¿Qué obra de ficción ha predicho con más acierto el futuro?

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El futuro era esto, los universos de ficción nos vendieron que, bien entrados los dos miles, nuestras vidas estarían repletas de coches voladores, moda fabricada en papel de plata, aeropatines de Mattel con los que hacer piruetas, orgasmatrones, jet packs, cenas copiosas condensadas en pastillas, tres conchas en cada váter, una genética maleable a voluntad, resorts en diferentes planetas como alternativa a Marina d’Or para sufrir las vacaciones, órganos biónicos, chachas robóticas y gobiernos totalitarios. Pero la hora de la verdad los coches siguen pegados al suelo, el sombrero de plata no ha llegado a ser lo suficientemente trendy y los avances tecnológicos parecen más concentrados en lograr permitir el acceso al porno desde cualquier punto y lugar del mundo que en hacer algo de provecho por la humanidad. En el ámbito político más que padecer gobiernos totalitarios podría decirse que andamos apostando por sufrir desgobiernos a secas.

Pero a pesar de todo lo anterior existen obras de ficción ideadas por cabezas con una imaginación tan efervescente e inquieta como para haber sido capaces de predecir, con más o menos precisión, el futuro. Historias nacidas en medios de lo más variado que ejercieron de oráculos accidentales al imaginar elementos fantásticos que en la actualidad han pasado a ser completamente reales y cotidianos. La encuesta que se plantea hoy busca localizar qué historia nació más adelantada a su tiempo contestando a la siguiente cuestión: ¿qué obra de ficción ha predicho con más acierto el futuro? Una lista con varios posibles finalistas se despliega a continuación, pero todo el mundo está invitado a arrimarse a la sección de comentarios para añadir nuevos contendientes en caso de que sus favoritos no formen parte de la selección inicial.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


1984

La historia de futuro distópico más recordada y referenciada, una novela escrita en 1949 por George Orwell que imaginó un mañana donde la sociedad vive sometida a una vigilancia masiva, recibe información manipulada y sufre las consecuencias de una brutal represión policial. Se trata de la obra de ci-fi que estableció popularmente (pese a no ser la primera en utilizarlas) ideas como la policía del pensamiento, la neolengua o la omnipresencia de un «Gran Hermano» que todo lo ve. Este último concepto se convirtió en algo especialmente doloroso cuando el mundo del entretenimiento decidió convertir su premisa en un absurdamente exitoso reality show televisivo. 1984 asentó el adjetivo «orwelliano» como un vocablo válido, pero también por culpa de Orwell tuvimos que aguantar durante años a Mercedes Milá intentando convencernos de que todo aquello de espiar con cámaras a unos desconocidos mientras se lavaban los dientes era un «experimento social».


Los Supersónicos

Poca broma con los dibujos animados de Los Supersónicos de 1962. Porque aunque en Hanna-Barbera se tomaron ciertas libertades a la hora de lidiar con la historia pretérita, con aquellos Picapiedra que convivían con dinosaurios y celebraban la Navidad antes del nacimiento de Jesucristo, cuando la sus dibujos se aventuraron en el mundo del futuro las predicciones afinaron bastante más la puntería. Durante las peripecias de la familia comandada por George Jetson (o Súper Sónico en el doblaje español) se introdujeron conceptos fantásticos como las pantallas planas (inimaginables en una época de televisiones de culos gigantescos), las videollamadas, los robots en forma de pastilla, los smartwatches (que en Los Supersónicos incluían la posibilidad de emitir vídeo), la Roomba, el turismo espacial, la prensa digital, las impresoras de comida, las máquinas controladas por voz y las cintas de correr para perros. Es cierto que todavía no disponemos de coches voladores con los que contaminar más eficazmente los cielos, y que tampoco es posible enviar a los niños al cole en un dron, pero hay que matizar que la serie transcurría en 2062, con lo que aún tenemos cierto margen para eso.


Un mundo feliz

En Un mundo feliz, Aldous Huxley imaginó una sociedad sin tristeza, violencia ni problemas pero sedada emocionalmente y carente de toda iniciativa propia. Una masa de borregos felices que eran clasificados según su coeficiente intelectual y obligados a consumir y comprar para mantener el sistema. Que la mayor parte del tiempo hoy en día caminamos muy cerca de eso mismo es verdad, pero en lo que vamos a centrarnos ahora es en otro detalle de la historia: en el libro la población consumía una droga llamada Soma que funcionaba como antidepresivo y alucinógeno. Y Un mundo feliz se escribió en 1931, dos décadas antes de que se inventasen los antidepresivos.


