When once is enough: quince grupos con un solo disco

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La historia de la música moderna presenta de vez en cuando casos curiosos de grupos o artistas que, por motivos varios, únicamente publicaron un álbum de estudio. Por muy difícil tarea que sea el hacerse un hueco en el canon del rock, algunos de estos grupos lo consiguieron con creces, mientras otros, simplemente, ejercieron una influencia tan silenciosa como indeleble en grupos posteriores, a veces siendo relegados a una injusta oscuridad. Hablamos de grupos que solo sacaron un LP en su carrera, independientemente de la existencia de discos en directo, EP’s o cualquier otro tipo de grabaciones. En cualquier caso, la pregunta eterna es ¿y si hubiesen sacado más discos? A continuación siguen algunos de los ejemplos más memorables:

American Football — American Football (1999)

Que American Football apenas sea conocido como uno de los mejores discos del emo es criminal. Mediante intrincadas melodías y estructuras atípicas prestadas del math rock, a veces próximas al jazz, Mike Kinsella y compañía, oriundos de Illinois, lograron con este un disco de una sentida honestidad y melancolía. «Never Meant» abre el disco de forma perfecta y es muy representativa de lo que sigue; melodías delicadas, letras melodramáticas pero sin caer en el exceso, marcado todo ello por una preciosa interacción de guitarras y tempos calmados. La música de American Football evoca una extraña sensación de abandono y pérdida: el aburrido Midwest americano, amores adolescentes, relaciones fracasadas. Poco después de la grabación del álbum el grupo decidió poner fin a su fugaz existencia de mutuo acuerdo y cada uno de los miembros se centró en diferentes proyectos musicales. Un acto tan inexplicable como inmerecido, teniendo en cuenta la calidad que se puede hallar en este álbum.

The Avalanches — Since I Left You (2000)

Welcome to paradise. Es casi imposible escuchar la canción que abre el disco (al que también da título) sin una sonrisa de oreja a oreja. Since I Left You fue compuesto por estos jóvenes australianos a partir de más de 3500 samples de vinilo, al estilo del Endtroducing de DJ Shadow, mezclando sonidos de procedencia inusitada (desde canciones convencionales a películas olvidadas y curiosos anuncios de TV) con esmero y precisión. El resultado de tan laborioso proceso fue un complejo y colorido collage sonoro que más de una década después aún suena fresco y actual. Se trata de un álbum magnífico y ambicioso, creativo donde los haya, que embarca al oyente en un gozoso e imprevisible laberinto de sonido. Muchos han sido los rumores sobre un posible nuevo disco (en el que, supuestamente, llevan trabajando desde 2005), pero de momento no hay nada definitivo. Hasta entonces, nos quedan estas dieciocho canciones para hacer la espera un poco más corta.

Baby Huey — The Baby Huey Story: The Living Legend

En 1970, James Ramey, aka Baby Huey, muere de un infarto en un motel de Chicago con tan solo veintiséis años. Al año siguiente se publica The Baby Huey Story: The Living Legend de forma póstuma, dando a conocer a este enorme talento del soul más allá de Chicago, donde junto con su banda, The Babysitters, había cosechado un considerable número de seguidores. El éxito del disco brilló por su ausencia, pero hoy en día Baby Huey es considerado como uno de los grandes (literalmente: pesaba unos 160 kg) del soul; su versión de «A Change is Gonna Come» de Sam Cooke es una perfecta representación de ello a lo largo de sus nueve minutos. Producido por Curtis Mayfield (de hecho, tres de las canciones son composiciones suyas), el disco recopila la esencia del soul y del Motown más funky de manera perfecta. La banda está a muy buen nivel en todo momento, y los berrinches y berridos de Huey, con ese amplio registro que tenía, llevan a las canciones a dimensiones inesperadas («Listen To Me» es claro reflejo de todo ello, además de contagiosa). Si bien el disco puede parecer algo incompleto (hay dos canciones instrumentales y dos versiones), está claro que si Huey no se hubiese ido tan pronto hoy estaría en el mismo pedestal del soul que grandes como Otis Redding, Aretha Franklin o Al Green.

