Shame: el sexo como cárcel

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Una escena de Shame. Imagen: Alta Classics.

Hace dos o tres años, tuve la impresión de que ya estaba todo hecho, que ya no quedaba nada por hacer. (…) Después de Pierrot, ya no tengo esta impresión. Sí. Hay que filmarlo todo, hablar de todo. Todo está por hacer.

La cita es de 1965, y la pronunció Jean-Luc Godard hablando de su reciente película: Pierrot le fou. Sin embargo, casi medio siglo más tarde, esta frase sigue sonando rabiosamente actual, pues tanto cineastas como cinéfilos siguen topándose con las mismas preguntas: ¿realmente, queda algo por hacer en cine? ¿Puede aún crearse algo genuinamente nuevo con una cámara? ¿Veremos este año en una sala de cine algo rompedor y relevante? Si buscamos respuestas en el cine actual, hay algunas películas y cineastas que se erigen como rotundas respuestas afirmativas, como felices recordatorios de que aún hay mucho por hacer en cine. Afortunadamente, la lista es larga y variada, pero un cineasta que destaca es el británico Steve McQueen. Y destaca por varias razones, pero sobre todo por su dominio absoluto de elementos cinematográficos (como el encuadre, el color, el montaje), que otros grandísimos cineastas no alcanzaron hasta haber rodado veinte o treinta películas. En tan solo tres películas, Steve McQueen se ha erigido como una de las mejores cosas que le ha pasado al séptimo arte (calificativo que en sus manos cobra un sentido especialmente profundo) en los últimos años, y la esperanza de lo que pueda depararnos su extraordinario talento en el futuro alimenta sobradamente nuestras imaginaciones cinéfilas.

Este dominio se evidencia de forma muy notable en su segunda película, la aclamada Shame (2011). En este análisis se irán desgranando varios elementos cinematográficos para examinar a fondo el uso genial que les da el cineasta en esta película. En concreto, este artículo se centrará en el encuadre, la dirección de actores, los movimientos de cámara, el montaje y el color.

Pero antes, conviene un breve párrafo para aclarar los temas centrales de la película. Shame es, en definitiva, una reflexión sobre el aislamiento y la incomunicación contemporáneas, formulada a través de un retrato terrible de la adicción al sexo. Lo que se nos cuenta es un descenso a los infiernos del sexo, que se presenta de una forma extraña y novedosa: como fuente no de placer y liberación sino de sufrimiento y angustia. El sexo como cárcel. Aparte de la esclavización del protagonista por medio del sexo, también se nos cuenta cómo su mundo se desestabiliza de forma traumática con la llegada de su hermana. Ante este acontecimiento inesperado e incómodo, el protagonista intentará solucionar sus dos problemas (su adicción al sexo y la presencia de su hermana en su vida) tratando de tener una relación estable con una compañera de trabajo, pero fracasará en el intento. Las grandes películas no tienen muchísimas ideas, sino unas pocas exprimidas al máximo y desarrolladas con coherencia a través de toda la obra. Esto es lo que hace Shame, tomar estas dos ideas (el sexo como infierno y la presencia desestabilizadora de la hermana del protagonista) y trabajarlas a fondo en todos y cada uno de los planos.

Encuadre

El primer plano de la película ya es una lección de encuadre. Se nos presenta al protagonista en un plano bastante particular por el hecho de estar en horizontal. La primera vez que vemos a Brandon le vemos en horizontal, estirado y quieto durante varios segundos (incluso parece un congelado), lo cual le caracteriza como un personaje pasivo que no podrá vencer a su destino. Tampoco es casual, evidentemente, que la primera vez que veamos al protagonista sea desnudo en una cama.

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Imagen: Alta Classics.

Poco después, tenemos otra idea genial de encuadre. Brandon ha llamado a una prostituta y esta se está desnudando frente a él, que está estirado en la cama. La idea brillante es que la cabeza de la prostituta queda cortada por el plano, solo le vemos el cuerpo. Se trata de un recurso valiente que nos hace comprender que su cara y su identidad son del todo irrelevantes para el protagonista.

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Imagen: Alta Classics.

