In memoriam: Jon Lord

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Resulta entristecedor asistir a la desaparición de los viejos ídolos del rock, esa forma artística que se convirtió en pináculo de la expresión juvenil, es algo que produce una sensación extraña. El rock no envejece, pero por desgracia sus intérpretes sí. Todo el mundo muere. Aun así, uno puede evitar pensar que, de entre todos los individuos que enriquecen nuestras vidas aportando su grano de arena a la inmensa montaña de la cultura, son precisamente los viejos rockeros quienes no deberían desaparecer jamás. No está bien.

Pero así son las cosas: Jon Lord, el mítico teclista de la legendaria banda británica Deep Purple, murió a los setenta y un años de edad. El órgano Hammond ha perdido a su Jimi Hendrix particular y los Purple, que pudieron sobrevivir —más o menos— a las diversas espantadas del guitarrista Ritchie Blackmore, otro icono difícil de sustituir (al menos de forma convincente), no podrán continuar sin Lord. Ya no tiene sentido. Él le daba el sonido característico a Deep Purple y no hay en el mundo otro teclista cortado por el mismo molde.

Jon Lord es uno de los representantes de la tercera generación del rock, esa que lo estiró hasta límites antes insospechados. La primera generación, la original, fue la que sentó las bases. La segunda, la de los Beatles y su legión de derivados, introdujo influencias externas al rock & roll de raíces, incluyendo desde la música clásica hasta los estilos folclóricos más dispares. Y en la tercera generación llegaron músicos que querían combinar la intensidad y garra de la primera generación con la experimentación de la segunda. Algunos de esos músicos, además, tenían formación musical académica, como en el caso de nuestro protagonista. Criado en la burbuja del piano clásico, Jon Lord fue uno de esos chavales ingleses que un buen día descubrió un mundo más allá de Beethoven y Bach y quiso sonar más americano que los propios americanos. Aunque su formación clasicista puede adivinarse en diversos momentos de su carrera —sin ir más lejos, como cuando escribió un “concierto para grupo y orquesta” para atraer la atención de los medios sobre Deep Purple— lo que a Jon Lord le gustaba era convertir su Hammond en una versión con teclas de la guitarra eléctrica: obtener un sonido agresivo, punzante, feroz. No en vano es un teclista que ha influido no sólo a otros teclistas, sino también a muchos guitarristas con sus fraseos y solos, porque era alguien que llevó su instrumento a un nuevo nivel de intensidad. Es fácil demostrarlo: cualquier canción del abrumador disco en directo Made in Japan —una de las mejores grabaciones en vivo que se hayan registrado jamás— pone de manifiesto que Jon Lord tenía un estilo único y que sus solos se adelantaron a su tiempo. O mejor aún, eran intemporales; ¿quién podría ponerse ante su Hammond y sonar así en el solo de Highway Star? Un grupo tan orientado a la explosión inmediata como Deep Purple difícilmente podría haber funcionado con otro teclista. Ya en los comienzos de la banda, con la primera formación —que no fue la que se hizo más célebre— su órgano destacaba por encima del resto de la banda; podía ser  suave o áspero, melódico o percusivo; todo ello con la misma facilidad y con un sentido del ritmo que para sí querrían muchos bajistas o guitarras. Por no hablar, claro, de la baza que suponían su imagen y su actitud sobre el escenario.

Deep Purple no atravesaron ninguna crisis musical cuando dos importantes piezas, el cantante Ian Gillan y el bajista Roger Glover, dejaron la banda a mediados de los setenta, rompiendo lo que la mayor parte de la gente considera la formación “clásica” del grupo. Ahí seguían Jon Lord junto a la inconfundible guitarra de Ritchie Blackmore y al corazón que bombea la sangre del grupo, el nunca suficientemente ponderado batería Ian Paice. La entrada de dos nuevas gargantas, la del cantante David Coverdale y bajista/cantante Glenn Hughes, revitalizaron la banda con un nuevo sonido y unos juegos de voces hasta entonces impensables, grabando uno de los mejores discos en estudio de la banda (…si no directamente el mejor, podría discutirse hasta el infinito), el apoteósico Burn. En el siguiente disco, Jon Lord —que ya había descubierto los encantos del funk y del Fender Rhodes— se alió con Glenn Hughes, fanático seguidor de Stevie Wonder y compañía; la banda empezó a derivar hacia sonidos más groovy, provocando finalmente el disgusto y el abandono del cabreado Ritchie Blackmore. Tampoco eso detuvo a la banda; ficharon al malogrado Tommy Bolin a la guitarra y, ya sin Blackmore y sus intentos de controlarlo todo, Jon Lord y Glenn Hughes pudieron dar rienda suelta a nuevas influencias.

