La habitación de Alan Ball

No se me olvida —y seguro que a ustedes tampoco— el año 2000. El año en que un hombre dedicó el mayor galardón cinematográfico a una bolsa de plástico del World Trade Center. Antes de subir al escenario apretaba entre los dedos un tubo de tranquilizantes escondido en el esmoquin. Para él, todo aquello era una fantasía grotesca y casi […]