
A finales de los ochenta, durante la grabación del diálogo para unos dibujos destinados a rellenar huecos en el El show de Tracey Ullman, Dan Castellaneta se tropezó con un guion que le demandaba disparar un «gruñido molesto». Inspirándose en una coletilla de Jimmy Finlayson —un escocés pegado a un tremendo bigote falso que ejercía de secundario en las pelis del Gordo y el Flaco—, Castellaneta exclamó un «D’oh!» sin sospechar que aquel gemido improvisado se convertiría en historia. En 2001, la palabra doh fue reconocida oficialmente como parte de la lengua inglesa al colarse entre las páginas del Oxford English Dictionary. Al mismo tiempo, la 20th Century Fox inscribió el vocablo como marca registrada para evitar que fuese refunfuñado por gente ajena a la cadena. El gruñido molesto se había hecho tan popular que resultaba inapropiado seguir ignorando su legado. Y toda la culpa la tenía una calva amarilla.
Cualquier ser humano que haya encendido una televisión en algún momento de los últimos treinta años sabe que lo malo del yogurlado es que está maldito; que la «Canción del monorraíl» es la copla más persuasiva conocida por civilización alguna; que la tarjeta perfecta de San Valentín bufa un enternecedor «Eres muy chu-chu-chuli»; que «Hola, señor Thompson» es el saludo secreto por excelencia; y que las palabras seguro dental siempre caminan acompañadas de la frase «Lisa necesita un aparato». Porque Los Simpson no solo ha formado parte de nuestra historia reciente, sino que ha ayudado a moldearla hasta el punto de que hoy en día es posible comunicarse de manera eficaz con desconocidos entonando únicamente canciones de la serie. La sociedad contemporánea se ha erigido como tal presenciando los horrores del Kampamento Krusty, disfrutando el auge del flameado de Moe, preguntándose quién disparó al señor Burns, enterrando a Frank Graimito y escuchando la primera palabra de Maggie; descubriendo que una de las mejores y más humanas series de la televisión estaba protagonizada por gente hecha a base de tinta amarilla. El problema es que la percepción actual de la grandeza de Springfield está muy errada, porque todas las tramas mencionadas en los párrafos anteriores cargan ya con más de veinte años sobre el lomo. Lo cierto es que, a pesar de seguir en antena, la última vez que Los Simpson ofreció un episodio memorable fue hace dos décadas.
Life in Hell
Meses antes de que se escuchase por primera vez un «d’oh!» en televisión, un dibujante de cómics llamado Matt Groening revoloteaba inquieto por la sala de espera del productor James L. Brooks. Ocurría que Brooks admiraba las tiras cómicas de Groening, de una serie de humor muy ácido titulada Life in Hell, y había encargado al artista una serie de sketches animados para redondear un programa de variedades que guardaba en la nevera. Groening, que no quería perder aquella oportunidad, pero tampoco la custodia de las criaturas nacidas en sus viñetas, improvisó nuevos personajes en la sala de espera y garabateó una familia nuclear disfuncional bautizada con nombres de los miembros de su propia estirpe: Homer, Marge, Lisa, Maggie y un alter ego del propio dibujante escondido bajo el alias «Bart». Una compañía barata de animación dio vida a los monigotes de manera apresurada, confundiendo bocetos guarreados de Groening con el diseño final y dotando a la familia primigenia de unas siluetas de trazo desmañado. Finalmente, un colorista los tiñó de amarillo y los Simpson se estrenaron con una tosca apariencia protagonizando efímeros gags en El show de Tracey Ullman.
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Mike Scully, haz un excelente favor a la Humanidad: MULTIPLICATE POR CERO.
¡Que me entierren con los DVD de esas primeras 9 temporadas! Los Simpson molderaron (a mejor) mi personalidad y mi humor durante cientos de mediodías viendo Antena3, es una lástima verla envejecer así de mal. Ojalá llegase El Barto y acabara de una vez con ella…¡Gracias por el artículo!