Aunque Deep Purple cayeron víctimas de su propio éxito y desaparecieron a mediados de los setenta —no ayudó la temprana muerte de Bolin—, en todas aquellas primeras etapas de la banda quedó claro que Blackmore no había sido insustituible, ni tampoco Ian Gillan, ni tampoco Roger Glover… y que era Jon Lord quien siempre había estado ahí, definiendo el sonido del grupo con su órgano. Como también estuvo haciéndolo mientras aparcaba su estilo habitual y recurría a teclados más tradicionales en su nuevo grupo, Whitesnake: sonando más americano que nunca —pianos boogie incluidos— Jon Lord y sus nuevos compañeros (entre ellos, se trajo de Deep Purple a Ian Paice a la batería y Coverdale a las voces) dejaron varios excelentes discos de rock directo y festivo. Esto, claro, antes de que David Coverdale conviertiese a la “serpiente blanca” en un instrumento para su lucimiento personal y el engrose de su cuenta bancaria.

El retorno de Deep Purple en los ochenta se produjo bajo unas nuevas condiciones; ya no podía ser Blackmore el eterno aspirante a dictador (por lo cual, claro, no duró mucho tras el regreso) porque los hechos habían demostrado que si había Jon Lord, había Deep Purple. Y punto. Aunque en justicia lo mismo podría decirse del batería Ian Paice, eso sí.

La nueva etapa de Purple, que ha terminado con el fallecimiento de Lord, tuvo sus más y sus menos. El retorno de Blackmore fue brillante pero breve; el desempeño de Ian Gillan ha ido de mal en peor, de ahí a regular, de ahí a irregular, de nuevo a mal y finalmente a caricatura de sí mismo. Diversos guitarristas han cubierto ocasionalmente el hueco de Blackmore hasta que Steve Morse se estabilizó en el puesto. Mejor o peor, Deep Purple han seguido en activo haciendo felices a muchos fans que podían contemplar en vivo todas esas canciones en ocasiones tan difíciles de interpretar. Pasaron por sus años de relativo ostracismo, cuando buena parte de la prensa musical —especialmente la más orientada al pop, esa prensa siempre “de tendencias” que ha sido causa de tantos males en la industria— despreciaba abiertamente el legado de Deep Purple; pero desde hace ya tiempo se había vuelto a considerarlos unánimemente un clásico indiscutible… aunque no hayan entrado en el Rock & Roll Hall of Fame.

Pero ahora han dejado de existir; al menos, por lo que a mí respecta. Unos Deep Purple sin Blackmore están algo descafeinados, pero son factibles. Unos Deep Purple sin Ian Gillan mejorarían bastante. Unos Deep Purple sin Jon Lord, en cambio, no entran dentro de lo concebible. Es cuando los perdemos cuando uno se da cuenta de lo únicos que llegan a ser cierta clase de artistas. ¿Quién va a poder tocar los teclados como Jon Lord? Nadie. Su estilo era demasiado sui generis, demasiado propio de él, demasiado Jon Lord para que otro pueda sentarse en su lugar y no hacernos decir “no es lo mismo”. Aunque a algunos les pueda sonar a herejía, he visto a los Doors con Ian Astbury y, francamente, no se echaba demasiado de menos a Jim Morrison. Es cierto, y antes de verlo con mis propios ojos yo mismo nunca creí que diría algo así, pero la evidencia me lo demostró: a veces la leyenda nos engaña. Astbury podía cantar aquellos temas de los Doors tan bien, o por momentos mejor, que el propio Morrison, y no desentonar en absoluto con el estilo original del grupo. Así que hay mitos que son más grandes que el desempeño real del músico que los encarna. Ese podría ser el caso de Morrison. Pero hay músicos que son mucho, mucho más grandes que su propio mito. Y Jon Lord es uno de esos músicos. Tal vez no hayan filmado una película sobre él ni su rostro esté en millones de posters a lo largo del mundo. Pero sí puede afirmarse algo con total seguridad sobre Jon Lord: él sí es insustituible. Lo sabremos ahora que no está entre nosotros: no hay ni habrá nadie como él.