2001: Una odisea del espacio

En 1968, Stanley Kubrick noqueó al personal con la extraordinaria 2001: Una odisea del espacio, una película que sigue siendo fascinante hoy en día y no tiene pinta de dejar de serlo durante las próximas décadas. Lo mejor de todo es que la epopeya de Kubrick también tuvo mucho ojo para profetizar la tecnología del futuro: los astronautas trasteaban con lo que parecían iPads, las videoconferencias eran posibles, los respaldos de las butacas tenían pantallas incorporadas (algo que las compañías aéreas no introducirían en los aviones hasta 1988, veinte años después) y sus protagonistas aterrizaron en la Luna antes de que Neil Armstrong lo hiciera en la vida real (aunque existen magufos que aún sostienen que lo de la NASA fue otra película de Kubrick). Pero sobre todo, 2001 nos presentó a HAL 9000, una inteligencia artificial que podríamos considerar como el antecedente cabrón de Siri.


Neuromante

Neuromante, la novela de 1984 con la que debutó William Gibson en esto de las letras, destacó por establecer las bases del género cíberpunk acaparando por el camino los tres premios más importantes de la ciencia ficción (el Hugo, el Nébula y el Philip K. Dick). Además de eso, también se atrevió a perfilar la novedosa idea de una world wide web, instaurando el concepto de «ciberespacio» (un término que fue inventado por el propio Gibson) como un entorno virtual que los usuarios podían visitar y donde los datos del mundo real estaban representados de manera visual. Actualmente sorprende poco, pero en su época todo aquello era una hermosa ida de pelota para la mayor parte de una población, gente que aún no se hacía a la idea de trastear con un ordenador personal durante el día a día.


Demolition Man

Vale, la raza humana sigue limpiándose la matrícula con papel después de obrar, porque todavía nadie ha sido capaz de descifrar la compleja tecnología que poseían las tres conchas de Demolition Man, aquellos caparazones presentados en la historia como la herramienta ideal con la que acicalarse el culo. Pero, dramas de excusado aparte, la película de acción de 1993, protagonizada por un Sylvester Stallone criogenizado en 1996 y descongelado en 2032, deslizaba unas cuantas ocurrencias muy adelantadas a su época: el uso de tablets, las videoconferencias, los coches que se conducían solos o el GPS integrado en todos los vehículos (algo que técnicamente existía en el 93, pero que el ciudadano medio no llegaría a tocar hasta varios años después). Aunque lo más curioso de Demolition Man fueron sus dos certeras predicciones accidentales: por un lado, el hecho de que entre los convictos criogenizados figurase un tal Scott Peterson, un nombre que una década más tarde del estreno del film se haría muy popular al pertenecer a un mediático norteamericano condenado por el asesinato de su esposa.

La otra coincidencia sorprendente tenía bastante más gracia y ocurría cuando el protagonista descubría, durante un diálogo casual, que Arnold Schwarzenegger había llegado a ser presidente del país en algún momento de la historia, una revelación ante la que reaccionaba con guasa. En el mundo real, aquella broma se hacía mucho antes de que al bueno de Chuache se le ocurriese meterse en política, y en una época donde nadie se lo hubiese creído, o siquiera tomado en serio. En 2003, Schwarzenegger fue nombrado gobernador de California y no se levantó de dicho sofá hasta ocho años después. Y eso quiere decir que hay gente que en la actualidad solo conoce al austriaco en su papel de Governator, en lugar de por el de Terminator.


La Guía del autoestopista galáctico

La cómica saga que Douglas Adams inició en 1979 ya contenía en su título un elemento de ficción que nació aventajado a su época. Porque la propia guía que vertebraba la historia era lo que hoy en día entendemos como una Wikipedia, y más concretamente una que se presentaba contenida en algo muy parecido a lo que actualmente llamamos e-book.


