Diez canciones con el mar de fondo

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Sailing nights de Bob Seger: Seger es uno de esos artistas que en su día tuvieron bastante éxito pero que hoy, por efecto de la amnesia del gran público, no suele sonarle a casi nadie cuando surge en una conversación. Y eso que prácticamente todo el mundo ha escuchado su eterno clásico Old time rock and roll. Pero Bob Seger no es, ni mucho menos, un músico de una sola canción, ¡todo lo contrario! De hecho, puede ser considerado con justicia uno de los grandes nombres de la música americana y sus mejores discos —de los años setenta, especialmente— son verdaderas maravillas repletas de grandes temas. De hecho, diversos artistas muy conocidos han versionado canciones de Seger como Turn the page. Against the wind o Rosalie, aunque el público rara vez suele caer en la cuenta de que originalmente pertenecen al mismo autor de Old time rock and roll. Si bien es cierto que su música decayó a partir de los años ochenta, no se pueden decir más que elogios sobre sus discos antiguos, como Mongrel, en donde hay canciones como el tema-fetiche personal que suelo citar a menudo (Lucifer) o Beautiful loser, de donde procede esta Sailing nights, una canción absolutamente fascinante que evoca mágicamente un tranquilo océano nocturno como melancólica metáfora de la soledad. Impresionante, diez sobre diez.

Tahitian Moon de Porno for Pyros: Tras deshacer por sorpresa Jane’s Addiction después de su tercer y mejor disco —el increíble Ritual de lo habitual— el cantante Perry Farrell siguió adelante con esta otra banda, una especie de versión más tranquila de los Jane’s. Aunque sus nuevos discos con Porno for Pyros estaban en un escalón inferior, aún contenían cosas muy interesantes que en ocasiones evocaban la magia de los días de Jane’s Addiction. De vez en cuando siguió grabando algunas canciones sorprendentes, como esta Tahitian Moon en la que, en mitad una extraña atmósfera muy bien conseguida por la banda, Farrell narraba una anécdota real: una noche salió a nadar en las aguas de Tahiti y perdió la costa de vista, estando a punto de perecer ahogado por agotamiento, pero encontrando finalmente el camino de regreso a las playas: “no sé si volveré a casa esta noche, pero sé que puedo nadar bajo la luna de Tahití”… buena suerte, Perry.

Atlantis de Donovan: El cantautor Donovan no es un artista por quien tenga un fervor especial, francamente. Por lo general, sus canciones suelen dejarme bastante frío. Pero esta Atlantis es una fabulosa excepción: un tema que es puro producto de la era psicodélica y que sería digno de figurar en cualquier disco de cualquier banda de los sesenta que se os ocurra nombrar. La canción comienza de manera poco prometedora: casi dos minutos de monólogo en el que Donovan habla de su amor por una mujer atlante antediluviana. Aunque la voz de Donovan es relajante, pronto uno comienza a estar ya aburrido de escucharle hablar de la Atlántida (a no ser, claro, que hay amenizado la escucha con algún tipo de hierbajo fumable)… y entonces es cuando el tema da un tremebundo giro, sumergiéndose en un repetitivo e hipnótico estribillo que, a modo de mantra, nos arrastra al fondo de los océanos de la mente. Todo un viaje, sin duda la canción más ácidamente fascinante de Donovan.

Wooden ships de Crosby, Stills & Nash: El mar y la psicodelia, como vamos viendo, están íntimamente unidos y otro buen ejemplo es esta “Buques de madera”, del trío de voces mejor empastado de la era hippie. Una canción con el típico sonido de San Francisco y algún que otro coqueteo con un jazz-rock incipiente, que como de costumbre es elevada a otro nivel cuando estos tres tipos se ponen a cantar juntos.

Harbor lights de The Platters: Un standard de siempre, interpretado por muchos artistas a lo largo de los años, aunque he elegido la versión de The Platters porque es una de las que mejor resume la naturaleza evocadora del tema. “Miro a las luces del puerto”. Uno de esos temas que le pone perfecta banda sonora a la imagen que rememora: cualquiera —que viva en una ciudad costera, claro— puede hacer la prueba, yendo a pasear al puerto durante la noche y parándose a escuchar esto a mitad de trayecto.

