Odio al fútbol posmoderno

«Pase, señor Casciari: el presidente le está esperando», anunció la secretaria con una sonrisa industrial, casi metálica. Llevaba suficientes años en el negocio como para reconocer un funeral a varias millas de distancia y aquella cordialidad superficial, aquel calor leve, no hacía más que confirmar su sospecha: iban a despedirlo esa misma tarde.  El despacho había cambiado mucho desde la […]