Idiocracia

Mike Judge, creador de Beavis & Butt-Head y El rey de la colina, ideó en 2006 una fábula futurista de premisa descacharrante: un hombre llamado Joe Bauers (Luke Wilson) hibernaba hasta el año 2505 para acabar despertando en un futuro donde una caprichosa selección natural había convertido a todos los miembros de la especie humana en auténticos idiotas. El mundo del mañana en Idiocracia estaba controlado por una sociedad con ocurrencias de lo más gilipollas (como regar los campos con bebida deportiva) y todas las empresas (Starbucks, FedEx, Fuddrucker, Home Depot, American Express o Google) se habían convertido en compañías que incluían felaciones, masturbaciones, coito anal y cualquier otro tipo de oferta sexual entre sus servicios. Ya solo con eso uno puede jugar a establecer paralelismos con la época actual, pero ocurre que lo más llamativo y encantador de la Norteamérica de Idiocracia era la persona que ocupaba el cargo de presidente del país: un auténtico tarado llamado Dwayne Elizondo Mountain Dew Camacho (Terry Crews), un tontaco que convertía la política estadounidense en un mero espectáculo para imbéciles mientras pegaba tiros contra el techo durante sus intervenciones. Ahí lo dejamos.


Mirando atrás

Edward Bellamy firmó la novela Mirando atrás, un relato que ocurría en un año 2000l donde la gente ya no cargaba con el monedero al haber sustituir el dinero en metálico por unas tarjetillas que estaban conectadas directamente con sus cuentas bancarias. Lo bonito del asunto es que Mirando atrás se escribió en 1888, una época en donde el término «tarjeta bancaria» no significaba absolutamente nada.


Star Trek

A Star Trek siempre se le ha dado bien predecir cosas. Los comunicadores que el reparto utilizaba allá por 1966 resultaban sorprendentemente similares a esos teléfonos móviles de tapa que no comenzarían a producirse hasta treinta años después. Y por los pasillos de la Enterprise también desfilarían cachivaches tecnológicos mucho antes de que fuesen proyectados en el mundo real: tabletas con aspecto de iPad, televisores de pantallas planas, impresoras de objetos en 3D, auriculares con tecnología bluetooth, traductores automáticos e inteligencias artificiales comandadas por voz. A la altura de la noventera Star Trek: espacio profundo nueve a los accesorios de la tripulación se le añadía un dispositivo denominado virtual display device, que venía a ser una versión primigenia (con dolores de cabeza incluidos, según los personajes) de la tontería aquella de las Google Glasses. Pero lo más curioso ocurrió en el episodio «Tomorrow Is Yesterday» cuando el capitán Kirk recordó a su tripulación que el hombre había pisado la Luna a finales de los años sesenta. El capítulo en cuestión se emitió en 1967, dos años antes de que, efectivamente, el hombre pisase la Luna.


Akira

Por fortuna, la película Akira (1988) y el manga original de Katsuhiro Otomo en el que se basaba se equivocaron a la hora de dibujar un 2019 repleto de chavales mutantes liándola bien gorda. Pero por otra parte, aquella obra profetizó un evento puntual con una precisión asombrosa: la celebración de las olimpiadas de 2020 en Tokio (Neo-Tokio en la ficción). Un detalle que hasta el propio gobierno de la ciudad aprovecharía sin sonrojarse al producir spots que intercalaban metraje real de la futura urbe olímpica con imágenes de la película Akira.


Todos sobre Zanzíbar

Todos sobre Zanzíbar se publicó en 1968 y un año después fue galardonada con el prestigioso premio Hugo. Se trataba de una novela firmada por el prolífico escritor británico John Brunner, un hombre que paría unos relatos donde la trama no resultaba tan fascinante como la construcción del mundo por el que se movían los personajes. Porque Brunner elaboraba con un mimo extremo sus universos futuristas, ametrallándolos con todo tipo de avances que consideraba plausibles durante los años venideros.

En Todos sobre Zanzíbar se dio el caso de que gran parte de aquellas ocurrencias fueron realmente proféticas: la acción se situaba en los 2010, y a lo largo del texto Brunner habló de un montón de cosas que en los sesenta todavía eran ciencia ficción de la dura: los coches eléctricos, la televisión a la carta, las impresoras láser, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el uso de avatares en entornos virtuales, las pantallas en los respaldos de los aviones para ver contenido personalizado, medicamentos similares a la Viagra, la Unión Europea y sus rifirrafes, los tiroteos en las escuelas norteamericanas, las videollamadas, la tecnología wearable, el advenimiento de China como un gran rival de Estados Unidos, un archivo de datos al estilo de la Wikipedia a la que cualquier podía conectarse o la legalización del cannabis. Una lista tan extensa y llamativa como para que resulte más sencillo enumerar qué ideas imaginadas por Brunner no llegaron (todavía) a cumplirse.


