Deje de ayudarme, coño (cómo acabar de una vez por todas con esa plaga llamada autoayuda)

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Fotografía: Campus Party Europe in Berlin (CC).

Hablemos claro: desde que empezó la invasión de la autoayuda no ha sido usted el mismo. Bien, ni usted, ni nadie. Paulo Coelho, Eduard Punset (y esa criatura que le acompaña a todas partes, Elsa), Jorge Bucay o Albert Espinosa le han llevado al límite: ahora tiene que cavar debajo del arcoíris porque allí encontrará una olla llena de autoestima; o dedicar su vida a la búsqueda del trébol de cuatro hojas que acabará con esa manía suya de estar en paro; o leer unos poemas que le alejarán de su terrible depresión al mismo tiempo que le enseñarán que la vida es un sueño y que tiene usted que ser feliz porque le sale a un escritor portugués de la entrepierna.

Sin embargo, y dejando de lado que no le recomendamos cavar debajo del arcoíris, básicamente porque allí no habrá ninguna olla (a menos que cave en un vertedero, entonces no sabemos qué va a encontrar), la autoayuda presenta un gran inconveniente: es mentira.

¿Por qué? Se preguntará mientras pone una señal en «Si tú me dices ven lo dejo todo, pero ven» para no olvidar en qué página se quedó. Pues porque desde un punto de vista puramente racional es imposible que, sin conocerle de nada, un tercero escriba un libro para usted con el propósito de ayudarle. Es decir, para que una obra fuera de autoayuda debería escribirla uno mismo. Si no es así deberían llamarlo «de ayuda», simplemente. Con el «auto» están insinuando que es usted un imbécil incapaz de ayudarse a sí mismo y que van a pedirle a alguien a quien le importan un pito sus dolencias escriba algo para que encuentre consuelo después de pasar por caja.

En Jot Down, siempre a la vanguardia de la literatura y el bienestar, les proponemos ser los pioneros en la propagación de un nuevo género: el autoodio. La corriente «cógete manía» puede ser el respiro que usted necesitaba. ¿No está cansado de sonreír todo el día como si fuera idiota? ¿Quiere darle un cabezazo a la pared después de una semana de mierda en la oficina pero Paulo Coelho no le deja? ¿Permite que el vecino entre en el ascensor cuando podría usted darle al botón de cerrar puerta y subir sin tener que soportar su conversación? Le proponemos abrazar el pensamiento negativo, la mala hostia, la fealdad, la cara de asco y el gruñido.

No va a ser usted más feliz, su vida no será más tranquila que un lago de Suiza y probablemente sus parientes piensen en llevarle al campo y abandonarle allí, pero al menos no tendrá que volver a tragar con patrañas, mamarrachadas y soplapolleces.

Llevan una década diciéndole que todo tiene solución y todo pasa.

Nosotros le diremos la verdad: los cojones.

Siga estos diez sencillos pasos y acompáñenos al mundo real, donde uno puede darse cabezazos contra el cristal del baño si le apetece* y sin que nadie le diga que aunque sangre como un cerdo tiene que sonreír.

1) No diga «buenos días». Cada mañana (hechos reales) mi bisabuela le decía a mi bisabuelo: «buenos días», a lo que mi bisabuelo le contestaba «ya te lo diré por la noche si han sido buenos».

Huya de ese modelo opresivo que le han querido vender como educación y que en realidad es un auténtico coñazo. Mueva ligeramente la cabeza cuando alguien le salude, diga «mm-hm» si insisten, pero deje de transmitir que tiene la impresión de que el día va a ser bueno. Usted sabe que casi con toda seguridad el día va a ser una porquería.  Y si lo hace bien ellos/as sabrán que usted lo sabe. Va a convertirse usted en un/a tipo/a inquietante/a y en el próximo amigo invisible le va a caer un reloj de oro, o un Porsche Cayenne, básicamente porque a sus compañeros les visitará el fantasma del pánico pensando en que cualquier día puede ir a la oficina con una Uzi y mucha munición.

2) Sea negativo. Usted lo sabe y nosotros también, no todos los problemas tienen solución. Es más, muchos de ellos no tienen solución. Es más, la gran mayoría no tienen solución. Lo de «nada es imposible» solo tiene una respuesta: tener a mano un lanzallamas. Si desea comprobar lo imposible que son algunas cosas dese una vuelta por la Antártida en bermudas o vaya a Fukushima y respire hondo.

