Mis hombres favoritos: The Sonics

El dinero en abundancia está sobrevalorado. Es un costoso premio de consolación para almas tristes, un punto siniestras. Si uno tiene la quimérica suerte de vivir de forma razonable —comer cada día, tener techo, un trabajo—, el peor de los defectos es la tacañería. No hay espectáculo más desalentador que un miserable con posibles. Hay que arrimarse a la sombra […]