Cine y TV

El escritor de la caseta del jardín que soñaba hacerse rico en los casinos.

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Imagen promocional de «The Wonderful Story of Henry Sugar and Six More» (Netflix)

La fama de Roald Dahl como autor de narraciones infantiles ha eclipsado su otra faceta, la de cuentista para adultos, en la que fue un auténtico rupturista. Conectando tan bien con la psicología humana, que muchas de sus historias se han repetido y difundido sin saber siquiera que fue él quien las ideó. Como asesinar a tu marido con una pierna de cordero congelada y servírsela después al policía que investiga el crimen para eliminar el arma. O que cierto restaurante sirve un plato exquisito de cordero solo muy de vez en cuando, coincidiendo con la desaparición de uno de sus clientes habituales, siempre soltero y sin familia. Podríamos citar decenas de ejemplos, pero merece la pena detenerse en uno de ellos, que Wes Anderson acaba de devolver a la actualidad. Demostrando la fascinación que aún ejerce Dahl sobre todos nosotros, directa o indirectamente. Pero demostrando también la presencia en la sociedad de un factor muy británico, el juego, a quien los casinos internacionales online han vuelto otra vez ubicuos. La maravillosa historia de Henry Sugar tiene la magia y el juego como temas centrales, y tranquilidad que este será el único spoiler sobre estos inclasificables 39 minutos de los que no despegarás los ojos para mirar el teléfono, algo cada vez más difícil de conseguir. Incluso con la seductora forma de hacer cine de Anderson. O ese elenco increíble, que incluye al Dr. Strange, perdón, a Benedict Cumberbatch, y a Lord Voldemort, quiero decir Ralph Fiennes, y también a Ben Kingley.

A Roal Dahl le gustaba el juego, como a tantos otros autores británicos de su tiempo, considerándolo una actividad lúdica más, pero teniéndolo además como referente de la posibilidad de escapar. Cuando los españoles, por traerlo a nuestra cultura, soñaban con ganar la lotería, los ingleses pensaban más en hacer saltar la banca, y ahí están todos los libros de Ian Fleming y su personaje 007 para demostrarlo. Los casinos del continente eran el equivalente actual de los casinos online de Europa, y la idea de recrear a los personajes que los frecuentaban, que no eran los propios escritores, sino lo que creaban con sus narraciones, estaba presente en ellos de forma natural. Lo mismo que entre el público en general la convicción de que existía algún método para salir de allí rico. Así ocurre en el relato sobre Henry Sugar, tan bien construido que te hace preguntarte si acaso está basado en una persona real. Dahl tenía esa maestría, hacer pasar lo increíble por razonable, pero no, no hubo que sepamos ningún caballero británico dotado de una especial habilidad que aplicó a las mesas de juego.

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Un comentario

  1. Pues los 3 capitulos de Wes Anderson sobre relatos de Roal Dahl que ha estrenado NETFLIX en los 3 dias siguientes al estreno de «La maravillosa historia de Henry Sugar» , aún siendo cortometrajes de 17 minutos me han parecido tan buenos o más incluso que la película. Se llaman , por si alguien le interesa buscarlos : «El desratizador», «El cisne» y «Veneno».

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