Cualquiera que sea el rótulo con el que se nos designe —«generación X», «generación bisagra» o incluso «generación perdida»—, hay que reconocer que los nacidos entre finales de los sesenta y principios de los ochenta pertenecemos a una generación peculiar. Demasiado jóvenes para haber corrido (siquiera retóricamente) delante de los […]