(Sittin’ on) The dock of the bay de Otis Redding: De acuerdo, tenía que incluirla, aunque en una breve lista bien podría haber aprovechado el espacio para hablar de algún tema menos conocido. Pero es que no lo he podido resistir, porque si hablamos de canciones evocadoras de aquellos momentos de intimidad con nosotros mismos, de reflexión, de nostalgia, que a veces todos hemos tenido junto al mar, evidentemente hay una canción que se lleva la palma sin discusión. “Sentado en el muelle de la bahía” fue el gran éxito póstumo del malogrado Redding: publicada poco después del accidente de aviación que le costó la vida, se convirtió en la primera grabación de un artista recién fallecido en llegar al número 1 de las listas. Redding había comenzado una melancólica y reflexiva letra para un nuevo tema en el que quería dejar un poco de lado el soul intenso y sudoroso que lo había hecho famoso hasta entonces. Pero fue la intervención del legendario guitarrista del sello Stax, Steve Cropper, la que terminó de obrar el milagro: Cropper se sentó con Redding para ejerecer como compositor y productor, y se sacó de la manga esta melodía inmortal, la clase de canción que puede hacer que su autor se marche de este mundo bien orgulloso de su trabajo. La siempre escalofriante voz de Otis, la exquisita guitarra de Cropper… una obra simple y llanamente perfecta.

John the fisherman de Primus: El extraordinario bajista Les Claypool siempre ha sido un gran aficionado a la pesca y la navegación, y ha dado buena prueba de ello hablando a menudo del asunto en sus canciones e incluso bautizando algunos de sus discos con sugerentes títulos marítimos (como “navegando por los mares de queso”). Como no podía ser menos en un grupo tan estrambótico como Primus, su aproximación al mar es menos melancólica que lo acostumbrado: en John the fisherman, Les Claypool narra con su característica voz de dibujo animado —sobre un enrevesado entramado instrumental propio del virtuoso trío— la historia de John, cuya única vocación en la vida desde niño está bien clara: “cuando me haga mayor, quiero ser uno de los cosechadores de los mares; creo que antes de morir quiero convertirme en pescador”. Y la música del tema, ese conjunto de estrafalarios ritmos sincopados, aunque parezca mentira ¡le va de maravilla a la historia!

Islands de King Crimson: La banda liderada por el guitarrista Robert Fripp siempre ha sido un plato muy elaborado para melómanos con el paladar fino y la mente abierta, porque desde luego no se lo ponen nada fácil al oyente casual. Como otros grupos de “rock progresivo” con la misma tendencia a experimentar, los King Crimson a veces cometen excesos y resultan difíciles de digerir, pero otras muchas veces —aunque requieran un considerable trabajo de asimilación por parte del oyente— suelen terminar recompensando ese esfuerzo. Islands pertenece al cuarto álbum del grupo, publicado en 1971, el cual no es muy apreciado por algunos de sus fans. Pero la canción, una relajada (y larga) sucesión de pasajes líricos de más de nueve minutos quizá no es el mejor tema de los Crimson, pero le hace justicia a cualquier playa bajo la luna, eso seguro.

1983… a merman I should turn to be de The Jimi Hendrix Experience: Jimi Hendrix es especialmente conocido entre el gran público, además de por los alardes con la guitarra, por sus típicos temas de blues-rock psicodélico de tres, cuatro o cinco minutos. Pero en su tercer disco se dejó llevar por la experimentación y un buen ejemplo es esta cambiante y atmosférica suite de casi catorce minutos, con melodías delicadas, un largo y onírico interludio repleto de sonidos evocadores y un final épico en el que Hendrix imita a los delfines (o las ballenas) con su guitarra. Absolutamente ideal para ser escuchada junto al océano, bajo el brillo de las estrellas y el rumor de las olas entremezclándose con los desvaríos sonoros y los susurros del genio zurdo de Seattle.