The Exploding Hearts — Guitar Romantic (2003)

La prematura muerte de tres de sus cuatro miembros en un accidente de tráfico en 2004 supuso un desenlace inesperado para un grupo que lo tenía todo para ser algo más que mero objeto de culto. Deudores de The Buzzcocks, The Clash y del power-pop más cañero, The Exploding Hearts combinaban elementos del punk clásico con una sensibilidad pop de lo más aguda, dando como resultado melodías imposiblemente pegadizas y guitarreo, mucho guitarreo. Pese a su estética punk, estos cuatro chicos de Portland —que parecían haberse quedado estancados en el panorama musical de los setenta— eran un grupo sin mayores pretensiones que tocar el rock ‘n’ roll) de sus grupos preferidos, y lo hacían como nadie (escuchen si no «I’m a Pretender» o «Jailbird» en caso de duda). Con la contagiosa «Modern Kicks» abriendo el disco con un bang, la ruda pasión con que tocan The Exploding Hearts hace de Guitar Romantic un disco divertidísimo e inspirado de principio a fin. Puede resultar tentador acusarles (injustamente) de ser meros revisionistas o unos burdos imitadores, pero eso sería una critica abusiva —The Exploding Hearts, con su ruidosa y apasionada ejecución del rock ‘n’ roll), realmente suenan auténticos—. Esto es punk pop de verdad, señores.

Family — Un soplo en el corazón (1993)

El único álbum oficial de esta banda de San Sebastián no fue sino un añadido más al ya existente halo de misterio que les rodeaba, ya que Family apenas concedieron entrevistas o dejaron que se les fotografiase; sus actuaciones en directo también fueron escasas. Quizá estos elementos contribuyesen a elevar su envidiable estatus dentro del panorama musical español, pero lo cierto es que con la música en sí ya bastaba. Formado en 1992 por Javier Aramburu e Iñaki Gametxogoikoetxea (que ya coincidieron en los ochenta en La Insidia y El Joven Lagarto), el grupo sacó Un soplo en el corazón en 1993 y se separó al año siguiente. Canciones inmortales como «El bello verano», «Como un aviador» o «Viaje a los sueños polares» ponen de manifiesto el pop refinado de este dúo, marcado en todo momento por una característica nostalgia, con el que dan rienda suelta a su sentimental visión del amor. El estilo inconfundible y personalísimo de este disco, junto con sus inmaculadas composiciones, han ayudado a convertirlo en uno de los discos de referencia del pop español.

Jeff Buckley — Grace (1994)

Jeff Buckley apenas necesita presentación. Con este álbum de diez canciones (siete originales y tres versiones), Buckley consiguió uno de los mejores discos de los noventa. Grace destaca por la compleja instrumentación y por el portentoso despliegue de emociones y de acrobacias vocales en escena, mostrados en canciones como «Mojo Pin» o «So Real». Increíble también la versión de «Lilac Wine» y la que para muchos es la interpretación más sincera (sin duda la más conocida, con permiso de Rufus Wainwright) del «Hallelujah» de Leonard Cohen. Por desgracia, Jeff corrió la misma suerte que su padre (el genial Tim Buckley, fallecido a los veintiocho años) y murió en mayo de 1997 ahogado en un río de Tennessee, cuando se encontraba trabajando en el que habría sido su segundo álbum, My Sweetheart the Drunk. Tenía treinta años. Pese al cuantioso material póstumo que hay, Grace sigue siendo su único álbum de estudio tal y como Buckley lo visualizó inicialmente. Así, Grace supone el testimonio definitivo de un artista que nos abandonó demasiado pronto, un álbum de una belleza en ocasiones incontenible, con canciones tan inolvidables como «Lover, You Should’ve Come Over» o «Last Goodbye».

