
Era un jugador total. Penetraba y anotaba. No se puede concebir el Joventut que llegó a ser campeón de Europa sin él. Con España, fue el jugador de referencia en unos años que se recuerdan más por los dramas del «angolazo» y el «chinazo» que por el bronce conseguido en el Europeo del 91. Tras su retiro, pasó a la dirección de su club de toda la vida, que atravesaba circunstancias adversas en lo económico y lo deportivo, pero desde el despacho, aplicando el mismo modelo que hizo volar al club en los ochenta y primeros noventa, logró que volvieran títulos a las vitrinas de la Penya. Tras treinta años vinculado al club de Badalona, ha cedido su puesto a Juanan Morales. Buen momento para poner todo en perspectiva.
Empecemos por la historia de tu vida
Mis padres son de Barcelona los dos, pero a mi padre lo mandaron a Falset en el 60 como funcionario de Correos. Entonces era una tierra muy dura, ahora el vino de Priorat está muy cotizado, le han dado la vuelta. Yo nací en Reus porque en Falset no había clínica y al cabo de un año mi padre perdió a su madre y nos fuimos todos a Badalona para que mi abuelo no estuviera solo. Allí hicimos la vida, en realidad soy de Badalona totalmente.
Solo tengo recuerdos felices de mi infancia, aunque tuviésemos lo justito, sin lujos. Mi barrio era frontera con San Roque, una zona desestructurada, muy dura, aún lo sigue siendo. De pequeño me decían: «De aquí no pases». En la calle lo hacíamos todo, ahí estaba la vida. Fui un poco gamberro, alguna vez llegué a casa sangrando por las pedradas que nos dábamos. Una vez me tuvieron que poner grapas. Todavía tengo cicatrices en la cara y en un ojo.
¿Y el basket cómo empezó?
Jugaba a todo. Al fútbol, patines, baloncesto. A todo. Pero un día, a los ocho años, vino Juan Antonio Dorado, que quería hacer un equipo en el colegio de los Salesianos, que tenía un patio fantástico. Me apunté y ahí tengo mi primera foto jugando, en mini. No era el alto del equipo ni nada, era muy normalito. Espigado y poco formado, me llegaron a decir que lo dejara, que no valía porque no tenía físico.
¿Y qué pasó?
Mi padre en Correos se hizo amigo de Jaume Berenguer, entrenador del FC Barcelona. En una comida típica, con las dos familias, salió el tema, me vio un poco y me dijo que me fuera a probar con el Barça. Fui un día, entrené con Epi, Solozábal y Sibilio, que eran júniors, y yo infantil. Parece que no estuve mal y me ficharon. Pero a mi padre no le sedujo la idea y empezó a poner obstáculos, que si estábamos en Badalona, que si tenía que coger un autobús todos los días. Entonces se enteraron los del Joventut de todo esto y me ficharon sin hacerme prueba siquiera. Así entré, pero no tardaron en volver a echarme. [Risas]
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Decepción.
¿Decepción por qué?
En la entrevista no menciona la licenciatura que tiene, ya que para cursar un MBA o un máster hace falta una licenciatura previa. Como Corbalán, por ejemplo, que estudió Medicina.
Gran entrevista, gracias. ¡No tenía ni idea de lo de Dúrex, eso sí habría sido grande y no Ron Negrita!
Triste final para un gran jugador, algo cobarde (su final ganada de Euroliga es de verguenza), pero de calidad. Para ser secesionista hay que ser o ignorante o codicioso arribista que espera medrar (Cataluna es la region con mas dinero publico invertido en comprar voluntades, por eso suena a risa que diga que no hay subvenciones…no las hay al Juventud!).
Jordi es uno de los mejores jugadores de la historia del Juventud y de la Selección de España. Gran tipo.
Estupenda entrevista. En cuanto al dinero público regalado a los clubes deportivos, indignante, como indignante es la indiferencia de la sociedad al respecto. En Andalucía, Junta, Diputaciones y Ayuntamientos respaldan con una millonada al circo del fútbol (eso sí, las migajas van para el fútbol base).
El periodista tituló la entrevista «En Cataluña son impensables las ayudas públicas a los clubes de baloncesto….» citando palabras de Villacampa.
Pues que quiere que le diga al Sr. Villacampa, que muy bien por Cataluña por no permitirlas.
