Rubén Díaz Caviedes: Pídele cuentas a Franco

Un buen día, hace ya algunos años, perdí el control de la mano diestra, que de buenas a primeras me empezó a temblar, a cerrase y abrirse porque sí y a dar ella sola unos respingos muy locos. No acabé cogiendo un gato del rabo y lanzándolo por la ventana, como Devon Sawa en la película aquella, pero casi. El […]