Buceadores de un mar interior

Natalia pensó que se moría tras el divorcio, pero encontró algo a lo que agarrarse en lo más profundo del mar. Tenía ya cuarenta años —y dos hijos en la veintena— cuando batió el récord del mundo en su primera competición de apnea. Aquello le gustó. Cada vez que salía a la superficie, decía, recuperaba las ganas de vivir. Natalia […]