enter, pulse enter, pulse enter…

  16. vayatela

    Qué pereza de tio.

    Sus programas de televisión siempre fueron un horror.

  17. Guillermo

    Pues en mi caso, lo que agradezco son vuestras largas entrevistas…dan para poco, para mucho, para todo…

  18. Dr Hackenbush

    Este señor se toma demasiado en serio a sí mismo. Menudo ególatra.

  19. Cuántos amigos tiene Pedro Ruiz…

  20. PEDRONR

    Nunca fue santo de mi devoción. Una de las mayores decepciones como asistente a un espectáculo en directo la sufrí en una actuación suya en el desaparecido Teatro Coliseum, de Salamanca, hace un montón de años. Fatuo y largo. Y además cantaba. Imperdonable. Hacía poco que había dejado de presentar el Estudio Estadio de los fines de semana (algo a lo que creo no alude en la entrevista, no pienso releerla para confirmarlo).
    En cuanto a su actualidad, tengo una pista: Cuando les pregunté a mis dos hijos (32 y 25 años) si habían leido la entrevista en JotDown, el mayor respondió que no le interesó, el segundo preguntó quién era Pedro Ruiz.

    • Dr Hackenbush

      «Domingol» se llamaba aquel zurullesco programa resumen de la jornada futbolística.

  21. Porqué me produce tanta pereza este hombre??Sus ganas de resultar deslumbrante en cada respuesta?Su necesidad de que pensemos «oh, qué ocurrente??

    Porqué, porqué??…

  22. iskander

    Lo que ha tenido que sufrir esa pobre mujer…las madres son lo más.

  23. ElCastigador

    Vaya, dice más Pedrito Ruíz en una sola respuesta que todos y cada uno de los iluminados que comentan a pie de página.

    Porque eso es lo que somos, lo sabéis, ¿no?

  24. Daniel

    14 libros. Así serán…

  25. Regina

    Aburrido, aburrido, aburrido, aburrido.
    ¡Qué tostón de entrevistados!

  26. echar un Capote

    Jodo, este en el festival de Málaga, lo que le faltaba al cine español. Cansino histórico este hombre, solo conocido por El libro gordo de Pedrete, levantarle un dineral a Antena 3, rodearse de señoritas que le sacaban una o dos cabezas y hacerle entrevistas a Dios. Ah, e «inventar» la moviola…
    Pero mis respetos por dedicarse a cuidar a su madre. Eso honra a cualquiera, de verdad.

  27. Cenutrio

    En Jot Down he leído entrevistas con Sostres, con Ussía, con Maruja Torres… con la gente más chunga y sectaria. Y todos me han caído hasta bien.
    Pero con este es imposible, de verdad.

  28. Brancaleone

    Grande Pedro, un salmón contracorriente en un caudal de inmundicia social. Nunca te casaste con nadie, eso te trajo enemistades, descréditos y vetos, pero no pudieron robarte tu libertad y tu par de huevos. Les diste caña y te pusieron sordina, pero seguiste trabajando en tus submundos, más pendiente de una sonrisa, un beso, una flor que del estiercol humeante de los despachos. Espero tu regreso a la vida pública. Ahora con tu permiso voy a buscar alguna foto de los pezones de Inma del Moral.

  29. es auténtico y libre, y por ser así paga un peaje importante, pero precisamente por pagar ese peaje se convierte en alguien diferente importante y especial

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