El lenguaje, a veces, nos ofrece resonancias heurísticas casuales que, como el saltito con el que se salva un tropezón, nos permiten avanzar ligeramente más rápido en la dirección en la que ya caminábamos. Y maestros del relato, como Borges, a veces también dan esos saltitos¹. Estaba pensando en lo […]


