Aquella cinta del demonio

En el aire helado, tenues vahos de vapor se elevaban de la materia vomitada, cual maloliente ofrenda. Karras se sentía inquieto. Luego se le empezó a erizar el vello de los brazos al ver que poco a poco, con una lentitud de pesadilla, la cabeza de Regan giraba como la de un maniquí, crujiendo igual que un mecanismo oxidado, hasta […]