The La’s — The La’s (1990)

«There She Goes» sigue siendo, a día de hoy, ejemplo claro de cómo debería ser la Canción Pop Perfecta. Aun siendo el eje central del disco homónimo de The La’s, sería injusto ignorar la gran calidad de las canciones restantes; tanto es así que es difícil comprender el odio que sentía Lee Mavers hacia el resultado final una vez acabado el disco, puesto de manifiesto en más de una entrevista de la época. Como expresión renovada del rock británico de los sesenta, The La’s es inmejorable, tomando lo mejor de los Beatles, los Kinks y los Who, pero sin sonar nada reciclados; más bien al contrario. Aspirar a la perfección de manera obsesiva, como hizo su líder, siempre tiene su lado oscuro (no hay más que fijarse en el complicado proceso de grabación que tuvieron y en el interminable número de componentes que han pasado por el grupo después) y The La’s lamentablemente cayeron presa de ello. The La’s es, tristemente, el único disco de un grupo que en última instancia fue víctima de sus propias —y desmesuradas— pretensiones, quizá por miedo a no poder nunca igualar la calidad de su primer trabajo.

Life Without Buildings — Any Other City (2001)

Con la voz única de Sue Tompkins como signo distintivo del grupo, Life Without Buildings, formado por unos estudiantes de arte escoceses, tocaban un rock sin apenas precedentes. Canciones como «PS Exclusive» o «The Leanover» reflejan a la perfección el espíritu innovador y original de su música; Tompkins canta como si su vida dependiera de ello, con un estilo inequívoco y difícilmente descriptible (algo así como un scatting moderno, medio hablado medio cantado), acompañado en todo momento por guitarra, bajo y batería con ritmos trepidantes, casi hiperactivos. El único otro documento musical existente del grupo (publicado en 2007) es un directo grabado en Sydney, Live at the Annandale Hotel, que exhibe a la perfección la enorme energía y el carisma que derrochaba este cuarteto de Glasgow. El grupo se separó en 2002, en teoría porque Tompkins prefirió centrarse en su carrera como artista; a día de hoy Life Without Buildings permanecen como uno de los secretos mejor guardados de la música de la pasada década.

The Modern Lovers — The Modern Lovers (1976)

The Modern Lovers se distinguían por su falta de pretensiones y por su abundante sentido del humor, liderados por un carismático Jonathan Richman y su peculiar, casi paródica, visión del mundo. Influidos en gran medida por The Velvet Underground (John Cale produjo seis de las canciones), a este grupo de lovable losers se les suele considerar antecesores del punk y su influencia en grupos posteriores, desde el new wave hasta el indie, es incalculable (pasando por los Sex Pistols —que versionaron «Roadrunner»— hasta Pavement, por ejemplo). Comienza con la indomable «Roadrunner» y van siguiendo un clásico tras otro, «Astral Plane», «Old World», «Pablo Picasso», «She Cracked», etc. Soledad, amores imposibles, frustración, añoranzas de tiempos pasados y al mismo tiempo atracción por la modernidad, son los hilos conductores de un álbum que ha pasado a la historia como uno de los mejores discos proto-punk (a pesar de lo odioso de la etiqueta) jamás grabados. El disco, con su genial combinación de garage rock y psicodelia machacona, ha sido escuela de cientos de grupos, y con razón. Tras la grabación de este único disco el grupo se separó y Richman iniciaría su carrera en solitario, mientras los miembros restantes se pasarían a distintos proyectos musicales como Talking Heads o The Cars.