Cuando Brandon se masturba en la ducha, resulta interesante que le veamos duplicado en el plano a causa del reflejo. Esto no es casual, sino que Steve McQueen duplica al personaje por una razón, aunque esta no esté del todo clara. Una de las razones que parece coherente es que, cuando se masturba, Brandon es aún más él mismo, es él multiplicado por dos. Acaso masturbarse sea lo más propio de él, ya que es un adicto al sexo.

En relación con la hermana, hay varias ideas interesantes de composición. Cuando desayunan juntos la primera mañana, en el momento en que él le dice que se puede quedar unos días ella le abraza y les vemos en dorsal, en una composición en la cual ella le tapa totalmente, anulándole como personaje. Más adelante, cuando toman algo los dos junto con el jefe de Brandon, es interesante que él siempre quede en medio del jefe y su hermana, porque lógicamente no aprueba o aprobaría una relación entre ellos. En la siguiente escena, cuando Brandon llega a su casa y su hermana está practicando sexo con su jefe, se pone muy nervioso e incómodo y se hunde literalmente en el plano, quedando atrapado en un rincón de la habitación.

Hay un momento en que el jefe le dice a Brandon que han encontrado mucho porno en el historial de su ordenador. En ese momento, el protagonista se siente atrapado y amenazado, y esto se traduce en el encuadre con dos líneas verticales al fondo que le atrapan y le presionan, literalmente. Sin embargo, el jefe no cree que haya sido él. Poco después, le vemos por primera vez hablando con la compañera con la que intentará empezar una relación. En este primer encuentro le vemos roto en el plano por una vertical que, literalmente, le corta la cabeza. Esto indica que nada de la posterior historia con esta chica refleja la verdadera identidad de Brandon y, más aún, por montaje, nos retrotrae al encuentro con la prostituta del principio. De alguna manera, es como si, en su relación con esta colega, Brandon se comportase como la prostituta, pues se mueve totalmente por interés. Siguiendo con la relación entre ellos, hay otra idea interesante de encuadre en la cita que tienen. Cuando la conversación se estanca y la cámara sale fuera del restaurante, les vemos unos segundos a través del cristal (Brandon está de espaldas) y hay en el centro del plano una vertical que los separa, pues es evidente que algo les separa como personajes.

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Imagen: Alta Classics.

Después de tener conflicto con su hermana por su extraña vida sexual, Brandon decide deshacerse de todo el porno que tiene en casa (incluso tira el portátil). A continuación tenemos una brillante idea de encuadre, cuando, una vez ya lo ha tirado todo, se sienta en su cama de espaldas y baja la cabeza: le vemos en dorsal como un cuerpo sin cabeza (la tiene bajada), pues sin su porno es como si no fuera nadie. Brandon no es más que su adicción al sexo.

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Imagen: Alta Classics.

Para acabar, en la penúltima escena tenemos una idea de escala que, aunque menos brillante, sirve muy bien para entender el final de la película. Para cerrar esa escena de tristeza y desconsuelo del protagonista, le vemos en un plano general y en la escala más pequeña de toda la película: nunca le hemos visto tan pequeño, porque nunca ha sido tan frágil ni vulnerable.

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Imagen: Alta Classics.

Dirección de actores y caracterización de los personajes

Empecemos por Brandon. De entrada, sus cinco primeras acciones son: mirar lascivamente a una desconocida en el metro, tener relaciones sexuales con una mujer a la que ni siquiera vemos, llamar a una prostituta y practicar sexo con ella, ignorar las llamadas de su hermana, y masturbarse. En diez minutos ya sabemos todo lo que necesitamos saber sobre este personaje.

Poco después, se nos muestra en un par de detalles su otra característica principal. No solo es un adicto al sexo con una relación extraña con su hermana, sino también un hombre sumamente educado y bastante culto: abre la puerta a una señora mayor, mantiene su casa limpia y ordenada, escucha música clásica en su tocadiscos… Y a continuación se nos presenta el conflicto que se establecerá entre su vida de adicto al sexo y la irrupción de su hermana: él intenta concentrarse en el porno que mira en el ordenador, pero no puede porque su hermana no deja de llamarle (primero al móvil y luego al fijo).

