Deportes

Gino Bartali y Fausto Coppi: La leyenda del ciclismo italiano

Fausto Coppi y gino Bartali

“Cuando hoy, durante la ascensión por las terribles pendientes del Izoard, hemos visto a Bartali lanzarse solo en persecución, a grandes golpes de pedal, manchado por el lodo, hundidas las comisuras de los labios en un rictus que expresaba el sufrimiento de su cuerpo y su alma –Coppi ya había pasado por ahí hacía un buen rato y afrontaba las últimas rampas del puerto-, ha resurgido en nosotros, 30 años después, un sentimiento que nunca hemos olvidado. Hace 30 años, quiero decir, aprendimos que Héctor fue asesinado por Aquiles (…) Por supuesto, Coppi no posee la fría crueldad de Aquiles; más bien al contrario. Ambos campeones son, sin duda alguna, los más cordiales, los más amistosos. Pero Bartali, más distante, más brusco –de forma inconsciente, en cualquier caso- vive el mismo drama que Héctor: el drama de un hombre vencido por los dioses. Contra la misma Atenea debió luchar el héroe troyano: su muerte resultó fatal. Fue contra una fuerza sobrehumana contra la que luchó Bartali, y no podía sino perder; es el poder maléfico de los años. Su corazón, sin embargo, sigue siendo formidable; su musculatura se mantiene en perfecto estado y su espíritu guarda la firmeza de los años en que la suerte le sonreía. Pero el tiempo hace estragos sin que él se percate de ello (…) Y hoy, por segunda ocasión, ha perdido”.

Dino Buzzati, periodista y escritor para El Corriere della Sera. Crónica de la etapa Cuneo-Pinerolo del Giro de 1949

Se agitaba la Italia de entreguerras. El país enardecido por Mussolini se mesaba las armas y las enseñas, primero fascio, luego dictadura y finalmente Imperio, para luego arrepentirse de casi todo. El país no gozó de grandes figuras deportivas. La máxima emoción la dispensaban una Roma y una Lazio fuertemente politizadas, la una con la izquierda roja y la otra con los fascistas. En medio, la bicicleta surcaba las calzadas y colinas del país mediterráneo. Gustaba mucho el ciclismo en Italia y el Giro era, con permiso del Calcio, el mayor evento deportivo del año. El país del Imperio Romano, del Renacimiento, los Papas y de Verdi, se echaba a las carreteras y cunetas para contemplar el espectáculo de los hombrecillos de palo escalando las lomas y cuestas escarpadas. El sufrimiento de esos hombres no parecía de este mundo. Los tifosi de la bicicleta eran legión pero no hubo nadie con verdadero tirón después del pentacampeón Alfredo Binda —apodado La Gioconda por su elegante y constante sonrisa— hasta que vino Gino Bartali, un toscano gentil y humorado que hizo las delicias del Duce, muy admirador, y que mejoró todo lo pasado y presente. Era 1936 y los ánimos en Europa estaban cada vez más crispados. A los héroes populares se les pagaba a precio de oro para que añadieran literatura a la causa. Mussolini lo sabía y Bartali se dejó querer. Y si él era bueno, y Valetti, y Camusso, irrumpió a la zaga el piamontés Fausto Coppi y los superó a todos. Y sólo Gino Bartali se negó a dejarse pasar por el carismático Fausto, cuyo esfuerzo no parecía tener rendición, o sólo a Gino le dieron las piernas para plantarle cara. Desde 1940 Coppi y Bartali serían la religión enfrentada del ciclismo italiano, un mito de rivalidad que hizo florecer —con permiso— la emoción del deporte de Homero. El ciclismo en Italia fueron ellos dos como en Occidente al principio fueron Dante, Cervantes o Shakespeare.

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37 comentarios

  1. Pingback: Gino Bartali y Fausto Coppi: La leyenda del ciclismo italiano

  2. Qué joya de artículo. Felicidades Carlos Zúmer.

  3. bateman1965

    Estupendo artículo. Me encanta que dediquéis tanto espacio al ciclismo. Épica pura.

  4. Me lo quedo. Maravilloso.

  5. Tengo 37 años, y conozco esta historia desde los 12,cuando iba a comprar el As a mi padre al quiosco.Fue la que me enganchó al ciclismo de por vida.Ni las operaciones puerto, ni el EPO, ni los filetes con clembuterol,van a conseguir que sienta verdadera devoción por cualquier hombre que se suba a una bicicleta a meterse entre pecho y espalda una carrera de tres semanas, o una de esas clásicas del norte.Por otra parte, de los dos protagonistas del artículo,siempre he tenido una gran fascinación por Fausto.

