Ni limpia, ni fija ni da esplendor

Estoy hasta las narices de la Real Academia Española, de sus vaivenes normativos y sus recomendaciones. Me molesta que su Pleno dé el coñazo tan a menudo con constantes cambios que sólo provocan inseguridad —aunque este extremo es subjetivo—, pero lo que realmente me perturba es su desorientación. Los académicos, que a sí mismos se llaman “inmortales”, están decididos a […]