Ana Maiques: «Para un emprendedor vivir una quiebra es una gran enseñanza»

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Ana Maiques para Jot Down 1

Ana Maiques es un potente y poderoso soplo de aire fresco. Cofundadora de Starlab, una de las compañías tecnológicas más punteras de España —han desarrollado, entre otros, un producto para reducir e incluso eliminar los dolores de enfermedades como la fibromialgia— nos va a sorprender con su arrollador optimismo, la enorme capacidad de trabajo que se le adivina, la seguridad con la que habla de lo que hace y de todo lo que queda por hacer. Mujer con las ideas claras, franca, rotunda, de una inteligencia diáfana y un gran sentido del humor, está convencida de que lo que importa, además de tener sueños, es el saber ponerlos en marcha. Y nos va a contar cómo lo han hecho, todo lo que han conseguido durante estos doce años desde que se quedaran con la filial barcelonesa de la desaparecida compañía Belga en la que trabajaban. «Mi principal reto es probar que la ciencia puede ser un modelo de negocio, devolver a los científicos su importante papel en la sociedad y convencer a las compañías de que inviertan en proyectos de investigación a largo plazo». 

Un mundo mejor es posible. Solo hay que ponerse manos a la obra.

Vuestro proyecto empresarial arranca con la suspensión de pagos en 2001 de una empresa belga en la que trabajabais. ¿Cómo os decidisteis a quedaros con la empresa? ¿Cuáles fueron las fuentes de financiación?

Ninguna. Giulio Ruffini, mi marido, y yo trabajábamos para una empresa Belga que estaba en Bruselas, en un castillo estupendo, a las afueras. Comíamos bogavante; vivíamos como reyes. Era un proyecto muy bonito de un visionario bastante arriesgado. Decía que si pones en un castillo a los mejores científicos de las distintas disciplinas y les inyectas dinero durante mucho tiempo, de ahí saldrán las tecnologías del futuro. Estaba muy bien. Pero, claro, se necesitaba mucho dinero durante muchos años. Coincidió con la caída del Nasdaq en el 2.000. Acabó en quiebra absoluta. Recuerdo cómo precintaron el castillo donde vivíamos. Esa imagen luego nos ha ido muy bien. Te das cuenta de lo volátiles que son las empresas, hasta cierto punto. Entonces, cuando hemos tenido dinero hemos sido muy cautos, nos acordábamos de ese episodio, lo hemos tenido presente. Creo que para un emprendedor vivir una quiebra es una gran enseñanza.

Cuando pasó esto teníamos dos opciones: o irnos a casa con el finiquito o pensar en lo que habíamos trabajado en la filial de Barcelona y comprar la empresa al estado belga, redefinirla. Recuerdo ir a empresas de capital riesgo donde presentaba el proyecto (nos habíamos quedado sin un duro) y me decían: “es que tu proyecto tiene mucho riesgo”. Fueron al final los friends, family and fools. Fue así como  refundamos el proyecto.

De la empresa belga con qué os quedasteis, ¿con la tecnología que se estaba desarrollando?

No. Nos quedamos con lo que se estaba haciendo en Barcelona. En esta filial nosotros éramos el equipo directivo con otro socio. Nosotros lo que le planteamos al estado belga es que nos quedábamos con esta filial catalana, con todas las patentes que tenía, etc.; lo que habíamos desarrollado nosotros y nuestros colaboradores.

En España, cuando una empresa entra en suspensión de pagos, los administradores judiciales la esquilman. ¿En Bélgica funcionan de otra manera?

La verdad es que yo no tengo mucha experiencia en esto. Ocurrió hace doce años y era la primera vez que me encontraba con una situación como esa, pero es verdad que sí recuerdo que era muy fácil hablar con la empresa intermediaria a la que se había asignado para llevar a cabo todo el proceso. Compramos la compañía con sus deudas, el activo y el pasivo. Fue una negociación que no recordamos ahora como algo especialmente farragoso.

Qué es más importante para el proyecto: ¿las ideas o la gestión y puesta en marcha de esas ideas?