Sin embargo, se han empeñado en aconsejarle que cada vez que se encuentre con el barro hasta el cuello sonría y piense que todo —de algún modo milagroso— se arreglará. Es más, le han hecho creer que cualquier metáfora, hipérbole o analogía por torticera que sea, es aplicable a su persona y no dudan en usarla como arma arrojadiza: «Como el elefante que descubrió su propia trompa. Un libro que le permitirá revelar sus virtudes ocultas». A partir de ahora déjese de estupideces, cada vez que alguien le diga que «mañana volverá a salir el sol» o «el tiempo lo cura todo» mírele como el náufrago al que arrojan una pelota de Nivea y le dicen que se entretenga, que ya irán a rescatarle cuando tengan un momento.

3) Piense que cada día es domingo por la noche. A menos que sea autónomo, cuando todos los días son lunes, deje de pensar en semanas y concentre su mala actitud en pensar que está usted a punto de llegar al lunes, perpetuamente. Ese día donde todos tienen cara de haber sido abducidos y sufrido abusos sexuales en una nave nodriza a manos de un grupo de extraterrestres fans del Marqués de Sade.

Este sencillo ejercicio de pesimismo forjará en usted una mala baba sin precedentes y le ayudará a dejar de pensar en campos verdes llenos de cortacéspedes conducidos por monjes budistas donde los pájaros vuelan del revés para no cagarse en su cabeza.

4) Coma como un jabalí. Esta es otra rama de la autoayuda que debe usted eliminar de su vida: «comer bien le hará mejor persona». La teoría es tan ridícula que desmentirla significaría darle pábulo; sin embargo, eso significa (si le damos pábulo) que no existen vegetarianos ni veganos que sean unos hijos de puta, y que si es usted un psicópata o un corrupto bastará con empezar a hacerse unas verduritas a la plancha y a beber leche de algas y se le pasará. Un día de estos alguien descubrirá que las plantas tienen sentimientos y que las zanahorias sienten un dolor infinito cuando se las hierve o separa de las otras zanahorias y viviremos un Apocalipsis alimenticio. Esperando a que llegue ese día dedíquese usted a engullir donuts (los cronuts, esa infecta mezcla entre donut y cruasán, sería otra posibilidad —incluso mejor— y le haría sentir sucio e inmundo casi inmediatamente, que al final es de lo que se trata) y beber mejunjes azucarados, con la mayor parte de colorantes posibles. Y haga apología de ello cada vez que tenga ocasión: «Joder, ayer me metí veinticinco mil calorías y os odié a todos aun más que de costumbre».

5) Su cuerpo no es ningún templo. Nadie lo ha demostrado aún pero el ejercicio es letal. No, no hablamos de esos ciclados de gimnasio que intentan parecerse al David de Miguel Ángel y acaban pareciéndose a una escultura de Botero (el músculo de hoy es el michelín del mañana) sino de los que dados a elegir entre una siesta e ir a correr les falta tiempo para ponerse las zapatillas (los hay, cada vez más, créanos). No sea usted un hombre/mujer sano/a, encuentre ese lugar del sofá donde poder atrincherarse sin que le salgan llagas y luche contra las costumbres establecidas. A medida que su cuerpo se aclimate a la falta de ejercicio físico y la televisión se convierta en su mejor amigo empezará usted a cogerse manía. No recoger las cajas de pizza, ni las latas de Coca-Cola (nada de Zero, cuantas más calorías mejor), ni las bolsas de ositos de goma, ayudará bastante. Ánimo, estamos a medio camino.

6) Deje de creer que fracasar es malo. Los libros de autoayuda le enseñan que es usted un triunfador, que bajo esa pinta de figurante de anuncio de clínica estética (el de «Antes», concretamente) se encuentra el hombre del milenio. No es verdad, usted es como los demás, y tiene muchas posibilidades de acabar haciendo el primo unas cuantas docenas de veces en todos los ámbitos de la vida, así que atrévase a fracasar, a fracasar a lo grande, sin miedo. Recuerde aquellas palabras de Samuel Beckett: «fracasa otra vez, fracasa mejor». No intente excusarse, aliente las pifias y los malentendidos y una vez en el charco diviértase, no trate de arrastrarse por el fango para solucionar lo imposible: abra una botella de vino y échesela por encima, como si hubiera acabado de ganar una carrera de Fórmula 1. Qué coño, siempre puede ser peor (y eso sí que es impepinable).