El otro día estuve calculando lo que llevo pagado de IRPF desde que salí al mercado laboral, y ¡me cago en la leche!,….. un buen bastón. No digo que fuere una cantidad para comprarme un avión privado pero entre suma y suma, un buen pellizco. No estoy diciendo que no hay que pagar impuestos, ¡faltaría más!, lo que me hierve es que se usen ayudas públicas para redondear los presupuestos de los equipos deportivos profesionales, en los que alguna de sus estrellas llega a ganar 7 cifras anuales. Por eso, muy bien por Cataluña. Si quieres un equipo profesional que se cuadren los ingresos y gastos propios de la actividad como todo hijo de vecino.
Nota: tampoco soy un inconsciente y sé lo que representa para una ciudad una oferta de ocio interesante entre la que se incluye el deporte profesional. Pero no es lo mismo, en mi opinión, que se use un pabellón de propiedad pública por parte de un club deportivo profesional a un coste simbólico que usar dinero público para cuadrar una masa salarial estratosférica.
Por el lado deportivo, ya que Villacampa lo nombra, vi una vez un partido de baloncesto donde estuvieron Carmelo Cabrera y Nate Davis, y aquello fue insuperable. Digno del mismísimo Michael Jordan. ¡Qué pareja!.
Acepto que una persona pueda querer la independencia, pero no después de haber jugado 158 veces con España. No lo entiendo, hay que ser consecuente con tus ideas desde el principio. Y eso que Villacampa fue uno de mis idolos.
La gente puede cambiar de idea. Yo de la postura de Villacampa lo que no entiendo es que lo diga, pero no por qué. Es difícil criticar una posición si no hay argumentos que la defiendan… Y también demasiado fácil.
Fíjate lo harto que debe de estar de ver como se insulta permanentemente a su país en lugar de darles las gracias por ayudar a que otros españoles menos favorecidos lleguen a fin de mes. Al final, se tiene siempre lo que se merece y eso es lo que va a pasar…
En mi afición al baloncesto, tres momentos/partidos/jugadores supremos, dos de ellos nombrados por Víllacampa:
1. La final de la Korac con la canasta de Galvin en el último segundo.
2. Carmelo Cabrera y Nate Davis. Todo lo que hacían era estratosférico.
3. Un partido de la NBA: Philadelphia 76ers contra los Atlanta Hawks, quiero decir, Charles Barkley contra Dominique Wilkins, aquello fue un 1 contra 1 que duró todo el partido (los 8 jugadores restantes hacían el aclarado y miraban). Público en pie, dió igual el resultado (ganó Atlanta)….pero fue una auténtica gozada.
Eso de que en Cataluña no hay ayudas públicas… El Barça se estuvo llevando 3 millones al año por un parche publicidad de TV3 en la manga y antes de ese contrato era casi barra libre. Otra cosa es que al Juventut no le dieran ni agua. Pero dinero, claro que ha habido.
Las cuatro torres que se ven desde Burgos… ¿pueden considerarse ayuda pública? Calculala… ¿Y será cierto que Aznar le pidió a cambio a Florentino un autógrafo de Zidane para su pequeñín?
Oye, la política es una opción para ex-jugadores que no quieren ser entrenadores. Mira a Divac, a Dino Radja … todos son altos cargos del deporte (de la república independiente de su casa, eso sí). Por otro lado, si él llegó a ser tan grande, es por haber sido jugador de la liga española y de la selección. Debería mostrarse agradecido, en lugar de «no arrepentirse». Los que a lo mejor deberían arrepentirse son los compañeros, los federativos y también el público, los que le aceptamos y le apoyamos creyendo que era uno de nosotros.
Divac es general manager en Sacramento Kings, dudo que pueda compaginarlo con algún puesto en su federación.
No sé que horario tiene en Sacramento, pero Divac también es o ha sido desde el 24 de febrero de 2009 presidente del Comité Olímpico Serbio. También fue «algo» en el Madrid, ya no me acordaba.
Ostras, vaya sorpresita final.
Hasta ese momento estaba pensando que era un tío muy humilde y tal, bastante con los pies y en el suelo y de pronto… zas… el indepe surge de la nada y ya lo vicia todo. Pues nada, chico, para ti tu Magic, tu Pabellón y tu equipo. Que la Catalunya libre y cupera te arregle los problemas a partir de ahora.
