Los pueblos que Franco se encontró en un cajón

Parece que hoy hay gato para comer. «¿Vienes, Julio? Mi mujer lo guisa muy bien», se escucha de el extremo oeste de esta barra de zinc. «Igual me paso, te digo más tarde», responde Julio, antes de apurar su marianito. Al final todo resulta ser una broma entre dos jubilados perfectamente compenetrados para descolocar a los dos foráneos. Misión cumplida.  […]