Sea Song de Robert Wyatt: De vuelta a las atmósferas evocadoras y los ramalazos psicodélicos, Robert Wyatt se destapó un buen día con esta tan extraña como absorbente Sea song, un tema de esos que requieren varias escuchas para poder ser apreciado del todo, ya que está repleto de giros inesperados, sonidos que al principio no parecen casar completamente entre sí y desarrollos melódicos que no siempre parecen seguir una dirección determinada (aunque esto es más una primera impresión que una realidad). La canción, que habla del amor entre un hombre y una criatura marina que surge mágicamente de las aguas, es una aproximación alternativa a las típicas visiones oníricas del océano. Aunque a algunos oyentes quizá les cueste captarla, si realizan el esfuerzo de acostumbrarse a ella descubrirán que el tema puede realmente transportarte a un fondo marino repleto de peces que van y vienen, de anémonas, corales, medusas y demás criaturas extrañas del piélago.

Un día de estos, otra tanda. Hasta entonces, aquí está nuestra lista en Spotify.

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17 comentarios

  1. Miquel Àngel

    Gracias por atreverte a meter a Otis Redding, cuando he visto el título he pensado «seguro que por ir de alternativo no la meterá» pese a la evidente evocación marítima. Me equivoqué, soy un fan de Otis Redding, le escucho desde que tengo 12 ó 13 años, mi padre tenia algunos singles de él, recuerdo uno que tenia por una cara «Hard to Handle» (otro temazo) y «Amén» en la otra cara. No sé por qué pero lo escuchaba de forma compulsiva ante la extrañeza de mis padres. Tengo todos los discos, libros que hablan sobre él, tengo páginas de los billboard originales anunciando sus discos, vinilos, recortes… de mis gustos de adolescente él es de lo poco que permanece en mi vida y de tanto en tanto me pongo algún disco. Esa voz es tan absolutamente única, ni siquiera nadie se ha atrevido a imitarle, creo que es imposible.

  2. Pingback: Diez canciones con el mar de fondo

  3. Vaya, esperaba alguna referencia al surf instrumental de los 60’s, el genero musical marino por excelencia. Da igual, las que hay están bien tambien.

  4. chulonsky

    Bah, os dejais la mejor fuera.
    http://www.youtube.com/watch?v=G6CXcgKU0iA

  5. punhal

    Qué fermosa a foto de Punta Nariga, aquí na Costa da Morte.

  6. 10 veces gracias por las joyas sugeridas.
    ¡10!

  7. Pingback: Diez canciones con el mar de fondo | Cuéntamelo España

  8. «Follow Me Home» del álbum Communiqué de Dire Straits.
    Canción poco conocida pero también evocadora.
    Esas olas rompiendo suavemente al comienzo de la canción …y terminar con «Now come on woman, come follow me home»

  9. Periáñez

    Fisherman Blues de The Waterboys es una canción que podría estar entre las 10. Es un tema imprescindible.

  10. tolleito

    Ocean size de Jane’s addiction es otra que podria estar en el top en mi opnión.

    Aunque el incluir a primus lo arregla todo.

  11. Pollomike

    Cáspita,»Tahitian Moon»,gracias,que grandísimo tema.Y gracias por reivindicar a Bob Seger.

  12. Arthur Koestler

    Aún resuena en mis adentros la canción Katmandú de Bob Seger, que injustamente maltratado!!

  13. Dos que en mi opinión bien podrna estar: The Ocean de Richard Hawley y El Bello Verano de Family

  14. Song to a siren de Tim Buckley (El padre del malogrado Jeff Buckley) también merecería un hueco en esa lista, por lo desgarradora que es: http://www.youtube.com/watch?v=2x127oTEtPc

  15. Campoamor

    On the Beach…de Chris Rea…con uno de los punteos mas reconocibles y suaves de la Historia. Evoca a mar.

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