Todas las semanas con los compañeros de trabajo salta alguna situación cotidiana o alguna noticia o algún tema arbitrario con la que se puede referenciar a Los Simpson, para mi ninguna otra serie ha conseguido eso y son una parte de mi vida -también ayuda el bombardeo de Antena 3-
Yo los disfruto hasta el ultimo capitulo de la temporada 11 que paradójicamente fue el ultimo capitulo que doblo Carlos Revilla.
Fuí testigo de la compra de Los Simpson por parte de TVE en sus primeras temporadas. Isabel Raventós volvió de un viaje a a USA a finales de los 80, sería 87 u 88. Estaba entusiasmada. «Son unos muñecos amarillos en situaciones de adultos, rompedores y transgresores». Que voy a contar… visionamos los primeros capítulos y nos entusiasmaron. Tenían un planteamiento nuevo, familiar, pero rompedor… realmente los Simpson eran un producto de su época en un formato que se había utilizado para una generación infantil. Un recuerdo inolvidable cuando Isabel nos contó los Simpson y de que iba.
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«-El productor hizo algo tan recomendable como seguir el consejo de un borracho y financió una serie de animación en prime time dirigida a todos los públicos..-»
ANTOLÓGICO.
Las primeras temporadas de los Simpsons son absurdas y no tienen gracia. La verdad, prefiero los Simpsons actuales, mucho más interesantes y entretenidos.
Parafreaseando a un personaje no de los Simpson, pero si de Futurama… «jajajaja…..oh, espera, lo dices en serio, dejame reirme mas fuerte JAJAJAJAJA»
B-E-N-D-E-R Beeeendeeer (dígase con su apropiada musiquita). Epic win!
Futurama es una serie tristemente mala. No es de extrañar que la cancelasen varias veces hasta su estocada final. Por algo los Simpsons han aguantado en la brecha tantos años a pesar de sus mediocres primeras temporadas.
A mí no me parece tan mala. Pero cuesta entrar en su propuesta. Si lo consigues, estupendo. Pero es fácil que no lo logres. Yo, sin ir más lejos, no siempre lo hice y me pareció irregular (episodios geniales al lado de otros horribles pasando por los que no pasaban de regulares y aquellos sin pies ni cabeza).
Supongo que es el problema de ser algo mucho más personal que los Simpson. Quiso dar un paso más, y no todos pudieron seguirle y menos aún hasta el final (en esto, yo no pude). Pero al menos logró un núcleo fiel de espectadores que me temo no ha conseguido con su última propuesta.
Deja ya la bebida, por favor, no te está haciendo nada bueno.
No bebo ni me drogo ni nada. Simplemente tengo una opinión y no me dedico a ridiculizar a nadie aunque sus puntos de vista sean, a mi parecer, incorrectos.
Ok Zoomer
Alguien ha mencionada antes al gran Carlos Revilla, director de doblaje de la serie en España y la voz de Homer durante las once primeras temporadas. Para mi la decadencia real de la serie comienza con su fallecimiento, con independencia de que las dos últimas temporadas en las que participó ya anunciaran esa caída. Ese hombre era un auténtico creador del lenguaje. Podría poner mil ejemplos como su doblaje de «Spanish Flea» (una canción instrumental que en la versión original Homer simplemente tarareaba) interpretada por Homer en el coche mientras espera a que Bart y Milhouse salgan del concierto de Spintal Tap («Era una mosquita muy bella, quería llegar a ser estrella. Había visto a los Beatles, había visto a los Queen en la tele.. y yo quería llegar a ser así») o su adaptación del «It was a very good year» de Sinatra por un nostálgico Homer («Desde que era chiquitín, llevo bebiendo cerveza. Para poderla adquirir, usaba un falso carnet, a nombre de un tal Magee… y me entusiasmaba Queen») Ese hombre merece un artículo para él solo.