Este es un debate que me encanta. Siempre digo que un emprendedor tiene que tener visión, ejecución y pasión. Entonces, la parte para mí más importante es la de la ejecución. Porque no somos tan listos. Para cada uno que tiene una buena idea aquí hay cuarenta más en el mundo también superlistos que tienen la misma idea. ¿Y por qué unos triunfan y otros no? Yo entiendo que el secreto está en la ejecución. Y la pasión en realidad a lo que te ayuda es a superar los obstáculos. Pero el valor de las ideas, me parece a mí, está muy sobrestimado. El auténtico valor está en la ejecución brillante de esa idea.

¿El hecho de instalaros en España tiene relación con que como gestora conocieses mejor los temas fiscales y administrativos de nuestro país?

Sí… Y en el momento en que se tomó la decisión de instalarnos en Barcelona también fue porque es una ciudad capaz de atraer mucho talento. Es una ciudad donde a la gente le gusta vivir, preciosa, y es un buen polo de atracción de talento. Muchas veces me pregunto cómo no somos capaces de explotar eso más. Si creásemos un entorno económico favorable, cuántas empresas alemanas, o de otros sitios, se vendrían a trabajar aquí. Cómo es posible que no seamos capaces, con la calidad de vida que tenemos, de atraer el mundo económico.

Ahora está pasando al contario: las empresas se están yendo de Cataluña.

Si, sí. Y de España.

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Sois una empresa que innováis en ciencia y tecnología. Resulta sorprendente que vuestros campos de actuación sean disciplinas tan alejadas como la neurociencia y las observaciones de la tierra desde el espacio. ¿Cómo confluyen estas dos líneas de trabajo en una empresa?

Creo que tiene que ver con la visión de Giulio, el director, y de todo el equipo de que son áreas inmaduras. Es decir, tanto el sector espacial como la neurociencia son grandes focos de desarrollo tecnológico que están en fase incipiente. Hay mucho por hacer. Y, además, el polo de unión es desarrollar sensores innovadores, pero sobre todo el procesamiento de datos. O sea, todo lo que es el desarrollo de conocimiento, procedimiento de datos, desarrollo de algoritmos, las matemáticas que hay detrás. Ése es el nexo de unión, que es muy similar en el fondo, porque te da igual desarrollar un algoritmo buscando patrones en un radar espacial que en el electroencefalograma espacial. Por eso las ciencias básicas son tan importantes.

Hoy me preguntaban por qué no hay más mujeres científicas. Y, hombre, es que habría que animar a la gente a hacer matemáticas, y física. Porque si no, no puedes crear ese nexo de unión.

En neurociencia habéis desarrollado un interface denominado Enobio para monitorizar EEG de forma inalámbrica. ¿Qué aplicaciones prácticas tiene? ¿Hacia dónde evoluciona?

Básicamente tenemos dos tecnologías: una lee la actividad cerebral y otra estimula la actividad cerebral. Enobio es inalámbrico, fácil de utilizar, no necesitas de un experto. Las aplicaciones que tiene son o bien la detección de, por ejemplo, crisis epilépticas, o estados cerebrales en una sala de urgencias… También tenemos un programa para niños con hiperactividad. Si tienes hiperactividad y tienes que tratar con esa patología nosotros te mostramos la banda de frecuencias en las que tienes que trabajar; el niño, controlando un pececito, por ejemplo, aprende a controlar esa hiperactividad.

¿Os han pedido usuarios finales Enobios para familiares en estado vegetativo o tiene en todo caso que estar supervisado por un médico?

Nos han pedido muchos los aparatos tanto para leer como para estimular. Y contestamos: No. Es decir, nosotros no vendemos dispositivos al cliente final porque entendemos que es un uso científica y clínicamente sofisticado y no tiene sentido. Un usuario final no sabría sacarle partido.

Ahora en el SONAR lo que sí hemos hecho es ceder unos enobios para un día al que llaman el music day. Hemos abierto el código de los enobios y la gente lo que ha hecho es o sonificar las señales cerebrales, hacer música, o controlar, por ejemplo, unos bongos con unos sensores con la actividad cerebral. La gente que los está comprando para Brain Computer Interface, que es para controlar máquinas, lo hace también a través de universidades. Siempre gente que es más o menos experta.

