Cof, cof

En un artículo escrito por un historiador de la psicología, que yo creí satírico pero que quería ser riguroso, leí que un oscuro discípulo de Freud había conjeturado en un opúsculo que el público tose en los teatros porque es el único lugar donde está prohibido. Encontraba en esto una transgresión erótica que hubiese, sin duda, complacido a su maestro. […]