Porrompompero 2001 (vídeo-clip maravilloso disponible aquí mismo)

En 1972, Marisol se subió a la torre de Puntales de Cádiz para intentar convencernos de que el futuro se bailaría en las alturas y llegaría vestido con faldas plateadas, pelucas de churros y acompañado de secundarios haciendo el robot. Aquello fue el 2001: Una odisea del espacio de Valerio Lazarov, una delicatesen musical que fusionaba los universos de Kubrick y Manolo Escobar. Y un clip donde Pepa Flores profetizó con acierto que el futuro sería multicultural, mientras sudaba lo suyo al entonar los versos del Porrompompero en inglés y en chino mandarín.


Cualquier cosa de Julio Verne, así en general

Julio Verne, el puto jefe a la hora de vislumbrar el futuro. En 20 000 leguas de viaje submarino predijo el submarino eléctrico, se anticipó a la invención del helicóptero al describir uno en Robur el conquistador y vaticinó en «In the Year 2889» (un texto corto que se cree que fue ensamblado por su hijo a partir de las ideas del progenitor) que la tecnología del futuro incluiría videoconferencias y noticiarios radiados que dejarían obsoletos a los periódicos. Pero la predicción estrella tuvo lugar en De la Tierra a la Luna, aquella historia publicada en 1865 donde un grupo de tres astronautas despegaron desde Florida en una nave denominada Columbiad y acabaron aterrizando con éxito sobre la superficie de la Luna. Una historia que a lo mejor se parece un poquito a esta otra.


Regreso al futuro. Parte II

«¿Qué nos ocurre en el futuro? ¿Nos volvemos gilipollas o algo parecido?» sigue siendo una de las mejores frases de la historia del cine, y la segunda parte de Regreso al futuro una de las mejores secuelas fílmicas que se han parido. En la cinta, Marty McFly nos llevó hasta el lejano año 2015 y contemplar aquel futuro en la actualidad supone descubrir que Robert Zemeckis no acertó en muchas de sus predicciones: ni la gente lleva los bolsillos por fuera del pantalón, ni el calzado deportivo se abrocha solo, ni está de moda la doble corbata, ni existen los coches voladores o los aeropatines. Pero al mismo tiempo hay algo en lo que sí que lo clavaron, y ese algo es la devoción por lo retro, un detalle insinuado con aquella cafetería temáticamente anclada en una época pasada. En 1989, Regreso al futuro. Parte II imaginó un futuro de moda ochentera que veneraba lo retro. En 2019, la versión idealizada y falsa de los ochenta futuristas se han convertido en la moda que hay que venerar por ser retro.


Los Simpson

El titular «Los Simpson ya predijeron…» hace mucho tiempo que dejó de ser una rareza para convertirse en una mala hierba que brota de nuevo en cuestión de semanas aunque te hayas esforzado mucho en arrancarla. Porque tirando de hemeroteca internetera no se tarda mucho en descubrir que las aventuras de la familia amarilla supuestamente han predicho el nombramiento de Donald Trump como presidente, la final de la Copa América, el boom de videojuegos como Farmville, la compra de FOX por parte de Disney, los smartwatches, los selfis, la absurda censura del David de Miguel Ángel, el ataque de un tigre a Roy Horn, el autocorrector de los móviles, el descubrimiento del bosón de Higgs y en general cualquier cosa imaginable que le haya ocurrido a la humanidad últimamente. En el fondo, Los Simpson llevan treinta y una temporadas en antena acumulando más de seiscientos episodios y a estas alturas es raro que en todo ese tiempo no hayan predicho ya la vida, milagros y muerte de cada uno de nosotros.


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17 comentarios

  1. Una mezcla de 1984 (control de la información, control del lenguaje, espionaje al ciudadano) y Un Mundo Feliz (la ignorancia da la felicidad, adormecimiento general de la población por drogas o hábitos de consumo). Estas dos obras tocan exactamente los hitos de control social que se dan hoy en día con una precisión que da miedo.