7) Abrace el caos. Dedique unas horas de su tiempo a escribir centenares de post-its con la frase «sigues siendo un perdedor», en letras grandes. Luego pásese por todas las librerías a su alcance y pegue ese post-it en la última página de cada libro que encuentre en la sección de autoayuda. Cuidado con los ataques de risa, especialmente en las grandes superficies, allí no están acostumbrados a la gente sonriente y sospecharían de sus intenciones. Piense que está usted contribuyendo al bien de la raza humana. Si le sobran post-its vaya a buscar el libro de Belen Esteban. (Si desea abrazar aún más el caos tenga un par de hijos: cuando a los catorce les encuentre un fajo de billetes y medio kilo de cocaína en su habitación —«papá, no te preocupes, es para consumo propio»— no diga que no se lo advertimos).

8) Vea mucho porno. Dicen que embrutece, y eso está bien.

9) Invéntese una enfermedad ficticia. El objetivo de estas instrucciones es alejarle de ese invento de Satán que son los gurús del buenrollismo. Ya está usted preparado para los pasajes finales de su cruzada contra la autoayuda, así que está preparado para el final: acuda a una de esas charlas en las que tratan de venderle una vida ficticia, espere al momento de las preguntas e inquiera, con total tranquilidad: «Tengo ébola. Es muy contagioso, pero yo creo que puedo ser feliz, ¿qué me aconseja?». Permanezca sentado mientras los asistentes empiezan a correr y los organizadores sufren un ataque de pánico. Si lleva una nevera con unas cervecitas y un puro habano puede usted disfrutar de uno de los mejores días de su vida (cuando le arresten ni se le ocurra mencionarnos. Y no, no tenemos dinero para su fianza).

10) Sea usted mismo/a, y que se joda el mundo. Decía el doctor Zeuss que «Be who you are and say what you feel because those who mind don’t matter and those who matter don’t mind» (esta es una revista hipster, si no habla usted inglés búsquese la vida porque los hipsters no traducimos ni del chino). Obre en consecuencia.

* Por favor, no le dé cabezazos al cristal del baño, háganos caso.

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107 comentarios

  1. Pingback: Deje de ayudarme, coño (cómo acabar de una vez por todas con esa plaga llamada autoayuda)

  2. Qué cosas…marco tendencia. Justo antes de ayer publiqué un post que se parecía mucho a este.

    http://www.cosasqmepasan.com/2014/05/10-consejos-para-aguantar-el-tiron.html#.U4hBkJR_vG8

    • Me gustó más el tuyo, de hecho :D

    • Laura

      Estoy con Elena, gracias por ponerlo!

    • Adrián

      El del señor Molinos es mejor, sin duda. Critica la autoayuda pero no impulsa al autoodio. Sólo a asumir que no todo es perfecto, y que si esa es tu meta vas a ser infeliz, lo cual ocurrirá de una forma u otra varias veces a lo largo de tu vida, pero no tan a menudo. Es una dosis de realidad. Éste artículo, más polémico, impulsa en cambio a la autodestrucción. Es absurdo en sí mismo. Odiándote jamás serás feliz

  3. Grandioso!

  4. Me quito el sombrero.

  5. Estitxu

    Se te ha olvidado mencionar que debemos hacer con esos que no paran de poner en tu muro de facebook frases megacursis de Coelho o te mandan PWP que se te pone el culo rojo de vergüenza… Por cierto, ya existe un libro sobre el tema:

    http://www.laetoli.es/vaya-timo/120-libros-de-autoayuda-vaya-timo.html

  6. ¡Grandioso! Lástima que el Sr. molinos se adelantara hace dos días. O quizá es que ambos lo han copiado de algún blog foráneo que será lo más probable. De «toros moros», El Sr. Toni García Ramón está muy salao desarrollando el tema y tirando de sus propios chascarrillos que son diferentes a los del Sr. molinos que tampoco están mal, la verdad.
    ¡Sigan así, julandrones!

  7. ¡BUENOS DIAS TONI!