Estaría guay que se le hubiera preguntado por qué quiere la independencia…
Saludos
Qué cansina la gente con lo de que sean independentistas y hayan jugado con la selección española. Además, en este caso, hace más de 20 años (que como si fue antes de ayer, pero en fin…).
Gran persona y gran jugador, ha sido el alma del club estos años y lo ha llevado con una gran perseverancia y acierto
Además es muy sincero y le respeto absolutamente su pensamiento, por eso estamos en un país democrático, o no?
Qué decepción… jugué 158 con España, pero soy independentista…
Otro…
Qué penya (nunca mejor dicho) más chunga.
Era un muy buen anotador, pero no tan gran jugador como piensan Pedro Barthe y – por cómo habla en la entrevista, para mí con cierta arrogancia – él mismo.
No le considero un jugador que decidiera los partidos, como por ejemplo Navarro hace 10 ó 15 años años – ahora las falla todas – o Llull en la actualidad.
En la final con el Partizán, la narración que hizo Barthe – fanático de los de Badalona – fue tan partidista, criticó tan injustificadamente a los árbitros, que me hizo que me alegrara del triple final de los de Belgrado. Anoche volví a ver las imágenes. Morales apenas toca el balón tras la canasta de Tomás Jofresa, no se le puede achacar mucho, aunque quizá si podría haber dado la patadita que dice Jordi. Anteriormente, tanto Juanan como el propio Villacampa habían fallado sendos 1 + 1.
En la final que ganaron a Olympiakos, tras el triple de Corny Thompson, los griegos hicieron un último ataque. Como pasaba muchas veces en aquella época con los griegos, el cronómetro del tiempo se quedó parado varios segundos, a ver si acertaban los helenos el tiro, pero Paspalj falló.
De sus ideas políticas ya opina mucha gente.
Cuando Cataluña se largue la peña se va aburrir muchísimo…
A Villacampa le faltó siempre la fortaleza mental necesaria para llegar a ser lo que merecía por talento y capacidad de sacrificio.
Nunca he podido entender por qué ser independentista es malo, porque sí. ¿Por qué sentirse muy español y mucho español es bueno y optar por lo contrario es algo execrable? ¿De verdad os condiciona tanto la banderita a la hora de opinar sobre una persona? Yo no soy independentista, pero es una opción que me parece tan respetable como sentirse profundamente español. ¡Qué manía con que mi nacionalismo es el bueno y el de los demás es el malo!
Una entrevista muy interesante.
Leo la entrevista y, como otros, al final me sorprendo de que Villacampa quiera la independencia tras vestir la camiseta nacional tantas veces. Pero en lugar de darle caña, me pregunto: ¿por qué tanta gente que antes parecía estar muy a gusto con ser español ahora se siente así? No me vale la idea del adoctrinamiento. Todo el mundo adoctrina para su lado ¿Seguro que es todo culpa suya o quizás desde el resto de España podría hacerse más para que se sintieran orgullosos de formar parte del país? ¿De verdad respetamos a los catalanes por ser catalanes o solo los respetamos si piensan como si hubieran nacido en Palencia?
¿Y el partido contra los Lakers que casi gana el Joventut? Ni lo nombran durante la entrevista. Y no eran unos Lakers cualquiera sino los que acababan de jugar las finales de la NBA contra los Bulls de Jordan. Vale que para los angelinos era el principio de la pretemporada y no estaban muy rodados, pero es que eran Magic Johnson, Worthy, Byron Scott, Divac, etc. y las reglas del torneo MacDonald se parecían más a las de la NBA.
Ese primer Juventud es el que más me hizo disfrutar a pesar de que perdió la final four en el último segundo con aquel triple de Djordjevic. El equipo llevaba un par de años arrasando en la liga española y eran los favoritos en Europa.
En cambio el Juventud que ganó con Obradovic ya no me ilusionaba. Basket tostón al estilo Limoges de Malikovic y mucha, mucha suerte en los últimos segundos en Tel-Aviv. Después de esto el equipo de Villacampa y los Jofresa ya no levantaría cabeza.
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Extraordinario jugador, superior a cualquier otro español en su posición que estos ojos hayan visto, Epi incluido. Me sorprende que se nombre tan poco a Herreros, compañero de travesía en los 90, en una selección que, en absoluto, era tan mala (los pivots, eso sí, eran un desastre).