Otramente

Sea acertado o no, parece casi imposible evitar caer en un mecanicismo extremo cuando pensamos en nuestro cerebro. Aunque sea solo por una necesidad de cuadricular los elementos del sistema, lo interpretamos como si fuera un ordenador, con sus capacidades y sus limitaciones. De hecho es posible que, sin darnos cuenta, estemos construyendo nuestras computadoras según relaciones iguales o parecidas […]