«No os vayáis sin Locke. Escribidme, mi querida sobrina, tenedme al corriente de cómo estáis. Es un gran placer hablar de lo que se ama y de lo que se aprecia. Habladle, entonces, a vuestro tío, a vuestro amigo, a vuestro padre». No siguió Voltaire la retahíla que recuerda a […]


