«Me perdonará que le escriba así, sin más, pero se quejaba usted del adoctrinamiento en las aulas —o eso me pareció entender— y no he podido resistirme a trasladarle mi experiencia. Me llamo Pedro. Soy profesor. Recibí mi primera educación de unos clérigos vascos proetarras y antimilitaristas en un colegio […]


