El Negro Jefe ordenó el invierno

En Maracaná, con el marcador a cero, los segundos corren como regueros de sangre, en busca de su cadáver. La muchedumbre ruge incómoda cuando empieza la segunda parte de la final. Grita por no estar callada y morir de sustos. La primera apenas ha dejado vagas heridas, tiritas, uys, miedo en el cuerpo, pero ningún gol. Ese resultado vacío y […]