También comercializáis productos neurocientíficos de otras empresas como BIOSEMI, que es otro sistema de monitorización de EEG. ¿Qué diferencias hay entre ambos? ¿Qué os mueve a distribuir otros productos similares al vuestro?

Esto lo empezamos cuando no teníamos producto propio. Es complementario, porque en realidad BIOSEMI tiene muchos canales y hay gente a la que los canales que nosotros le ofrecemos se le queda corto. Como nuestro foco más importante es el procesamiento de datos nos pareció una buena idea el distribuir otro sensor con más canales para tener acceso a esa base de clientes.

Otro producto revolucionario es Startism, capaz de inducir corrientes eléctricas y magnéticas en el cerebro mediante estimulación intracraneal para reducir o eliminar dolores o enfermedades como la fibromialgia. ¿En qué se basa la tecnología?

Esta tecnología parece un poco freak pero no consiste en la inyección de corrientes eléctricas de bajo voltaje en el cerebro. Lo que hago es que pongo un ánodo y un cátodo y paso la electricidad de uno a otro. Esto tiene un efecto excitador de la actividad neuronal o inhibidor, hace que las neuronas disparen más o menos. Así, por ejemplo, en caso de un ictus, cuando te has quedado afectado en la zona motora, si yo te estimulo el cerebro mientras tú estás haciendo una terapia motora te rehabilitas más rápidamente, es como si tuvieras un amplificador en el cerebro de ese estímulo. El concepto es bastante sencillo y abre  un horizonte, interaccionar con la mente. Hasta ahora todos los tratamientos son farmacológicos o químicos y no hemos avanzado en el desarrollo de nuevas terapias científicamente demostradas para tratar o diagnosticar enfermedades y  a mí me parece que la estimulación cerebral va a ser un campo de futuro.

¿Tenéis patentados los procesos?

El hardware, el dispositivo de estimulación, con una inversión de capital considerable y un poco de tiempo es copiable. Donde somos fuertes es en los protocolos de estimulación para cada patología, dónde colocar los electrodos, con qué intensidad… Tenemos un consejo asesor con los mejores científicos por este motivo. Hemos desarrollado además cosas tan chulas como modelos matemáticos 3D de cómo se modelan los campos eléctricos en el cerebro. Si tienes una lesión cerebral que quieres atacar te hacemos una simulación en 3D de cómo puedes hacerlo.

Una de las cosas que hemos visto en el modelo de negocio del estimulador es que lo que queremos es que el paciente, tras un periodo de usarlo en el hospital, se lo pueda llevar a casa para seguir con el tratamiento. Hemos creado una plataforma de telemedicina que además nos va a ingestar todos los datos de los pacientes.

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¿Qué feedback estáis recibiendo de los médicos que lo utilizan?

La verdad es que el feedback es buenísimo. Nos reconocen que es a día de hoy el mejor dispositivo de estimulación que hay en el mercado mundial. Pero es cierto que al ser una tecnología muy innovadora tenemos que hacer una labor explicando, contando cómo es… No todos lo ven inmediatamente.

En una reciente entrevista a Diego Redolar, nos comentaba que Israel está desarrollando tecnologías de estimulación intracraneal no solo para la corteza cerebral sino en zonas internas del cerebro. ¿Tenéis en perspectiva hacer algo similar?

La dificultad que nosotros tenemos es que como nuestra tecnología es no invasiva, es decir, estimulamos desde fuera del cerebro, en principio solo podemos atacar patologías que estén en la zona cortical, en la zona más externa del cerebro. Hay proyectos de investigación que están intentando ver si puedes llegar a zonas más profundas. Es un área de futuro, ¿seremos capaces algún día, con la estimulación eléctrica  no invasiva de hacer lo mismo que ahora hacen en la implantada  para párkinson? De momento no es posible.

¿Estáis trabajando sobre ello?