  6. Enhorabuena. Esto es el ciclismo y deporte del que engancha a generaciones (y que esperamos recuperar en algún momento…)

  7. Magnifico articulo, el ciclismo necesita periodistas como este.
    La epica del ciclismo no se puede perder por ciertos asuntos que lo ensucien.
    Muchas gracias,

  8. Pingback: Carlos Zúmer

  9. Estupendo artículo. Sobre esta temática y personajes, si alguno sabe euskera, hay una novela preciosa de Julen Gabiria titulada «Han goitik itsasoa ikusten da».

  10. Magia ciclista

    Increíble artículo

  11. Sublime este carlos zumer

  12. Qué maravilla de artículo. Qué extraño se hace leer periodismo deportivo documentado y bien escrito. Gracias y enhorabuena.

  13. Muchas gracias a todos.

  14. Sólo un apunte extra. En Italia, en esa época, enviaron al autor de más éxito, Dino Buzzati, que fue autor de «El desierto de los tártaros», a hacer las crónicas del giro del 49.

    • Quevedín, tienes cara de ir a cafeterías ciclistas, dígotelo yo. Bellísima edición del libro de Buzzati de la editorial Gallo Nero. Una joya.

  15. A tus pies, reportero.

  16. Pingback: Vuelta 2012: La caída es libre

  17. Pingback: Más amarillos del Tour de Francia | Carlos Zúmer

  18. excelente !!. Se nota la pasion al escribir. Sinceramente maravilloso.

  19. Un Señor artículo. Enhorabuena! Vaya 2 gigantes Coppi y Bartali…

  20. Nunca se habla del papel de las anfetaminas en estas épocas del ciclismo. Tanto Bartali como Coppi como Bobet o Anquetil las tomaban.
    Sé que nos gusta pensar que no… que estaban limpios y sus gestas eran míticas y que entonces sí que eran titanes y no como ahora.
    Y para mí sus gestas son míticas, admiro a los ciclistas de ahora y sigo amando este deporte.

  21. Pingback: Gino Bartali: Un monje en bicicleta | Historias Deportivas

  22. Precioso artículo.
    Hay que agradecer a Jot down estos placeres que nos presta.

  23. Emocionante!. No podria haberlo escrito nadie mejor. Agradecido

  24. luis ramone

    Estupendo artículo. Pero no puedo evitar leerlo con estos ojos que ven (y leen) el ciclismo moderno. Cuando leo «remontada increíble» o «escapada sobrehumana de 192 km», no consigo recuperar la candidez con la que se escribían estas cosas por entonces y que el articulista, creo, quiere conservar y se me va la mente a lo que hoy se entendería si alguien escribe «increíble» o «sobrehumana» en un artículo de ciclismo. También sabemos que de aquella lo increíble y lo sobrehumano ya tenían una explicación farmacológica pero, como también dice el autor, “entre la realidad y la leyenda, imprime la leyenda”.

  25. Jean Jacques

    Recomiendo los libros «Le Tour de France» (1952) por Mario Fossati y sobre todo «Il Giro d’Italia» (1949) por Dino Buzzati, ambos traducidos recientemente al español y editados por «Gallo Nero».

    También «El ciclista» de Tim Krabbet.

  26. Jean Jacques

    Y una canción «Bartali» de Paolo Conte.

    …quanta estrada nei miei sandali
    quanta ne avrà fatta Bartali
    quel naso triste come una salita
    quegli occhi allegri d’italiano in gitta…

  27. Ciclistas fuera de serie, muy diferentes a los de hoy, que son utilizados por la ciencia para ganar dinero a montones pero utilizando doping.

  28. José Carlos

    Que maravilloso artículo y que bien documentado. Me hizo imaginar que extraordinaria sería una película con este guión. Felicitaciones

  29. Me sumo a los elogios, gran artículo. y muy bien escrito, así da gusto.

  30. En este bar del Grao de Castellon ceno y se hospedo el gran Fausto Coppi durante su unica participacion en la Vuelta http://buenviajesocialclub.com/2013/04/06/fausto-coppi-en-castellon/

  31. Pingback: El Tour de Francia. Fausto Coppi hacia la gloria. | Libros que me han gustado

  32. Pingback: El Tour de Francia. Fausto Coppi hacia la gloria. - Ciclismo-Libros-Cine

  33. Pingback: 40 razones para vivir | Mi visión del mundo

  34. Rodrigo Ugalde

    Precioso artículo gracias por escribirlo

  35. excelente artículo, épica pura¡¡¡¡, el ciclismo es grande y más grande aún leyendo esta narración llena de sabiduría y emoción

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