  2. Rick Deckard

    Buena recopilación. Añadiría: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? En el cine como Blade Runner. Y otras opciones como Desafío Total, Minority Report, Altered Carbon, Naranja Mecánica y distopías desconocidas ambientadas en el año 3000 aproximadamente como Catorce Años de Silencio.
    Saludos

    • Roy Batty

      Claro, como no ibas a añadir Blade Runner llamándote así! Pero… que adivinaron estas peliculas que citas? Que yo sepa todavía no puedo comprarme un replicante, viajar a Marte, detener asesinos antes de que cometan su crimen, ser inmortal ni cambiar mi comportamiento escuchando a Beethoven.

  3. Cinnamon Girl

    Wow, Neuromante. Me habéis ganado.

  4. jmperez

    Una lista muy bien elegida. Me permito añadir que existe un relato corto de Connie Willis llamado Remake, publicado a mediados de los noventa, que retrata un futuro en el que Hollywood ya no produce cine original, sino solo remakes, ya que resulta más fácil y rentable coger una película antigua y recrearla digitalmente cambiando el reparto original por la reproducción por CGI de cualquier actor del que posean derechos de imagen. Por ejemplo Casablanca protagonizada por un Joachin Phoenix de cuarenta años y una Jodie Foster de treinta. Aparte de que el protagonista del relato se dedica a revisar los catálogos de las productoras para borrar digitalmente cualquier rastro de alcohol, tabaco o palabrotas, propias de tiempos más «incorrectos».
    Si eso no es predecir el futuro ya me dirán qué es.

  5. Rodri

    Permítanme añadir a la lista «El juego de Ender» de Orson Scott Card, donde los reclutas se comunicaban a través de foros y aprendían con videojuegos y medios informáticos en 1986. Quizá una predicción bastante acertada de lo que puede darse hoy (o que podría darse con un uso correcto de la tecnología)

  6. perzolaga

    Me ha encantado.
    Una precisión: en «De la Tierra a la Luna», afortunadamente, porque no hubieran podido volver, no aterrizan en la Luna. O eso recuerdo.

  7. Juan Luis R

    El dormilón, falta el dormilón!!!! De todas formas, Julio Verne, sin duda.

  8. Danny Coughin

    Demolition Man.Vamos todos a ser unos buenistas y cualquiera fuera de esa dictadura va a ser un apestado.Lo de las conchas de baño ya lo dudo más…

  9. Reverendo

    En Regreso al Futuro 2, también casi acertaron lo del equipo de beisbol que ganó las Series Mundiales (Chicago Cubs). Fallaron por un año, vaticinando una victoria que se había resistido los 108 años anteriores y que eran portadores de una «maldición»…

    Muy interesante lista.

    Añado: «Network» (Sidney Lumet, 1976) hace un retrato clavado del poder vinculado a los medios de comunicación de entonces y… de la actualidad. Solo les faltó introducir el factor internet.

  10. con el cambio climatico: soleynt green

  11. Pepe Carrasco.

    En lo referente a entretenimiento en un futuro próximo, ZEINUMB.

  12. Roberto

    «Todos sobre Zanzíbar». Aparte de todo lo dicho, se cumplió la cifra de población que le da el nombre a la novela, hay un supercomputador con inteligencia artificial ligeramente más avanzado que los actuales, hay locriminales (asesinos sin causa), el conocimiento es tan vasto que no es posible estar al tanto de los avances en las diferentes áreas y uno de los protagonistas de la novela ambientada en el 2010 es el carismático presidente Obomi, aunque gobierna un país ficticio de África Occidental.

  13. Wall-E. Un mundo cubierto de basura con humanos que desconocen que tienen músculos para desplazarse. Hoy es presente.

  14. Vicente

    Magnifica recopilación, pero sin duda Julio Verne. Mencion especial a Mirando Atras. Las otras son tambien espectaculares, pero la distancia en tiempo y sobre todo en progreso de las predicciones del SXIX en mi opinion no admiten discusion

  15. The Lady of Shalott

    Aunque una opción más respetable sería 1984 yo he votado por Idiocracia. La peli es muy mala, si, pero el planteamiento es para ponerte la piel de gallina. Tiene razón en todo… Es un planteamiento que si te pones a meditarlo detenidamente puede volarte mucho la cabeza. Lo piensas y repiensas y acabas viendo que la Idiocracia se lleva dando desde hace miles de años y seguirá dándose generación tras generación, con algunas fluctuaciones aquí y allá, y te percatas de que YA vivimos en la consecuencia de esa selección natural idiocrática… Y lo que nos queda. :((

  16. José Carlos

    Serial Experiments Lain.

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