Pasando ya a la caracterización de la hermana (y a lo que aprendemos de Brandon por su relación con ella), empecemos por la primera vez que la vemos. Es a través de un espejo y aparece desnuda, marcando que su aparición alterará la sexualidad de nuestro protagonista. Poco después, él mira porno en su habitación mientras ella habla por teléfono y le dice a alguien, llorando, que le quiere. Se establece un claro contraste entre la forma en que los dos personajes viven la afectividad.

A la mañana siguiente, tenemos varios trazos que caracterizan a los personajes, pero aquí quizá convenga hablar más de dirección de actores. Y conviene hablar de dirección de actores porque esto no tendrá que ver tanto con las cosas concretas que hacen (que sería más de guión) sino con cómo las hacen. De entrada, él está ordenando cuando aparece la hermana, que juega con un pendiente que ha encontrado en la casa y le pregunta de quién es. Luego ella coge el zumo y bebe directamente del tetrabrik. Él le da un vaso. Seguidamente, ella se sienta en la encimera a beber su zumo y, otra vez, él le tiene que decir que se siente en la mesa. En tres pequeños gestos de dirección de actores se caracteriza perfectamente a los personajes: él, ordenado y riguroso; ella, alocada, entrometida y espontánea.

Por último, hay un par de detalles que indican la (tal vez paradójica) inexperiencia de Brandon en el cortejo de mujeres. Primero llega tarde a la cita y ni siquiera se disculpa y luego, al final de la cita, cuando se despiden en la boca del metro, ella se queda un rato delante de él como esperando a que la bese, pero él no lo hace.

Movimientos de cámara

Hay sobre todo un movimiento de cámara que se revela como una idea genial y asombrosa de lenguaje cinematográfico. Tiene lugar en la cita de Brandon con su colega de la oficina, y se trata de un travelling de acercamiento extremadamente lento. La cámara avanza tan despacio, que su movimiento es casi imperceptible. No nos damos cuenta de que la cámara se mueve, pero sin embargo los personajes están cada vez un poco más cerca de nosotros. Paradójicamente, la lentitud del movimiento nos hace tomar conciencia del inmovilismo y el estancamiento de la situación: la cita no avanza y no funciona.

Por otro lado, tenemos otros dos movimientos de cámara interesantes. El primero es el larguísimo y rapidísimo travelling lateral que sigue a Brandon cuando sale a correr para no estar en casa mientras su hermana se acuesta con su jefe. Es un travelling de derecha a izquierda que marca el momento de alejamiento de Brandon de su hermana, cuando decide que debe buscar una manera de que se vaya de su casa. Al final de la película, tenemos un travelling que hace de reverso de este, aunque es mucho más corto. Es un movimiento lateral de izquierda a derecha que sigue a Brandon cuando corre porque sospecha que a su hermana le ha pasado algo. Si aquel era el momento en que se alejaba de su hermana, este es el momento en el cual se acerca a ella y corre para salvarla.

Montaje

El montaje es la piedra angular del cine, y toda gran película debe emplearlo como elemento fundamental para construir sentidos e ideas. Shame no es una excepción: McQueen introduce varias ideas brillantes en este aspecto. Quizá conviene aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de una idea de montaje. El montaje es la esencia del cine porque es la forma en que se construye una película, montando un plano detrás de otro… Pero sobre todo es importante porque, como ya entendieron los pioneros, cuando vemos un plano y luego el siguiente, no vemos solo dos planos, sino tres: el primero, el segundo, y la imagen mental que nos formamos a partir de la relación entre ambos. Es esencial entender que, en una película, el valor de un plano por sí solo es ínfimo: cada plano adquiere valor en comparación con todos los demás planos de la película. De este modo, por ejemplo, un primer plano del protagonista será más impactante montado después de veinte minutos de planos generales y medios, que si se trata del primer plano de la película. Resumiendo: cuando hablamos de ideas de montaje nos referimos a ideas que se construyen a partir de la comparación de dos o más planos (que pueden ir seguidos o separados por un rato en el metraje).

Al principio de la película, se marca la insistencia de la hermana y su carácter de intrusa en la vida de Brandon repitiendo el mismo mensaje de voz dos veces. Además, el audio del mensaje se monta encima de Brandon orinando y, posteriormente, cerrando la puerta del baño: igual que le cierra a su hermana la puerta de su vida.