Tal vez su muerte no impacte al gran público como la de otros personajes del show business, pero estoy convencido de que la cantidad de gente que en este mismo instante está lamentando la pérdida de Jon Lord es bastante mayor de lo que podría parecer. Mucha de la misma gente que seguía escuchando aquellos discos de Purple cuando eso ya no estaba considerado “cool” por los modernos de turno (ahhh… los abominables años ochenta) y los Purple eran “dinosaurios” anticuados sólo aptos para los descerebrados del garito “heavy” del barrio. Sí, esos tiempos existieron. O mucha de la misma gente que ha nacido y crecido más tarde pero ha buscado música interpretada con amor, con libertad… y con destreza. Jon Lord ha tenido impacto sobre muchísima gente; no creo que haya nadie vinculado (seriamente, quiero decir) a la música rock que no haya recibido esta noticia como un inesperado mazazo.

Pero siempre podemos contemplar un viejo vídeo de Deep Purple y decir: qué tiempos, cuando los grupos de éxito aún sabían tocar y hacerlo, con perdón, con un par de cojones.

Goodbye, Jon.

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22 comentarios

  1. Antonio J. Pizarro

    Hace ya casi 10 años que Jon Lord abandonó Deep Purple y la banda ha continuado girando con un nivel de calidad altisimo. Su sustituo fue Don Airey.
    Jon Lord no se llevó a Coverdale a Whitesnake. David Coverdale fundó Whitesnake y quiso contar con Jon Lord e Ian Paice.
    Gracias por recordar a esta gran leyenda del rock.

    • Jose Ruiz

      Antonio, girando tocando temas viejos aún (aunque Airey si que me gusta interpretando cosas de Lord, al que no aguanto como sustituto de Blackmore (bueno, ni a él, ni a nadie, Blackmore es único!) es a Morse.

      Ahora, como ya he dicho en mi otro comentario, los discos post Blackmore y sobre todo los post Lord (se supone que este año grababan otra vez) están totalmente faltos de chispa e inspiración.

    • También los Guns N’ Roses han seguido girando sin Izzy y sin Slash. Si a eso lo llamas Guns N’ Roses, claro. En todo caso, ahora sí que DP ya no existen ni como entelequia o posible reunión.

      Don Airey es un gran teclista, pero no es Jon Lord. Son muy distintos, y DP sin Lord no son Deep Purple, son una banda de tributo con algunos miembros de la formación clásica. Yo aún soñaba con una posible reunión Lord-Blackmore.

  2. Jose Ruiz

    Desde 2002 su puesto lo venía ocupando Don Airey (Rainbow, Ozzy, Black Sabbath… ) aún así, llevan desde el 93 sin sacar algo decente. No obstante, si sin Blackmore andaban perdidos… los discos que ya no llevan el sello de Lord (Bananas y Rapture From The Deep) ya son directamente carne de papelera.

    Una gran pérdida y por desgracia ni la primera, ni la última :(

    Jose

  3. Pingback: In memoriam: Jon Lord, por Jot Down Magazine « Burning Deep Purple

  4. Antonio J. Pizarro

    Jose, evidentemente el techo de calidad de Deep Purple está ya muy lejos (en mi opinión fue el año 1972 a nivel compositivo y el año 70-71 a nivel interpretativo, aunque luego siguieron sacando discos muy buenos y haciendo conciertos memorables). No podemos pedir a una banda con una edad media de 65 años que estuviera 44 años sacando discos legendarios. Pero tampoco creo que sea justo calificar de «carne de papelera» a los últimos discos de la banda. A mi me gustaron mucho «Purpendicular» y «Bananas» (éste último ya sin Lord) y algo menos el «Rapture of the Deep». Creo que son discos de una calidad notable, que ya quisieran para sí muchas bandas noveles.
    Pero en ningún momento me atrevería a comparar los discos de los años 70 con los de los últimos años. Son productos de distintas épocas, edades y tendencias.
    Precisamente una de las cosas positivas de Steve Morse es que en ningún momento intentó ser el sustituto de Blackmore. porque para lo bueno y para lo malo (perdón por la palabra, pero era un auténtico cabronazo), Blackmore es insustituible. Morse es un genial guitarrista que aportó otro estilo a la banda y un soplo de aire fresco que les ha permitido seguir en activo durante todos estos años, ¿tocando viejos temas? pues claro, como todos los grupos legendarios, pero aún así algunos de los temas nuevos se han convertido también en pequeños clásicos; ¿con menor calidad que hace 40 años? pues si, son músicos muy mayores. Pero manteniendo toda su dignidad y dando a conocer su legado por casi todo el planeta, con un más que respetable nivel de calidad interpretativa.
    Un saludo.

