Hubo un tiempo en que el algoritmo me respetaba. No me molestaba con basura comercial, no intentaba hacerme joven ni populista. No me proponía reguetón, ni tertulianos, ni planes de autocuidado emocional. Nos entendíamos: yo le ofrecía horas de rock progresivo con Rick Wakeman como protagonista, conciertos de Goran […]