Poco después, cuando Brandon se masturba en el baño le vemos la cara desenfocada (porque el cristal de la ducha está empañado). Aquí McQueen emplea una idea muy valiente y efectiva, pues mantiene su cara desenfocada durante varios segundos en la siguiente escena, cuando en un primer plano, Brandon está en el metro mirando lascivamente a otra pasajera. Es como si también se estuviera masturbando en ese momento, o como si hubiera estado pensando en esa chica mientras se masturbaba: el desenfoque marca la relación entre los dos momentos.

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Imagen: Alta Classics.

En una reunión, el jefe dice «I find you disgusting» sobre un plano de Brandon y pensamos que se lo dice a él. De hecho, incluso él lo piensa así, porque es precisamente eso lo que siente hacia sí mismo: repulsión. Poco después nos damos cuenta de que lo que dice nada tiene que ver con Brandon.

Una de las ideas más brillantes de montaje empieza cuando Brandon y su hermana esperan al tren. Les vemos en un plano dorsal, ella en el cuadrante izquierdo y él en el derecho. Es uno de los únicos momentos de la película en que se relacionan bien, y él incluso se compromete a ir a escucharla cantar. Ella juega a ponerse cerca de la vía, haciendo ver que se va a suicidar, y él la aparta, como salvándola. Bastante rato después, se repite la misma composición de los dos en dorsal, solo que ahora los cuadrantes están invertidos. Esta vez están sentados en el sofá y él es cruel con ella y la ataca. Se verbaliza por primera vez el conflicto entre los dos: «You trap me», le dice. Cuando, finalmente, ella le dice que no es quién para darle lecciones sobre vida sexual, él se levanta y se va. Y es entonces cuando ella se cambia de cuadrante y se queda sola en el cuadrante izquierdo, el mismo que ocupaba cuando jugaba a suicidarse y a que él la salvaba. Como el cuadrante derecho está ahora vacío (Brandon ya no está ahí para salvarla), la consecuencia lógica es que, en la próxima secuencia, ella intentará suicidarse: genial.

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Imágenes: Alta Classics.

La otra idea brillante de montaje tiene que ver con el otro gran tema de la película: la obsesión de Brandon con el sexo. Mientras camina hacia esa cita que no quiere tener, ve en un edificio aquello que realmente le apetecería hacer: una pareja tiene sexo salvaje contra la ventana. Un rato después, tras tener un gatillazo con su compañera de trabajo, Brandon tiene sexo en esa misma posición con una prostituta. Y aquí McQueen coloca un plano genial y muy valiente, un plano de la ventana vista desde fuera, rompiendo totalmente el punto de vista. Pero el significado de colocar este plano es crucial: nos dice que lo que Brandon quiere no es tener sexo contra la ventana, sino realizar la fantasía que le ha aparecido cuando ha visto a alguien haciendo eso mismo. Es como si lo importante para él no fuera el sexo en sí, sino colmar sus deseos y caprichos.

Otra idea de montaje la encontramos en la escena de sexo más descarnada que se haya rodado jamás: el trío de Brandon con dos prostitutas. Nunca se nos había presentado el sexo como algo tan terrible, como algo que genera angustia, rabia y dolor, pues eso es precisamente lo que muestran las caras de los implicados. Son caras de desesperación y sufrimiento, en las antípodas del placer y la liberación emocional que suelen asociarse al sexo. Y la idea de montaje es colocar esta escena sobrepuesta con el audio de su hermana pidiéndole ayuda, justo antes de intentar suicidarse. Estos son los infiernos respectivos de ambos personajes.