  8. Tigrik

    Propongo un título para un libro de estos tal que así: Autoayúdate tú!

  9. Ann O´Nime

    Ni puta idea. A menos que sea broma, claro, que lo es.
    Un mero acto de cinimo que posiblemente encubra una mera impotencia.

  10. endrinilla

    Si alguien quiere leer algo mas serio contra la dictadura del pensamiento positivo recomiendo «Sonrie o muere» de Barbara Erenheit (o como se escriba).

    Abajo el coaching!!

  11. Marissa

    ¿Es Toni García Ramón el mayor palmero (Boyero, Hermoso, Ocaña, etc) y plagiador de blogs y medios extranjeros del periodismo reciente? A su lado el Twitter de Arturo Pérez-Reverte parece ingenioso. Not fun.

  12. Me ha gustado.
    Me lo he tomado en clave de humor y me ha hecho reír.

    • Plaengôön

      Es que es «en clave de humor» el único modo en el que texto puede ser tomado.

  13. johnnymelabo

    He aquí la guía paso paso para convertirse en Ignatius J. Reilly.

  14. Afortunada yo que logré escapar desde el primer momento de la histeria de la autoayuda, no pude evitar caer en las garras de su variante corporativa: el coaching, del malo (por si acaso hay del bueno y yo lo desconozco).

  15. Ann O´Nime

    Aunque como en todo, tiene su parte de verdad: la que corresponde a mero negocio y marketing, pero esa misma critica se podria hacer a la inversa, y funcionaria igual de bien, ja ja ja

    EL artculo no deja de ser un monologo de esos de moda ahora, donde se rie de todo y no se habla de nada, tan propio de nuestra epoca: epoca sin refexion ni profundizacion alguna, todo mero espectaculo, chistes, risas y superficialidad que esconden eso: ignorancia… y pocas ganas de reconocerlo.

  16. Al más puro estilo «Club de la lucha»

  17. bookfrique

    Tanta mala leche junta le alegra a una el día!

  18. Alonso

    Cuanto cinismo, debe ser encantador pasar el rato con el autor…

  19. adrian

    me preocupa que debajo de esa pátina de sarcasmo estés hablando en serio…

  20. 11. En esa escalada de autodestrucción forme un club secreto que vaya captando miembros, añada una regla:
    – La primera regla del club de la lucha es: Nadie habla sobre el Club de la Lucha

    Perdón, perdón, perdón, que no lo he puesto en hipster:
    «The first rule of Fight Club is: You do not talk about Fight Club.» (Fight Club)

  21. Roberto

    Expresión de la auténtica plaga contemporánea: el cinismo inofensivo y la ironía autocomplaciente.

    • waterparty

      Autocomplaciente, tú lo has dicho. Son capaces de suicidarse con tal de ser guays y quedar por encima del resto.

  22. Endorfino

    Creo que estais desbarrando. Para poner a parir a curanderos como Coelho o Punset no hace falta soltar burradas de listo de los cojones (estilo Woody Allen, otro petardo sobrevaloradísimo), y desde luego quiero pensar que el artículo está de coña, porque médicamente (=científicamente) está bastante demostrado, ya desde hace tiempo además, que seguir los consejos que estais dando abrevia bastante la existencia y lo que es peor, deteriora bastante el organismo. Cada cosa tiene su función, somos un producto evolutivo, el cabreo es de corto alcance, no es nada recomendable estar instalado permanentemente en él. Os guste o no, es mejor vivir en un mundo de piruletas de colores. Ya lo dice esa cosa llamada «sabiduría popular» (que nunca se equivoca porque dice una cosa y la contraria sin vacilar siquiera), los idiotas son los más felices.

    Así que igual lo que venden Coelho o Punset es la idiocia como bálsamo u opiáceo. Es un punto de ataque más interesante, sobre todo porque las endorfinas no matan, y la HTA sí.

    • u^skarïínn

      No vuelvas a comentar más, por favor. No nos prives del circo. Esparce tus conocimientos en círculos más reducidos: en los familiares, por ejemplo. A aquellas personas que tú creas que por algún motivo u otro sean merecedoras de los mismos. Deja que desbarren. No les muestres, al menos no de forma tan brusca, lo corta (y pobre) que será su existencia. La perspectiva evolutiva úsala solamente cuando el receptor de tu mensaje sepa con exactitud cómo opera la misma. Deja que Coelho y Punset hagan, y deja que estos deshagan. Tú, observa simplemente, por favor.

