
John Pinone entra en el Polideportivo Magariños como lo que es: un hombre de cincuenta y seis años que acaba de llegar de Connecticut después de ocho horas de vuelo nocturno y sin tiempo apenas para pasar por el hotel. Aunque no abandona nunca una media sonrisa, el cansancio es evidente. La nuestra es la primera de una serie de entrevistas que el club Estudiantes ha preparado para celebrar los veinticinco años de la victoria en una Copa del Rey. Los pobres nos conformamos con muy poco.
Hay en toda esta operación de marketing un punto de decadencia: no ya por John, tranquilo en los movimientos, saludando a todo el mundo como se saluda a un viejo amigo del instituto al que se recuerda vagamente, sino por el hecho de que la mayoría de los jugadores de aquel equipo —Alberto Herreros, Juan Orenga, Juan Aísa, Rickie Winslow, incluso el entrenador Miguel Ángel Martín…— no participarán en los actos de celebración por diversas razones.
Ni siquiera los tiempos para las entrevistas parecen bien ajustados. Pese al esfuerzo y el madrugón de Pinone, la conversación apenas dura cuarenta y cinco minutos y es continuamente interrumpida por empleados y antiguos jugadores que pasan a saludar. Por ejemplo, Nacho Azofra, el gran capitán, quien empezara su carrera al lado del Oso de Vilanova. «A este —dice entre risas, señalando a Pinone— seguro que Trump le parece de izquierdas», y Pinone encaja la broma con una risa, o más bien ampliando ligeramente la sonrisa forzada, y esquiva la cuestión cuando se la plantea el periodista: «Nunca hablo de política ni de religión en público. Las cosas nunca acaban bien cuando se habla de política o de religión en público».
Así que, descartado Trump, lo que en el fondo es un alivio, nos podemos centrar en lo que importa, en el baloncesto, en los recuerdos de un hombre cuyo apellido abarca una década de la historia de este deporte en España. La década de la nostalgia por excelencia. Los años ochenta.
La mayoría de los aficionados te recuerdan por tus nueve años en Estudiantes, pero no tantos son conscientes de que fuiste una estrella en el instituto y sobre todo en la Universidad de Villanova, donde fuiste elegido entre los quince mejores jugadores de todo el país en 1983. ¿Qué recuerdas de aquellos años?
Nos quedamos a las puertas de la Final Four mis dos últimas temporadas, pero es que nos tocaron dos equipos tremendos: Houston y North Carolina. Houston tenía a Hakeem Olajuwon de pívot y North Carolina no solo tenía a Michael Jordan, que estaba en su segundo año, sino a James Worthy y a Sam Perkins. No está nada mal. En cualquier caso, fue una gran experiencia, eso es con lo que me quedo: jugar contra todos esos grandísimos jugadores y saber que podía competir con ellos, que estaba a su nivel.
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…el mejor «americano» que ha jugado en España. No porque fuera muy bueno, que lo era, si no también por como se integró en el equipo, en sus valores, con sus compañeros, con la afición. Hizo «grandes» a los que jugaron a su lado e hizo «amigos» a todos y cada uno de los que le vimos jugar.
Evidentemente, como dice PINOSO, eran otros tiempos para el BALONCESTO.
¡ya tenía ganas de leerla!
Pinone es el jugador más importante de la historia del Estu.
Es una maravillosa metáfora: la seña de identidad del club es la cantera, formar jugadores… pero el que cambió su historia fue un señor de Connecticut.
Hola:
Me parece que jugó también en el caja Bilbao. Una máquina de hacer un baloncesto diferente. Sin saltar te daba un culazo y te quitaba el rebote.
Pinoso se retiró en el Estu. Creo que estás confundiéndolo con Joe Kopicki, otro gran extranjero de la época, así blanquito medio torpón, pero con muy buenos movimientos al poste bajo, un tiro letal y una calidad superior al 80% de extranjeros que vienen ahora a jugar a la ACB para negocio de los agentes y poco más.
¡¡¡Canasta de Pinone!!!
La voz de Pedro Barthe, en la tele dos canales, los pantalones destrozando los huevecillos, el vello corporal libre y sin complejos, calcetines blancos cubriendo casi la tibia por completo. Banco Exterior de España, leche, cacao, avellana y azúcar, las gafas parabólicas de Díaz-Miguel. El baloncesto español de los años 80, aquello que nos hizo felices cuando aún se podía.
Youst.
Grandes tiempos para el baloncesto, y míticos Pinone y Estudiantes. Ahora hay más calidad en la ACB pero en esos tiempos había más sentimiento.
John, te lo ruego: si te cuesta ver un partido de la NBA actual, ni se te ocurra ver uno de ACB, que te va a dar algo cuando veas la basura en que han convertido este deporte en España, Estudiantes en particular, pero toda la ACB en general. Ay, si le echaran la mitad de sabiduría y de huevos que tú y Pedrolo le echábais a esto…
Qué tiempos aquellos en que comentabas los partidos ACB en el patio del colegio…
Grande Pinoso :)
Curioso que no recuerde su derrota ante nuestro equipo nacional. Por cierto los maximos anotadores de nuestro equipo fueron Fernando Martín y Epi (26 puntos cada uno) y ninguno de ellos estaba en la treintena.
Pues a mí se me han quedado las ganas de saber más sobre las ideas políticas de Pinone…
PI PI PINOSO.
Que grande era verle votar metiendo el culo dar un paso atrás y canasta de cuatro o cinco metros.
Estudiantes le debe un monumento.
Felicidad era ir al Ramiro y ver en los bancos debajo de canasta los saltos de Russel, los zarpazos de Pinoso y los golpes que daba Pedrito…
Una vez se oyó claramente en la televisión a Pinone gritarle a un árbitro, tras haberle pitado una falta, en perfecto español pero con acento de Conneticut: «pero si no le he tocado, no le he tocado, la hostia!»
GRANDE PINONE!
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