    • Isaías

      Muy de acuerdo contigo: no tiene demasiado sentido comparar épocas tan dispares. Cuando esta gente explota a partir del 70 (lo de Simper y Evans no me interesa gran cosa) apenas han llegado a los 30 o ni siquiera eso, están en plena expansión y salieron a comerse el mundo. Y vaya si lo lograron. Me resulta absurdo pretender que un grupo, por grande que haya sido, siga manteniendo el mismo nivel compositivo más de cuatro décadas seguidas. Nadie lo ha conseguido. Los Beatles tuvieron la suerte, si es que se puede decir así, de separarse dejando en la calle un disco con sobras del Abbey Road que resulta ser nada y nada menos que el Let It Be. Si hubieran seguido juntos, teniendo en cuenta la jaula de grillos que era aquello, no creo que hubiera salido nada bueno. La prueba fehaciente la tenemos en los Rolling: ésos sí que llevan haciendo el ridículo desde hace décadas, desperdiciando y desprestigiando todo lo bueno que llegaron a hacer. Para mí, que DP se quitaran el miedo de encima con qué pasaría sin El-Hombre-Que-Está-Encantado-De-Conocerse, alias Ritchie Blackmore, después del desastre Bolin, y que apostaran primero por Satriani (qué pena que eso no se materializara en álbum de estudio) y luego por Morse, sacando un disco más que estimable (Purpendicular; el propio Lord decía que los discos de DP de los que más orgulloso se sentía eran «In Rock», «Machine Head», «Perfect Strangers» y «Purpendicular»), dice mucho en favor de los cojones de esta gente, que bien podrían haberse tirado a la bartola y pasar de todo (como hicieron los Led Zeppelin, sin ir más lejos) y, sin embargo, ahí siguen. «Bananas» es un buen disco, ya quisieran toda una serie de bandas modernas, de alguna de esas tendencias de gilimetal, que a base de ruido, simple velocidad o berridos pretenden disimular su nula calidad musical, grabar algo la mitad de bueno que ese disco. Y «Rapture of the Deep» tampoco es malo, tiene temas más que estimables. Que esta gente ya hace rato que lo demostró todo, no nos pongamos exquisitos, que luego a otros mierdecillas se les perdona todo sólo por ser jóvenes. Que sigan divirtiéndose haciendo lo que les gusta y que podamos seguir viéndolos al menos unos añitos más, que al paso que vamos, se nos van a morir todos y luego a ver qué puñetas nos queda…

  5. Pepito Perez

    RIP Jon Lord.

    PD: Glenn Hughes es dios!!!!!

  6. karpov

    se va otro de los buenos. los que crecimos escuchando el made in japan en cinta y haciendo guitarras de aire, tenemos un motivo más para recordarles.

    • David Fdez

      El sonido de Lord era absolutamente inconfundible y nadie que ame el Rock puede negar una evidencia como esa. Recordemos a este gran músico de la mejor manera, escuchando otra vez Highway Star y todas las maravillas de Machine Head, In Rock, el Made in Japan, incluso ese gran disco de los 80 que era Perfect Strangers.

      Qué putada: se nos van muriendo estos artistas que tanta felicidad nos han dado, y la única forma de agradecimiento a nuestro alcance es volver a escuchar esas canciones y sentir una vez más que había en ellas una verdad grande, una vibración única que por desgracia no va a volver. Y no lo digo como un «nostálgico», ni por ir en contra de «lo de ahora», donde sigue habiendo por supuesto cosas muy buenas (en nota a pie de página me entretendría en ellas, pero este comentario es en memoria de Jon Lord y no quiero divagar). Sólo quiero, en fin, aportar un homenaje mínimo y modestísimo y animar a cualquiera que lo lea a volver a escuchar la obra de este músico.

  7. Opecú

    He leído tu artículo -que me ha gustado bastante-; he leído los cementarios -que me han gustado bastante, aunque algo menos- y, después, me he puesto a escuchar Highway Star -lo mejor, a mi modo de ver, de Deep Purple- y eso es lo que más me ha gustado!

  8. Opecú

    ¡Coño, he escrito «cementarios» donde quería decir «comentarios». Pido disculpas por ello!

  9. Jose Ruiz

    Está claro que cada uno tenemos una opinión, es como si Black Sabbath deciden seguir como Black Sabbath sin Iommi, es imposible, totalmente.