      • Endorfino

        ¿Usted emplea esos argumentos con su médico? xD Lo que siempre me ha parecido cojonudo de Hispanistán y sus enfermos (afectados) es esa puta manía que tienen de cerrar bocas. Yo ya les dejo desbarrar, es más, oiga, es que no podría hacer nada para evitarlo si quisiera xD.

        Joder, qué pena de gente hay en este país. Así pasa lo que pasa, soplaflautas de Mediapro (a mayor gloria de repetir el mamoneo de Renzi), analfabetos golpistas, pesebreros peceros, y los únicos con dos dedos de frente tardan 35 años en darse cuenta que la única solución es largarse cagando hostias.

        Pues nada, hombre, nos callaremos, si da más trabajo hablar que callarse, todo sea por la nueva época de extrema placidez que asoma en el horizonte, fruto del denodado esfuerzo de tanto ciudadano hispanistaní.

        • u^skarïínn

          No creas… a mi médico le exijo muchísimo. Cada vez que voy lo hago con la lección bien aprendida. Es más, la asimetría en la relación médico-paciente fue paulatinamente equilibrándose entre nosotros con el paso de los años, hasta el punto de que hoy en día yo sé más que él, aunque, obviamente, él se niega a admitirlo. Me gustaría que lo vieses cuando empiezo a preguntarle por qué esto o por qué lo otro, y saco de mi carpeta papeles citando el pvalor o los sesgos de selección. Esgrime que necesita de mi confianza para que la terapia ‘funcione’ y yo le digo que se la gane, pero no encaja bien el golpe. No se da cuenta, pero con mis exigencias estoy haciendo de él un profesional sanitario mejor preparado en el ámbito laboral.

          Suscribía todos los puntos de tu primer comentario (aunque te instaba irónicamente a que no nos privases del show auto-ayuda vs auto-odio) y suscribo plenamente el segundo en el que me contestas a mí, por cierto, con una asombrosa exactitud, al señalar los 35 como la edad en la que uno se da cuenta que tiene que emigrar.

          Aun a riesgo de contradecirme, ¡no te calles, sigue comentando! XD

    • ummagumma

      Mira, yo he trabajado en Africa varias veces y hasta en las aldeas más pobres, hay más sonrisas y pura felicidad que en cualquier pueblo, villa o ciudad occidental. La sociedad de consumo capitalista crea depresión y locura en los individuos cuyo corazón y mentalidad no corresponden a ese consumismo impuesto, ni al neodarwinismo de competencia que imponen entre unos y otros…y el Coelho o el Punset son solo listillos que hacen caja con ello. Los libros de autoayuda, meditación y los gurús de la New Age, son como los curas en el pasado, están ahí patrocinados por grupos importantes de poder como Planeta (grupo franquista y neoliberal donde los haya, dueño de Antena3 o la Secta) para que pongas buena cara y aguantes y aguantes y aguantes… y sigas produciendo con buena cara (en muchos casos como flipados hasta las orejas de LSD, con sus nuevas pseudoreligiones cool adaptadas al individuo)… sin caer en la locura para su sistema capitalista, ese que en ningún libro de autoayuda se atreven a cuestionar ni a señalar como culpable de todos los males que aquejan a los individuos.

      Esto para una persona que tiene una depresión de verdad, le puede venir bien como empuje, pero como dogma de fe u opiáceo como tu dices, lo único que ocurre, es que te conviertes en un adicto sin voluntad, ni cerebro, ni conciencia de lo que te rodea, que son justo las mentes ideales para manipular a su antojo. Un ser humano que solo sonrie y hace el avestruz con topdo lo malo que le rodea, no es un ser humano completo, es un ser humano lobotomizado.

  23. yo la mejoaunque éste diga lo contrarior jaja

    De acuerdo con endorfino totalmente.Este es una copia del Risto y esos q estn de moda ahora

  24. kevo lecque

    Delicioso!!!

  25. Sergio García

    El mejor texto que he leído en años. Felicidades.

  26. El cooperante errante

    Muuuuy bueno.

    Me identifico al 100% con su cinismo, ya vale de pensar que todo tiene solución.
    Jotdown sigue tan bien como siempre.

