Chan Chan, el sol contra el agua

Ya no le quedan aristas, solamente curvas. El barro envejece así, como lo hace la propia carne. Las avenidas, las pirámides, los templos, hasta las murallas macizas se vencen como si estuvieran derritiéndose poco a poco. Mucho ha llovido sobre Chan Chan, la ciudad de adobe más grande de la Tierra(1), y con tanta lluvia hasta la geometría proverbial de […]