The Monks — Black Monk Time (1966)

Ni que decir tiene que 1966 fue un gran año para la música moderna: sin ir más lejos, los Beatles publicaron Revolver, Bob Dylan Blonde on Blonde y los Beach Boys Pet Sounds. En medio de todos estos clásicos reconocidos destaca Black Monk Time, singular muestra del rock más vanguardista de los sesenta compuesta por cinco alocados soldados americanos estacionados en Alemania. Entre un garage rock salvaje y atípico, que actúa como precursor del punk que llegaría casi una década después, The Monks daban rienda suelta a un rock incendiario. El manifiesto del grupo queda patente con la canción que abre el disco, «It’s Monk Time»: abrumar al oyente con un rock desnudo, destructor y desinhibido, haciendo caso omiso de los convencionalismos más radio-friendly de la época y recurriendo a melodías repetitivas y avasalladoras. Eddie Shaw, bajista del grupo, contó en una entrevista cómo, tras un año de experimentación, decidieron prescindir de melodías convencionales con el fin de decantarse por una dirección más rítmica y disonante. Y es que, rayante a veces en el rock más primario (atención al pulso remolón con el que se arrastra «I Hate You»), Black Monk Time desmiente por completo la caduca teoría según la que el punk comenzó en los setenta, simplemente a base de canciones impetuosas e insistentes. A pesar de su escaso éxito (el grupo se separó en 1967), Black Monk Time ha logrado cosechar un considerable estatus de culto y grupos tan dispares como The Fall o Beastie Boys lo han nombrado como gran influencia. The Monks se reunieron en 1999 y desde entonces han tocado en varias ocasiones.

The Postal Service — Give Up (2003)

Parece que fue justo ayer cuando «Such Great Heights» conquistó a medio mundo, y eso que ya han pasado diez años. Ben Gibbard, abandonando momentáneamente sus labores como cantante de Death Cab For Cutie, se juntó con Jim Tamborello (de Dntel) para hacer un disco de indietronica/electropop: básicamente, uno se encargaba de poner la música y el otro de la letra. El éxito del disco fue instantáneo y el single «Such Great Heights» se convirtió en el himno del momento. Give Up quizá no se acerque en calidad al Transanlanticism de Death Cab (publicado de hecho el mismo año), pero es un disco muy bueno por derecho propio, con excelentes canciones como «The District Sleeps Alone Tonight» o «We Will Become Silhouettes» (esta última versionada por The Shins). La mezcla del sentido lirismo de Ben Gibbard con la electrónica de Tamborello dio lugar a resultados más que satisfactorios. En 2013 se publicó una edición deluxe del disco en honor a su décimo aniversario (incluyendo algunas canciones nuevas) y el grupo volvió a los escenarios en varios festivales; eso sí, según ha comentado el propio dúo varias veces, es poco probable que publique material nuevo a corto plazo.

Rites of Spring — Rites of Spring (1985)

Considerados por muchos como padrinos del emo-core (término que aborrecían), Rites of Spring fueron, si bien brevemente, una de las referencias de la DC punk scene. Michael Azerrad, en su libro Our Band Could Be Your Life – Scenes From the American Underground, 1981-1991, cuenta que el despliegue de emoción en sus directos era de tal intensidad que parte del público se echaba a llorar. Tal y como escribe Azerrad, Rites of Spring tocaban música profundamente sincera y apasionada que emergía del formato hardcore hacia un sonido más epico y amplio. A su vez, Guy Piccioto, líder de la formación, cantaba con una desesperación melodramática, como si le estuvieran martirizando por cada palabra. Rites of Spring mezclaban la crudeza de sus letras con una música directa y a la vez sorprendentemente melódica, intransigente a la par que genuina. Tras su separación en el invierno de 1985, Picciotto se juntaría con Ian MacKaye, uno de los miembros fundadores de Minor Threat, para formar un nuevo grupo. En referencia a un término de slang militar, decidieron llamarse Fugazi —el resto, como dicen, es historia—.

