Sesenta pesetas

Por las noticias que me han llegado, fui un chaval flaco, paliducho, bastante retraído, con algunas manías poco relevantes. Odiaba las espinacas, el queso y los sermones de los curas. Un temprano balón de cuero y el entusiasmo de mi padre, jugador del Granada y del Cádiz antes de la Guerra Civil, me inyectaron la pasión por el fútbol. Irredento […]