Comer libros es posible

Solo existe un problema con los libros de Andrea Camilleri: el hambre atroz que le sobreviene al lector. Siciliano de pro, poeta, dramaturgo, Camilleri —se supone— come tanto y tan bien que sus personajes son un fiel reflejo de su pasión por los placeres de la mesa. Nada hacía sospechar que este viejo cascarrabias del sur de Italia se convertiría […]