Valdevaqueros, el negocio del viento

La entrada a pie de carretera a Valdevaqueros tiene algo de rancho viejo. Para acceder a la playa hay que pasar por un camino, en el que hasta el sigiloso paso de un gato levantaría polvo. Un polvo blanquecino, fino como la harina, que deja un halo sobre la vegetación casi níveo, aunque los primeros rayos de sol anuncien un […]