Tenemos algún proyecto de investigación, intentan ver realmente hasta donde podrías llegar.

El hecho de que vuestra línea de negocio de neurociencia lo hayáis derivado a una nueva empresa, Neuroelectrics, con los mismos accionistas, ¿es una estrategia de crecimiento? ¿Tenéis pensado involucrar a nuevos socios?

Siempre ha estado en el modelo de negocio de Starlab; es una empresa de investigación y desarrollo y, como tal, lo que tiene que hacer es investigar y desarrollar tecnologías. Nuestra misión es que tenga impacto en la sociedad, que al final se trasforme en un producto o servicio lo que hacemos. Entonces, lo más sano para la empresa es hacer un test de mercado. Si ves que tiene potencial, que vas a vender, creas una comercial cuyo foco objetivo y cultural es comercializar esas tecnologías. Esperamos que estas spinoffs alimenten la empresa de I+D para comprar la libertad de investigar sobre los temas que nos parezcan más interesantes a largo plazo. Ahora mismo investigamos en lo que nos paga la agencia espacial europea, en los proyectos de la comisión… pero a mí me gustaría en el futuro que nuestros muchos éxitos comerciales nos permitan alimentar una empresa privada de I+D que de por sí es algo muy complejo de conseguir. Por eso, hacer spinoffs donde la cultura sea puramente comercial y donde puedas incorporar socios solo para esa aplicación tiene más sentido que no dejarlo dentro de Starlab.

¿Os han pedido estudios de neuromarketing asociados a lo que estáis haciendo?

La verdad es que tenemos un partner finlandés que hace mucho neuromarketing, ellos son más expertos. Sí hemos intentado ver, sobre todo en España, si había mercado. Pero no hemos tenido mucho éxito en neuromarketing. Creo que no hay mucha demanda, y nosotros hemos elegido el sector médico, pero nuestros socios finlandeses, ya digo, tienen todo el software, están trabajando mucho en el norte de Europa, sobre todo.

Ahora hay una revolución en la adquisición de datos con las RMf y los TEP. ¿Estáis pensando en complementar con ellas vuestros productos?

Nosotros lo que hemos hecho es un software de simulación de campos eléctricos en el cerebro. Si tuvieses la resonancia magnética de un paciente en concreto lo ideal sería que la integrases en nuestro software, pudieses ver la lesión concreta de ese paciente y hacer un protocolo. La imagen la vemos como una personalización, utilizar esa imagen para atacar una patología con estimulación o con lectura. Pero no es un tema donde nosotros nos vayamos a meter.

¿Por qué vuestra página web está SOLO en inglés?

Pues porque, verás, la verdad es que alucinarías: internamente todos los mails son en inglés, todas las reuniones son en inglés. Si estamos tres españoles o tres catalanes en una sala estaríamos hablando en inglés. Ha sido un tema cultural de la empresa que está arraigado desde el día 1. Si tu base de clientes es toda internacional y quieres atraer talento internacional tienes que ser una empresa de habla internacional. Y yo entiendo que los españoles tienen que aprender más inglés, las películas no se deberían doblar…

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En vuestra página indicáis que vuestros productos de neurociencia son solo para investigación y no para aplicaciones médicas. ¿Es una cuestión administrativa difícil de resolver?

Pues igual está mal, pero tanto Starstim (estimulador neuronal) como Enobio (lector electroencefalografía) tienen el certificado de uso clínico en Europa. El problema es que no estamos certificados en Estados Unidos, porque el regulatorio americano es muy complicado. Ahora hemos abierto una empresa en Boston y uno de los escollos más importantes que tenemos es pasar el regulatorio de uso clínico en Estados Unidos.

Vuestros trabajadores publican papers en revistas de investigación, lleváis los resultados a productos comercializables en muy poco tiempo… ¿Es quizá esa una de las razones de vuestro éxito?

