Por qué Baroja merece una revolución y que volvamos a él

Quienes nacimos en los ochenta y noventa también somos hijos de Pío Baroja. O, dicho de otra manera: don Pío también es nuestro. ¡Que no nos lo arrebaten! Saquémoslo de copas, apoyémoslo en la barra de un bar, preguntémosle por lo que sucede, exorcicémonos con sus aventuras… Aprendamos a mandar a la mierda lo que repudiamos con el ingenio que […]