    A parte del gilimetal, por suerte siguen saliendo bandas nuevas de Heavy Metal clásico para todos los gustos y colores, ¿que no llenan estadios? ¡ni falta que les hace!, el relevo generacional está más que asegurado, la cuestión es que los medios y las grandes compañías se enteren (que algunos quieren vivir como dicen por ahí de los Zepp, de las rentas)

    Salud

  10. viejotrueno

    Que es eso de heavy metal clasico? No veo ningun grupo actual que se acerque lo mas minimo al estilo Purple. Porque entre Purple y generaciones posteriores influenciadas por ellos -lease, new wave of british heavy metal- ya hay un trecho. Quiero decir que en algun sentido, como Led Zeppelin, los Purple eran unicos, de tal manera que vale, ellos inventaron el heavy metal (etiqueta por otro lado aplicada por William Burroughs, nada menos, a los Zeppelin, tras ver un concierto suyo) pero se les quedaba pequeña la etiqueta. Por eso leer cosas comentarios despreciativos con la epoca con Tommy Bolin me parece que son reduccionistas y estrechos. El Come taste the band es un excelente disco, aunque no sea heavy metal -ni de primera generacion, ni de segunda ni de tercera-, pero son Deep Purple, de eso no cabe duda. De la misma forma que despreciar su primera etapa viene a ser lo mismo. Como si los tres primeros discos no fuesen excelentes (que son tres discos, no uno que les salio de casualidad con un par de advenedizos). Y hay señas de identidad propias de Deep Purple ahi, ojo. Esos tambien son Deep Purple, como muy bien se dice en el articulo. Y eso es lo que los hace un grupo mas grande aun, un grupo universal que trasciende un reducto en el que tradicionalmente se les habia encarcelado. Y esto es lo que hace que la perdida de John Lord sea aun mas de lamentar

  11. Jose Ruiz

    saliendonos un poco del tema viejotrueno, te recomiendo a los suecos Horisont y Grand Magus, a los yankees The Sword (obviamente si nos adentramos en Heavy Metal 80 o incluso NWOBHM el abanico es mucho mayor)

  12. Sin duda el sonido que emitía su órgano Hammond era inconfundible, sobre todo cuando se mezclaban acordes y sensaciones con la guitarra de Blackmore, creando una especie de alquimia pura y dura inimitable. Que nadie se lleve a engaño, en el hard rock no ha habida ninguna banda que se acercara, ni de lejos, a Deep Purple…
    RIP.-

  13. alfonso mauledoux

    Gracias por la semblanza, con la cual uno puede estar de acuerdo, pero que se arriesga a emitir juicios, lo cual es valioso en estos tiempos que corren, en donde poco gusta la gente de los compromisos. Por lo demás, lamentar mucho la muerte del «señor» de los teclados, y estar de acuerdo en que elevó su ejecución de tal manera que no es posible pensar en alguien más virtuoso, que halla seguido los canones del rock. Mi canción favorita, en donde creo que mejor se observa su virtuosismo, es Lazy, aunque aclaro que el machine head no tiene pieza mala, fue un album que me acompañó mucho tiempo, y que aún hoy no necesito escucharlo fisicamente para rememorarlo.
    Gracias Jon por tanta música y tanto talento!

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  16. perrodelobo

    Buen artículo.
    Se me une la pena por la muerte de Jon Lord, a la pena de la imposibilidad de una reunión, aunque fuera puntual, del tandem Blackmore-Lord-Paice. En fin, posiblemente no hubiera ocurrido nunca.
    El primer tema que me puse al enterarme de la triste noticia, fue Wring that neck. A pesar de que mi disco favorito (de mi banda favorita) siempre fue «In Rock», en cuanto mi memoria quiso buscar un tema que auto-homenajeara al teclista, surgió éste, de su segundo disco. Es escucharlo, y los vellos como escarpias.

  17. Si «Bananas» es un disco malo apaga y vámonos, ¡¡pero si es un discazo!! Deep Purple fueron unos innovadores y, evidentemente, no se puede innovar en los 70 y en los 2000 haciendo el mismo (y maravilloso) estilo de música, pero de ahí a decir que el disco es malo….

    No se cuándo habéis visto por última vez a Deep Purple en directo, yo los vi el año pasado en Bélgica … y se pegaron un conciertazo. Don Airey no es John Lord pero ¿habéis visto el currículum de este tipo?

    Lo dicho, John Lord era único y reemplazable, los Deep Purple de los 70 es una base para entender la historia del rock y de la música en general y los Deep Purple actuales son un grandísimo grupo que está haciendo discos muy buenos como el «Bananas» y grandes conciertos… disfrutemos de ello mientras podamos

  18. xtrmntr

    Con un par de cojones? Vaya frase más casposa para terminar, amigo. No sé que tienen que ver los cojones con comer trigo, que diría mi madre. Una gran pérdida para los amantes de la música, descanse en paz.

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