Una de las razones de nuestro éxito es hacer algo tan complejo como la famosa llamada trasferencia tecnológica. Pasar de la investigación más o menos básica al producto es un dolor de cabeza, es muy complicado. Las habilidades y la cultura que necesitas para ir de un lado a otro son muy complejas. Hemos aprendido a hacer algo que es muy difícil: investigar y llegar a un producto robusto, escalable y comercializable. Nos ha costado doce años. A mí me encanta una cita de Steve Blank: “Una star-up es una organización temporal buscando su mejor Business model” .

¿Tenéis transferencia tecnológica desde la Universidad Española? ¿Cómo son las relaciones de Starlab con la Universidad?

Por ejemplo, trabajamos en proyectos europeos con un montón de universidades, no solo españolas. Creo que el nivel de las universidades aquí es buenísimo, no tengo ninguna queja, mucha gente de nuestro equipo viene de universidades españolas. Pero sí que es cierto que les falta un poco de mentalidad empresarial. Negociar con una agencia de trasferencia tecnológica una explotación comercial es un proceso tan largo que más vale que abandones, se quedará obsoleto el proyecto cuando acabes (risas). No están preparadas, les falta cultura empresarial. En las universidades anglosajonas o americanas hay fotos de los fundadores de Facebook, por ejemplo, o de otras empresas relevantes. Aquí ni se te ocurra hacer esto. Y es una pena, porque técnicamente son buenas.

En una entrevista reciente al vicerrector de TT de la US nos comentaba que la empresas tenían dificultades para contratar doctores, ¿es vuestro caso? ¿A qué creéis que es debido?

Creo que deberíamos valorar más a nuestros científicos. Tú pones una foto de Messi o de Villa y todo el mundo sabe quién es. Pones la de un científico de primer orden, un buen empresario o un buen emprendedor, y la gente no los conoce. Es una cuestión de cultura. Hay gente haciendo cosas extraordinarias, gente que pasa desapercibida.

¿Qué es la Human-Computer Confluence? ¿Qué aporta Starlab?

Es un proyecto de comunicación cerebro-máquina. Nosotros lo que aportamos es cómo desde el electroencefalograma puedes controlar máquinas. Es decir, al final, si te pusieses un gorro y fueses capaz de pensar derecha, emitir una onda y luego con un ordenador codificarlo para controlar una máquina, tendrías una nueva manera de interacción. Si además puedes intentar medir las emociones o el estado de ánimo de quien controla puedes adaptar ese entorno a la percepción de la persona. Es una nueva manera de interaccionar máquinas y humanos.

El Human-Computer Confluence HC2 es una plataforma de comunicación entre todos los proyectos europeos a nivel de interacción hombre-máquina.

¿Y el Gfg2 project?

Este es un proyecto del área de espacio mas el área de medio ambiente. Son proyectos que están financiados por la Comisión Europea, que es un gran motor de I+D a nivel europeo. Hemos ganado un concurso con otros Partners.

Otra de vuestras líneas de investigación y comercialización es el análisis por satélite de la tierra, océanos, montañas. ¿Qué aplicaciones prácticas tiene vuestro software?

Te daré ejemplos prácticos. Desde el satélite, por ejemplo, cogemos información, la procesamos… para medir la calidad de las aguas de las playas de Barcelona. Luego estos datos los cuelga el Ayuntamiento en su web. En la agricultura tenemos unas sondas que ponemos en la tierra que combinamos con datos del satélite y les decimos a los agricultores cómo regar. En Chile, en Endesa, medimos la nieve para incluirla en los modelos de gestión del agua para la gestión de energía hidroeléctrica. Si sabes cuánta agua se va a generar en el deshielo puedes predecir mejor el volumen de energía que vas a poder generar. Son ejemplos prácticos de cómo la información que te proporciona el satélite se puede aplicar a cuestiones del día a día.

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En España tenéis clientes de la administración pública, como las empresas de aguas. ¿Con la crisis han prescindido de vuestros servicios?

En España todo es muy difícil y se mantiene lo que se puede… Pero nosotros trabajamos en Latinoamérica, Inglaterra y en otros países.

¿En qué otras tecnologías tenéis puesto el punto de mira para vuestra exitosa conversión de la ciencia en servicios?