Sex Pistols — Never Mind the Bollocks Here’s the Sex Pistols (1977)

Es fácil (y, hasta cierto punto, comprensible) tachar a los Sex Pistols como unos inmaduros, criticarles por ser musicalmente incompetentes o incluso recriminarles por no ser más que un elaborado y oportunista producto de marketing, pero lo cierto es que su influjo ha sido tan indiscutible como inabarcable. Es también fácil, cuando se habla de los Sex Pistols, hablar de todo menos de la música. Polémicas y drogas aparte, los Sex Pistols lograron en poco más de dos años poner el mundo patas arriba y sacudir el establishment británico con su rock roñoso y rebelde. Clásicos inmediatos como «Anarchy in the UK» o «God Save the Queen» eran más que una declaración de intenciones: eran verdaderos himnos por los que vivir y morir. Consiguieron en poco tiempo lo que pocos grupos apenas consiguen en toda su carrera. Dentro de lo que puede considerarse como punk «clásico», probablemente sean The Clash los máximos artífices del movimiento pero, a día de hoy, los Sex Pistols siguen siendo fiel reflejo del punk en estado puro —para bien y para mal—. Never Mind the Bollocks, irreverente y controvertido como pocos, es muestra de ello.

Sibylle Baier — Colour Green (2006)

Con frecuencia existe el riesgo de que la historia detrás de un disco logre ensombrecer o imponerse a la música contenida en este, pero por fortuna no es el caso de Colour Green, un álbum melancólico de gran belleza. Cuenta la leyenda que entre 1970 y 1973 la alemana Sibylle Baier, que había aparecido como actriz secundaria en algunas películas de Wim Wenders, realizó una serie de grabaciones caseras, acompañada únicamente de una guitarra y de su voz. Treinta y pico años después las descubriría su hijo, y en el 2006, le llegaron a J. Mascis, de Dinosaur Jr., quien se encargó de que la discográfica Orange Twin lo publicase, llevándolo así al gran público. Las canciones, intimistas y de una frágil desesperación, hacen que no resulte descabellado pensar que Baier realmente cantaba para sí misma, y solo para ella; al escuchar este disco uno se siente como si estuviera escuchándola a escondidas o leyendo los secretos íntimos del diario de alguien. Sin duda, estamos hablando de una joya que quizá nunca tuvo que ver la luz, pero de una joya a fin de cuentas. Sadness is beautiful, canta Baier en «Says Elliot» y es que escuchándola es imposible no estar de acuerdo con tal afirmación, testimonio que opera como piedra angular de su obra. El tardío e improbable descubrimiento de la música de Sibylle Baier, al que ella se ha mostrado ajena, ha hecho que se espere nuevo disco para la primavera de 2014. Si disfrutas con el Pink Moon de Nick Drake o del folk preciosista de Vashti Bunyan, no lo dudes.

Young Marble Giants — Colossal Youth (1980)

Young Marble Giants no eran sino una peculiar anomalía dentro del panorama post-punk de la época y, en clara contraposición a este, con Colossal Youth forjaron uno de los mayores exponentes del less is more en el pop moderno. Este trío de Cardiff, que apenas gozó de popularidad en su día (el grupo se formó en 1979 y se separó dos años después), ponía en escena un minimalismo efectista mediante la combinación de instrumentación básica —guitarra, bajo y drum machine— con la voz angélica e indiferente de Alison Statton. La aparente desnudez de sus canciones no deja de ser engañosa a primera vista, ya que en ningún momento suena restringida o insuficiente; es un disco contradictorio, sin duda, pero totalmente envolvente y hasta pegadizo, extrañamente misterioso y seductor, que hace de sus limitaciones autoimpuestas su mayor virtud. Tras la separación del grupo cada uno de sus miembros continuó en proyectos musicales dispares tales como Weekend o The Gist. Desde 2007 se han reunido varias veces para tocar en conciertos y festivales de diversa índole, lo cual no ha hecho sino renovar el creciente interés por su obra, y su influencia es palpable en grupos más recientes como Broadcast o The XX; no solo en el plano musical sino, también, en el estético.

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33 comentarios

  1. Pingback: When once is enough: quince grupos con un solo disco

  2. Emilius

    Gran lista.

    Mencionar también el discazo enorme de The Organ, la mezcla perfecta de The Cure, Joy Division y los Smiths, qué más se puede pedir. Qué pena que durasen tan poco.

