Shibari: puente de cuerdas


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Fotografía: Jesús Llaría.

«El shibari es la comunicación entre dos personas que utiliza la cuerda como medio… Una conexión entre dos corazones establecida mediante cuerdas». Akechi Denki

En este mundo en que abismos cada vez más profundos separan a las personas, no es sencillo encontrar puentes que las unan. La mirada es uno de esos puentes; hay otros como el diálogo, el descubrimiento, las sensaciones compartidas, el sexo… O el shibari. El shibari, literalmente, «atadura», es un arte erótico de origen japonés también llamado, con matices, kinbaku («atadura tensa»). Usando como base un antiguo arte marcial samurai, los primeros maestros de la cuerda desarrollaron técnicas de atadura que combinaban dolor y placer, inmovilización y liberación, vergüenza y orgullo. Puede parecer paradójico que la restricción del movimiento sea liberadora, pero así es: sentirse atado, protegido y abrazado por las cuerdas abre nuevas e insospechadas vías de comunicación. En buenas manos, las cuerdas se convierten en larguísimas extensiones de los dedos de quien ata, en tentáculos que abrazan, acarician y acompañan.

En esta muestra colectiva alrededor del shibari, varios autores retratan diferentes perspectivas de estos momentos de unión, puentes efímeros pero intensos creados a través del shibari. Un puente puede ser tanto una moderna y espectacular construcción urbana como un antiguo puentecillo de piedra en la montaña. Del mismo modo, las ataduras de shibari pueden ser suaves o intensas, barrocamente complejas o naturales y sencillas… La suya es una estética en perpetua mutación y sin embargo completamente reconocible.  Una sesión de shibari puede ocurrir en la intimidad de un dormitorio o sobre el escenario de un club de jazz, puede ser un acto amoroso, brutal o incluso ambas cosas a un tiempo.

La figura del atador o atadora está presente en todas las imágenes aunque no se la vea explícitamente: su interacción con la persona atada le ha dado forma a un puente efímero e irrepetible. Y ese puente, una vez retratado, no solo ha unido a quien ata con quien es atado, sino también al espectador con un instante único capturado en el tiempo.

Fecha
martes, 11 octubre, 2016
19:00

Ubicación
Cincomonos espai d’Art