De momento, yo creo que con el área de espacio y neurociencia nos queda un largo camino aún por recorrer. Ahora mismo abrir otra brecha… Entiendo que lo que toca en este momento es hacer una labor de seguir trabajando, profundizar. Aunque es cierto que tenemos ideas para otras áreas y, a su debido tiempo, cuando los proyectos actuales estén mucho más consolidados, las abriremos. Hay mucho por hacer. Son ideas que irán más por el campo de la salud, también el procesamiento de datos inteligente.

¿Qué son las summer school?

Atraemos estudiantes de toda Europa a aprender de los expertos de una cierta tecnología, sea en neurociencia o espacio. Una tarea importante es la tarea divulgativa, hacer que los jóvenes, que son el futuro, se animen y aprendan de los expertos.

En una entrevista reciente comentabas que la percepción de los jóvenes en EE. UU. es que son dueños de su destino en un  75% de los casos; en España la medida se ha hecho al revés y el 83% de los españoles piensa que su futuro no depende de ellos. ¿A qué crees que se debe?

Este dato me impresiona mucho. Creo que los jóvenes están muy bien preparados, sobradamente. Creo que es cultural esto. No sé si ha sido la política, la religión. No sé decirte dónde está el origen, pero ha habido una especia de cultura del subsidio que  ha hecho que esta percepción de que será un tercero el que va a sacarme del hoyo. Y la cruda realidad es que el único que te puede sacar del hoyo eres tú mismo.

En estos tiempos líquidos, que dice Bauman, ¿se puede plantear de inicio un plan de negocio a largo plazo?

Yo creo que sí. A ver, los planes de negocio siempre empiezan siendo piezas de papel. Luego cambian. Pero es importante tener una visión a largo plazo. Uno de nuestros problemas es pensar muy a corto. Creo que hay que tener una visión de largo y ambiciosa, y luego tener un plan de ejecución a corto.

¿Qué diferencia hay entre emprendedor y empresario?

Hombre, esto es una pregunta que se hace y yo, la verdad, emprendedor, después de doce años… Conozco empresarios que han hecho cosas extraordinarias. Ser un líder mundial saliendo de cualquier pueblo español. El ejemplo de Inditex: un señor como Amancio Ortega que ha levantado un imperio; en cualquier parte del mundo hay un Zara. Me hace ilusión, es para estar orgulloso. Esta concepción del empresario como explotador creo que hay que cambiarla, porque  no es nada fácil hacer lo que personas como él han hecho. Debería ser un orgullo. Si no, los jóvenes no van a querer ser ni emprendedores ni empresarios. El objetivo en realidad no es ganar dinero. Tú persigues un sueño, y supongo que si lo haces bien ganas dinero, pero, en realidad, no es el dinero lo que mueve al emprendedor.

Trabajas con muchos científicos, algunos de ellos físicos. ¿Te sientes como Penny en The Big Bang Theory?

Bueno, me he casado con uno…  (risas) No, a ver, creo que es un lujo trabajar con gente que sabe tanto, de la que tienes tanto que aprender y que tienen esta manera de ver las cosas tan fuera de la caja; piensan que las cosas pueden cambiar y te  enseñan muchas cosas.

 ¿Cuál ha sido la última novela que has leído?

A Wrinkle in Time, de Madeleine L’Engle, un clásico de ciencia ficción para todos los públicos donde la heroína es una chica; una excelente manera de acercar a chicos y chicas al mundo de la ciencia, las matemáticas, el viaje en el tiempo y valores como el coraje y el superar los obstáculos.

 ¿Cómo te gustaría despedirte?

Tal vez con el mensaje de que tenemos que aprender a vendernos mejor. En España hay gente muy capaz. Yo ahora voy a Estados Unidos unas semanas, voy con frecuencia, y tampoco es que sean muchísimo mejores… pero sí están muy bien organizados. Creen en el “We can”. Creo que el nuestro es un problema cultural. Allí te encuentras con españoles en puestos muy importantes, es como para estar orgullosos: ¡si nos lo creemos, también podemos!

Ana Maiques para Jot Down 7

Fotografía: Jorge Quiñoa

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