  27. Asín...nos va

    Deje de ayudarnos diciendo que no nos autoayudemos.

  28. Carlos Alberto

    Rotundamente genial. Un aplauso, coño, y bien grande :o)

  29. Totalmente de acuerdo.
    Y qué me decís de los «coaches», charlatanes y vendedores de humo?
    http://enpelotasblog.blogspot.com.es/2014/05/coaches-charlatanes-y-vendedores-de.html

  30. Fulgencio Barrado

    ¡Coño! Un artículo de autoayuda.

  31. Silvia

    Y digo yo…, entre creerse las tonterías de la autoayuda o llevar tan mala vida como la que usted preconiza, ¿no habría un término medio de sobriedad, respeto y tranquilidad?
    Por lo que se ve algunos solo son capaces de definirse en contra de algo. ¿Qué tiene que ver la buena educación con la autoayuda?

    • Sergio

      Totalmente de acuerdo contigo. Lo digo desde el profundo desagrado que me provoca el trabajo de los Punsets y todo el buenrrollismo positivista que se ha puesto en auge durante los últimos años, pero no entiendo qué tiene que ver la plaga de la autoayuda y su hediento optimismo con procurarse una buena vida sin las anteojeras de lo bien que lo hacemos los humanos.

  32. klaârens

    ¿Cómo crees que vota la gente en las elecciones si no es definiéndose en contra de algo? La objetividad viene en unos libros muy voluminosos: es compleja. Y requiere de una honestidad incompatible con el entorno.

  33. Ann O´Nime

    El problema de los sistemas de autoayuda basados en el !pensamiento positivo» es que poco tiene que ver el pensamiento positivo consciente con lo que sentimos y decidimos, casi absolutamente relacionado con el pensamiento inconsciente, de mucho mas dificil acceso y arreglo.
    Claramente el unico que prospera y mejora es el que vende el libro.

    • runyerr

      Si a eso le añades que consciencia no equivale a voluntariedad, además de las dudas sobre el libre albedrío, el panorama es grotescamente cómico. Como parece ser toda la actualidad, por cierto.

  34. ASTERO

    La Autosugestión tiene patas cortas.

  35. Rodolfo A Rico

    Uyy pero yo escribí justo un libro con el nombre: Cómo acabar con los libros de autoayuda https://m.facebook.com/comoacabar?_rdr

  36. Una persona.

    Yo quiero ser feliz porque a mí me da la gana, y nadie me va a explicar cómo y por qué serlo. ¿Te molesta también eso?

  37. Patricia

    Toni García Ramón parece escribir enfadado, razón tiene de querer meter a Paulo Coelho, Eduard Punset, Jorge Bucay o Albert Espinosa en una bolsa y tirarlos al río, le falta Alejandro Jodorowsky, y tenemos el pleno. El caso es que no llega al fondo de la cuestión, esta nueva religión es la otra superestructura ideológica que justifica el capitalismo con la máxima: Arréglate tu solito la vida porque en este sistema no hay comunidad, sonríe aunque te hagan un contrato basura, has de adaptarte al individualismo imperante, se feliz en la competición, no pretendas ser funcionario que vivir sin seguridad laboral es lo que mola y así un largo etc de se feliz y piensa sólo en ti mismo.

  38. Pingback: Sobre el autor | Scire Science

  39. Anónimo

    Obviamente los libros de autoayuda no te van a solucionar la vida,ni nadie que los haya comprado o leído lo cree.En mi caso me he leído un par,no con la esperanza de que mi vida se vuelva el país de la país de la piruleta,sino por intentar auto educarme a ver la vida con perspectiva y sacar de lo malo lo mejor de las situaciones .Pero sí,sería mucho más fácil practicar el cinismo y la ironía autocomplaciente como han dicho antes,aceptar que la vida es una mierda y no hacer nada sino reírse de lo fracasado que eres.Lo acepto ,aunque Me gustaría ver hasta cuando se podría mantener esa actitud.Pero también deberías respetar a aquellos que prefieren intentar mejorar y crecer como personas,en vez de exagerar y hacer mofa de su comportamiento.besis

  40. Mañana mismo empiezo, que hoy no me sale del higo.

    Y es Dr. Seuss, con S, ¡hipster de pacotilla!