  3. Genial artículo, muy interesante. Aún así, no entiendo por qué salen Jeff Buckley o Sibylle Baier cuando supuestamente el texto se centra en grupos. En ese sentido podías haber hablado de Blind Faith o de Cap’n Jazz (sin nada que envidiarle a American Football) o, siguiendo la senda del «emo del medio oeste», de Texas Is the Reason.

    Respecto a los solistas, creo que se echa en falta un hombre tan influyente y de historia tan atractiva como Jackson C. Frank. Aunque Jim Ford o Bob Desper también deberían tener su huequito.

    De todas formas muy instructivo, había grupos que ni pajolera y gracias a ti ahora puedo conocerlos :D

    • Pablo Hernández

      Muchas gracias por tu aportación, Apache.

      Quizá el título no sea del todo correcto, pero es que los casos de Jeff Buckley o Sibylle Baier son de lo más representativos de este fenomeno musical y me fue imposible obviarlos.

      Tampoco sé cómo pude olvidar a Jackson C. Frank, su disco es alucinante y su historia probablemente de las más trágicas… También hay algunas otras omisiones notables como Solera, por ejemplo, pero simplemente quería dejarlo en 15 grupos/artistas.

      No he escuchado a Cap’n Jazz o Texas Is the Reason, la verdad; respecto a Blind Faith, al hacer el artículo decidí no incluir a los llamados ‘supergroups’ (aún así, no le guardo especial devoción a ese disco).

      Y no conozco a Jim Ford o Bob Desper, así que me pondré a ello pronto.

      Un saludo.

  4. Hay tantos grupos y solistas que han sacado un sólo disco de éxito y luego lo han dejado, que este artículo se merece una segunda parte (y tercera, y cuarta …). Si os animáis ahí va mi aportación: New Radicals – Maybe You’ve Been Brainwashed Too (1998). A partir de ahí Gregg Alexander se cansó de promociones, conciertos y entrevistas, y se dedicó a lo que más le gustaba: encerrarse en un estudio a componer y producir canciones para otros artistas.

  5. Pedazo descubrimiento los Life Without Buildings, gracias!

  6. Little Joy!

  7. titotitos

    Lee Mavers, el tipo que en el estudio de grabación deja a Kevin Shields en un tipo centrado y chapucero.

  8. Sanjuanconmiedo

    Por favor, corrige la fecha del «Never mind the bollocks», fue publicado en 1977.
    Para una versión nacional de este artículo, si alguna vez se hace, aporto a los granadinos TNT (‘Manifiesto Guernika’, 1983) o a los gallegos Radio Océano (‘Nin falta que fai’, 1986).

  9. También podríamos añadir Derek and the Dominos, el super grupo de Clapton – Duane Allman.

  10. El segundo disco de The Avalanches lleva mucho tiempo anunciado y su publicación retrasada, pero parece que la fecha definitiva es Febrero de 2014. Ya se ha filtró una demo de uno de los nuevos temas y se han anunciado algunos de los colaboradores.

  11. Estasbienbueno

    Excelente lista, gran artículo. Grandes descubrimientos, gracias.

  12. Bigote Prusiano

    Este grupo impresionante, «The kult» (no confundir con «The cult»), no es que fuesen ya de un disco, sino de un single:

    http://www.youtube.com/watch?v=1XIdFaAtiGI

    http://www.youtube.com/watch?v=cCQ11vwgcYE

  13. Victor

    El de American Football es una joyita de esas que pasan cada diez años…discazo

  14. GonzaloBV

    Me encantó, excelente artículo, seguid así.

  15. Excelente lista, y de paso aprovecho y os dejo otro grupo interesante con un solo disco: Mendoza (1972)

    http://www.youtube.com/watch?v=jCaMVhm3Jz4

    http://www.youtube.com/watch?v=sqEc79NoHls

  16. gracias por descubrirme esos maravillosos ‘Life without buildings’

  17. absorbedor

    Creo que te has dejado a Zappa y a Neil Young… :-), buen artículo.