Mención aparte en la sección dedicada al montaje merece el uso de los segmentos, la diferenciación que se hace entre el segmento izquierdo y el derecho. En el ya mencionado primer plano de la película, único momento en el cual Brandon está tranquilo y relajado, lo encontramos estirado con la cabeza en el extremo izquierdo del plano. El izquierdo será el segmento de la estabilidad que Brandon intentará recuperar durante toda la película. En el siguiente plano lo vemos en la vía del metro, y ya está en el extremo derecho del plano, que será el lado de la desestabilización y la tensión. Por eso en el segundo plano ya se le coloca en la derecha, para marcar que todo lo que pase a partir de ahora va a desestabilizar al personaje. Algunas cosas que pasan durante la película en las cuales vemos a Brandon en la derecha del plano: mira cómo una prostituta se desnuda; se masturba; se acerca a una desconocida en el metro; se entera de que van a revisar su ordenador; mira lascivamente a su compañera de trabajo; va en taxi mientras, a su lado, su jefe se besa con su hermana; se siente acorralado cuando han encontrado porno en su ordenador; queda con su compañera de trabajo para ir a cenar; se masturba otra vez y su hermana le pilla; tiene relaciones sexuales con una prostituta en el hotel; su hermana sangra sin parar después de intentar suicidarse; y por último, se hunde a llorar desconsolado al final de la película. Como vemos, todo lo relacionado con los dos elementos que más le perturban (el sexo y su relación con su hermana) tiene lugar con él a la derecha del plano. Pero McQueen aún va más allá. El ya mencionado travelling larguísimo cuando Brandon sale a correr es un movimiento de derecha a izquierda, porque se quiere alejar de su hermana y de su adicción al sexo y de la tensión que le provocan (la tensión del lado derecho) y por eso decide intentar tener una relación con su compañera de trabajo (correr hacia la calma del lado izquierdo). Y es por eso que en ese larguísimo plano de la cita con su compañera de trabajo, la cita que le tiene que proporcionar esa anhelada calma, le encontraremos sentado a la izquierda. Todo esto puede sonar banal o casual, pero con los grandes cineastas (y McQueen, aunque haya rodado poco, ya lo es) las cosas de lenguaje no suelen ser casuales: si ha decidido ser coherente con la utilización de los segmentos izquierdo y derecho durante toda su película es porque sabe que cualquier elemento es válido para contar mejor la historia.

Color

No es ningún secreto que Steve McQueen trabaja el color como un elemento central de su cine, quizá a raíz de sus inicios en el videoarte. Pero su trato del color es a veces algo críptico, y los sentidos son a menudo difíciles de desentrañar. He aquí lo que yo personalmente he entendido de la paleta cromática de Shame:

–El azul es el color de las sábanas de Brandon en el primer plano de la película. Y, curiosamente, no volvemos a ver nada azul (o al menos no de un azul tan intenso) en toda la película. Probablemente porque ese primer plano es el único momento en que Brandon está tranquilo y estable, y no volverá a estarlo en toda la película. Lo único mínimamente azul que vemos es su jersey cuando cena con su compañera de trabajo, porque esa cita representa precisamente su búsqueda de la estabilidad del principio.

–El rosa es el color de todo lo que excita a Brandon: la bufanda de la chica del tren, la lencería de la prostituta, las braguitas de la chica de internet…

–El morado es el color que relaciona a la hermana con la obsesión sexual de Brandon: morada es la chaqueta que lleva cuando se acuesta con su jefe, y morado es el jersey que lleva cuando le pilla masturbándose.

–Si el azul era el color de la estabilidad de Brandon, el rojo (su complementario) será el de los elementos más desestabilizadores para él: los accesorios de la hermana al principio (la bufanda, el sombrero que lleva cuando juega a suicidarse), la luz en el bar homosexual y, por supuesto, la sangre de su hermana.

–El vestido de la hermana cuando canta es de un color parecido (como dorado-plateado) al que lleva la colega de Brandon en la cita. Esto podría indicar que no la ve como una mujer para tener relaciones sexuales, de ahí el posterior fracaso.

–El blanco es el color de la ausencia de sexo: cuando la hermana y el jefe se acuestan en su cama, Brandon cambia las sábanas y pone unas blancas, pues quiere limpiar y eliminar todo resto de sexo de su cama. Y cuando, en el hotel, Brandon sea incapaz de acostarse con su colega, será en una habitación blanca con sábanas blancas. En esa ocasión, además, el ambiente blanco contrasta con el atuendo completamente negro de ella, creando una especie de tensión cromática.

Si este artículo ha cumplido su objetivo, habrá servido para esclarecer por qué Shame es una grandísima película, y por qué Steve McQueen es un brillante y prometedor cineasta que nos ha confirmado (tres veces ya) que el cine es un arte joven y que aún queda mucho por hacer, innovar, descubrir e intentar con una cámara. Esperemos que siga haciendo cine durante muchos años, y que siga abriendo caminos para que los exploren los demás cineastas que crean, como él, que hay un cine más allá de los lugares comunes del Hollywood más comercial.

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