  41. Joseph

    A principios del siglo XX en Australia, existia un escarabajo que se había convertido en una plaga para las plantaciones de caña de azúcar, así que se introdujo a un sapo originario de Hawai como el depredador natural de esa plaga.

    Lejos de solventar ese problema, el sapo se convirtió en una plaga mucho peor, de la cual hoy en día se siguen padeciendo sus efectos en aquel país.

    Sirva para ejemplificar que a veces el remedio es peor que la enfermedad.
    Muy buen artículo.

    • ¿Escarabajos y sapos? ¿Australia…? Perdone, pero no he entendido ni un pijo. ¡Y piense que si no lo cazo yo, aquí no se entera ni dios!

    • Joseph

      Si si. Toda esa basura de auto ayuda, que ha inaugurado un nuevo género «literario», flaco favor hace a la literatura en si.

      Dan ganas de arrancarse los ojos al leer tantas aberraciones. El ejemplo del sapito lo tenia reservado para un caso así.

      Y ese Burgos, es bueno por lo menos?.

  42. Está claro que sí, que es Jorge de Burgos disfrazado.

  43. Creci mecida por Doña Elena Francis. Eficaz vacuna.

  44. Alberto Domínguez

    No es por hacerme publicidad (que también), pero hace apenas un par de meses publiqué mi libro «Cioran. Manual de antiayuda». Os podéis imaginar el contenido: un tirón de orejas a la autoayuda de la mano del gran E.M. Cioran. Por si os interesa, aquí os dejo algunos links:

    http://www.alreveseditorial.com/fitxallibre.php?i=113

    http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/12/actualidad/1399909002_294264.html

    https://www.facebook.com/cioranmanualdeantiayuda2014

  45. c.arcediano

    Ser un «jéiter» mola.

  46. LAUREANA

    jajajajajjajaja, magnifica redaccion. «UZI» es con «C» (Unidad de Cuidados Intensivos).
    Voy a hacerte caso y me convertire en una gran hija de puta que terminara suicidandose a diabetes y obesidad si no antes me pego un tiro que salga del culo a la boca.Gracias por tan originales y rebeldes consejos.

  47. Sergio

    Es sorprendente como ayudarse a uno mismo a llevar una vida mas sana tenga tantos detractores.

  48. has puesto que coelho es portugues, es brasilenho

  49. Pingback: Nada Importa » Cosas tristes

  50. Pingback: Deje de ayudarme, coño (cómo acabar de una vez por todas con esa plaga llama da autoayuda) | Dos puntos finales

  51. LOL en cerio LOL

  52. Iñaki

    Geniales el 7 y el 10. ¡gracias!

  53. Menos autoayuda y más expansión del consejo psicológico más allá del tratamiento tú a tú:

    http://www.elpisapapeles.com/cultura/ciencia/terapia-psicologica-crisis-layard.php

  54. Pingback: Deje de ayudarme, coño (cómo acabar de una vez por todas con esa plaga llama da autoayuda) | maribelrodriguezfern

  55. Este artículo pertenece al genero auto-ayuda, no positiva, no tradicional, pero auto-ayuda…

  56. Dolores

    Pobres portugueses, Coelho es brasileño.

  57. Nadie conoce la auténtica felicidad y como dice el articulista cada persona es un mundo, pero también es cierto que nos guiamos por las mismas pautas y respondemos a los mismos instintos.
    Para alguien que haya recibido una educación tanto semántica como cultural medianamente aceptable, un libro de auto-ayuda le puede resultar banal, pero para otras personas pueden resultar toda una revelación.
    No creo que vivamos una era introspectiva, como dicen algunos sociólogos, es que la consciencia colectiva también evoluciona hacia el yo.

  58. Luis Sandoval

    Algo que en mi país llamamos «alpinchismo» y «quechuchismo». El alpinchismo, digase, es que todo te llega al pincho, algo asi como (No sé alguna expresión española que se le acerque) mandar a la mierda todo, y el quechuchismo es la práctica de esta filosofia de vida, cuando te pregunta algo respondes «y a mi qué chucha», que es como un «y? Me da igual, no jodas».

  59. Pingback: Deje de preocuparse de una vez y aprenda a mirar el lado luminoso de la vida - Jot Down Cultural Magazine

  60. Pingback: Yemas de huevo bajo cero | yemasdehuevo

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