    Quizás el caso más sangrante de indiferencia ante un álbum supremo es el Take a Picture de Margo Guryan, también tenemos la continuación de The Left Banke, Montage y su vinilo homónimo. Otro caso de grupo con un solo y magnífico disco son las protegidas de Brian Wilson American Spring con Spring y por supuesto, el caso más obvio, Minor Threat.

    http://www.youtube.com/watch?v=bRridT1NTBM

    http://www.youtube.com/watch?v=LF8Kj1GCMtk

    http://www.youtube.com/watch?v=jqUPW21yH8c

    http://www.youtube.com/watch?v=hMX3jeakJNc

  18. Maestro Ciruela

    Lo de Young Marble Giants con «Colossal Youth», será una broma, ¿no…? ¡Ja, ja, ja, ja!

  19. Estas listas no tienen sentido, por eso molan tanto.

    Propongo otro caso: Mad Season

    Gracias por el artículo

    • untiposimpatico

      Me lo has quitado, iba a nombrar «Above» de Mad Season como uno de los grandes ejemplos. De hecho, me he leído el artículo pensando en que lo nombrarían al final… y es que son muchos los casos así que es complicado seleccionar. Para mí, un discazo de los 90 y también un álbum poco recordado dado lo efímera que fue la agrupación.

      Por otro lado, en un nivel nacional más underground, nombraré el caso de Nuevenoventaicinco con su disco «B.S.O. 1999-2000»

  20. Como acordarse de los Modern Lovers y obviar a The Real Kids! Discazo.

  21. -.--.-

    Esta genial!!

  22. También os habéis dejado en el tintero a Mother Love Bone, prehistoria de Pearl Jam.

  23. Y «Temple of the Dog»?

  24. Desde aquí una pequeña reivindicación de los «Wild Tchoupitoulas»- un efímero grupo de un solo disco homónimo (y glorioso) compuesto por miembros de The Meters y los Neville Brothers- y de los Nerves (el primer grupo de Paul Collins y Peter Case) que ni a disco largo llegaron, sólo un glorioso EP.
    Un saludo y enhorabuena por la revista y el post!
    Iago López

  25. Death from Above 1979 – You are a woman, I’m a machine.

    Un disco brutal (uno de los mejores de la pasada década y con una influencia enorme) que paso un tanto inadvertido. Como meter en una batidora a Slayer, Daft Punk y Gang of Four.

  26. José Alberto

    A título póstumo: «Como apretar los dientes» de Migue Benítez (Los delinqüentes). Una pequeña obra de arte.

  27. von_piro

    Algunas bandas de un solo disco que me gustan:

    Cyberaktif (con gente de FLA y Skinny puppy)
    Mad Season
    The Gods (progresivo)
    Waterloo (prog)
    Clear vision (electro-industrial con el tipo de haujobb)
    Pro-tech (industrial)
    Charge (prog)
    Phafner (hard rock)
    Arzachel (rock)
    Electric Sandwich (krautrock)
    Blind Faith (rock, con Clapton)

    Iba a agregar a Deltron 3030 (hip hop), pero recien me entero que sacaron un disco nuevo 13 años despues.

    y para finalizar: This heat, con un album del mismo nombre. Para mi lo mejor de los 80.
    Antes sacaron otro pero es demasiado experimental, casi un demo, asique no lo cuento :).

    Saludos,

    • De This Heat te olvidas de su mejor álbum, ‘Deceit’. De hecho el álbum del que hablas (‘This Heat’) es su primero. En 1993 sacaron un tercero que no he escuchado.

      Saludos!

  28. von_piro

    Tor 16/11/2013 11:02
    Death from Above 1979 – You are a woman, I’m a machine.
    ———-

    Me habia olvidado de ese!, lo escuche ni bien salio, es un discazo.

  29. Oscar

    Que tal, que buena lista, me gustó mucho el ariculo

    un saludo!!

  30. Oscar Monrreal

    Buena lista, el disco de los sex pistols me encantò

    Saludos!!

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