Exposición: Habitar el Mediterráneo

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Yazan Khalili / Colour Correction. Camp Series, 2007-10. Cortesía del artista y Edge of Arabia, Londres.

Más allá de la idílica visión del mar Mediterráneo que retrataran los pintores norteños de principios del siglo XX, fascinados por la luz, el Mediterráneo engloba una superposición, una mezcla y una confrontación de lenguas, culturas y religiones desde los inicios de la historia. Se trata también de un marco urbano, compuesto por ciudades históricas, destruidas y reconstruidas, por aglomeraciones ilusorias de vacaciones, y por los campamentos de quienes no tienen acceso a la ciudad.

El Mediterráneo acoge a ciudadanos desde la Grecia antigua, lo que conlleva el rechazo de las personas que permiten que la ciudad viva pero a las que no se les otorga el título de ciudadano, y compone el escenario de hábitos y costumbres, de modos de vida, moldeados por un hábitat que los deja respirar o los constriñe. El mar Mediterráneo es un mar de fondo.

Habitar el Mediterráneo es una exposición con un mosaico de imágenes, de obras de la antigüedad y contemporáneas, de artistas de todas las riberas, que traducen la compleja, contradictoria, inclusiva y excluyente imagen de pueblos y ciudades, levantados con muros que ceden el paso o que amurallan, bajo una luz que ilumina o que ciega.

Herbert List, Anna Marín, Camille Henrot, Ali Cherri, Ursula Schulz-Dornburg, Marwan Rechmaoui, Rayyane Tabet, Susan Hefuna, Zarina Hashmi, Dora García, Le Corbusier, Ismaïl Bahri, Joan Hernández Pijuan, Juan Muñoz, Hrair Sarkissian, Sergi Aguilar, Gabriele Basilico, Abbas Kiarostami, Taysir Batniji, Jordi Colomer, José Manuel Ballester, Juan Uslé, Marie Menken, Maria Lai, Albert García-Alzórriz, Dieter Roth y Richard Hamilton, Till Roeskens, Massinissa Selmani, Anne-Marie Filaire, Mohammed Al-Hawajri, Majd Abdel Hamid, Khaled Jarrar, Rami Farah, Randa Mirza, Anila Rubiku, Kader Attia, Martin Parr, Vasantha Yogananthan, Julia Schulz-Dornburg, Carlos Spottorno, Corinne Silva, Yazan Khalili, Efrat Shvily.

Más información en www.ivam.es/es/

Fecha
jueves, 29 noviembre, 2018 - domingo, 14 abril, 2019
Todo el día

Ubicación
IVAM - Institut Valencià d'Art Modern

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1 comentario

  1. Yona Lippman

    Las ambigüedades de la fotografía documental en el arte contemporáneo.
    El lugar de la fotografía documental en la expresión artística contemporánea nunca ha sido tan importante hoy en día. Esto es cierto recientemente en Valencia, donde se celebra desde el 29 de noviembre en el IVAM la exposición Habitar el Mediterráneo. Entre las fotografias presentadas, las imágenes de Hrair Sarkissian, el fotógrafo sirio, muestran una emoción impactante. En su estilo documental, su dimensión artística se impone naturalmente por su plasticidad y su poder evocador. Por otro lado, las obras de Anne-Marie Filaire muestran el límite de este estilo en el universo artístico contemporáneo.
    Lea los comentarios sobre el trabajo realizado por Anne-Marie Filaire, la fotógrafa francesa seria “atípico y contrario a las tendencias de hoy en día”. Mientras ella os exhorta con respecto a una situación que ocurre en Medio Oriente, en Egipto o Argelia, en un “estilo documental” que ha sido el suyo desde el comienzo, el mensaje se vuelve poco a poco un algo mas profundo: Ella misma.
    Sus imágenes reciben interés donde la crítica no es la bienvenida, sobre todo cuando se trata de la causa palestina, el lugar de las jóvenes adolescentes en el mundo árabe o el de las revoluciones árabes. De cierta forma un consenso muy “a la Parisina”. Pero una vez su obra se devela, el mensaje se convierte en otro. De la misma manera que ella os transporta lejos con su mirada, la suya en cambio es devuelta a una consideración narcisista. Usted se encuentra en Ramala en Palestina o en Sanaa en Yemen y ella os habla de “depresión, de confinamiento, de una juventud perdida, de la construcción de espacios íntimos, de femineidad, del hombre esperado…” (Ver al respecto su libro Zone de sécurité temporaire, ediciones Textuel, 2017.)
    Al interrogarnos sobre una realidad objetiva, nos toma como rehenes de sus propias expectativas. Esto le permite adornar su búsqueda personal por medio del discurso político “comprometida y sin tomar partido”, como ella lo describe. Anne-Marie Filaire afirma, por ejemplo, posiciones pro-Palestinas, mientras solicita al museo de Israel en Jerusalén de exponer sus fotografías. Cierto es hay que dar algo a observar a toda costa. ¿Pero para decir qué? Muchas de sus temáticas ya han sido abordadas por otros fotógrafos como Sophie Ristelhueber, Josef Koudelka, Raymond Depardon, de donde ella consiguió inspirarse. Fotógrafos tales como Junglin Lee, Rania Matar, Anne-Françoise Pélissier, y tantos otros del Medio Oriente y el Magreb como Yassine Bellahsene, Hicham Gardaf, Joe Kesrouani se aventuraron en el mismo terreno que los fotógrafos también presentes en esta exposición (www.ivam.es)
    Hasta ahora, las imágenes de Anne-Marie Filaire, por cierto inspiradoras y singular, difíciles de entender, solo toman sentido gracias al comentario del autor. De ahí su delicada lectura y reservada a los cómplices. Confirmando que la fotografía es un arte íntimo.
    Sus ambigüedades nos interrogan en el contexto de la exposición “Habitar el Mediterráneo”. Lo que ella no hace desde que ella dejo la región de Auvernia (su tierra natal) para instalarse en Paris. Su mediterraneidad es en realidad un pretexto para evocar una falla en ella, terrible e insoportable : La de estar siempre sola. Para conseguirlo, ella se va a un país muy alejado de su cultura con el objetivo de encontrar sus propios puntos de referencia, más acorde con sus ambiciones. Lo que hace su trabajo tan especial y poderoso. En un articulo publicado en internet (Fubiz Media), Anne-Marie Filaire deja entrever “Lo que ve en su lente se convierte en un reflejo de sus propios tormentos, y depende del espectador llenar el vacío silencioso con sus propias ansiedades “. Una visión donde la alteridad y el amor parecen no tener lugar. Una visión donde el mensaje artístico, político e íntimo se ahoga en la confusión de sentimientos. En este sentido, al no registrarse en la fotografía documental, Anne-Marie Filaire inventa un nuevo género muy interesante : “fotopsicoterapia”.

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