Qué razón tienes con lo de Carlos Revilla. Parece como si fuese cosa del destino. Mira que odio el cine o las series dobladas, pero no soy el único caso que no concibe a los Simpson sin su doblaje de la era 1990-2000. Lo triste es que efectivamente, las dos últimas temporadas que dobló Revilla, ya eran flojas y por primera vez presenciamos algunos capítulos olvidables por decir algo suave. Y cuando el pobre hombre murió se juntó todo aquí en España, cambio de voz a casi todos los personajes al ser el nuevo doblador de Homer también el director del mismo sumado a la caída cuesta abajo y sin frenos de la serie. Una lástima, porque cerebros pensantes hay de sobra en el mundo para haber seguido facturando guiones inmensos, el problema ya se aclara en este artículo, que pasó de serie inteligente a serie estúpida para todos los públicos. Afortunadamente en ese entonces llegó Futurama (1999) y yo me subí a ese carro tras abandonar sin ruido el de los Simpson. El asunto de las polémicas de estos tiempos ridículos sobre dobladores de etnias, minorías y blablabla, se lo dejo a otro, no me corresponde a mi dejar demasiadas palabrotas en Jot Down.
El último episodio que recuerdo con cariño posterior a su fallecimiento es uno de la temporada 12 en el que aparecían The Who, con John Entwistle todavía en el mundo de los vivos. Pero sólo porque soy fanático de The Who.
Y encima fan acérrimo de Grand Funk Railroad. ¿Se puede pedir más? Yo los descubrí gracias a él.
«Las letras descamisadas de Mark Farner. El bajo trepidante de Mel Schacher. Los alardes a la batería de Don Brewer.»
Gran articulo y la verdad yo hace mas de 10 años que he dejado de verlos… de vez en cuando ojeo algún episodio nuevo y es lamentable como se ha transformado…
El tema del doblaje acá en latino también pasó lo mismo empezó a decaer también cuando cambiaron las voces…
Supongo que los mantienen con vida para rellenar o para alcanzar algún récord de episodios sino no se explica….
Tal vez sea porque no hallan un sustituto adecuado: tanto «American dad» como «Padre de familia» no han llegado al nivel excepto en algunas ocasiones. No las suficientes, a mi entender. «Futurama» pudo serio, pero no llegó al público mayoritario.
Creo que más que hablar de si los guiones son ahora mejores o peores quizás la clave está en lo que apuntaban dos artículos de medios estadounidenses en los últimos meses. Al analizar a los Simpson ambos coincidían en el mismo aspecto, que la familia protagonista ya no representaba la realidad de Estados Unidos.
El primero publicado en diciembre del 2020 en «The Atlantic» bajo el título «The Life in The Simpsons Is No Longer Attainable» (https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2020/12/life-simpsons-no-longer-attainable/617499/) y cuyo autor es Dani Alexis Ryskamp se centraba en los aspectos económicos y terminaba con una reflexión muy pesimista:
«Para muchos, una vida de constante incertidumbre económica, en la que algunos de nosotros estamos siempre en peligro de perderlo todo, sin importar cuánto trabajemos, es normal. Los segundos trabajos ya no son por dinero extra; son para sobrevivir. No siempre fue así. Cuando Los Simpson se emitieron por primera vez, pocos hubieran predicho que los estadounidenses eventualmente encontrarían la vida familiar fuera de su alcance. Pero para muchos de nosotros ahora, lo esta.»
El segundo artículo se publico en «Salon» en marzo del 2021. Titulado «“The Simpsons” hasn’t declined due to bad writing; its outdated politics no longer make sense» (https://www.salon.com/2021/03/21/the-simpsons-decline-funny-politics/) abarca también aspectos políticos y sociales y su autor KEITH A. SPENCER afirma: «Creo que «Los Simpson» ha perdido relevancia y humor porque alcanzó la mayoría de edad en un momento político que ya no existe. Como tal, sus tramas, historias y familia ya no tienen sentido en este momento político; el espectáculo, por lo tanto, no tiene repercusión.»
Creo que es un debate más interesante que si «Los Simpson» eran mejor antes que ahora. El problema es que la familia protagonista y todo su entorno no han cambiado excesivamente desde sus inicios, y el resto del mundo sí.
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